24 de febrero de 2017

Las costumbres nacionales

Si tenéis ganas de pasarlo bien, de disfrutar de un libro bien escrito, con una trama tortuosa que a la vez os remueva el corazón, os arranque lágrimas y furia, despecho y compasión, aquí tenéis el libro que satisfará todas vuestras ambiciones. Se trata de Las costumbres nacionales, de la autora Edith Wharton, a quien después de descubrir en La solterona, estoy leyendo con pasión.

Undine Spragg es una joven belleza que llega a Nueva York procedente de Apex. Una vez  instalada en uno de los mejores hoteles, junto con sus padres, unos magnates de la bolsa, Undine despliega sus artes para lograr su objetivo: casarse con el hombre que sea capaz de proporcionarle todo lo que ella merece. O mejor dicho, todo lo que ella cree merecer: títulos, dinero, joyas, casas, libertad, respeto y la envidia de todas las mujeres de su círculo social.
Undine hace honor al nombre que lleva (Ondina) y traza con absoluta frialdad, como si fuera un ser de agua fría, sus planes para conseguir el amor apasionado y ciego  de uno de los jóvenes más cotizados del momento: Ralph Marvell, el heredero de una familia afincada en Nueva York muy bien considerada por toda la comunidad.
Éste cae rendido ante la belleza de Undine y ambos contraen matrimonio a los pocos meses. Undine está ansiosa por conocer Europa y allí viaja junto con Ralph en su luna de miel. Este viaje será muy clarificador para la protagonista: Europa es fascinante. Allí existe una nobleza con tradiciones y rígidas normas establecidas, con sus temporadas de verano y de invierno; y en cada una de ellas todas las damas se esfuerzan por ser las mejores del momento.
Pero la realidad se impone y Undine descubre que Ralph no dispone de tanto dinero como ella desea. Y la asignación mensual que recibe de sus padres no es suficiente para satisfacer su ambición. Agobiados por las deudas, Undine y Ralph deben acortar su luna de miel que terminará de manera trágica cuando Undine descubra que todas las compras que ha realizado han sido en vano. Está embarazada y no podrá lucir en exclusiva los sombreros, vestidos, zapatos y joyas que tanto tiempo y esfuerzo le han costado conseguir.
Sin embargo, una vez probado el gusto del lujo y refinamiento europeo, Undine no está dispuesta a renunciar a él y decidirá emprender una carrera hacia delante, que tendrá consecuencias inesperadas: nuevos matrimonios, secretos ocultos, personajes que, a pesar de sus defectos, se apartan del monstruo que resulta ser la Undine, para la que todo vale con tal de conseguir sus objetivos. Es en este sentido una protagonista semejante a Madame Bovary: una mujer que busca en lo material la satisfacción de su profundo vacío espiritual. Y cómo ella terminará descubriendo que nada es suficiente.
Destacan en esta obra varios aspectos: por un lado, el maravilloso retrato psicológico que Edith Wharton realiza de la protagonista, analizando sus procesos mentales y su ambición sin límites. Junto a ello, no hay que olvidar la vista que nos ofrece de la sociedad en la que está engastada como una joya Undine. Una sociedad en la que los errores se pagan caros...aunque con el dinero suficiente,  siempre quedan saldadas las cuentas; una clase social en la que las apariencias cuentan tanto que con el brillo de los diamantes quedan borrados todos los horrores y en la que los débiles parecen estar destinados a quedar excluidos. Finalmente resalta el modo en que la autora es capaz de tejer la pintura de la conciencia de todos los personajes en una maraña de acontecimientos tan sorprendentes, que al lector le resultará difícil abandonar el libro.





