2 de febrero de 2014

Los perros y los lobos

Bajo el título Los perros y los lobos, nos presenta  Irene Nemirovsky una pintura muy acertada de este pueblo a través de una historia de amor.
Para los judíos que en ella vivían, la ciudad ucraniana, cuna de la familia Sinner, estaba dividida en tres sectores distintos. Como en los retablos antiguos, se veían los réprobos abajo, atrapados entre las tinieblas y las llamas del infierno, la gente común en el centro del cuadro, iluminados por una luz suave y pálida y, arriba, la morada de los elegidos.
Irene Nemirovsky
La novela, relativamente corta,  aborda una historia de amor que surge entre el mundo de los judíos ricos, los de arriba y los que se encuentran en una clase que media entre ellos y los más pobres. En ésta última capa social se integra la protagonista, Ada, en la que podemos distinguir algunas características de la autora. Ada, huérfana de madre, vive con su padre en el barrio judío habitado por los comerciantes mediadores entre los ricos y los pobres. Consciente de que en casa falta una mujer, el padre de Ada contrae matrimonio con Rhaissa, su cuñada, que llega a la familia acompañada por sus dos hijos: Lilla, el objeto de orgullo de la madre por su belleza y su esperanza de poder ascender a la clase social más alta, y Ben, descuidado por su madre, ambicioso y lleno de deseo de conseguir dinero y poder en cuanto llegue a la edad adulta. 
Los deseos de Ada son distintos: ella aspira a dibujar, a ver la belleza y disfrutar de las cosas hermosas. Dotada de un carácter voluntarioso, se empeña en sus objetivos, observa lo que le rodea con avidez y lo plasma en unos dibujos que son testimonio de su incipiente talento. En una de sus excursiones, llega hasta el barrio aristocrático y descubre la figura de un niño, que destaca por su hermosura, y que resulta ser un pariente lejano de la familia de Ada.
Esta se siente inmediatamente atraída por él y desde entonces su corazón no deja de soñar en un futuro a su ladoMientras tanto, los judíos son objeto de persecución en Rusia. Y llega el pogromo. Debido al peligro de ser linchados por los cosacos, Ben y Ada, huyen y terminan en el barrio de los judíos ricos. En él se dirigen a la casa de Harry, el niño al que Ada había entregado su corazón y piden ayuda a sus parientes. Éstos recuerdan a sus parientes pobres y les ayudan en sus negocios.
Cuando la situación económica de la familia de Ada se compllica, la acción de la novela se trasladará a París, donde se ha instalado también la familia de Harry, según la costumbre de la aristocracia judía del momento. A partir de este instante se desarrollará la trama amorosa de la obra. En ella Ada ocupará el centro de un triángulo formado por el ambicioso Ben y Harry que ha contraído matrimonio con una rica mujer francesa llamada  Laurence.
La obra de Irene Nemirovsky destaca en primer lugar por el excelente retrato que realiza de la sociedad judía, sus ambiciones y forma de pensar. Por otro lado, es llamativo cómo la autora retrata a sus personajes: el superviviente nato en Ben, la figura de la amante apasionada y fiel en Ada, quien también es retratada como una artista, y el mimado y aristócrata Harry, que siempre ha tenido todo al alcance de su mano.
Perros y lobos, ricos y pobres: todos hombres, pero unos viviendo como humanos y otros en condiciones auténticamente salvajes, así son los judíos que aparecen en esta obra transida de pasión y de dominio de la palabra.


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