25 de noviembre de 2013

La dimensión oral de los cuentos infantiles

Parece que hoy me he levantado con el pie de blogguera, aunque debo decir, en honor a la verdad, que la entrada que ahora escribo se debe a la generosidad de Ellen Duthie, que me ha proporcionado acceso al código del contenido de su blog, Lo leemos así.
El año pasado tuve una compañera de trabajo apasionada por el libro infantil y juvenil: Bea Auzmendi, que consiguió meterme en la cabeza el gusanillo por este tipo de libros. Así gracias a ella pude escribir un post sobre Corre, corre, Mary, pero también me puso en contacto con otros muchos entre los que se encuentra el apasionante Vamos a cazar un oso. Navegando por Internet, el otro día tuve la suerte de encontrar el blog de Ellen Duthie, que no se limita a escanear el libro, o a darnos su opinión sobre él, sino que llega más allá y nos lo lee, permitiéndonos viajar en el tiempo hasta nuestra infancia. Ahí va una joya de esas que no se encuentran todos los días en el ciberespacio.

Vamos a cazar un oso



Ever Jane ...Austen



Leyendo unos apuntes de un curso que estoy haciendo en la actualidad, he descubierto en un blog un juego que a los amantes de Jane Austen os encantará.

Se trata de ‘Ever, Jane’, un proyecto de videojuego que consistiría en un MMO (juego multijugador masivo online) ambientado en las novelas de Jane Austen creado por Judy L. Tyrer.
Y digo que podría ser revolucionario porque, por pocos videojuegos que conozcáis, no se os escapará que la mayor parte de juegos multijugador están más bien enfocados a subir de nivel el personaje del jugador a través de interminables luchas. En ‘Ever Jane‘ parece que esto no será así. Será un juego que estará ambientado en la Gran Bretaña de principios de siglo XIX, de la misma forma que las novelas de la autora.
Los personajes, en vez de estar caracterizados por parámetros como Fuerza, Agilidad o Resistencia, tendrán que decidir entre Felicidad o Deber. Dependiendo de su elección, sus relaciones con el resto de personajes variará. Los eventos importantes del juego serán los bailes y las cenas, donde los personajes se relacionarán y correrán los cotilleos acerca de uno u otro.
El juego también tendrá en cuenta el papel de hombre y mujer en la sociedad victoriana, y la diferencia de clases. Ellos podrán ser cabezas de familia, y hacer cosas como cazar y pescar, mientras que ellas se ocuparán de las labores del hogar. Además, podremos invitar a una cena a algún miembro con un estatus inferior, pero tendremos que tener en cuenta si eso tiene consecuencias sociales para nosotros.

Más info: Ever Jane

Adivina, adivinanza. ¿Quién ha dicho esta frase?





Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres y tiranizan a sus maestros.
La respuesta, en la próxima entrada, si no lo averiguáis antes.
¡¡¡No vale mirar Internet. !!!

20 de noviembre de 2013

Libros y.... ¿vacas?




La relación entre ambos nos la explica la editorial Media Vaca:
La vaca es el animal más extraordinario que existe. Nos la comemos con patatas, hace bonito en el campo y es fuente de inspiración para artistas y poetas. Uno de los estómagos de la vaca se llama libro, y no debe extrañarnos, porque el libro es el segundo animal más extraordinario. Lo manchamos de salsa, hace bonito en las estanterías y a través de él nos llegan regularmente las ocurrencias de artistas y poetas.
La vaca es un rumiante: se traga el alimento para más tarde devolverlo a la boca y masticarlo con tranquilidad. Exactamente de esa forma se deberían leer los libros: volviendo a ellos en diferentes ocasiones y masticándolos a fondo para asegurarnos una digestión placentera.
Los niños aprenden con los libros, pero también con las piedras, las moscas, las hormigas y las arañas. Aprenden con todo. Aprenden jugando. Y no se cansan de aprender. Por eso es absurdo que existan libros aburridos y que se pierda el tiempo con ellos en lugar de dedicarlo a observar a los escarabajos peloteros. Algunos de los más aburridos están hechos por gente con mentalidad de sastre que cree que los libros para niños deben ser como los trajes para niños: varias tallas más pequeños. La mirada inocente del niño nada tiene que ver con los pantaloncitos. Si no se entiende todo, ¿qué más da? Pocos adultos pueden explicar por qué vuelan los aviones y sin embargo no tienen miedo a viajar en ellos.
A excepción de los que se hacen para idiotizar, cada libro contiene el fragmento de un plano del tesoro (o al menos así se decía antes). Sólo cuando reunamos todos los pedazos seremos capaces de descifrar ese secreto que parece tan bien guardado. A veces uno se toma su tiempo. No es raro empezar a leer a los 7 años y ver que a los 77 seguimos con el mismo libro entre las manos."

