21 de agosto de 2013

A la luz de la Señorita Prim

En un momento en el que nos vemos asediados por las Cincuenta sombras de Grey, las Cincuenta sombras más oscuras,, las Cincuenta sombras de Rogelio, cuando parece que la literatura erótica se encuentra en su punto álgido y es imposible descubrir una obra cándida, es posible descubrir una historia cándida, blanca, llena de luz, como la que nos relata El despertar de la Señorita Prim.
Prudencia Prim es una administrativa que esconde una gran cultura y un sinfín de títulos académicos. Acosada por un ambiente laboral que no le satisface, por la falta de delicadeza y las prisas de la sociedad en la que vive, decide abandonar su residencia y su trabajo para probar suerte en San Ireneo de Arnois, como bibliotecaria de un acaudalado y misterioso hombre, cuya existencia se orienta a la educación de sus sobrinos, al que Prudencia bautiza como el hombre del sillón. 
El nombre del pueblo, San Ireneo, no es una elección aleatoria. La etimología griega de la palabra ( Ειρήνη, paz) refleja a la perfección el clima con el que se va a encontrar la señorita Prim: un pueblo construido a medida por sus habitantes, que han huido del mundanal ruido para encontrar la belleza, la verdad y el amor a ritmo lento, dedicados a sus actividades favoritas, trabajando un número razonable de horas y descubriendo la grandeza que se oculta en las cosas pequeñas.
En este lugar, que es la realización de una utopía, la señorita Prim ve como el señor del sillón va cambiando su concepción de la vida a lo largo de una serie de batallas dialécticas, en las que el ganador es casi siempre el hombre misterioso, cuya cultura desafía el conocimiento de la protagonista.
La novela tiene muchos puntos en su contra: el principio de la narración se hace pesado, los acontecimientos son totalmente previsibles y en las conversaciones se asiste a un discurso único, el de una autor que pretende guiar también a los lectores hacia su visión de la vida. 
La obra ofrece también muchos puntos a favor: es una lectura fácil, agradable y de desenlace feliz, elementos todos ellos óptimos para evadirse de las preocupaciones cotidianas durante una tarde de verano.



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1 comentario:

  1. Anónimo8/21/2013

    Me has animado a leer el libro de la señorita Prim. Ya te diré lo que me parece. El vídeo que cuelgas super bien....

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