31 de enero de 2014

Luna de miel

Dorothy L. Sayers
Si llegáis a esta página buscando un destino, consejos o descuentos para vuestra luna de miel, os habéis equivocado. Aunque quizá podáis recoger una sugerencia de una lectora enfermiza para elegir un libro para llevar en este viaje.
Luna de miel es el título de esta novela que abordo hoy y que me descubrió un librero muy joven, pero conocedor de pequeñas joyas como ésta, de una tienda que suelo frecuentar en mi ciudad. La autora de la novela es Dorothy L. Sayers, escritora de la época de Agatha Christie, conocida por sus obras policíacas, a pesar de que ella consideraba que la mejor obra de su vida fue la traducción al inglés de la Divina Comedia.
Sus novelas están protagonizadas por un aristócrata inglés, Lord Peter Wimsey, y, como ella misma señala:
"Mi historia de detectives comienza brillantemente, con una mujer gorda que aparece muerta en el baño vestida sólo con unas gafas. ¿Por qué llevaría gafas en la bañera? Si lo adivinas, estarás en posición de encontrar al asesino, pero es un tipo muy frío y astuto..."
De la novela que hoy reseño, la crítica se ha empeñado en resaltar dos aspectos. El primero que nos encontramos ante una novela romántica
con incursiones en la novela policíaca o ante una novela policíaca con aspectos románticos. El segundo es que se trata de una de las novelas más conseguidas de la autora.
Independientemente de todo esto, Luna de miel es una obra realmente agradecida. En ella Lord Peter y una estrenada Lady Peter -de soltera Harriet Vane, conocida por sus novelas policíacas, al igual que la autora- parten de luna de miel a una casa recién comprada en el campo. Los problemas no se dejan esperar: malas instalaciones, muebles de mala calidad, escasez de comida y la aparición de un cadáver en la bodega
.
Lo que a muchos recién casados les hubiera hecho replantearse el lugar donde continuar su luna de miel, no supone ningún problema para los protagonistas del relato. Lord Peter ocupa su tiempo libre en resolver asesinatos, con lo que la situación no le sorprende. Su mujer, por su lado, podrá establecer todo tipo de hipótesis sobre el modo en que se ha cometido el asesinato para conseguir descubrir al criminal.
Junto al personaje del mayordomo, muy entrañable y un argumento original esta novela destaca por unos protagonistas que convencen, una ambientación muy inglesa y un humor que hace olvidar que nos encontramos ante una novela policíaca. Durante su lectura son frecuentes los momentos en que se escapa una sonrisa, algo que se agradece en una época en que en este tipo de novelas predomina la sangre y la violencia.

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Las mejores novelas policiacas

20 de enero de 2014

Se mantiene el número de lectores en formato tradicional



Los lectores norteamericanos de libros no han sustituido el papel por la pantalla. Así lo señala el estudio publicado hoy jueves por el Pew Research Center, que mide los cambios tecnológicos en la sociedad, en esta ocasión el uso del lector electrónico durante 2013.

El número de gente que lee en lectores electrónicos va en aumento, pero eso no significa que baje el otro lado de la balanza, los aficionados al papel. No son vasos comunicantes pues la mayoría de los adultos, siete de cada diez, sigue con sus libros de papel y aumentando cuatro puntos porcentuales. Un 14% de los adultos escucha también audiolibros, un fenómeno muy norteamericano.

"La proproción de norteamericanos que leen libros electrónicos sigue creciendo, pero pocos han reemplazado absolutamente el papel por la tinta electrónica", según señalan los autores del estudio. "La imprenta se mantiene entre los hábitos de los lectores".

En números concretos, el porcentaje de lectores de e-books sube en un año del 23% al 28% mientras que la gente que lee en papel se sitúa en 7 personas de cada 10, más que hace un año. Solo el 4% de los lectores encuestados se declara con un exclusivo lector electrónico.

Fuente: El País 

Las mejores novelas de todos los tiempos

Navegando un poco por el ciberespacio en busca de noticias y curiosidades literarias he encontrado en Papeles literarios, una entrada que me ha llamado la atención. En ella se publican los mejores libros según la perspectiva de un lector de 1898.
Según el autor del post, los libros en general, no son los que han pasado a la historia, y aduce las famosas palabras de Borges sobre el mejor antólogo del mundo, a saber, el tiempo. Apliquémonos el remedio y no cometamos los mismos errores.

Como sabemos que sois muy aficionados a curiosear listas de los mejores libros hechas desde diferentes clasificaciones, hoy os traemos una curiosidad. Se trata de una lista de las cien mejores novelas de la literatura, pero su punto anecdótico es que fue confeccionada en 1898.