18 de noviembre de 2013

Fallece Doris Lessing


Información tomada de: El confidencial digital

Fue una mujer con tantas batallas perdidas como ganadas. Superviviente de la familia, el colonialismo británico, el racismo, la guerra, la ilusión comunista, el ateísmo, la condición femenina, el amor, la fama, la autora de Historia de Londres no tuvo miedo a usar su libertad, y en mostrar sus desengaños y sus conversiones. A Doris Lessing, fallecida ayer domingo, no se le notó el triunfo. Esto le concedió el perdón y el reconocimiento, a pesar de ser, precisamente por su independencia, una de las autoras más molestas con los convencionalismos. Impertinente con el mundo, la literatura y la industria editorial, ha dejado escrito un incómodo legado que cuestiona la identidad de quien se conforma con su identidad.
Familia, la misma ruina de siempre

“¡No, yo no seré como ellos!”, escribió en el primer volumen de su autobiografía, en la que dibujó a un padre enfermo moralmente y herido en la Primera Guerra Mundial, y una madre dominante y frustrada por no poder desempeñar en la vida un papel social o profesional relevante. El retrato decadente y moral de la familia, que traza en la serie de cinco novelas (llamada Hijos de la violencia) que narran la historia de Martha Quest en la sociedad colonial de Rodesia del Sur (hoy Zimbabue), es una metáfora de la agonía final del Imperio Británico. Sólo la ruina es novelable y Lessing vivió evitando la desgracia, la revivió para escribir sobre ella. En la ficción aparecen sus fracasos matrimoniales y sus hijos abandonados cuando marcha a Inglaterra.

Comunismo, el desengaño inevitable

Fruto del desengaño debió pensar que la vida es demasiado rica como para encerrarla en una ideología, sobre todo, cuando ésta no era fiel a la verdad o trataba de esconder su cara más feroz. Su vida es la memoria de un desencanto ideológico, de toda una época y una generación entera, en la que “todo el mundo era comunista”, pero nadie se atrevió a denunciar los crímenes de Stalin. La receta del dogma es la peor de las enfermedades. Hasta la publicación del El cuaderno dorado (1962) Lessing era considerada el referente de la novela de la extrema izquierda anglosajona. A partir de ese momento, se mostró contraria al Partido Comunista, porque nada tenía que ver el comunismo que promulgaba con el “comunismo utópico que propugnaba el amor mutuo de toda la humanidad”. En este libro utiliza a su personaje Anna Wulf para recrear el tránsito por su decepción ideológica.
Racismo, un enemigo imbatible

1949. Doris Lessing deja a los 36 años de edad, un marido y sus dos hijos mayores en Sudáfrica, y llega al Reino Unido con el pequeño. Bajo el brazo lleva el manuscrito de su primera novela, Canta la hierba, que se publica con éxito en 1950, y donde ya enseña sus molestas cartas: toca hablar de racismo y del amante negro de una blanca recién casada por convención. Uno de los personajes borda estos planteamientos bárbaros: “Había leído lo suficiente sobre psicología para comprender el aspecto sexual de la discriminación racial, una de cuyas bases son los celos del hombre blanco de la superior potencia sexual del nativo. Le sorprendió ver la facilidad con que el objeto de aquellos celos, la mujer blanca, evadía aquella barrera. Sin embargo, durante la travesía había conocido a un médico con años de experiencia en un distrito del país, que le confió que le sorprendería saber el número de mujeres blancas que mantenían relaciones con negros. Tony pensó entonces que realmente le sorprendería; lo consideraba algo parecido a tener relaciones con un animal, a pesar de sus ideas ‘progresistas’”.

