27 de diciembre de 2013

Villancico

En estos días es no ya una obligación, sino un placer felicitaros a todos las fiestas navideñas y desearos de todo corazón un feliz año nuevo, que os traiga todo lo que necesitéis para ser más felices y os evite sufrimientos y males. Desde el rincón compartimos con vosotros un villancico de la tierra navarra, escrito por Carlos Baos Galán.


Belén de noche



Coplas para andar por la noche de Belén.

A este lado del mundo,
en esta orilla
donde el hombre se encuentra
sin lejanías…
En esta orilla
Belén es cielo abajo
y tierra arriba.
Un pobre establo
redime en el sendero
leguas y años.
Un aire, erguido
de promesas cumplidas,
riega el sentido.
Y el horizonte
diluvia cercanías
de Dios y el hombre.
Todo es un huerto,
un caudal de raíces
de amor entero.
Frío encendido
por pastores y ángeles
amanecidos.

… En esta orilla
donde el hombre se encuentra,
Belén respira.
Respira siglos
de sangres arribadas
a su destino.
Sobre la rosa
de los vientos que marca
rutas sin sombra.
La vida empieza
a tener argumento
de vida nueva.
De alta palabra
en el mástil del tiempo.
Sonido de agua.
De agricultura
de trigo pregonado
desde la altura.

… En esta orilla,
la paz nace entre pajas
y no termina.

En esta orilla
del mundo, Belén arde
muertes vencidas.
Todo se alza
junto al Niño, a la sombra
de la esperanza.
Y todo es bueno
en la noche, entre el gozo
de lo más cierto.
… Entre el caliente asombro
del pensamiento.

16 de diciembre de 2013

Emily Dickinson, la trascendencia al completo, editada en Visor



Visor publica sus Poesías completas traducidas sobre la edición canónica, la de Johnson | El traductor, José Luis Rey, elige para El Cultural algunas composiciones para acceder a sus distintas facetas

MARTA CABALLERO | Publicado el 16/12/2013

Emily Dickinson
Puritana, tímida hasta lo patológico, liberal gracias a la literatura, prisionera voluntaria en una casa con jardín, entregada a la poesía como norma de vida. Su mejor amiga, ella misma: "El alma elige su propia compañía y después cierra la puerta". Silencio, habla Emily Dickinson. Y lo hace con más claridad que nunca, gracias a la nueva traducción de su Poesía Completa que ahora publica Visor en edición bilingüe. Su responsable es el poeta José Luis Rey, que se ha apoyado en la edición canónica de Johnson (publicada en 1995) para reconstruir el discurso de la autora inglesa, una de las poetas más grandes de la historia y, a la vez, una de las más difíciles de adaptar al español por la complejidad de su sintaxis.

Cuenta Rey -por cierto, poeta que también ha bebido de sus fuentes para su obra- que Dickinson, en cuanto a mujer cultivada, era una sabia conocedora del latín, cuya herencia se descubre en su poesía: "Es cierto el mito de su soledad, el hecho de que vivió muy encerrada, pero fue una mujer muy cultivada para su tiempo gracias al empeño de su padre. Aprendió botánica, matemáticas, latín...", recuerda Rey, que pasó tres años centrado en la traducción de este vasto poemario. Terminó en 2009 y ha esperado a que la editorial hallara el momento oportuno para lanzarlo: "Es una alegría que se publique en la mejor editorial de poesía y en la mejor colección. A un gran poeta hay que leerlo entero. Yo la había leído en antologías y también, hace años, en la edición completa. Entonces me di cuenta de que merece la pena leerlo todo".

Mientras que muchos autores que hoy son clásicos están apartados de la circulación a pesar de su condición, Dickinson puede considerarse una de las poetas más leídas. Esta cualidad la atribuye el traductor a dos factores que, de primeras, pudieran parecer irreconciliables, su cercanía y su profundidad: "Por un lado, es una escritora que te habla casi como si lo hiciera en la actualidad, gracias al coloquialismo en el que se mueve, a veces incluso tocado por el sentido del humor; por otro, la trascendencia de sus poemas, en los que se pregunta por el sentido de la muerte, por la naturaleza, el amor, la eternidad buscada a través de la poesía... Es una dualidad es muy difícil de lograr".

La de Dickinson fue una existencia, insiste Rey, consagrada al verso. Ello, unido al hecho de ser mujer y a su rechazo frontal hacia la sociedad, además de la dificultad de su obra en comparación con otros autores del momento, le valió a Dickinson ser una desconocida no publicada en su tiempo (apenas vio publicadas ocho composiciones). "Era difícil que llegara a ser popular, influye su carácter retraído pero también su condición de mujer. Sin embargo, Emily se conformaba con estar en su habitación escribiendo sus grandes poemas. Y era consciente de su talento, cuando desprecia la publicación está despreciando el ambiente literario de su tiempo. Cuando elige a Higginson como mentor, sabía que él no estaba a la altura de sus poemas", ejemplifica Rey.

Más info: El Cultural

HAIKU FELICITACIÓN

A M. Angeles Lluch, lectores, seguidores y colaboradores...







Huelen a sol
iluminan la sombra
las siemprevivas.
(Acuarela: Susana Benet)


13 de diciembre de 2013

Amor y odio




Una mujer dijo a un hombre:
-Te amo.
Y el hombre respondió
: -Mi corazón se cree merecedor de tu amor.
Y la mujer habló:
-¿No me amas?
Y el hombre sólo elevó sus ojos hacia ella y calló. Entonces la mujer gritó:
-Te odio.
Y el hombre dijo
: -Pues, entonces, mi corazón también es merecedor de tu odio.

Gibrán Jalil Gibrán

2 de diciembre de 2013

Haiku

El aire enhebra
el débil calendario
de algunas hojas.

Joseluís González

¿Quien teme a Virginia Woolf?