En las postrimetrías del s. XX, Clement K. Shorter, un periodista y autor de diversos libros sobre las hermanas Brontë, se dedicó a compilar las cien mejores novelas para un periódico llamado ‘The Bookman’. Las reglas básicas eran muy simples: sólo podía haber una obra por autor, y los novelistas vivos estaban excluidos. El resultado lo tenéis más abajo. La lista empieza, como no podía ser de otra manera (y a pesar de ser un lista eminentemente anglófila), con la primera novela moderna, ‘Don Quijote‘, y llega hasta prácticamente el momento de publicarse (la última novela de la lista se publica en 1891).

La lista se nos antoja hoy muy desfasada; es cierto que en ella hay varios clásicos incontestables (hemos señalado las obras más reconocibles en negrita), pero a la mayor parte de autores y obras se los ha tragado el tiempo, demostrando que la perspectiva literaria de fin de siglo era muy diferente a la que tenemos hoy en día. Pero al menos, la lista nos sirve para comprobar los gustos de la época. Y es que, como decía Borges, el tiempo es el mejor antólogo.

La lista es la siguiente:


  • Don Quijote, de Miguel de Cervantes
  • The Holy War, de John Bunyan
  • Gil Blas, de Alain René le Sage
  • Robinson Crusoe, de Daniel Defoe
  • Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift
  • Roderick Random de Tobias Smollett
  • Clarissade Samuel Richardson
  • Tom Jones, de Henry Fielding
  • Cándido, de Françoise de Voltaire
  • Rasselas, de Samuel Johnson
  • El castillo de Otranto de Horace Walpole
  • The Vicar of Wakefield, de Oliver Goldsmith
  • The Old English Baron de Clara Reeve
  • Evelina de Fanny Burney
  • Vathek, de William Beckford
  • Los misterios de Udolfo, de Ann Radcliffe
  • Caleb Williams, de William Godwin
  • The Wild Irish Girl, de Lady Morgan
  • Corinne, de Madame de Stael
  • The Scottish Chiefs, de Jane Porter
  • The Absentee, de Maria Edgeworth
  • Orgullo y prejuicio, de Jane Austen
  • Headlong Hall, de Thomas Love Peacock
  • Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary W. Shelley
  • Marriage, de Susan Ferrier
  • The Ayrshire Legatees, de John Galt
  • Valerius, de John Gibson Lockhart
  • Wilhelm Meister, de Johann Wolfgang von Goethe
  • Kenilworth de Sir Walter Scott
  • Bracebridge Hall, de Washington Irving
  • Epicurean, de Tomás Moro
  • The Adventures of Hajji Baba, de James Morier
  • Los novios, de Alessandro Manzoni
  • Lichtenstein, de Wilhelm Hauff
  • El último mohicano, de Fenimore Cooper
  • The Collegians, de Gerald Griffin
  • The Autobiography of Mansie Wauch, de David M. Moir
  • Richelieu, de G.P. James
  • Tom Cringle’s Log, de Michael Scott
  • Mr. Midshipman Easy, de Frederick Marryat
  • Papá Goriot, de Honoré de Balzac
  • Rory O’More, de Samuel Lover
  • Jack Brag, de Theodore Hook
  • Fardorougha the Miser, de William Carleton
  • Valentine Vox, de Henry Cockton
  • Old St. Paul’s de Harrison Ainsworth
  • Ten Thousand a Year, de Samuel Warren
  • Susan Hopley, de Catherine Crowe
  • Charles O’Malley, de Charles Lever
  • The Last of the Barons, de Edward Bulwer Lytton
  • Consuelo, de George Sand
  • Amy Herbert, de Elizabeth Sewell
  • Adventures of Mr. Ledbury, de Elizabeth Sewell
  • Sybil, de Benjamin Disraeli
  • Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas
  • El judío errante, de Eugène Sue
  • Emilia Wyndham, de Anne Marsh
  • The Romance of War, de James Grant
  • La feria de las vanidades, de W. M. Thackeray
  • Jane Eyre, de Charlotte Brontë
  • Cumbres borrascosas, de Emily Brontë
  • El valle de los cedros, Grace Aguilar
  • David Copperfield, de Charles Dickens
  • The Maiden and Married Life of Mary Powell, de Anne Manning
  • La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne
  • Frank Fairleigh, de Francis Smedley
  • La cabaña del tío Tom, de H. B. Stowe
  • The Wide Wide World, de Susan Warner
  • Nathalie, de Julia Kavanagh
  • Ruth, de Elizabeth Gaskell
  • The Lamplighter, de Maria Susanna Cummins
  • Dr. Antonio, de Giovanni Ruffini
  • Westward Ho! , de Charles Kingsley
  • Debit and Credit, de Gustav Freytag
  • ‘Tom Brown’s School-Days’, de Thomas Hughes
  • ‘Barchester Towers’, de Anthony Trollope
  • ‘John Halifax, Gentleman’, de Dinah Mulock
  • ‘Ekkehard’, de Viktor von Scheffel
  • ‘Elsie Venner’, de O. W. Holmes
  • ‘La mujer de blanco’, de Wilkie Collins
  • ‘The Cloister and the Hearth’, de Charles Reade
  • ‘Ravenshoe’, de Henry Kingsley
  • ‘Fathers and Sons’, de Ivan Turgenieff
  • ‘Silas Marner’, de George Eliot
  • ‘Los miserables’, de Víctor Hugo
  • ‘Salambó’, de Gustave Flaubert
  • ‘Salem Chapel’, de Margaret Oliphant
  • ‘The Channings’, de Ellen Wood
  • ‘Lost and Saved’, de Hon. Mrs. Norton
  • ‘The Schönberg-Cotta Family ‘, de Elizabeth Charles
  • ‘Uncle Silas’, de Joseph Sheridan Le Fanu
  • ‘Barbara’s History’, de Amelia B. Edwards
  • ‘Sweet Anne Page’, de Mortimer Collins
  • ‘Crimen y castigo, de Fiodor Dostoiefski
  • ‘Fromont Junior’, de Alphonse Daudet
  • ‘Marmorne’, de Adolphus Segrave
  • ‘Black but Comely’, de G. J. Whyte-Melville
  • ‘El señor de Ballantrae’, de R. L. Stevenson
  • ‘Reuben Sachs’, de Amy Levy
  • 100. ‘Noticias de ninguna parte’, de William Morris