Lessing cuenta en una de las partes de su biografía cómo la injusticia del racismo colonial en Rodesia del Sur la llevó a fundar un partido comunista local. Se había dedicado a las causas progresistas desde su primera juventud. Hacerse comunista fue un acto de rebelión que más tarde ella definiría como “el acto más neurótico de mi vida”. Recuerda cómo uno solo de los comunistas que conoció en el país africano llevó su fe a las últimas consecuencias, su ex marido, padre de su tercer hijo y portador de su apellido, Gottfried Lessing.

Feminismo, la falsa épica

De cronista del racismo a novelista de izquierda, para desembocar -con Un paseo por la sombra (1997)- en defensora del feminismo. “Y de todas las interpretaciones equivocadas, la más equivocada fue la de las feministas. Se equivocaron como los comunistas, haciendo de la vida una cuestión ideológica, pero la vida sigue su curso sin ellas y hasta contra ellas”, escribió sobre la lectura que se hizo del libro. Contraria al feminismo “cuando roza el fundamentalismo”, desmitificadora de la obsesión por lo freudiano, su vida fue un proceso continuo de conversión. Desde el comunismo al individualismo, desde el ateísmo a la espiritualidad trascendental de las religiones orientales. “Este asunto de descubrir quién soy siempre me ha despertado curiosidad”. Admite la escritora al principio de sus autobiografías. Un paseo por la sombra recrea las dificultades de sus primeros días en Londres, con su hijo, su labor como escritora y sus trabajos. La heroína de un mundo agresivo y violento.

Industria editorial, la gran mentira

A la Premio Nobel de Literatura del año 2007 se le reconoce una fina inteligencia y aventajada ironía, de las que se ha servido para sorprender y desconcertar a sus lectores con incursiones en la ciencia ficción. Pero ha sido para ajustar cuentas con la industria editorial y con los críticos literarios cuando más sarcástica se ha mostrado. Lessing se hizo pasar en 1984 –con 65 años- por Jane Somers, autora novel, que presentó dos novelas: Si la vejez pudiera y Los diarios de Jane Somers. La intención del seudónimo era desvelar los defectos de su sector. Sus propios editores rechazaron los originales y cuando logró publicarlos fueron completamente ignorados por la prensa y los críticos. Cuando desveló su identidad calificó la trampa como “broma aleccionadora”, con la que demostró que el rechazo a veces no tiene tanto que ver con la calidad ni el talento, como con el nombre del autor (conocido) .

15 de noviembre de 2013

De las verdades de la Vida





El corazón pide placer primero,
después, ser excusado del dolor
y luego esos pequeños anodinos
que ahogan el sufrimiento.
Y luego ir a dormir
y más tarde, si esa fuera
la voluntad de su Inquisidor
el privilegio de morir.

Emily Dickinson

10 de noviembre de 2013

De la relativa importancia de las cosas




Si en a propósito de Mendel, el de los libros, de Stefan Zweigt, recordaba algunos caminos que nos llevan a determinados libros, el que me condujo a comenzar la lectura de la obra poética de Emily Dickinson fue tan banal como las frecuentes citas que de esta escritora se hace en algunas series de televisión y de un imán que de ella tengo en la nevera de mi casa.
En este mes tradicionalmente dedicado a los difuntos, quiero traer a colación un poema sobre la muerte, elaborado por esta escritora.



La Muerte da significado a Cosas
en las que el Ojo apenas se detuvo
a menos que un Difunto
nos pida con ternura

que contemplemos sus pequeñas Obras
al Lápiz, o de Lana, 
"Fue lo último que hizo con Sus dedos"-
diligentes hasta el momento

en que el Dedal pesaba demasiado-
la aguja se detuvo-por sí misma-
y fueron colocados entre el Polvo
en las estanterías del Armario.


