26 de febrero de 2014

Taller práctico de haiku

El día 29, entre cuatro y las siete  de la tarde,  tendrá lugar en la Escuela de escritores Alonso Quijano de Alcázar de San Juan el TALLER "EL CAMINO DEL HAIKU" dirigido por Susana Benet, licenciada en Psicología, aunque su verdadera vocación es la literatura. Cultiva el haiku desde hace algunos años y ha publicados varios poemarios y obtenido importantes premios. Tiene su propio blog y participa en otros, entre ellos en el Rincón de Alejandría. Matrícula: 30€, previa inscripción antes del 26 de marzo, ver descuentos.

El taller está dirigido a personas interesadas en este tipo de poesía y que deseen descubrir su capacidad creativa, a partir del haiku, poema breve centrado en la naturaleza y en los hechos cotidianos. El Taller constará de una exposición sobre qué es un haiku, su estructura métrica, temas y sus autores.

La parte práctica consistirá en la escritura de haikus por parte de los asistentes, que serán guiados y aconsejados siempre que lo requieran. Se propondrán temas que sirvan de inspiración, mediante imágenes y sugerencias.
El Taller concluirá con la lectura de los poemas escritos por los participantes, seguida de comentarios, opiniones y correcciones, en su caso, con el fin de conseguir la mayor calidad en la realización.

Desde el Rincón te deseamos mucha suerte y sobre todo que vengas pronto por Pamplona. Aquí hay una asociación de amigos de japón entre los que hay aficionados al género del haiku del que tu eres una destacada representante dentro del panorama español actual.



Susana Benet
TALLER DE HAIKU EN ALCÁZAR DE SAN JUAN
Titulo: EL CAMINO DEL HAIKU
Dirigido por: Susana Benet
INFORMACIÓN SOBRE EL TALLER: 
El Taller abarca tanto aspectos teóricos como prácticos. La sesión de divide en una breve introducción teórica, seguida de ejercicios que faciliten a los alumnos la creación de estos poemas sintéticos.
DURACIÓN: 1 sesión de 3 horas.
Matrícula: 30€, previa inscripción antes del 26 de marzo, en: escueladeescritores@culturalaq.es
ver descuentos.

DIRIGIDO A:
Personas interesadas en este tipo de poesía y que deseen descubrir su capacidad creativa, a partir del haiku, poema breve centrado en la naturaleza y en los hechos cotidianos.
OBJETIVOS Y CONTENIDOS 
Se trata de un “Taller de escritura” sobre la estrofa japonesa de 17 sílabas con el fin de estimular la creación literaria.
El Taller constará de una exposición sobre qué es un haiku, métrica, contenidos y distintos autores.
La parte práctica consistirá en la escritura de haikus por parte de los asistentes, que serán guiados y aconsejados siempre que lo requieran. Se propondrán temas que sirvan de inspiración, mediante imágenes y sugerencias.
El Taller concluirá con la lectura de los poemas escritos por los participantes, seguida de comentarios, opiniones y correcciones, en su caso, con el fin de conseguir la mayor calidad en la realización.

Susana Benet (Valencia, 1950) es Licenciada en Psicología, aunque su verdadera vocación es la literatura. Cultiva el haiku desde hace algunos años, habiendo publicados los poemarios:
  • Faro del bosque – Editorial Pre-Textos. Valencia, 2006
  • Lluvia menuda – Editorial Comares. Granada, 2007
  • Huellas de escarabajo – Editorial Comares. Granada, 2011
 







25 de febrero de 2014

¿Qué ocurre con los libros viejos?

Los libros también envejecen. Algunos lo hacen con mucha dignidad y otros simplemente juntan polvo y ocupan espacio, lo mismo que las personas. Entonces, ¿qué hacer con estos? ¿Cómo ganan espacio las librerías?

¿Cómo hacen los libreros para despojarse de esos ejemplares olvidados que nadie compró y que nadie comprará? Aún más: ¿los libreros todavía existen o solo sobreviven los dueños de librerías? Hace unos días se armó un revuelo en la calle Garibaldi: una de las librerías de esa arteria había decidido desprenderse de cuatro cajas llenas de libros y las metieron en contenedor de basura. Los peatones que pasaban por allí creyeron que era bueno hurgar para tratar de encontrar algo que mereciera ser rescatado de la ignominia.

Nada era muy útil. Textos educativos viejos y desactualizados. Algunos entendieron que tirar libros es atentado hacia la cultura y el conocimiento, pero entonces, ¿qué se hace con los libros que ya no se venden, que ya no se leen, que solo juntan polvo? Y el cronista recordó. Una antigua y tradicional librería de Buenos Aires había adquirido un gran departamento en un viejo edificio para usarlo de depósito y acumular allí los libros que ya no tenían lectores potenciales. Como una de sus especialidades era la jurídica, la librería tenía una gran cantidad de enormes ejemplares de La Ley y de El Derecho, que recopilan fallos y jurisprudencia.