Para Aránzazu y Borja



Desde este momento ni los niños pequeños van a tener miedo del lobo feroz, pues la que para muchos es una escritora compleja y lenta, es también una maravillosa narradora de relatos para niños (y no tan niños). Así lo demuestra en La viuda y el loro, un cuento muy tierno recuperado por la editorial Gadir.
El argumento es ágil (sí, en Virginia Woolf) y sencillo. Una anciana viuda, que vive en una situación económica precaria, cuidando ante todo del perro que vive con ella, recibe una carta que le anuncia la súbita muerte de su hermano, quien le deja como herencia una casa, tres mil libras además del mobiliario y otros enseres.
Después de lograr un préstamo para viajar hasta el pueblo de su hermano, la viuda llega a la casa de su hermano. Pero cuando entra se lleva una decepción, ya que descubre que está vacía, llena de ratas y con un loro, muy llamativo, que sólo sabe repetir “no estoy en casa”. En el banco la viuda se lleva otra decepción: su hermano no tiene ni un penique. De vuelta a casa de su hermano, ve una gran luz gracias a la que consigue atravesar el río. Pero por desgracia, la luz provenía del incendio de la casa de su hermano. La viuda sólo se preocupa por el loro, y cuando se acuesta por la noche no puede dormir, desconsolada por su horrible muerte. De pronto un golpe sacude la ventana y cuando la viuda la abre para ver que pasa descubre que el loro ha sobrevivido al incendio. Y con él una sorpresa para la viuda amante de la naturaleza.
Lo recomiendo para todos los que se asusten ante este lobo de la literatura.


25 de noviembre de 2013

La dimensión oral de los cuentos infantiles

Parece que hoy me he levantado con el pie de blogguera, aunque debo decir, en honor a la verdad, que la entrada que ahora escribo se debe a la generosidad de Ellen Duthie, que me ha proporcionado acceso al código del contenido de su blog, Lo leemos así.
El año pasado tuve una compañera de trabajo apasionada por el libro infantil y juvenil: Bea Auzmendi, que consiguió meterme en la cabeza el gusanillo por este tipo de libros. Así gracias a ella pude escribir un post sobre Corre, corre, Mary, pero también me puso en contacto con otros muchos entre los que se encuentra el apasionante Vamos a cazar un oso. Navegando por Internet, el otro día tuve la suerte de encontrar el blog de Ellen Duthie, que no se limita a escanear el libro, o a darnos su opinión sobre él, sino que llega más allá y nos lo lee, permitiéndonos viajar en el tiempo hasta nuestra infancia. Ahí va una joya de esas que no se encuentran todos los días en el ciberespacio.

Vamos a cazar un oso



Ever Jane ...Austen



Leyendo unos apuntes de un curso que estoy haciendo en la actualidad, he descubierto en un blog un juego que a los amantes de Jane Austen os encantará.

Se trata de ‘Ever, Jane’, un proyecto de videojuego que consistiría en un MMO (juego multijugador masivo online) ambientado en las novelas de Jane Austen creado por Judy L. Tyrer.
Y digo que podría ser revolucionario porque, por pocos videojuegos que conozcáis, no se os escapará que la mayor parte de juegos multijugador están más bien enfocados a subir de nivel el personaje del jugador a través de interminables luchas. En ‘Ever Jane‘ parece que esto no será así. Será un juego que estará ambientado en la Gran Bretaña de principios de siglo XIX, de la misma forma que las novelas de la autora.
Los personajes, en vez de estar caracterizados por parámetros como Fuerza, Agilidad o Resistencia, tendrán que decidir entre Felicidad o Deber. Dependiendo de su elección, sus relaciones con el resto de personajes variará. Los eventos importantes del juego serán los bailes y las cenas, donde los personajes se relacionarán y correrán los cotilleos acerca de uno u otro.
El juego también tendrá en cuenta el papel de hombre y mujer en la sociedad victoriana, y la diferencia de clases. Ellos podrán ser cabezas de familia, y hacer cosas como cazar y pescar, mientras que ellas se ocuparán de las labores del hogar. Además, podremos invitar a una cena a algún miembro con un estatus inferior, pero tendremos que tener en cuenta si eso tiene consecuencias sociales para nosotros.

Más info: Ever Jane

Adivina, adivinanza. ¿Quién ha dicho esta frase?





Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres y tiranizan a sus maestros.
La respuesta, en la próxima entrada, si no lo averiguáis antes.
¡¡¡No vale mirar Internet. !!!

20 de noviembre de 2013

Libros y.... ¿vacas?




La relación entre ambos nos la explica la editorial Media Vaca:
La vaca es el animal más extraordinario que existe. Nos la comemos con patatas, hace bonito en el campo y es fuente de inspiración para artistas y poetas. Uno de los estómagos de la vaca se llama libro, y no debe extrañarnos, porque el libro es el segundo animal más extraordinario. Lo manchamos de salsa, hace bonito en las estanterías y a través de él nos llegan regularmente las ocurrencias de artistas y poetas.
La vaca es un rumiante: se traga el alimento para más tarde devolverlo a la boca y masticarlo con tranquilidad. Exactamente de esa forma se deberían leer los libros: volviendo a ellos en diferentes ocasiones y masticándolos a fondo para asegurarnos una digestión placentera.
Los niños aprenden con los libros, pero también con las piedras, las moscas, las hormigas y las arañas. Aprenden con todo. Aprenden jugando. Y no se cansan de aprender. Por eso es absurdo que existan libros aburridos y que se pierda el tiempo con ellos en lugar de dedicarlo a observar a los escarabajos peloteros. Algunos de los más aburridos están hechos por gente con mentalidad de sastre que cree que los libros para niños deben ser como los trajes para niños: varias tallas más pequeños. La mirada inocente del niño nada tiene que ver con los pantaloncitos. Si no se entiende todo, ¿qué más da? Pocos adultos pueden explicar por qué vuelan los aviones y sin embargo no tienen miedo a viajar en ellos.
A excepción de los que se hacen para idiotizar, cada libro contiene el fragmento de un plano del tesoro (o al menos así se decía antes). Sólo cuando reunamos todos los pedazos seremos capaces de descifrar ese secreto que parece tan bien guardado. A veces uno se toma su tiempo. No es raro empezar a leer a los 7 años y ver que a los 77 seguimos con el mismo libro entre las manos."

