21 de marzo de 2013

HAIKU


 
 
 
 


Recojo el toldo.
Así podrá el geranio
sentir la lluvia.




(de: "Huellas de escarabajo" - Edit. Comares-La Veleta)



15 de marzo de 2013

11 de marzo de 2013

Internet y la estupidez

Hojeando hoy los periódicos (on line), he encontrado un texto para el debate. Su relación con la lectura es indirecta, pero lo considero interesante. Espero vuestras opiniones.

Artículo tomado de ABC


No existe explicación a que cada día miles de personas se pongan de acuerdo para realizar un baile mecánico semidesnudas, para luego subir la grabación a Internet  pero ocurre.
El «Harlem Shake»ha invadido la red y no tiene intención de detenerse. Miles de personas llevan a cabo esta danza cada día, ya sea en un avión, una escuela, un desfile militar o una pista de hockey. El fenómeno ha conseguido ya la escandalosa cifra de más de 27 millones de visitas en sus más de 40.000 versiones en YouTube.
El neologismo «meme» surgió en 1976 de la mano del teórico genetista Richard Dawkins, como una «unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación». Un concepto que sirve para bautizar todo aquel fenómeno que pese a carecer de sentido, se multiplica en la red. Puede tratarse desde un dibujo, una frase o un video, como en este caso. Es algo que no se crea, simplemente surge y se hace popular no porque tenga importancia en sí mismo, sino por pura imitación.
El psicólogo Javier Urralo confirma: «El ser humano siempre ha tenido la necesidad de imitar». Mimetismo que gracias internet amenaza con multiplicarse hasta el infinito. Según el investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, Antonio Ferrero, «estos fenómenos no son nada nuevo en internet. Lo que ha cambiado es la escala, su repercusión es cada vez mayor». Pero, ¿por qué es lo absurdo lo que más éxito tiene en la red? ¿Nos está haciendo internet más estúpidos?

Cerebros menos desarrollados
El neurocientífico alemán Manfred Spitzer lleva años estudiando el efecto de internet en la mente humana. En su libro «Digitale Demenz» advierte de los peligros de una sobreexposición del cerebro de los niños a la red. El científico dice tener pruebas de que el desarrollo cerebral de los pequeños que pasan demasiado tiempo frente al ordenador se altera, sufriendo carencias que ya nunca podrán recuperar. En su opinión, usado en exceso internet hace estúpidas a las nuevas generaciones y debería prohibirse en la escuela y limitarse en casa.

En una dirección parecida apuntaba el escritor estadounidense Nicholas G. Carr. Carr advirtió que que cada vez le costaba más trabajo mantener la atención a la hora de leer un texto y que si era largo rara vez llegaba hasta el final. Más tarde comprobó que su círculo más cercano experimentaba la misma incapacidad, es más muchos de sus amigos admitían que les costaba terminar un libro o que simplemente habían dejado de leerlos. Esta idea dio lugar a su obra más célebre: «Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?».Pregunta que respondía en la primera frase del libro con otra cuestión más directa: «¿Google nos está haciendo más estúpidos?
Carr sostiene que internet nos ha hecho perder capacidad intelectual, que cada vez nos cuesta más profundizar, mantener la atención en la información. A juicio del escritor, por culpa de la influencia de internet nos conformamos con quedarnos en la superficie de la realidad, perdiéndonos su cara más compleja. Somos cada día seres más dispersos.

Una nueva morfología
En el mundillo de los expertos en redes también se ha percibido el efecto de Internet en nuestro sistema nervioso. Pero es más la idea de una «modificación» neurológica y no una pérdida de inteligencia la que se defiende. La «noomorfosis digital» es un concepto creado por el investigador Fernando Sáez Vacas, que entiende que nuestras estructuras mentales están cambiando de forma para adaptarse a lo que define como un «Nuevo Entorno Tecnosocial» (N.E.T.). En otras palabras, el ser humano debe ir cambiando sus capacidades al ritmo frenético al que evoluciona la teconología, pero eso no implica que se esté volviendo 
estúpido.


