27 de diciembre de 2013

Villancico

En estos días es no ya una obligación, sino un placer felicitaros a todos las fiestas navideñas y desearos de todo corazón un feliz año nuevo, que os traiga todo lo que necesitéis para ser más felices y os evite sufrimientos y males. Desde el rincón compartimos con vosotros un villancico de la tierra navarra, escrito por Carlos Baos Galán.


Belén de noche



Coplas para andar por la noche de Belén.

A este lado del mundo,
en esta orilla
donde el hombre se encuentra
sin lejanías…
En esta orilla
Belén es cielo abajo
y tierra arriba.
Un pobre establo
redime en el sendero
leguas y años.
Un aire, erguido
de promesas cumplidas,
riega el sentido.
Y el horizonte
diluvia cercanías
de Dios y el hombre.
Todo es un huerto,
un caudal de raíces
de amor entero.
Frío encendido
por pastores y ángeles
amanecidos.

… En esta orilla
donde el hombre se encuentra,
Belén respira.
Respira siglos
de sangres arribadas
a su destino.
Sobre la rosa
de los vientos que marca
rutas sin sombra.
La vida empieza
a tener argumento
de vida nueva.
De alta palabra
en el mástil del tiempo.
Sonido de agua.
De agricultura
de trigo pregonado
desde la altura.

… En esta orilla,
la paz nace entre pajas
y no termina.

En esta orilla
del mundo, Belén arde
muertes vencidas.
Todo se alza
junto al Niño, a la sombra
de la esperanza.
Y todo es bueno
en la noche, entre el gozo
de lo más cierto.
… Entre el caliente asombro
del pensamiento.

16 de diciembre de 2013

Emily Dickinson, la trascendencia al completo, editada en Visor



Visor publica sus Poesías completas traducidas sobre la edición canónica, la de Johnson | El traductor, José Luis Rey, elige para El Cultural algunas composiciones para acceder a sus distintas facetas

MARTA CABALLERO | Publicado el 16/12/2013

Emily Dickinson
Puritana, tímida hasta lo patológico, liberal gracias a la literatura, prisionera voluntaria en una casa con jardín, entregada a la poesía como norma de vida. Su mejor amiga, ella misma: "El alma elige su propia compañía y después cierra la puerta". Silencio, habla Emily Dickinson. Y lo hace con más claridad que nunca, gracias a la nueva traducción de su Poesía Completa que ahora publica Visor en edición bilingüe. Su responsable es el poeta José Luis Rey, que se ha apoyado en la edición canónica de Johnson (publicada en 1995) para reconstruir el discurso de la autora inglesa, una de las poetas más grandes de la historia y, a la vez, una de las más difíciles de adaptar al español por la complejidad de su sintaxis.

Cuenta Rey -por cierto, poeta que también ha bebido de sus fuentes para su obra- que Dickinson, en cuanto a mujer cultivada, era una sabia conocedora del latín, cuya herencia se descubre en su poesía: "Es cierto el mito de su soledad, el hecho de que vivió muy encerrada, pero fue una mujer muy cultivada para su tiempo gracias al empeño de su padre. Aprendió botánica, matemáticas, latín...", recuerda Rey, que pasó tres años centrado en la traducción de este vasto poemario. Terminó en 2009 y ha esperado a que la editorial hallara el momento oportuno para lanzarlo: "Es una alegría que se publique en la mejor editorial de poesía y en la mejor colección. A un gran poeta hay que leerlo entero. Yo la había leído en antologías y también, hace años, en la edición completa. Entonces me di cuenta de que merece la pena leerlo todo".

Mientras que muchos autores que hoy son clásicos están apartados de la circulación a pesar de su condición, Dickinson puede considerarse una de las poetas más leídas. Esta cualidad la atribuye el traductor a dos factores que, de primeras, pudieran parecer irreconciliables, su cercanía y su profundidad: "Por un lado, es una escritora que te habla casi como si lo hiciera en la actualidad, gracias al coloquialismo en el que se mueve, a veces incluso tocado por el sentido del humor; por otro, la trascendencia de sus poemas, en los que se pregunta por el sentido de la muerte, por la naturaleza, el amor, la eternidad buscada a través de la poesía... Es una dualidad es muy difícil de lograr".

La de Dickinson fue una existencia, insiste Rey, consagrada al verso. Ello, unido al hecho de ser mujer y a su rechazo frontal hacia la sociedad, además de la dificultad de su obra en comparación con otros autores del momento, le valió a Dickinson ser una desconocida no publicada en su tiempo (apenas vio publicadas ocho composiciones). "Era difícil que llegara a ser popular, influye su carácter retraído pero también su condición de mujer. Sin embargo, Emily se conformaba con estar en su habitación escribiendo sus grandes poemas. Y era consciente de su talento, cuando desprecia la publicación está despreciando el ambiente literario de su tiempo. Cuando elige a Higginson como mentor, sabía que él no estaba a la altura de sus poemas", ejemplifica Rey.

Más info: El Cultural

HAIKU FELICITACIÓN

A M. Angeles Lluch, lectores, seguidores y colaboradores...







Huelen a sol
iluminan la sombra
las siemprevivas.
(Acuarela: Susana Benet)


13 de diciembre de 2013

Amor y odio




Una mujer dijo a un hombre:
-Te amo.
Y el hombre respondió
: -Mi corazón se cree merecedor de tu amor.
Y la mujer habló:
-¿No me amas?
Y el hombre sólo elevó sus ojos hacia ella y calló. Entonces la mujer gritó:
-Te odio.
Y el hombre dijo
: -Pues, entonces, mi corazón también es merecedor de tu odio.

Gibrán Jalil Gibrán

2 de diciembre de 2013

Haiku

El aire enhebra
el débil calendario
de algunas hojas.

Joseluís González

¿Quien teme a Virginia Woolf?

Para Aránzazu y Borja



Desde este momento ni los niños pequeños van a tener miedo del lobo feroz, pues la que para muchos es una escritora compleja y lenta, es también una maravillosa narradora de relatos para niños (y no tan niños). Así lo demuestra en La viuda y el loro, un cuento muy tierno recuperado por la editorial Gadir.
El argumento es ágil (sí, en Virginia Woolf) y sencillo. Una anciana viuda, que vive en una situación económica precaria, cuidando ante todo del perro que vive con ella, recibe una carta que le anuncia la súbita muerte de su hermano, quien le deja como herencia una casa, tres mil libras además del mobiliario y otros enseres.
Después de lograr un préstamo para viajar hasta el pueblo de su hermano, la viuda llega a la casa de su hermano. Pero cuando entra se lleva una decepción, ya que descubre que está vacía, llena de ratas y con un loro, muy llamativo, que sólo sabe repetir “no estoy en casa”. En el banco la viuda se lleva otra decepción: su hermano no tiene ni un penique. De vuelta a casa de su hermano, ve una gran luz gracias a la que consigue atravesar el río. Pero por desgracia, la luz provenía del incendio de la casa de su hermano. La viuda sólo se preocupa por el loro, y cuando se acuesta por la noche no puede dormir, desconsolada por su horrible muerte. De pronto un golpe sacude la ventana y cuando la viuda la abre para ver que pasa descubre que el loro ha sobrevivido al incendio. Y con él una sorpresa para la viuda amante de la naturaleza.
Lo recomiendo para todos los que se asusten ante este lobo de la literatura.


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