16 de febrero de 2017

La solterona de Edith Wharton

Edith Wharton
Para los lectores empedernidos que ya hemos superado los cuarenta, puedo dar una gran noticia: los clásicos no se agotan y siempre nos aguarda a la vuelta de la estantería un nuevo autor dispuesto a sorprendernos con su obra. Este es el caso de Edith Wharton, una escritora de la alta sociedad neoyorquina, muy conocida por dos de sus obras: La casa de la alegría y La edad de la inocencia. Además de estas novelas Edith Warthon es autora de multitud de novelas, cuentos y libros de viajes que, personalmente desconocía y me están sorprendiendo gratamente. Entre ellos se encuentra la novela La solterona.
Editada recientemente en Impedimenta, La solterona se centra en una de las grandes pasiones femeninas, la maternidad y aborda el tema de un modo original, sirviéndose de él para criticar, como suele hacer en sus novelas, la actitud hipócrita y cobarde de las familias adineradas, que constituyen la alta sociedad
en la ciudad de Nueva York.
Si en algunas páginas web -incluidas Wikipedia- se tacha a las novelas de la escritora como narraciones carentes de acción, no podemos decir lo mismo de la obra que nos ocupa. En ella la sucesión de los acontecimientos y sus frutos sirven para realizar un magnifico estudio de la psicología femenina. 
Edith Wharton cuenta en La solterona la historia de dos mujeres condenadas a entenderse. La cuarta generación de la familia Ralston se incluye dentro del grupo de ciudadanos respetables de la ciudad de Nueva York, en cuyas acciones sociales, comerciales y caritativas participan de un modo tan destacado como prudente: lo suficiente para destacar sin arriesgar su posición y consolidad su posición social. La acción se inicia cuando James Ralston, miembro de esta cuarta generación contrae matrimonio con Delia Lovell, una joven atractiva de una buena familia. 
Y mientras se prueba un sombrero para una boda, Delia considera cómo han transcurrido  los primeros años de su matrimonio, sin grandes preocupaciones ni alegrias,  con monotonía. Incluso la llegada de sus dos hijos, dos perfectos Ralston, no satisfacen por completo su vida interior. Y esa misma vida es la que va a empezar esa semana su prima Charlotte, quien se dispone a casarse con Joe,  un pariente de James Ralston. Charlotte, una muchacha enferma de tuberculosis, parecía abocada a permanecer soltera por el resto de sus días. Sin embargo, tras una estancia en una institución fuera de la ciudad, regresó a ella curada. Con fuerza renovada Charlotte creó una institución para acoger a niños abandonados a los que se dedica por completo. Delia admira por ello a su prima. Sin embargo y mientras se prueba el tocado de la boda, Charlotte aparece en su alcoba para anunciarle que suspende la boda. Su prometido insiste en hacerle abandonar la institución en la que acoge a los huérfanos para evitar el riesgo de que su futura prole contraiga ningún tipo de enfermedad, aunque promete dedicar el dinero necesario para su mantenimiento.
Delia no comprende a su prima y encuentra la actitud de Joe muy razonable. Pero Charlotte guarda un secreto. Al revelárselo  a su prima, alterará la existencia de ambas, ligándolas a vivir juntas de por vida en una tormentosa relación en la que cada una tendrá que ceder parte de sus derechos por un bien mayor.
No puedo adelantar más los hechos de la trama sin destrozar la lectura de esta obra. Pero sí puedo destacar varios aspectos: la perfecta construcción de los personajes, no sólo de los femeninos, sino también de los masculinos, algo extraño en una escritora tradicionalmente clasificada como feminista. Tanto Delia como Charlotte son figuras rigurosamente trazadas a través de sus acciones, sus pensamientos, sus palabras y la interacción entre ambas.
Otro aspecto muy llamativo es la traducción, que ha sabido reflejar la complejidad de la prosa de la escrita. Las primeras frases de la novela se encadenan como una partitura, dando paso a una narración fluida. Finalmente hay que destacar la ironía y la profunda y continua crítica que se realiza de las altas clases norteamericanas, en las que, siempre que se conserven las apariencias, todo está tolerado.

Toda la información sobre Edith Wharton en Edith Wharton Society
Bibliografía de Edtih Wharton en Proyecto Gutemberg