Más info: ABC

Ser deforme en la sociedad de la perfección




Para Ronces, in memoriam

Con esta breve frase podría resumir el tema que se aborda en La lección de August, obra de J.L Palacio. El poder lucir una imagen perfecta  preocupa -con fundamentos más o menos sólidos- a muchas personas en el momento actual, en el que no tener una silueta perfecta, tener acné, sufrir caída de pelo o no poder lucir una sonrisa reluciente y un bronceado saludable en un rostro sin arrugas se convierten en una obsesión.
En esta obra que descubrí en la sección juvenil de la biblioteca, J.L Palacio aborda el problema de August, un niño nacido con una malformación que se ha cebado ante todo en su rostro: tiene los ojos en una posición más baja de lo normal, la nariz con una forma especial, el paladar hendido y la boca con una mandíbula reconstruida de modo que le hace parecer a la cara de una tortuga y le imposibilita comer sin manchar un poco. Sus orejas, por otra parte, son muy pequeñas y le obligarán a llevar unos audífonos con una pequeña antena.
August ha vivido durante años bajo la protección de sus padres y su hermana. Su madre se ha encargado de enseñarle las asignaturas que corresponden a su edad. August ha sufrido siempre las miradas de los demás, sus risas y sus insultos, hasta tal punto que durante su infancia el mejor regalo que recibió fue el que le hizo Miranda: un casco espacial.
Bajo él se ocultó durante dos años cada vez que salía de casa para evitar que la gente le mirara como a un bicho raro Al empezar la narración Augus va a verse obligado a mirar con su propia cara a la vida,  con la decisión tomada por sus padres : éstos le han inscrito en  un colegio para que curse secundaria y empiece a enfrentarse con los problemas de la vida, como le tocará hacer en el mundo real.

Recién llegado al colegio, August ve como la mayoría de los alumnos se apartan de su lado, se ríen de él o evitan mirarlo, en el mejor de los casos. Sin embargo, siempre hay alguien bueno. Durante la hora de la comida, Summer, una chica muy guapa y un poco hippy se sienta junto a August que come solo en la mesa. Muy pronto se harán inseparables y a ellos se unirá el simpático Jack Will. 
Quizá os preguntéis dónde radican el valor literario de esta novela. En un principio, podemos decir que es una obra que engaña. Parece un libro en el que un adolescente que ha tenido mala suerte va mostrando todos los problemas a los que se tiene que enfrentar y cómo consigue en algunas ocasiones superarlos. 
Sin embargo la autora ha sido inteligente. Después de ofrecernos la narración de August en la primera sección de la novela, pasa a mostrarnos la historia desde el punto de vista de su hermana, el novio de ésta  y los mejores amigos de August en el nuevo colegio. De este modo, el lector verá el efecto que la apariencia de August causa en un primer momento y cómo poco a poco su forma de ser hace que todos se acostumbren a su rostro y lleguen a amarlo.
La narración es ligera, con capítulos breves y en absoluto lacrimógena. Es más, uno de los aspectos que más llama la atención es el profundo sentido del humor que invade toda la obra


                           

7 de marzo de 2013

6 de marzo de 2013

HAIKU de HEKIGODOO






Muerta recientemente su esposa,
el verdulero y su hija cargan las verduras,
cargan las cebollas.


(de: El haiku japonés - Edit. Hiperión)
(Acuarela: Susana Benet)




Premio Biblioteca Breve 2003


Info tomada de ABC

La escritora Rosa Regàs ha ganado el Premio Biblioteca Breve 2013, que convoca la editorial Seix Barral con una dotación de 30.000 euros, con la novela «Música de cámara», en la que narra la historia de un amor truncado entre una mujer de herencia republicana y un joven de clase alta en la posguerra barcelonesa.

