12 de diciembre de 2014

Platero cumple cien años

Hoy hace cien años que Juan Ramón Jiménez publicó en Ediciones de la Lectura Platero y yo, un libro de prosa poética en el que la ternura agudiza la dureza de la realidad de la vida del animal y del protagonista.
Recuerdo que cuando era pequeña y leí por primera vez Platero y yo, me produjo un gran rechazo por la sensación de tristeza y melancolía que me trasmitió. Al cabo de los años, la relectura de un capítulo me reconcilió por completo con el libro por su lirismo y precisión léxica, así como por su riqueza retórica.
Hoy rendimos homenaje aquí en el Rincón precisamente con esa sección del libro. Espero que su lectura sirva para redescubrir la biografía del borrico más famoso de nuestra literatura.


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Paisaje grana


La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpurado, herido por sus propios cristales, que le hacen sangre por doquiera. A su esplendor, el pinar verde se agria, vagamente enrojecido; y las hierbas y las florecillas, encendidas y transparentes, embalsaman el instante sereno de una esencia mojada, penetrante y luminosa.

Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero, granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso, a un charquero de aguas de carmín, de rosa, de violeta; hunde suavemente su boca en los espejos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos él; y hay por su enorme garganta como un pasar profuso de umbrías aguas de sangre.

El paraje es conocido, pero el momento lo trastorna y lo hace extraño, ruidoso y monumental. Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir un palacio abandonado... La tarde se prolonga más allá de sí misma, y la hora, contagiada de eternidad, es infinita, pacífica, insondable...
—Anda, Platero...

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Anónimo8/07/2015

    Muchísimas gracias por recordarnos este aniversario. Será un motivo para volver a leer esta gran obra.

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