8 de febrero de 2017

La voz escondida de Parinoush Saniee




Una de las novelas traducidas recientemente al español que más me ha gustado ha sido la escrita por la iraní Parinoush Saniee, muy conocida en el mundo occidental por su obra El libro de mi destino, novela en la que trazaba una nítida pintura de la vida de la mujer en Irán a través del relato de los hechos más significativos de la existencia de la protagonista.En Una voz escondida, la escritora vuelve de nuevo los ojos hacia la realidad para retratarla y criticarla, aunque en este caso no se centra en la gran sociedad de un país, sino en su célula elemental que es la familia.
Shahab es un niño especial. Le gusta escuchar a los que le rodean, hablar con sus amigos invisibles, provocar la risa en  los que le rodean haciendo todo lo que le piden. Ellos dicen que es tonto y Shahab, figura desde la que se focaliza casi totalmente la narración, no tarda en comprender que esa es una palabra con connotaciones muy negativas. Sus amigos y la mayor parte de su familia, con la excepción de su madre, creen que Shahab tiene un retraso mental porque con  cuatro años es incapaz de hablar y así lo expresan delante del personaje, olvidando que tiene oídos y cerebro para interpretar lo que oye. Shahab guarda silencio en parte porque la obsesión de los que le rodean por que hable le paraliza y también porque ninguno de ellos tiene la mirada clara para suscitar en el niño la confianza para comunicarse.
Llegamos de este modo al núcleo de la novela. Una voz oculta pretende denunciar, no la sociedad del país, como algunos han señalado, sino la incomunicación y soledad del individuo en el seno de la familia. El padre de Shahab es un hombre que vive para el trabajo, para conseguir dinero. Busca la perfección de su familia y en ese sentido su hijo es una vergüenza para él. Su hijo mayor, Arash vive obsesionado por lograr la aceptación de su padre para lo que subordina su vida a los estudios y a destacar por encima de sus compañeros, que se convierte en competidores. Su hermana pequeña, Shadi, es el juguete de la familia, simpática y guapa y parlanchina. Sólo la madre de Shahab, Mariam es capaz de comprender que su hijo es un ser especial, en absoluto falto de inteligencia.
-¡Qué le has hecho a mi niño!? -chillé. Tan grande y corpulento como eres ¿y tienes que tomarla con él? ¿No se te ha ocurrido que se habría puesto enfermo si hubiera bebido el agua de la acequia? ¿Por qué lo provocas?
-Pero,¿qué tengo que ver yo, tía Mariam? -contestó Josrow como un corderito-. Ése es capaz de lo que sea por un helado o un trozo de chocolate. Como es tonto, en la calle los niños le toman el pelo, y yo procuro que nadie le pegue.
-¿Qué has dicho? ¿Tonto? ¿No te da vergüenza llamar así a mi hijo? No es tonto, ni muchísimo menos.
-No te pongas así, Mariam Janum -intervino Husein Aga con tranquilidad-. ¿Por qué te alteras? Es bien sabido que hay niños menos inteligentes que otros: algunos son como Arash, muy espabilados y muy hábiles, y otros son como él, menos inteligentes.
-Eso es falso. No es menos inteligente, para nada. Por mucho que lo penséis.
-Dios mío, ¿por qué no quieres aceptar la realidad? -preguntó Fataneh con desdén-. Un crío que a esa edad aún no habla, tiene que ser retrasado, es de cajón.
-No. No hablar no tiene nada que ver con ser retrasado.
Sin embargo, Mariam tampoco es capaz de arrancar del mutismo a su hijo. Las tensas relaciones con su marido, la atención a su hija pequeña y a los problemas familiares así como el trabajo del hogar en el que se siente ahogada, no propician el encuentro de la voz de su hijo.
Shahab tendrá que pasar por muchas vicisitudes como perderse y vivir con unos extraños o pasar unos días con su abuela para encontrar su voz. Y aquí surge una figura que resulta entrañable y que la autora reivindica: la de la persona mayor.
Tanto el matrimonio que recoge a Shahab como la en principio terrible abuela resultan ser con su amor y buen humor el terreno que el niño necesita para desarrollarse. La figura de la abuela con sus relatos de cuentos y su observación de la familia consigue acercarse a su nieto como nadie antes lo había logrado.
Bibi pasó a ser mi compañera de cuarto. Por primera vez estaba al lado de alguien que entendía mis frustraciones. A ella le daba igual que yo no hablara y en nuestra relación no había problemas. Estando juntos en nuestra habitación no nos faltaba nada. Cuando cerrábamos la puerta, en el aire vibraba una agradable sensación de tranquilidad. Bibi no me agobiaba para que dijera algo. Con ella no sentía ni miedo ni ansiedad, no había que aprobar ningún examen.
La obra está enfocada, como señalamos desde la perspectiva de Shahab, con pequeñas intromisiones de la visión de Mariam. La narración aborda así el tema de la incomunicación en la familia a través de una voz cálida, la de un niño, que es capaz de comprender a los que le rodean y sus problemas mejor que lo que ellos creen hacerlo con él. El silencio de Shahab es un espejo de la situación de sus familiares, quienes guardan terribles secretos entre sí. Nos encontramos ante una novela llamada al éxito tanto por su temática, como por su forma de abordarla, a través de una escritura fácil, ligera pero no exenta de profundidad.