Nacida en Barcelona en 1933, Rosa Regàs cuenta con una larga trayectoria literaria con varios premios en su haber como el Nadal por «Azul», el Ciudad de Barcelona por «Luna Lunera» y el Planeta por «La canción de Dorotea».

El jurado de esta edición está integrado por José Manuel Caballero Bonald, Pere Gimferrer, José María Guelbenzu, Elena Ramírez y Clara Usón.

«Música de cámara» muestra la ambientación de una «época asfixiante» y recapacita sobre las consecuencias que tuvo para este país el paso por la Transición, y, según el jurado, ha sido merecedora de un premio que ya ha reconocido a autores como Juan García Hortelano, José Manuel Caballero Bonald, Juan Marsé, Mario Vargas Llosa, Elvira Lindo y Clara Usón.

Más info: ABC

4 de marzo de 2013

Historia de mis ojos






Miradme ahora bien
al centro de los ojos. Comprobad
que ha cambiado el color que de mis padres
venía: la madera quemada como un barco
descubierto en el réquiem coral del horizonte
del verdadero José Luis González
y esa resina verde que brillaba
en mi madre tan hora a hora hasta que a Dios
mismo en persona entonces le dio por confundir
el sobre del mensaje de la muerte,
la eterna dirección de su remite,
el número, la calle, la ciudad,
el día 10 de abril solo de un año
después de tantos meses y una pobre y antigua Navidad,
entonces la primera
la primera persona encarnada en un cáncer
que en mi vida veía dejé entonces de verla.

Y qué deciros de mis propios ojos
-antes de la esperanza-,
de su densa ignorancia y su constante
seguir conmigo enfrente a todos lados,
si después distinguieron menos cosas.
Qué hacer más que cerrar
ojos, boca, la puerta, el corazón,
las manos, la cabeza, los fríos, cada invierno,
los primeros tejados de la nieve,
tantas vidas que importan a unos pocos.


José Luis González-Urbiola

3 de marzo de 2013

Infancia y arte sazonado con humor y crítica social

Para mis compañeras de biblioteca




Erase que se era un barrio bastante grande. En el barrio había una biblioteca; en la biblioteca, dos salas: una para los niños grandes y otra para los pequeños. La bibliotecaria más sabia se llamaba Carmina. Siempre te podía decir dónde estaba un libro, aunque ese libro estuviera fuera de sitio. La otra bibliotecaria tenía por nombre Bea. También sabía mucho, aunque quizá un poquito menos. Y luego venía Marian, que estaba como aprendiz de bibliotecaria.


Un día, aprovechando que Carmina miraba hacia otro lado (aunque  las veía perfectamente con sus supergafas de ultravisión bibliotecaria), Bea y Marian entraron en la sala donde leían los más pequeños.
Tienes que leer estos libro - le aconsejó Bea a Marian
Marian se sonrió. Eran libros para niños. ¡¡¡Qué le interesaban a ella!!!
Otro día Bea le leyó uno de los cuentos a Marian, y como lo recitaba tan bien, Marian sacó su carné de usuaria y, cogiéndolo en préstamo, se lo llevó a su casa.
El libro todavía está en la casa de la aprendiz de bibliotecas, que busca desesperada en la web una página para comprarlo.

El libro se titula Corre, corre, Mary, corre (ed. Lumen), y está ilustrado con unas magníficas acuarelas, llenas de detalles que permiten mirarlo una y otra vez sin cansarse. Y la historia...es tan vieja como el mundo.
Una mañana cuando Mary se levanta, su marido le avisa que tiene que darse prisa. Está llegando el invierno. A diez grados bajo cero, hay que correr y trabajar mucho: coger habichuelas, recoger tomates, talar arboles, cortar leña, hacer mantequilla y conservas. También hay que cocinar...y recoger el correo para el marido de Mary, que mira cómo su esposa trabaja. ¡¡¡Qué duro es el invierno!!! 
Pero Mary está harta. Es sólo ella la que trabaja y también tiene su genio. ¿Qué pasará? Ahhh, para eso tendréis que venir a la sala la de los niños que hay en mi biblioteca.












