Años y años de historia legan en esos enormes tomos muy bien encuadernados que ya no serían consultados por nadie. Allí estaban, apilados cuidadosamente y esperando. Cierto día apareció un tipo, un abogado más o menos joven. Se había asociado con un colega y había abierto un estudio. “Tengo una gran biblioteca en tres paredes de mi estudio. Son de 2,50 de alto por 4 de ancho y necesito llenarlas”, dijo. El tipo quería impresionar a sus clientes y necesitaba un decorado acorde. Don Alberto, uno de los libreros y dueños, le dijo: “Tengo lo que quiere. Le vendo 30 metros cuadrados de libros, pero los carga usted”. Claro que había libros no tan vistosos, pero igual de olvidados. El cadete de la esa librería (este cronista) se encargaba de ellos. Don Alberto se los entregaba a un módico precio y el muchacho se iba los sábados a la plaza Rivadavia en el subte de la Línea A.

Allí, entre libros y estampillas de colección, el muchacho los revendía con dificultad y con una ganancia escasa. Lo más interesante terminaban siendo las charlas con los puesteros, todos hombres grandes y curtidos. Pero también había una tercera opción para vaciar estanterías y dejar lugar para las nuevas ediciones. “En la librería los libros no se tiran. Espanta a los clientes”, decía Alberto. Entonces elegía aquellos ejemplares invendibles, incluso en la plaza, y hacía que el cadete los llevara a la plaza Lavalle. Allí había puesteros que competían moderadamente con las librerías formales. El muchacho intentaba sacar algunas monedas por un paquete de 20 ejemplares diversos o si no había oferta, directamente se los regalaba a esos hombres malhumorados y que sabían realizar alguna pequeña estafa para venderlos: cubiertas que no se correspondían con el texto, fechas de ediciones que no eran las reales y cosas por el estilo. Pero así como había libros viejos que nadie leería jamás, también había otros muy estropeados que no parecían valer dos pesos y que eran tratados como joyas por Alberto.

Provenían de las bibliotecas de los difuntos recientes. Compraba la totalidad de los ejemplares y seleccionaba aquellos que tenían valor por su autor, su título y su edición o alguna de estas tres cosas. Muchos llegaban sucios, manchados, ajados.

Alberto, con enorme paciencia y hasta con cariño, agarraba uno por uno y los limpiaba cuidadosamente. Con una goma de borrar blanca le limpiaba las páginas y la cubierta. Les borraba las huellas de los dedos manchados, las manchas de café o de vino, o la de una simple y cruel yema sucia. Con una lija para madera de grano muy fino les limpiaba los bordes, con el libro cerrado y después, entre sus bigotes tupidos y mirando a través de sus anteojos de leer, que no se quitaba jamás, los soplaba suavemente para quitarles lo que quedaba de polvo y de olvido. También mandaba a que el viejo Re, bicho oscuro y sabio que no salía jamás del sótano, cosiera alguna encuadernación. Pero una de las cualidades más grandes de Alberto era su capacidad de hojear un libro y en menos de 5 minutos hacer un resumen mental, archivarlo en su memoria y poder explicarle al futuro cliente de qué trataba el libro, y recordar sin dudar un instante qué otros títulos eran del mismo autor y qué fecha de impresión tenía el ejemplar ofrecido.

Un tío de este mismo cadete, Ricardo Roberto Romualdo Rolón (y otros nombres con R que ya nadie recuerda) fue fundador de una de las librerías más grandes de Asunción de Paraguay: Librería Comuneros. Allí los libros eran el motivo, pero también la excusa, de grandes reuniones de lectores, autores, políticos e intelectuales de la más variada especie.

Dicen que allí los libros jamás se tiraron. En todo caso servían para apoyar una botella de whisky y hablar por enésima vez de la vida y de mujeres. Augusto Roa Bastos supo ser uno de los concurrentes a esas reuniones mientras dejaba firmados algunos ejemplares de “Yo el Supremo”. Hace un tiempo el mismo cadete, ya demasiado grande para seguir siéndolo, pasó por la calle Garibaldi mendocina y entró a una de las librerías (otra, no la de los libros en el contenedor) y pidió Niebla, de Miguel de Unamuno.


El dependiente le preguntó quién era ese autor, qué genero cultivó y finalmente, después de 10 minutos de desesperada búsqueda encontró el ejemplar solicitado. Triunfante, el antiguo cadete regresó con el libro en la mano y con una sonrisa se lo entregó al cliente diciendo: “Están buenos los cuentitos de Unamundo ¿no?”.


