11 de marzo de 2013

Internet y la estupidez

Hojeando hoy los periódicos (on line), he encontrado un texto para el debate. Su relación con la lectura es indirecta, pero lo considero interesante. Espero vuestras opiniones.

Artículo tomado de ABC


No existe explicación a que cada día miles de personas se pongan de acuerdo para realizar un baile mecánico semidesnudas, para luego subir la grabación a Internet  pero ocurre.
El «Harlem Shake»ha invadido la red y no tiene intención de detenerse. Miles de personas llevan a cabo esta danza cada día, ya sea en un avión, una escuela, un desfile militar o una pista de hockey. El fenómeno ha conseguido ya la escandalosa cifra de más de 27 millones de visitas en sus más de 40.000 versiones en YouTube.
El neologismo «meme» surgió en 1976 de la mano del teórico genetista Richard Dawkins, como una «unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación». Un concepto que sirve para bautizar todo aquel fenómeno que pese a carecer de sentido, se multiplica en la red. Puede tratarse desde un dibujo, una frase o un video, como en este caso. Es algo que no se crea, simplemente surge y se hace popular no porque tenga importancia en sí mismo, sino por pura imitación.
El psicólogo Javier Urralo confirma: «El ser humano siempre ha tenido la necesidad de imitar». Mimetismo que gracias internet amenaza con multiplicarse hasta el infinito. Según el investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, Antonio Ferrero, «estos fenómenos no son nada nuevo en internet. Lo que ha cambiado es la escala, su repercusión es cada vez mayor». Pero, ¿por qué es lo absurdo lo que más éxito tiene en la red? ¿Nos está haciendo internet más estúpidos?

Cerebros menos desarrollados
El neurocientífico alemán Manfred Spitzer lleva años estudiando el efecto de internet en la mente humana. En su libro «Digitale Demenz» advierte de los peligros de una sobreexposición del cerebro de los niños a la red. El científico dice tener pruebas de que el desarrollo cerebral de los pequeños que pasan demasiado tiempo frente al ordenador se altera, sufriendo carencias que ya nunca podrán recuperar. En su opinión, usado en exceso internet hace estúpidas a las nuevas generaciones y debería prohibirse en la escuela y limitarse en casa.

En una dirección parecida apuntaba el escritor estadounidense Nicholas G. Carr. Carr advirtió que que cada vez le costaba más trabajo mantener la atención a la hora de leer un texto y que si era largo rara vez llegaba hasta el final. Más tarde comprobó que su círculo más cercano experimentaba la misma incapacidad, es más muchos de sus amigos admitían que les costaba terminar un libro o que simplemente habían dejado de leerlos. Esta idea dio lugar a su obra más célebre: «Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes?».Pregunta que respondía en la primera frase del libro con otra cuestión más directa: «¿Google nos está haciendo más estúpidos?
Carr sostiene que internet nos ha hecho perder capacidad intelectual, que cada vez nos cuesta más profundizar, mantener la atención en la información. A juicio del escritor, por culpa de la influencia de internet nos conformamos con quedarnos en la superficie de la realidad, perdiéndonos su cara más compleja. Somos cada día seres más dispersos.

Una nueva morfología
En el mundillo de los expertos en redes también se ha percibido el efecto de Internet en nuestro sistema nervioso. Pero es más la idea de una «modificación» neurológica y no una pérdida de inteligencia la que se defiende. La «noomorfosis digital» es un concepto creado por el investigador Fernando Sáez Vacas, que entiende que nuestras estructuras mentales están cambiando de forma para adaptarse a lo que define como un «Nuevo Entorno Tecnosocial» (N.E.T.). En otras palabras, el ser humano debe ir cambiando sus capacidades al ritmo frenético al que evoluciona la teconología, pero eso no implica que se esté volviendo 
estúpido.


Más info: ABC

1 comentario:

  1. Un tema sí. Internet si quieres te entretiene tanto y te engancha que puede que no te quede mucho tiempo para refoexionar; y pases superficialmente de un asunto a otro. Una pérdida de tiempo: Sí.
    Pro aún así, me parece una herramienta fantástica. Pero es bueno saber cómo usarlo, desde luego.

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