18 de noviembre de 2013

Fallece Doris Lessing


Información tomada de: El confidencial digital

Fue una mujer con tantas batallas perdidas como ganadas. Superviviente de la familia, el colonialismo británico, el racismo, la guerra, la ilusión comunista, el ateísmo, la condición femenina, el amor, la fama, la autora de Historia de Londres no tuvo miedo a usar su libertad, y en mostrar sus desengaños y sus conversiones. A Doris Lessing, fallecida ayer domingo, no se le notó el triunfo. Esto le concedió el perdón y el reconocimiento, a pesar de ser, precisamente por su independencia, una de las autoras más molestas con los convencionalismos. Impertinente con el mundo, la literatura y la industria editorial, ha dejado escrito un incómodo legado que cuestiona la identidad de quien se conforma con su identidad.
Familia, la misma ruina de siempre

“¡No, yo no seré como ellos!”, escribió en el primer volumen de su autobiografía, en la que dibujó a un padre enfermo moralmente y herido en la Primera Guerra Mundial, y una madre dominante y frustrada por no poder desempeñar en la vida un papel social o profesional relevante. El retrato decadente y moral de la familia, que traza en la serie de cinco novelas (llamada Hijos de la violencia) que narran la historia de Martha Quest en la sociedad colonial de Rodesia del Sur (hoy Zimbabue), es una metáfora de la agonía final del Imperio Británico. Sólo la ruina es novelable y Lessing vivió evitando la desgracia, la revivió para escribir sobre ella. En la ficción aparecen sus fracasos matrimoniales y sus hijos abandonados cuando marcha a Inglaterra.

Comunismo, el desengaño inevitable

Fruto del desengaño debió pensar que la vida es demasiado rica como para encerrarla en una ideología, sobre todo, cuando ésta no era fiel a la verdad o trataba de esconder su cara más feroz. Su vida es la memoria de un desencanto ideológico, de toda una época y una generación entera, en la que “todo el mundo era comunista”, pero nadie se atrevió a denunciar los crímenes de Stalin. La receta del dogma es la peor de las enfermedades. Hasta la publicación del El cuaderno dorado (1962) Lessing era considerada el referente de la novela de la extrema izquierda anglosajona. A partir de ese momento, se mostró contraria al Partido Comunista, porque nada tenía que ver el comunismo que promulgaba con el “comunismo utópico que propugnaba el amor mutuo de toda la humanidad”. En este libro utiliza a su personaje Anna Wulf para recrear el tránsito por su decepción ideológica.
Racismo, un enemigo imbatible

1949. Doris Lessing deja a los 36 años de edad, un marido y sus dos hijos mayores en Sudáfrica, y llega al Reino Unido con el pequeño. Bajo el brazo lleva el manuscrito de su primera novela, Canta la hierba, que se publica con éxito en 1950, y donde ya enseña sus molestas cartas: toca hablar de racismo y del amante negro de una blanca recién casada por convención. Uno de los personajes borda estos planteamientos bárbaros: “Había leído lo suficiente sobre psicología para comprender el aspecto sexual de la discriminación racial, una de cuyas bases son los celos del hombre blanco de la superior potencia sexual del nativo. Le sorprendió ver la facilidad con que el objeto de aquellos celos, la mujer blanca, evadía aquella barrera. Sin embargo, durante la travesía había conocido a un médico con años de experiencia en un distrito del país, que le confió que le sorprendería saber el número de mujeres blancas que mantenían relaciones con negros. Tony pensó entonces que realmente le sorprendería; lo consideraba algo parecido a tener relaciones con un animal, a pesar de sus ideas ‘progresistas’”.

Lessing cuenta en una de las partes de su biografía cómo la injusticia del racismo colonial en Rodesia del Sur la llevó a fundar un partido comunista local. Se había dedicado a las causas progresistas desde su primera juventud. Hacerse comunista fue un acto de rebelión que más tarde ella definiría como “el acto más neurótico de mi vida”. Recuerda cómo uno solo de los comunistas que conoció en el país africano llevó su fe a las últimas consecuencias, su ex marido, padre de su tercer hijo y portador de su apellido, Gottfried Lessing.

Feminismo, la falsa épica

De cronista del racismo a novelista de izquierda, para desembocar -con Un paseo por la sombra (1997)- en defensora del feminismo. “Y de todas las interpretaciones equivocadas, la más equivocada fue la de las feministas. Se equivocaron como los comunistas, haciendo de la vida una cuestión ideológica, pero la vida sigue su curso sin ellas y hasta contra ellas”, escribió sobre la lectura que se hizo del libro. Contraria al feminismo “cuando roza el fundamentalismo”, desmitificadora de la obsesión por lo freudiano, su vida fue un proceso continuo de conversión. Desde el comunismo al individualismo, desde el ateísmo a la espiritualidad trascendental de las religiones orientales. “Este asunto de descubrir quién soy siempre me ha despertado curiosidad”. Admite la escritora al principio de sus autobiografías. Un paseo por la sombra recrea las dificultades de sus primeros días en Londres, con su hijo, su labor como escritora y sus trabajos. La heroína de un mundo agresivo y violento.

