5 de junio de 2014

EL VIENTO COMENZÓ A MECER LA HIERBA - Emily Dickinson

EL VIENTO COMENZÓ A MECER LA HIERBA - Emily Dickinson

No suelo escribir comentarios ni reseñas sobre libros. No es mi especialidad. Sin embargo, ya que M. Ángeles Lluch me invita a recomendar una lectura, me he decidido por un pequeño libro de poemas que acaba de llegar a mis manos y que me parece muy recomendable para los amantes de la poesía. 

Aparte de la cuidada edición de Nórdicalibros, llaman la atención las ilustraciones de Kike de la Rubia, porque casan perfectamente con el estilo de la poeta, Emily Dickinson. Son ilustraciones llenas de calidez y sugerencia, que no entorpecen, sino que acompañan amablemente la lectura. 

Tal vez se parezcan a esos paisajes que ella contempló desde sus ventanas y que inspiraron muchos de sus versos. Paisajes que hablan de naturaleza y soledad, de sombras y de luz. Los poemas nos sumergen en un mundo muy privado, aislado, contemplativo. El de esta autora que no necesitó el reconocimiento del público para edificar una gran obra poética. Según dice Juan Marqués, en el prólogo:

“Además de ser escritos, en principio, exclusivamente para la inmensa minoría de sí misma,los de Emily Dickinson fueron, a un tiempo, poemas complicadísimos y simples, alegres y tristes, transparentes y enigmáticos”.

En este libro encontramos algunos llenos de la pura candidez de la infancia, pero teñidos también por la presencia sombría de la muerte: “¡Ah, pequeña rosa, qué fácil / para alguien como tú, morir!”. “¡Cuántas flores mueren en el bosque / o se marchitan en la colina / sin el privilegio de saber / que son hermosas!”.

Pero el encanto no solo reside en la descripción de la mudable naturaleza, sino en la aproximación al mundo interior de la autora, un mundo inagotable, poblado de hondas reflexiones e invisibles presencias: “Más seguro correr por una abadía / perseguida por las sepulturas / que, sin luna, encontrarse a una misma / en un lugar solitario”.

Vida y muerte se entremezclan en este delicado libro, en esta cuidada selección bilingüe, que
incluye muchos de los mejores poemas publicados de esta autora. Poemas que, por mucho que leamos y releamos, siempre nos ofrecen una nueva visión, una sorpresa contenida entre sus líneas. Todo está lleno de contenido tras su aparente sencillez. Una sola estrofa, aislada, adquiere dimensión de poema.

¡Qué aburrido ser alguien!
¡Qué ordinario! Estar diciendo tu nombre,
como una rana, todo el mes de junio,
a una charca que te contempla.

Igual que la propia naturaleza nos sorprende constantemente con sus variadas manifestaciones, este libro nos ofrece un paisaje único y distinto en cada página.

(Susana Benet)

1 comentario:

  1. Muchas gracias, Susana por tu estupenda reseña. Yo he descubierto precisamente este año a esta escritora, en una edición de su poesía completa en edición bilingüe que publica la editorial Visor.
    Es una poetisa muy compleja. Creo que sólo he llegado a entender sus poemas sobre la muerte, algunos sobre el amor y algunos dedicados a la naturaleza. Un ejercicio muy interesante ha sido leerla en inglés en voz alta. Un ejercicio que os recomiendo a todos.
    Gracias por ayudar a la pervivencia de este blog.
    Marian

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