Cómo se salvó Wang Fô

Para todos aquellos que soléis visitar las bibliotecas públicas o las librerías es importante considerar que los mejores libros no son sólo los que están en la zona de adultos. Es cierto que los que conectan más con nuestros intereses y temas que más nos preocupan son tratados por obras que se encuadran en esta sección. Sin embargo nos podemos encontrar muchas sorpresas.
Una de ellas es la historia de Cómo se salvó Wang Fô. Este cuento está publicado por la editorial Gadir, una empresa que ha recogido creaciones literarias de grandes autores dedicadas a los niños y a los jóvenes. Cómo se salvó Wang Fô es un cuento largo escrito por una brillante Marguerite Youcenar, que aborda cómo una manifestación artística, en este caso la pintura, es capaz de mejorar el mundo real.
La vida de Wang Fô transcurre en la China de los Hang. Wang Fô es un pintor maravilloso, capaz de dotar de vida todo lo que
retrata. Y a pesar de poder ser un hombre rico gracias a su arte, prefiere recorrer el imperio buscando motivos para dibujar, acompañado de su fiel aprendiz Ling. Ling cuida de su maestro, le prepara las tintas, busca comida para los dos e incluso llega a sacrificar su vida para salvar a Wang.
Y es que el emperador de China manda arrestar a Wang. El emperador ha sido educado al margen del mundo, rodeado solamente por las pinturas de Wang Fô, por lo que ha creído siempre que el mundo era un lugar maravilloso. Al llegar a la edad adulta y realizar su primer viaje fuera de los muros que le protegen, el emperador descubre que la realidad que tiene que gobernar es mala y desagradable, a diferencia de lo que reflejaban los cuadros del maestro. 
Por ello, y por no ser capaz de reinar en su mundo de belleza y bondad, el emperador castiga a Wang Fô a que le quemen los ojos, para que no pueda ver su obra; y a que le corten las manos. Así no podrá seguir creando una realidad que escapa de su poder. Antes de que se cumpla su sentencia, Wang Fô deberá terminar un lienzo inacabado. Y aquí, en su poder creador, en un lienzo casi en blanco encontrará el sabio maestro un modo de escapar a su condena.
Esta novelilla de Marguerite Youcenar destaca no sólo por su argumento. El modo en que está escrita, que recuerda a los relatos orientales, las leyendas insertas dentro del mismo, el ritmo lento de la narración, la intriga, las características de los personajes, nos muestran a una autora capaz de ocultar su verdadera identidad para hacerse transformarse en una escritora del lejano oriente. 
La ambientación, perfecta en cuanto al lenguaje y el ritmo, toma una nueva dimensión gracias a unas maravillosas ilustraciones que nos acercan a la antigua acuarela china.

17 de enero de 2014

Poesía de Tim Burton: humor negro



Ilustración de Tim Burton para el poema




Palillo y Cerilla enamorados

Palillo quería a Cerilla
con un amor muy vehemente.
Amaba su delgadez
que veía muy ardiente.

Entre palillo y cerilla
¿puede arder una pasión?
Así fue. Y en un segundo
Ella lo volvió carbón.