Fuente: Diario a uno

12 de febrero de 2014

Hay un honor que a todos nos espera


En muchas series de televisión y películas se ha puesto de moda el citar fragmentos de autores famosos. Dado que muchos de estos productos provienen de Estados Unidos, son los autores de este país los más citados.

Hace poco tiempo publiqué un post en el que anunciaba la llegada a España de la obra completa de Emily Dickinson, cuyos escritos son citados a menudo en Mentes Criminales. Poetisa considerada durante tiempo como una persona extraña, muestra en su poesía una gran sensibilidad ante los grandes temas que preocupan al ser humano de todos los tiempos: el amor, la muerte, Dios y la naturaleza.

 Sus poemas no son sencillos. Hoy me hago eco de uno que no resulta especialmente complicado. Me he permitido poner la versión original, ya que la poesía, debido a la importancia que en ella cobra el elemento rítmico, no suena igual en la lengua original que en las traducciones. Espero que todos leáis en voz alta la versión inglesa. Por mi parte me comprometo a publicar un post con una poesía de la autora  dedicada a otro tema.


Danza de la muerte


Hay un honor que a todos nos espera-
Una Tarde mitrada-
Nadie puede evadirse de esta púrpura-
¡Nadie puede evitar esta Corona!

Nos dará una carroza con lacayos-
Y cámara real, y lujo, y multitud-
¡Y cámpanas, también, cuando crucemos
El pueblo en esta pompa!

¡Qué criados tan nobles!
¡Qué bien nos tratan si hemos de parar!
¡Qué leales si partimos,
Cuando lanzan al aire sus sombreros!

¡Qué pompa sobrepasa a los armiños
Cuando sencillamente Tú y yo
Nuestro escudo de armas, tan dócil, presentamos
Y pedimos el rango de morir!


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One dignity delays for all-
One mitred Afternoon-
None can avoid this purple-
None evade this Crown!

Coach, it insures, and footmen-
Chamber, and state, and throng-
Bells, also, in the village
As we ride grand along!

What dignified Attendants!
What service when we pause!
How loyally at parting
Their hundred hats they raise!

How pomp surpassing ermine,
When simple You, and I,
Present our meek escutcheon
And claim the rank to die!


Emily Dickinson
Traducción de José Luis Rey
(Editorial Visor)

Para más info: Emily Dickinson

3 de febrero de 2014

Pasaje de las sombras

Los premios de literatura no son garantía de calidad. Así se ha podido comprobar con los ganadores de algunos de los certámenes nacionales e internacionales literarios que, después del boom inicial producido por el marketing derivado de la concesión del premio, han pasado a la historia sin pena ni gloria. No pondré ejemplos, aunque tengo algunos en la cabeza.
No es este el caso del VII Premio de Novela Negra RBA otorgado al autor islandés Arnaldur Indridason,  por su novela El pasaje de las sombras.
Este licenciado en Historia, que ejerce de periodista y de escritor, nos ofrece en El pasaje de las sombras una trama sin fisuras, sencilla, con un hilo conductor claro que se desarrolla en dos planos temporales. El primero de ellos, es el de la Segunda Guerra Mundial, momento en el que llegan numerosas tropas a Islandia procedentes de Canadá, Inglaterra y Estados Unidos.
Las jóvenes islandesas, acostumbradas a unos hombres rudos y poco atractivos, descubren en los soldados al novio y marido soñado: guapos, bien vestidos y muy amables con ellas. La situación está servida en bandeja y son muchas las islandesas que entablan relaciones con los militares que han llegado, para conseguir sus favores, les engañan prometiéndoles que, después de la Guerra, contraerán matrimonio con ellas y las llevarán a sus países, donde la vida es más fácil y hermosa.
Este es el caso de Ingiborg, una muchacha que se enamora de un soldado americano. En uno de sus encuentros cerca de Teatro Nacional encuentran el cadáver de una muchacha. Frente a la reacción de Ingiborg, que insiste en ir a la policía, Frank, que así se llama el soldado americano, le aconseja huir para evitar complicaciones. Poco después el cadáver es descubierto y la investigación encargada a dos policías: Flóvent y Thorson, quienes descubren que la muchacha asesinada ha sido estrangulada.
Seis décadas después, una mujer, alertada por no ver a su vecino, llama a la policía. Tras descubrir el cuerpo del hombre muerto en la cama sin signos aparentes de violencia, la forense le practica la autopsia, en la que descubre que ha sido asfixiado. El caso es encargado a Marta que es ayudada por su antiguo compañero de trabajo ahora jubilado. En el transcurso de la investigación se descubre que el hombre asesinado no es otro que Thorson. El hecho de que haya muerto asfixiado, hace que la policía sospeche que el antiguo caso de la joven asesinada en el Teatro Nacional guarde relación con éste.
Arnaldur Indridason
Pasaje de las sombras hace alusión al barrio donde transcurrieron los hechos, un lugar en el que también vivía Konrad, el compañero jubilado de Marta, quien recuerda la existencia de un médium que vivía en el lugar y con el que su padre hacía trapicheos, al que recurrieron los familiares de la muchacha asesinada.
La novela escrita por Indridason es muy buena dentro de su género: los planos temporales están perfectamente enlazados; los personajes centrales -sobre todo Konrad y Thorson- muy bien trazados, se hacen pronto un sitio en el corazón del lector. El autor describe a la perfección la sociedad islandesa, su aislamiento y desconfianza frente al desconocido y no por largas descripciones, sino a través de la acción y los diálogos entre los personajes.
Un lenguaje conciso, sin excesos injustificados  de violencia ni erotismo y con un ritmo narrativo muy bien distribuido hacen que este escritor, que apuntaba maneras en sus obras anteriores, se confirme como una de las grandes promesas de la novela negra actual.