Industria editorial, la gran mentira

A la Premio Nobel de Literatura del año 2007 se le reconoce una fina inteligencia y aventajada ironía, de las que se ha servido para sorprender y desconcertar a sus lectores con incursiones en la ciencia ficción. Pero ha sido para ajustar cuentas con la industria editorial y con los críticos literarios cuando más sarcástica se ha mostrado. Lessing se hizo pasar en 1984 –con 65 años- por Jane Somers, autora novel, que presentó dos novelas: Si la vejez pudiera y Los diarios de Jane Somers. La intención del seudónimo era desvelar los defectos de su sector. Sus propios editores rechazaron los originales y cuando logró publicarlos fueron completamente ignorados por la prensa y los críticos. Cuando desveló su identidad calificó la trampa como “broma aleccionadora”, con la que demostró que el rechazo a veces no tiene tanto que ver con la calidad ni el talento, como con el nombre del autor (conocido) .

15 de noviembre de 2013

De las verdades de la Vida





El corazón pide placer primero,
después, ser excusado del dolor
y luego esos pequeños anodinos
que ahogan el sufrimiento.
Y luego ir a dormir
y más tarde, si esa fuera
la voluntad de su Inquisidor
el privilegio de morir.

Emily Dickinson

10 de noviembre de 2013

De la relativa importancia de las cosas




Si en a propósito de Mendel, el de los libros, de Stefan Zweigt, recordaba algunos caminos que nos llevan a determinados libros, el que me condujo a comenzar la lectura de la obra poética de Emily Dickinson fue tan banal como las frecuentes citas que de esta escritora se hace en algunas series de televisión y de un imán que de ella tengo en la nevera de mi casa.
En este mes tradicionalmente dedicado a los difuntos, quiero traer a colación un poema sobre la muerte, elaborado por esta escritora.



La Muerte da significado a Cosas
en las que el Ojo apenas se detuvo
a menos que un Difunto
nos pida con ternura

que contemplemos sus pequeñas Obras
al Lápiz, o de Lana, 
"Fue lo último que hizo con Sus dedos"-
diligentes hasta el momento

en que el Dedal pesaba demasiado-
la aguja se detuvo-por sí misma-
y fueron colocados entre el Polvo
en las estanterías del Armario.


(Traducción de Rubén Marín)

5 de noviembre de 2013






Mi casa está deshabitada, y conmigo, tan perro, tan crudo, atrapado dentro.
Están los estantes llenos y llenos de mí en cursivas y pandeoro; desnudo, elevado.
Está todo fregado, todo dispuesto, para visitas y encuentros; como pan, como seda.
Está la cama hecha/deshecha, abierta/cerrada, allí/aquí, en el centro del cuarto como un ataúd.
Como una terraza de sol y plantas y paisajes.
Están mis fotos, conmigo, siempre como extraídas absurdamente de una onírica pinacoteca. 

Observándome.
Está todo
Dolorido, conmigo, aún dentro.
Como si nunca hubiera pasado nada.
Como si en cualquier corral no hubiera gallinas y algún gallo.

Y tú callas;
Desde tan lejos que tu silencio llega grande como una emboscada de ramas húmedas y coces de bestias… un silencio bravo, macho, destructor… y mi piel recoge lo que de mí hay
Cada vez que mi semen se derrama sólido como arenilla; y grita como yo grito,
Conmigo muy apretado dentro. Conmigo en recuerdo y evanescencia.

Y tú surges, como allí, toda envuelta en encarnado color, entre un ramillete de rojas rosas;
Diva, risueña. Cuando aquella ciudad donde no nos vimos, donde no nos encontramos,
Nos tuvo a los dos. Y separados seguimos. Y sintiéndonos próximos.
Y entrado el otoño, encanecidos los cabellos… la tersura de tus labios; ¡al menos eso…!


Carlos Pereira 

No todo está en los libros


"El otro día escuchaba a una bibliotecaria hablar sobre la evolución de su trabajo. Señalaba que cada vez es más exigente. Su gremio, decía, es uno de esos, y aquí pensaba yo también en la enseñanza pero ustedes pueden añadir otros y me temo que la lista acabará siendo hermosa, a los que se les va pidiendo más y más competencias y un servicio más cualificado y versátil.

Al colectivo en cuestión se le supone los conocimientos y destrezas definidos en los manuales de biblioteconomía sobre gestión de libros, discos, películas y otras formas de archivo y transmisión de la información, el conocimiento, la literatura y el entretenimiento. Obviamente, esa capacitación pasa por la puesta al día continuada para adquirir las habilidades que demanda a buen ritmo la era digital y hay que añadirle una buena provisión de psicología y lo que podríamos llamar en un alarde de poco ingenio y condenable por innecesaria extranjerización -seguro que tiene un nombre mejor pero no lo conozco- destrezas como bookcoach. El personal pide asesoría a medida y claro, no todo el mundo busca ni necesita lo mismo. Una parte nada desdeñable quiere además pegar la hebra con personas agradables que brinden un rato de intercambio que exceda lo profesional y utilitario, aporte empatía, si puede ser complicidad, y (solo ocurre excepcionalmente pero qué gusto) resulte un encuentro en los principios, rutas y preferencias lectoras. Las y los bibliotecarios llegan a ser un referente tan cercano como la cajera del súper o la pediatra o el farmacéutico.

Les toca tratar con gente encantadora que valora su labor y bregar con seres desconsiderados, impacientes o antipáticos, con morosos que hay que perseguir y personas que comen mientras leen bocatas de chistorra bien untados a juzgar por cómo devuelven los libros, con subrayadoras compulsivas o redes organizadas de secuestradores de periódicos, con monadas de críos que no alcanzan el mostrador con la nariz y saben esperar su turno y pedir por favor y asilvestrados que se pelean, se revuelcan en el suelo, desordenan que es un primor y van a casqueta diaria, con quien entiende el carácter público y comunitario de la biblioteca o con sátrapas comarcanos. También tienen que hacer de eventuales profesores de nuevas tecnologías con usuarias y usuarios primerizos y salir al paso de necesidades que van más allá de la lectura.