(Traducción de Rubén Marín)

5 de noviembre de 2013






Mi casa está deshabitada, y conmigo, tan perro, tan crudo, atrapado dentro.
Están los estantes llenos y llenos de mí en cursivas y pandeoro; desnudo, elevado.
Está todo fregado, todo dispuesto, para visitas y encuentros; como pan, como seda.
Está la cama hecha/deshecha, abierta/cerrada, allí/aquí, en el centro del cuarto como un ataúd.
Como una terraza de sol y plantas y paisajes.
Están mis fotos, conmigo, siempre como extraídas absurdamente de una onírica pinacoteca. 

Observándome.
Está todo
Dolorido, conmigo, aún dentro.
Como si nunca hubiera pasado nada.
Como si en cualquier corral no hubiera gallinas y algún gallo.

Y tú callas;
Desde tan lejos que tu silencio llega grande como una emboscada de ramas húmedas y coces de bestias… un silencio bravo, macho, destructor… y mi piel recoge lo que de mí hay
Cada vez que mi semen se derrama sólido como arenilla; y grita como yo grito,
Conmigo muy apretado dentro. Conmigo en recuerdo y evanescencia.

Y tú surges, como allí, toda envuelta en encarnado color, entre un ramillete de rojas rosas;
Diva, risueña. Cuando aquella ciudad donde no nos vimos, donde no nos encontramos,
Nos tuvo a los dos. Y separados seguimos. Y sintiéndonos próximos.
Y entrado el otoño, encanecidos los cabellos… la tersura de tus labios; ¡al menos eso…!


Carlos Pereira 

No todo está en los libros


"El otro día escuchaba a una bibliotecaria hablar sobre la evolución de su trabajo. Señalaba que cada vez es más exigente. Su gremio, decía, es uno de esos, y aquí pensaba yo también en la enseñanza pero ustedes pueden añadir otros y me temo que la lista acabará siendo hermosa, a los que se les va pidiendo más y más competencias y un servicio más cualificado y versátil.

Al colectivo en cuestión se le supone los conocimientos y destrezas definidos en los manuales de biblioteconomía sobre gestión de libros, discos, películas y otras formas de archivo y transmisión de la información, el conocimiento, la literatura y el entretenimiento. Obviamente, esa capacitación pasa por la puesta al día continuada para adquirir las habilidades que demanda a buen ritmo la era digital y hay que añadirle una buena provisión de psicología y lo que podríamos llamar en un alarde de poco ingenio y condenable por innecesaria extranjerización -seguro que tiene un nombre mejor pero no lo conozco- destrezas como bookcoach. El personal pide asesoría a medida y claro, no todo el mundo busca ni necesita lo mismo. Una parte nada desdeñable quiere además pegar la hebra con personas agradables que brinden un rato de intercambio que exceda lo profesional y utilitario, aporte empatía, si puede ser complicidad, y (solo ocurre excepcionalmente pero qué gusto) resulte un encuentro en los principios, rutas y preferencias lectoras. Las y los bibliotecarios llegan a ser un referente tan cercano como la cajera del súper o la pediatra o el farmacéutico.

Les toca tratar con gente encantadora que valora su labor y bregar con seres desconsiderados, impacientes o antipáticos, con morosos que hay que perseguir y personas que comen mientras leen bocatas de chistorra bien untados a juzgar por cómo devuelven los libros, con subrayadoras compulsivas o redes organizadas de secuestradores de periódicos, con monadas de críos que no alcanzan el mostrador con la nariz y saben esperar su turno y pedir por favor y asilvestrados que se pelean, se revuelcan en el suelo, desordenan que es un primor y van a casqueta diaria, con quien entiende el carácter público y comunitario de la biblioteca o con sátrapas comarcanos. También tienen que hacer de eventuales profesores de nuevas tecnologías con usuarias y usuarios primerizos y salir al paso de necesidades que van más allá de la lectura.

El otro día veíamos una pequeña guía elaborada en la biblioteca de Berriozar que, aprovechando las fechas, proponía lecturas variadas para facilitar a adultos y críos hablar de la muerte y entender o enfrentar el proceso de duelo, una realidad que no por alejarla o maquillarla en términos fantásticos deja de presentarse en toda su crudeza. La guía puede consultarse en la red y es un ejemplo de buen hacer. Eso se agradece."

Maite Pérez Larumbe


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