1 de marzo de 2013

Rojo de Suecia

Fuente:  El Mundo


Periodistas a los que no les gusta nada su país, Suecia, no les gustan sus atardeceres, ni el frío, ni la manera en que funciona porque creen que su país, la aparentemente perfecta Suecia, está pisoteando derechos sociales y libertades civiles, se cruzan en una revista llamada 'Idun', se enamoran, se casan y, una noche, mientras cenan, se preguntan si no deberían dejar de escribir artículos. Porque, qué sentido tiene seguir escribiendo artículos si no pueden contar, con total libertad, lo que realmente no les gusta de lo que ven. Es esa noche cuando nace Martin Beck, comisario de la Brigada Nacional de Homicidios de Estocolmo, divorciado, de apariencia siniestra y fumador compulsivo de un tipo de cigarrillos llamados Florida.

Los periodistas en cuestión son Per Wahlöo y Maj Sjöwall, la pareja sueca que aquellos que conocen el desarrollo del 'noir' escandinavo consideran 'padres' de la literatura de género no ya sólo sueca sino, por extensión, nórdica. Nacidos alrededor de los años 30 del pasado siglo (Walhöo en 1926 y Sjöwall en 1935), uno rondaba los 40 cuando empezó a escribir y la otra, los 30. Su visión de Suecia quedó plasmada en 10 novelas que publicaron, a razón de prácticamente una por año, entre 1965, año en que debutaron con 'Roseanne' y 1975, año en que murió Wahlöo y en que se publicó la última, 'Los terroristas'. De entre todas ellas destaca 'El policía que ríe', la que publicaron en 1968 y que les valió un Premio Edgar Allan Poe, el primer Edgar Allan Poe que se otorgaba a una novela no escrita en inglés. 'El policía que ríe' fue incluso llevada al cine. La protagonizó Walter Mathau, la dirigió Stuart Rosenberg y, en España, se tituló 'San Francisco, ciudad desnuda'. Aunque también, de entre todas ellas, merece una medalla 'Los terroristas', en parte, porque acaba de ser reeditada por RBA y porque supone el fin de Martin Beck y de una manera de entender la novela negra y Suecia. Una manera que influyó quizá incluso más de la cuenta a Stieg Larsson, creador del periodista investigador (¿un homenaje a sus ídolos?) Mikael Blomqvist y de la 'hacker' Lisbeth Salander.

Burocracia y falta de empatía

Larsson deja claro en su trilogía 'Millenium' que Suecia no es un país 'limpio'. Pero nada de lo que dijo Larsson sobre su oscuro país sonó a nuevo a los lectores de la pareja que creó a Martin Beck, de cuyos libros se han vendido más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo. En concreto, en la novela que acaba de reeditarse Suecia se aparece como un enorme monstruo víctima de la burocracia y la falta de empatía. La misión de Beck en esta novela es la de escoltar a un senador estadounidense que está de visita oficial en Estocolmo.

Estamos en los años 70 y hace no demasiado se ha producido un atentado terrorista (hay una banda criminal internacional actuando en Estocolmo, su nombre es ULAG y se dedica a sembrar el caos con el único fin de llevar al poder partidos racistas) y la Policía, con mayúsculas, no puede arriesgarse a que le pase nada al senador norteamericano.

Así pues, Beck está sirviendo de escolta a un senador cuando se descubre el cadáver de un productor de cine porno que estaba convenciendo a jovencitas de que participaran en sus películas, con promesas de todo tipo. Entre ellas, Rebecka Lind, una chica atrapada en un mundo que desconoce y del que no cree posible salir.


Más info: El mundo


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