El otro día veíamos una pequeña guía elaborada en la biblioteca de Berriozar que, aprovechando las fechas, proponía lecturas variadas para facilitar a adultos y críos hablar de la muerte y entender o enfrentar el proceso de duelo, una realidad que no por alejarla o maquillarla en términos fantásticos deja de presentarse en toda su crudeza. La guía puede consultarse en la red y es un ejemplo de buen hacer. Eso se agradece."

Maite Pérez Larumbe


28 de octubre de 2013

Mendel, el de los libros



Los caminos que nos conducen a los diversos; y la mayoría han sido experimentados por los que sienten la pasión por la lectura: si un autor nos sobrecoge con los hallazgos del lenguaje artístico que logra en una obra, es más que probable que intentemos leer otros productos de su labor literaria, en busca de esa expresión literaria que nos hemos descubierto; si con un manual accedemos a un tema que despierte nuestra inquietud intelectual por una materia, trataremos de buscar en otros libros más información sobre la misma.
En ocasiones es el boca a boca el que nos lleva a un ejemplar o nos aparta de él. Otras veces los paseos interminables entre las estanterías de las bibliotecas y librerías, los que hacen que nuestros ojos se posen por cualquier motivo en un ejemplar.
Llegué a la lectura de Mendel, el de los libros a través de un cruce de algunos de estas rutas. Terminaba de echar una ojeada a Maus , un cómic sobre el holocausto nazi, cuando me sentí tentada a releer una novela sobre este mismo tema, que me impactó profundamente: Sin destino, editada en España por primera vez en la editorial Acantilado.
Esta editorial siempre me ha gustado por su cuidado en los pequeños detalles que hacen agradable el libro: las portadas, la calidad del papel, las escasas erratas de los textos, el acierto en el descubrimiento de nuevos autores entre otros motivos. Así que decidí leer un libro  publicado por esta editorial de un autor que me suele gustar bastante: Stefan Zweig.
En Mendel, el de los libros, el autor austriaco, rinde homenaje -no sin una pizca de ironía- al mundo del estudioso del libro, al bibliófilo que disfruta consiguiendo obras extrañas y raras para una clientela escasa.
Mendel prácticamente vive en un café de Viena, donde el narrador entra para guarecerse de una tormenta que le sorprende por las calles de la ciudad. Allí le llama la atención la presencia de un personaje extravagante, que está en una mesa rodeado de libros y papeles. Poco después, la necesidad de conseguir un libro que se encuentra fuera de los circuitos habituales del comercio librario, hace que lo conozca personalmente y empiece a admirar a este personaje, que vive de café y letras.
En esta obra, de argumento muy sencillo que no contaré, se alaba el mundo de las letras, no sin advertir la necesidad de no perder el contacto con el mundo que nos rodea. Un mundo que justifica y asegura la inmortalidad.

Después me marché y sentí vergüenza frente a aquella anciana y buena señora que de una manera ingenua y sin embargo verdaderamente humana, había sido fiel a la memoria del difunto. Pues ella, aquella mujer sin estudios, al menos había conservado el libro para acordarse mejor de él. Yo, en cambio, me había olvidado de Mendel, el de los libros durante años. Precisamente yo, que debía saber que los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido.

Mendel, el de los libros / Stefan Zweig; traducción de Bertha Vías Mahou. Barcelona : Acantilado. Colección: Cuadernos del Acantilado. 

De Susana Benet

Aunque hace tiempo que no sabemos de Susana Benet, esto no es una señal forzosa de inactividad. Antes bien, esta maravillosa escritora de poesía y acuarelista destacada no para. Damos cuenta de su último libro, que tendremos que comprar, según lo que de él dice Antonio Rivero en su blog Fuego con nieve.


Vino aquí hace unos días con unos haikus publicados en la revista Palimpsesto, y ahora vuelve a hacerlo con motivo -qué gozoso motivo- de la aparición de su libro La durmiente, en Pre-Textos. En esta ocasión no se trata de una colección de haikus, esa forma en la que es maestra; integran el volumen poemas de otra arquitectura que sin embargo traen mucho de lo ya mostrado en aquellas composiciones breves: la visión lírica, la percepción de los milagros sencillos, la expresión feliz e inmejorable con las palabras precisas.
El sueño, no tanto en su componente onírico como en suspensión de la vigilia, de la vida, es principal protagonista. Y lo subrayan sendas citas de Juan Ramón Jiménez y Emily Dickinson. No pocos poemas lo frecuentan, y el puñado de los escritos a la memoria de alguien hablan de esa otra forma de sueño que es la muerte.
Sé que el lector de recomendaciones literarias suele ser un santo Tomás que pide pruebas, palparlas. Pero miedo me da tocar estos pétalos, la posibilidad de mancharlos. Uno, que es todo menos Cristo, pide fe para esto que digo: busca, lector, "Quietud" o "No hay temor". Aunque estos son solo dos de los poemas de tan hermoso libro signado por un tono elegíaco y serenísimo, y lleno de páginas dedicadas, señales, como las halladas en "Escalera", de que su autora no, no está sola: además de a personas queridas, aquí o en las regiones del sueño, tiene las estrellas, los gatos. Y eso que es necesario para asombrarnos: el asombro.

20 de septiembre de 2013

Días sin hambre: el suplicio de la anorexia

A todos los médicos 
que se dejan la vida
tratando de salvar la ajena

Descarnada, en el sentido literal del término es el adjetivo perfecto para definir la novela de Delphine de Vigan, Días sin hambre, publicada por Anagrama.

La narración aborda el complejo problema de la anorexia sirviéndose del mejor estilo que se podía emplear para ello. Del mismo modo que la persona con este trastorno se ve reducida a un puro esqueleto, la escritora pule la prosa, la somete a un duro régimen y nos presenta en un esquema narrativo mínimo, anoréxico, la historia de Laure.