Enlace de interés:

2 de febrero de 2014

Los perros y los lobos

Bajo el título Los perros y los lobos, nos presenta  Irene Nemirovsky una pintura muy acertada de este pueblo a través de una historia de amor.
Para los judíos que en ella vivían, la ciudad ucraniana, cuna de la familia Sinner, estaba dividida en tres sectores distintos. Como en los retablos antiguos, se veían los réprobos abajo, atrapados entre las tinieblas y las llamas del infierno, la gente común en el centro del cuadro, iluminados por una luz suave y pálida y, arriba, la morada de los elegidos.
Irene Nemirovsky
La novela, relativamente corta,  aborda una historia de amor que surge entre el mundo de los judíos ricos, los de arriba y los que se encuentran en una clase que media entre ellos y los más pobres. En ésta última capa social se integra la protagonista, Ada, en la que podemos distinguir algunas características de la autora. Ada, huérfana de madre, vive con su padre en el barrio judío habitado por los comerciantes mediadores entre los ricos y los pobres. Consciente de que en casa falta una mujer, el padre de Ada contrae matrimonio con Rhaissa, su cuñada, que llega a la familia acompañada por sus dos hijos: Lilla, el objeto de orgullo de la madre por su belleza y su esperanza de poder ascender a la clase social más alta, y Ben, descuidado por su madre, ambicioso y lleno de deseo de conseguir dinero y poder en cuanto llegue a la edad adulta. 
Los deseos de Ada son distintos: ella aspira a dibujar, a ver la belleza y disfrutar de las cosas hermosas. Dotada de un carácter voluntarioso, se empeña en sus objetivos, observa lo que le rodea con avidez y lo plasma en unos dibujos que son testimonio de su incipiente talento. En una de sus excursiones, llega hasta el barrio aristocrático y descubre la figura de un niño, que destaca por su hermosura, y que resulta ser un pariente lejano de la familia de Ada.
Esta se siente inmediatamente atraída por él y desde entonces su corazón no deja de soñar en un futuro a su ladoMientras tanto, los judíos son objeto de persecución en Rusia. Y llega el pogromo. Debido al peligro de ser linchados por los cosacos, Ben y Ada, huyen y terminan en el barrio de los judíos ricos. En él se dirigen a la casa de Harry, el niño al que Ada había entregado su corazón y piden ayuda a sus parientes. Éstos recuerdan a sus parientes pobres y les ayudan en sus negocios.
Cuando la situación económica de la familia de Ada se compllica, la acción de la novela se trasladará a París, donde se ha instalado también la familia de Harry, según la costumbre de la aristocracia judía del momento. A partir de este instante se desarrollará la trama amorosa de la obra. En ella Ada ocupará el centro de un triángulo formado por el ambicioso Ben y Harry que ha contraído matrimonio con una rica mujer francesa llamada  Laurence.
La obra de Irene Nemirovsky destaca en primer lugar por el excelente retrato que realiza de la sociedad judía, sus ambiciones y forma de pensar. Por otro lado, es llamativo cómo la autora retrata a sus personajes: el superviviente nato en Ben, la figura de la amante apasionada y fiel en Ada, quien también es retratada como una artista, y el mimado y aristócrata Harry, que siempre ha tenido todo al alcance de su mano.
Perros y lobos, ricos y pobres: todos hombres, pero unos viviendo como humanos y otros en condiciones auténticamente salvajes, así son los judíos que aparecen en esta obra transida de pasión y de dominio de la palabra.


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