7 de febrero de 2017

Arto Paasilinna

Arto Paasilinna
Con un nombre llamativo, Arto Paasilinna no es uno de los autores más conocidos por el lector medio español. Este periodista de nacionalidad finlandesa es sin embargo uno de los más prolíficos de su  país en los últimos años y uno de los que cultivan un subgénero narrativo difícil y por ello poco habitual: la novela de humor.
Autor hasta 2010 de 35 novelas en finlandés, las obras de Paasilinna han sido traducidas en la editorial Anagrama durante las últimas décadas.
Destacan entre ellas Delicioso suicidio en grupo (2007), La dulce envenenadora (2008), El año de la liebre (1998) - traducido a 18 idiomas- o El Bosque de los zorros. También es conocido por Prisioneros del paraiso (2012), El molinero aullador (2004) y El mejor amigo del oso (2009)1.

Personalmente no he leído todas las novelas de Paasilinna, aunque conozco bien alguna de ellas.  Delicioso suicidio en grupo, es una obra en la que un marido solitario y alejado de su esposa salva la vida de un coronel que intenta suicidarse, lo que sirve de base de una honda amistad y constituye el principio de una insospechada aventura, en la que el autor reflexionará sobre la falta de valores de la sociedad; El año de la liebre novela que relata las peripecias vividas por un periodista que recorre el país acompañado de la liebre a la que ha curado después de haber atropellado; El bosque de los zorros, hilarante y surrealista historia de un ladrón que se esconde en el Ártico huyendo de sus compañeros de banda a los que ha robado el botín y acaba encontrando la horma de su zapato en un coronel desterrado en quien se despierta la fiebre del oro o Prisioneros del paraíso,  novela que relata las aventuras de unos enviados por una organización internacional para enseñar a la población de un país del Tercer Mundo las medidas tomadas en los países llamados ricos para controlar la natalidad, cuando su avión sufre un accidente y va a parar a una isla desierta.
La mayoría de las personas que conozco y que han leído estas novelas se han reído con ellas y se han aficionado a las narraciones frescas, originales y rápidas del escritor. Pero ¿qué elementos son los que caracterizan sus creaciones literarias?
En primer lugar he de constatar que me parecen las de Paasilinna unas narraciones con un punto de vista original y masculino: sus protagonistas suelen hombres que se encuentran desarraigados en la sociedad en la que viven, se ahogan y sufren en ella. Y surge un elemento propicio, a veces descabellado,  que les facilita la huida de un mundo que no les satisface: un intento fallido de suicidio, una liebre en la carretera, un destino de trabajo inesperado, un osezno  o un accidente de avión. 
En la narración los personajes huyen de lo urbano a hacia la naturaleza, del orden y del control a la liberación total para terminar viviendo de un modo que se podría calificar como a lo bestia: preocupados y muy ocupados por la comida, obsesionados por la bebida (por supuesto alcohólica) , el sexo desenfrenado, el descanso. El mañana se olvida y las figuras viven día a día, aprovechando cada momento y tejiendo profundas relaciones de amistad entre ellos.
Por otro lado las obras de Arto Paasilinna están recorridas por un humor negro, en ocasiones irreverente, muy efectivo, así como por situaciones totalmente imprevistas que suelen dar giros inesperados a sus novelas.
Alguna de sus narraciones, como es el caso de El mejor amigo del oso, en el que los habitantes de un pueblo regalan un osezno llamado Lucifer al pastor protestante, incluyen también observaciones irreverentes.Las escenas sexuales no suelen ser explícitas, si bien su planteamiento carece de base ética. En este sentido, las obras del escritor, si están bien escogidas no plantean problemas para lectores formados. 
Entre mis favoritas Delicioso suicidio en grupo, El año de la liebre y El bosque de los zorros. No dejéis de leer alguna de ellas. Os sorprenderán.








1 Fechas de traducción al español.

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