16 de diciembre de 2013

Emily Dickinson, la trascendencia al completo, editada en Visor



Visor publica sus Poesías completas traducidas sobre la edición canónica, la de Johnson | El traductor, José Luis Rey, elige para El Cultural algunas composiciones para acceder a sus distintas facetas

MARTA CABALLERO | Publicado el 16/12/2013

Emily Dickinson
Puritana, tímida hasta lo patológico, liberal gracias a la literatura, prisionera voluntaria en una casa con jardín, entregada a la poesía como norma de vida. Su mejor amiga, ella misma: "El alma elige su propia compañía y después cierra la puerta". Silencio, habla Emily Dickinson. Y lo hace con más claridad que nunca, gracias a la nueva traducción de su Poesía Completa que ahora publica Visor en edición bilingüe. Su responsable es el poeta José Luis Rey, que se ha apoyado en la edición canónica de Johnson (publicada en 1995) para reconstruir el discurso de la autora inglesa, una de las poetas más grandes de la historia y, a la vez, una de las más difíciles de adaptar al español por la complejidad de su sintaxis.

Cuenta Rey -por cierto, poeta que también ha bebido de sus fuentes para su obra- que Dickinson, en cuanto a mujer cultivada, era una sabia conocedora del latín, cuya herencia se descubre en su poesía: "Es cierto el mito de su soledad, el hecho de que vivió muy encerrada, pero fue una mujer muy cultivada para su tiempo gracias al empeño de su padre. Aprendió botánica, matemáticas, latín...", recuerda Rey, que pasó tres años centrado en la traducción de este vasto poemario. Terminó en 2009 y ha esperado a que la editorial hallara el momento oportuno para lanzarlo: "Es una alegría que se publique en la mejor editorial de poesía y en la mejor colección. A un gran poeta hay que leerlo entero. Yo la había leído en antologías y también, hace años, en la edición completa. Entonces me di cuenta de que merece la pena leerlo todo".

Mientras que muchos autores que hoy son clásicos están apartados de la circulación a pesar de su condición, Dickinson puede considerarse una de las poetas más leídas. Esta cualidad la atribuye el traductor a dos factores que, de primeras, pudieran parecer irreconciliables, su cercanía y su profundidad: "Por un lado, es una escritora que te habla casi como si lo hiciera en la actualidad, gracias al coloquialismo en el que se mueve, a veces incluso tocado por el sentido del humor; por otro, la trascendencia de sus poemas, en los que se pregunta por el sentido de la muerte, por la naturaleza, el amor, la eternidad buscada a través de la poesía... Es una dualidad es muy difícil de lograr".

La de Dickinson fue una existencia, insiste Rey, consagrada al verso. Ello, unido al hecho de ser mujer y a su rechazo frontal hacia la sociedad, además de la dificultad de su obra en comparación con otros autores del momento, le valió a Dickinson ser una desconocida no publicada en su tiempo (apenas vio publicadas ocho composiciones). "Era difícil que llegara a ser popular, influye su carácter retraído pero también su condición de mujer. Sin embargo, Emily se conformaba con estar en su habitación escribiendo sus grandes poemas. Y era consciente de su talento, cuando desprecia la publicación está despreciando el ambiente literario de su tiempo. Cuando elige a Higginson como mentor, sabía que él no estaba a la altura de sus poemas", ejemplifica Rey.

Más info: El Cultural

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