1 de marzo de 2013

Rojo de Suecia

Fuente:  El Mundo


Periodistas a los que no les gusta nada su país, Suecia, no les gustan sus atardeceres, ni el frío, ni la manera en que funciona porque creen que su país, la aparentemente perfecta Suecia, está pisoteando derechos sociales y libertades civiles, se cruzan en una revista llamada 'Idun', se enamoran, se casan y, una noche, mientras cenan, se preguntan si no deberían dejar de escribir artículos. Porque, qué sentido tiene seguir escribiendo artículos si no pueden contar, con total libertad, lo que realmente no les gusta de lo que ven. Es esa noche cuando nace Martin Beck, comisario de la Brigada Nacional de Homicidios de Estocolmo, divorciado, de apariencia siniestra y fumador compulsivo de un tipo de cigarrillos llamados Florida.

Los periodistas en cuestión son Per Wahlöo y Maj Sjöwall, la pareja sueca que aquellos que conocen el desarrollo del 'noir' escandinavo consideran 'padres' de la literatura de género no ya sólo sueca sino, por extensión, nórdica. Nacidos alrededor de los años 30 del pasado siglo (Walhöo en 1926 y Sjöwall en 1935), uno rondaba los 40 cuando empezó a escribir y la otra, los 30. Su visión de Suecia quedó plasmada en 10 novelas que publicaron, a razón de prácticamente una por año, entre 1965, año en que debutaron con 'Roseanne' y 1975, año en que murió Wahlöo y en que se publicó la última, 'Los terroristas'. De entre todas ellas destaca 'El policía que ríe', la que publicaron en 1968 y que les valió un Premio Edgar Allan Poe, el primer Edgar Allan Poe que se otorgaba a una novela no escrita en inglés. 'El policía que ríe' fue incluso llevada al cine. La protagonizó Walter Mathau, la dirigió Stuart Rosenberg y, en España, se tituló 'San Francisco, ciudad desnuda'. Aunque también, de entre todas ellas, merece una medalla 'Los terroristas', en parte, porque acaba de ser reeditada por RBA y porque supone el fin de Martin Beck y de una manera de entender la novela negra y Suecia. Una manera que influyó quizá incluso más de la cuenta a Stieg Larsson, creador del periodista investigador (¿un homenaje a sus ídolos?) Mikael Blomqvist y de la 'hacker' Lisbeth Salander.

Burocracia y falta de empatía

Larsson deja claro en su trilogía 'Millenium' que Suecia no es un país 'limpio'. Pero nada de lo que dijo Larsson sobre su oscuro país sonó a nuevo a los lectores de la pareja que creó a Martin Beck, de cuyos libros se han vendido más de 10 millones de ejemplares en todo el mundo. En concreto, en la novela que acaba de reeditarse Suecia se aparece como un enorme monstruo víctima de la burocracia y la falta de empatía. La misión de Beck en esta novela es la de escoltar a un senador estadounidense que está de visita oficial en Estocolmo.

Estamos en los años 70 y hace no demasiado se ha producido un atentado terrorista (hay una banda criminal internacional actuando en Estocolmo, su nombre es ULAG y se dedica a sembrar el caos con el único fin de llevar al poder partidos racistas) y la Policía, con mayúsculas, no puede arriesgarse a que le pase nada al senador norteamericano.

Así pues, Beck está sirviendo de escolta a un senador cuando se descubre el cadáver de un productor de cine porno que estaba convenciendo a jovencitas de que participaran en sus películas, con promesas de todo tipo. Entre ellas, Rebecka Lind, una chica atrapada en un mundo que desconoce y del que no cree posible salir.


Más info: El mundo


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