11 de enero de 2014

Los habitantes del bosque

Los habitantes del bosque
Después de unos meses de lecturas casi obligadas debido al trabajo y a compromisos particulares, ha  sido un placer  y un descanso pasar las vacaciones navideñas descubriendo a un escritor desconocido para mí : Thomas Hardy.
Paradójicamente Hardy no inició su carrera profesional como literato. Hijo de un maestro de obras, trabajó en un principio como aprendiz de  un arquitecto de Dorset. Después de pasar a colaborar con un arquitecto londinense, volvió a Dorset, donde comenzó su carrera como poeta.
Fue en 1974 cuando pudo comenzar a vivir de su producción literaria. Los habitantes del bosque fue una de las novelas con las que logró un mayor éxito junto con una dura crítica de los moralistas del momento.
La novela, que puede recordar por sus enredos amorosos a Jane Austen y por lo trágico de su planteamiento a Charlotte Brönte, relata una fatal cadena de desencuentros amorosos que suceden en el condado de Wessex (lugar imaginario del que el autor elabora un mapa detallado).
Marthy es una joven campesina enamorada de Giles Winterborne, quien a su vez está enamorado de Grace, la hija de un maderero que se ha enriquecido en los últimos tiempos, ama a su hija por encima de todo y le ha dotado de una formación poco usual para las jóvenes de la época. Aunque por su esmerada educación, Grace se muestra sorprendida por el deseo de su padre, acepta su propuesta. Sin embargo el azar interviene de forma inesperada cuando Giles pierde sus posesiones debido a la muerte del propietario de su casa.
Es el momento en que aparecen en escena el doctor Fitzpiers, un médico de ascendencia aristocrática, venido a menos, figura en la que el maderero verá la forma de ascender socialmente para su hija. Lo que ignora el padre de Grace es el oscuro pasado del que ha elegido como nuevo prometido de su hija y que será el detonante de la tragedia de muchos de estos personajes.
Esta novela, además de presentar una trama ingeniosa que se lee con facilidad, tiene la virtud de abordar los problemas de la sociedad del momento a través del prisma filosófico de Hardy, seguidor de las corrientes darwinistas y del pesimismo de Schopenhauer, según el cual el destino del individuo está determinado por la suerte, idea que guiará en buena medida el desenlace argumental.La presencia de estas ideas filosóficas permite realizar dos tipos de lectura: como una novela romántica muy bien escrita y con destacadas descripciones de la naturaleza y la sociedad de la época y como novela en la que subyacen unas ideas filosóficas, según las cuales el hombre no puede escapar de su suerte.

El autor:
Thomas Hardy nació el 2 de junio de 1840 en Higher Bockhampton (Dorset), lugar que constituiría el condado imaginario de Wessex en que ambientaría sus novelas.
Su padre, maestro de obras, le buscó un empleo como aprendiz con un arquitecto local que se dedicaba a restaurar iglesias antiguas. De 1862 a 1867, Hardy trabajó para otro arquitecto londinense y más tarde, de nuevo en Dorset, continuaría en la construcción a pesar de su mala salud. Mientras tanto, escribió poesía con poco éxito, para dedicarse más tarde a la novela. A partir de 1874 pudo empezar a vivir de la escritura, y aquel mismo año contrajo matrimonio con su primera esposa, Emma Gifford, a quien conoció cuando trabajaba en Cornualles. Su unión duraría hasta la muerte de ella, en 1912. En 1914 se casó con Florence Dugdale. Thomas Hardy publicó un total de catorce novelas. Las dos primeras, Remedios desesperados (1871) y Bajo el árbol del bosque (1872), fueron publicadas de manera anónima. Las dos siguientes, Unos ojos azules (1873) y Lejos del mundanal ruido (1874), ya firmadas con su nombre, cosecharon un enorme éxito. Entre sus obras más aclamadas, destacan El regreso del nativo (1878), El alcalde de Casterbridge (1886), Los habitantes del bosque (1887), Tess la de los d’Urberville (1891) y Jude el oscuro (1895). Todas ellas están vinculadas a la creencia en un universo dominado por el determinismo biológico de Charles Darwin, a la filosofía pesimista de Arthur Schopenhauer, y a la existencia de un mundo en el que el destino de los individuos se ve fatalmente alterado por la suerte. Cansado de que los críticos le reconviniesen por sus temas, Hardy se consagró, tras publicar Jude el oscuro, a la poesía. Poemas de Wessex (1898) y Poemas del pasado y del presente (1901) contienen obras escritas tiempo atrás. Los Dinastas, compuesto entre 1904 y 1908, es un drama épico, no redactado para la escena, de 19 actos y 130 escenas, en el que se narra la intervención de Inglaterra en las Guerras Napoleónicas. Sus poemas cortos, evocadores y visionarios, se publicaron en los libros Risas del tiempo (1909), Sátiras de circunstancias (1914), Momentos de visión (1917), Poemas líricos (1922), Fantasías humanas (1925) y Palabras en invierno (1928). Thomas Hardy murió el 11 de enero de 1928. (Biografía tomada del Placer de la lectura).

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