La narración es sobria: es una novela de ciento sesenta y siete páginas; los capítulos son tan sólo párrafos, las partes en que está dividida equivalen a lo que podríamos entender como capítulos; el prólogo y el epílogo son unos párrafos y no existen palabras de más.
Laure es una joven universitaria a la que el doctor Brunel consigue convencer en la calle para que vaya a visitarle a su consulta. Lo único que le queda a la protagonista es un hilo de vida, un pasado oscuro y una soledad que le hace aferrarse a esa última oportunidad que le ofrece el psiquiatra.

De este modo, Laure es ingresada en un hospital y sometida a un tratamiento, que supone un suplicio, no sólo mental sino también físico. Las tentaciones le rodean: vomitar después de comer, desconectarse la alimentación parenteral que debe llevar toda la noche encendida, moverse desenfrenadamente para perder las calorías dolorosamente ganadas, pesarse con un paquete de arroz para fingir haber engordado... Sólo el vínculo profundo que el médico logra establecer con ella es capaz de salvar los obstáculos.

Esta novela presenta una serie de méritos notables: el estilo depurado, la capacidad de la autora para transmitir el sentimiento de dependencia que surge en el interior de Laure hacia el doctor Brunnel, los límites éticos que él mantiene en su relación con la enferma y su gran capacidad de empatía y escucha.

En el aspecto temático, la escritora consigue enfrentar al lector con la dura realidad de la anorexia. Ésta no es una simple tendencia y deseo de ser como las modelos, propia de jóvenes inmaduras. Detrás de ella se esconden conflictos muy duros que todos tenemos que descubrir y considerar, para ayudar y tratar a estas personas tal y como se lo merecen: con amor.

5 de septiembre de 2013

Los libros más vendidos en 2012: una interpretación





En una entrada anterior recogí una noticia dada a conocer por varios medios de comunicación sobre los libros más vendidos durante el año pasado. A mi parecer, la prensa ha pecado en esta ocasión ante todo -y en general-, de cierta superficialidad, al hacerse eco de datos estadísticos sin tratar de dar una explicación a los mismos.

En alguno de los comentarios, los seguidores confesaban que no deben estar muy integrados en la sociedad actual, por haber leído sólo uno o dos libros de los incluidos en la lista. Esta opinión sobre sí mismos puede y seguramente es un tanto equivocada.
Si atendemos en primer lugar al título del post, que recoge el de las principales fuentes de comunicación, los libros que integran la lista no son los más leídos, sino los más vendidos. En este sentido la primera conclusión está clara: los lectores no tienen por qué haber leído esos libros .

Si navegamos por algunas páginas de la Web buscando cuáles son los libros más leídos en 2012, los resultados varían respecto a la lista de los más vendidos y ofrecen también notables diferencias según las fuentes. Y es que, según el grupo de personas que en cada web se haya encuestado, según la edad, la cultura, la procedencia, los resultados se ven sujetos a cambios notables. Así en Nuevo bestseller español la lista de libros más leídos, en este caso en España, según la Federación de Libreros y Editores es la siguiente:

1. MILENNIUM, de STIEG LARSON
2. CINCUENTA SOMBRAS, de E. L. JAMES
3.LOS PILARES DE LA TIERRA, de KEN FOLLET
4.EL TIEMPO ENTRE COSTURAS, de MARIA DUEÑAS
5.EL CEMENTERIO DE LOS LIBROS OLVIDADOS, de CARLOS RUIZ ZAFON
6. CANCION DE HIELO Y FUEGO, de GEORGE R.R MARTIN
7. LA CATEDRAL DEL MAR, de ILDEFONSO FALCONES
8. LA CAIDA DE LOS GIGANTES, de KEN FOLLET
9. DIME QUIEN SOY, de JULIA NAVARRO
10. UN MUNDO SIN FIN, de KEN FOLLET
11. LA MANO DE FATIMA ILDEFONSO, de FALCONES
12. A TRES METROS SOBRE EL CIELO, de FEDERICO MOCCIA
13. AFRICANUS, de SANTIAGO POSTEGUILLO
14.EL MEDICO, de NOAH GORDON
15.EL JARDIN OLVIDADO, de KATE MORTON
16.EL ALQUIMISTA, de PAULO COELHO
17.TENGO GANAS DE TI, de FEDERICO MOCCIA
18. DAVID GURNEY, de JOHN VERDON
19.ANGELES Y DEMONIOS, de DAN BROWN
20.EL CODIGO DA VINCI, de DAN BROWN
21 MARTIN OJO DE PLATA, de MATILDE ASENSI
22.VIVIR PARA CONTARLA, de GABRIEL GARCIA MARQUEZ
23. EL CHE, de PABLO ODONNEL
24. PERDONA SI TE LLAMO AMOR, de FEDERICO MOCCIA
25.EL SIMBOLO PERDIDO, de DAN BROWN

Si conjugo esta lista con mi experiencia durante este año pasado en una Biblioteca Pública, he de decir que este segundo conjunto de obras se acerca bastante más a las obras solicitadas por los lectores de perfil medio-bajo que acudían a la misma.

Otra observación que me gustaría realizar a propósito de la lista de libros más vendidos es que recoge un nuevo sector de lectores: el público infantil y juvenil: de este modo podemos explicar el lugar destacado que ocupa en ella obras como El señor de los anillos -trilogía que yo leí con doce años- o Harry Potter, obra muy solicitada en las bibliotecas y no sólo por jóvenes. 

Lo mismo puede decirse de la saga Crepúsculo, que ha causado furor entre las lectoras quinceañeras. El diario de Ana Frank es, por su parte, una obra que se recomienda en institutos. Es decir, un grupo de las obras incluidas en la lista de bestsellers parece obedecer a un mayor grado de alfabetización por parte de nuestros niños y jóvenes y a una mayor afición por la lectura.


La presencia de libros como La Biblia o El libro rojo de Mao puede justificarse por  otros factores de tipo religioso e ideológico. En el mundo crisitano (católico, protestante, calvinista...) es rara la familia que carece de una Biblia o, al menos de una de sus partes más conocidas: El Nuevo Testamento. Por otro lado, celebraciones como la Primera Comunión favorecen el regalo de este libro fundamental de la fe cristiana. El libro rojo de Mao quizá se deba a las exigencias del régimen comunista sobre el país más poblado de la tierra.


Los libros más vendidos no son por tanto siempre los más leídos. El lector medio y muchas veces el alto tiende a buscar obras más sencillas para su lectura cotidiana, que le ayuden a descansar de sus ocupaciones y preocupaciones. Lo cierto es que en el momento actual vivimos un auge de la novela erótica, la novela negra con alto grado de violencia y la narración histórica. 

Mejorar el nivel intectual de nuestras lectura está en nuestras manos y en nuestra cabeza: no todo lo que se anuncia en la prensa como bueno lo es, ni lo que lee la mayoría es lo mejor. Tampoco las mejores obras tienen por qué ser las más difíciles. Lo que debemos buscar, al igual que cuando nos disponemos a comprar una casa, un ordenador o un smartphone, es la mejor  información posible, para elegir el libro que mejor se adecue a nuestras necesidades.

2 de septiembre de 2013

Así es un club de lectura en Estados Unidos

Texto tomado de Diario de Navarra

Faltan unos minutos para las 7 de la tarde y conduzco por los alrededores de mi vecindario. Mi destino es un club de lectura. Pero no voy a un centro cultural, ni una biblioteca o una librería. Me dirijo a una típica casa americana, en medio de un barrio residencial a las afueras de la ciudad de Chattanooga, en el estado de Tennessee: voy a asistir a un club de lectura típicamente americano.
Me han invitado las damas que lo organizan, y yo lo vivo como una nueva experiencia americana. Una muy especial, y como una forma más de integrarme en el vecindario, después de que mi amiga Isabel, que ya asiste desde hace un año a estas reuniones bibliófilas le comentara a una de las organizadoras que en mi país coordino el club de lectura de un periódico.
Llego puntual y la reunión aún no ha comenzado. En un salón amplio, decorado en estilo clásico con muebles robustos de madera oscura y cuadros de paisajes que recuerdan la campiña inglesa, con ventanales que dan al jardín y varios sillones orejeros sobre una alfombra enorme de dibujos orientales, charlan animadamente cerca de una decena de personas. Se nota que se conocen, son vecinas que tienen en común la afición a la lectura y hace años decidieron reunirse una vez al mes alternando las casas de cada una como punto de encuentro. Se ponen de acuerdo al comienzo del curso y proponen mensualmente una lectura para comentarla juntas.
Junto al sillón donde me encuentro charlando con dos de ellas, hay una barra americana que comunica ese espacio con la cocina, y veo dispuestos copas y vasos, así como una selección de bandejas y platos con varios tipos de lasaña, verduras y pasteles de lo más apetitosos. Es una sesión de cena con libros. Interesante.
Van llegando y se sucede una cascada de saludos muy cariñosos. Entre ellas y luego algunas se dirigen a mí. Soy la recién llegada, la nueva. Les resulta exótica mi procedencia. Pienso que Tennessee no es un estado al que lleguen habitualmente muchos europeos y quizá menos españoles aún, pero aquí estamos, Isabel y yo somos una buena muestra. Les interesa saber y me preguntan por cómo son los clubes de lectura en mi país y les cuento cómo los organizamos normalmente. En bibliotecas, lugares públicos, colegios, librerías, y nosotros en Diario de Navarra, además de presencialmente con los escritores que nos visitan desde hace más de cinco años, también por Internet.
Veo en sus rostros que para ellas es tan extraño eso de reunirse en un lugar público, pudiendo hacerlo en casa, como para mí lo es encontrarme en el salón de una casa desconocida dispuesta a comentar el libro en cuestión. Tenemos en común el amor por los libros, el gusto por la lectura, el placer de comentar las impresiones tras la lectura, el interés por descubrir en las palabras del otro el poso que dejó el mismo libro que leímos… eso nos une, por encima del idioma, de la cultura y de las formas de llevarlo a cabo. Me doy cuenta de que un club de lectura puede ser también una dimensión de encuentro, sea donde sea y como sea.
Pero antes de hablar del libro, cenamos.

Más info: Sopa de letras

30 de agosto de 2013

Los diez libros más vendidos en 2012 ¿un reflejo de nuestra sociedad?



Navegando por la web he estado viendo varios estudios sobre los libros más vendidos durante el año pasado. Alguno de ellos es un clásico, llamado a repetirse en el futuro. Otros títulos sorprenden.
En el puesto número diez nos encontramos con un libro conocido: El diario de Ana Frank. Le precede un (desconocido para mí) ¡Piense y hágase rico! de Napoleon Hill, con treinta millones de copias vendidas. Lo que viento se llevó, consiguió vender treinta y tres millones de copias, mientras que la saga Crepúsculo ocupa el puesto número siete con diez millones más de copias vendidas en todo el mundo. Dan Brown no podía estar ausente en una lista de este tipo, y se coloca por delante de la colección sobre la vida de los vampiros con cerca de cincuenta y siete millones de copias de El código da Vinci. Paulo Coelho vendió sesenta y cinco millones de ejemplares de El alquimista.
El cuarto puesto corresponde a El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien con unos 103 millones de ventas. Otra obra de carácter fantástico le precede en esta lista, la saga de Harry Potter con nada más y nada menos que cuatrocientos millones de ejemplares vendidos en un año.
El segundo puesto corresponde a El libro rojo de Mao, con unos 820 millones de ventas. El lugar de honor le corresponde, un año más, a La Biblia con tres mil doscientas copias vendidas.

¿Cuáles habéis leído vosotros? ¿Os llama la atención la presencia de algún título en especial? ¿Dicen estos títulos algo sobre nuestra sociedad? Os invito a reflexionar y a dejar vuestros comentarios

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HAIKU




(acuarela: Susana Benet)




Echado en tierra
el corazón mordido
de una manzana.








27 de agosto de 2013

La vida de Pi

La vida puede ser muy cruel para un niño, sobre todo cuando su nombre es Piscine Molitor (en honor a una piscina pública de Francia) y vive en un país donde la lengua común es el inglés, como es el caso de la India. Piscine se ve obligado a cargar con el mote ideado por uno de sus compañeros más ingeniosos durante sus años de colegio. Así, Piscine pasa a ser Pissing (Meando en inglés), con todas las bromas que dicho verbo lleva consigo.

Cuando abandona el colegio para acceder al instituto, Piscine tiene algo claro: sus nuevos compañeros  no se van a burlar de su nombre. Por ello, cuando le toca presentarse ante sus compañeros, sale a la pizarra y escribe:
Me llamo 
Piscine Molitor Patel
conocido por todos como Pi.
π = 3, 1416

Desde ese momento Piscine pasa a ser Pi, un chico normal, cuyo padre se ocupa de la dirección del zoo de Pondicherry. Allí Pi observa los animales y aprende sus costumbres, juega con sus amigos y toma contacto con sus tres religiones: el hinduismo, el islam y el cristianismo. Al estar convencido de que las tres son verdaderas por su belleza, Pi decide ser hindú, musulmán y cristiano a la vez, ante el asombro de sus padres.
Los días pasan por la  vida de Pi con felicidad hasta que debido a las condiciones socio-políticas de la India, su padre decide vender las fieras del zoológico y emigrar a Canadá con toda la familia para emprender una nueva vida. Los animales son vendidos convenientemente y unos cuantos embarcan en el mismo buque que la familia Patel para ir a zoológicos de Canadá.
La segunda parte de esta novela, relata cómo Pi, es arrojado al mar por los marineros en una noche en la que una tormenta se alía con una avería del motor para hundir el barco. Gracias a la visión de  un bote salvavidas y de  Richard Parker, Pi saca fuerzas de flaquezas y consigue subir al bote junto con Richard, momento en el que se da cuenta del error que ha supuesto salvar al tigre de Bengala del zoo. Sin embargo, será este animal el que le ayude a sobrevivir, aniquilando a otras fieras que han subido al bote, manteniendo la actividad mental de Pi al máximo para conseguir idear el modo de convivir en una barquichuela con un animal de fiereza incomparable.

La novela continua con el relato de las aventuras de Pi, a través de una escritura ágil y un argumento trepidante y original que engancha al lector.
La tercera y última parte de la obra es una entrevista de Pi con dos japoneses representantes de la compañía naviera del buque siniestrado, que se sienten incapaces de creer la historia que les relata el joven que tienen delante.

La Vida de Pi es una reelaboración original de la historia de Robinson Crusoe pero al revés: la isla es una balsa que se mueve y está sujeta a los elementos,  Robinson (Pi en esta obra)  no espera recibir ayuda, sino que intenta encontrar la salvación a través de sus conocimientos y el Viernes del libro no es una persona sino un tigre de Bengala. 
La novela puede leerse en dos niveles: como una narración de aventuras, pero también, como una narración sobre la fe, la trascendencia y la espiritualidad. En este sentido hay que interpretar la entrevista final con los japoneses: la fe se toma o se deja, y el mundo visto a través de la fe se presenta como un universo hermoso.

La obra tuvo problemas para ver la luz: fue rechazada en cinco casas editoriales de Londres y finalmente fue publicada por Knopf en Canadá en 2001. La edición en Inglaterra ganó el premio Booker en 2002, fue también candidata a los Canada Reads en 2003, ganó el concurso Le combat des livres en Francia y en Sudáfrica ganó el Boeke Prize en el mismo año. En 2004 ganó el Asian Pacific Award for Literatura como mejor libro de ficción para adultos de los años 2001-2003. 
En 2012 fue adaptada al cine por Ang Lee con el título Life of Pi.

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21 de agosto de 2013

A la luz de la Señorita Prim

En un momento en el que nos vemos asediados por las Cincuenta sombras de Grey, las Cincuenta sombras más oscuras,, las Cincuenta sombras de Rogelio, cuando parece que la literatura erótica se encuentra en su punto álgido y es imposible descubrir una obra cándida, es posible descubrir una historia cándida, blanca, llena de luz, como la que nos relata El despertar de la Señorita Prim.
Prudencia Prim es una administrativa que esconde una gran cultura y un sinfín de títulos académicos. Acosada por un ambiente laboral que no le satisface, por la falta de delicadeza y las prisas de la sociedad en la que vive, decide abandonar su residencia y su trabajo para probar suerte en San Ireneo de Arnois, como bibliotecaria de un acaudalado y misterioso hombre, cuya existencia se orienta a la educación de sus sobrinos, al que Prudencia bautiza como el hombre del sillón. 
El nombre del pueblo, San Ireneo, no es una elección aleatoria. La etimología griega de la palabra ( Ειρήνη, paz) refleja a la perfección el clima con el que se va a encontrar la señorita Prim: un pueblo construido a medida por sus habitantes, que han huido del mundanal ruido para encontrar la belleza, la verdad y el amor a ritmo lento, dedicados a sus actividades favoritas, trabajando un número razonable de horas y descubriendo la grandeza que se oculta en las cosas pequeñas.
En este lugar, que es la realización de una utopía, la señorita Prim ve como el señor del sillón va cambiando su concepción de la vida a lo largo de una serie de batallas dialécticas, en las que el ganador es casi siempre el hombre misterioso, cuya cultura desafía el conocimiento de la protagonista.
La novela tiene muchos puntos en su contra: el principio de la narración se hace pesado, los acontecimientos son totalmente previsibles y en las conversaciones se asiste a un discurso único, el de una autor que pretende guiar también a los lectores hacia su visión de la vida. 
La obra ofrece también muchos puntos a favor: es una lectura fácil, agradable y de desenlace feliz, elementos todos ellos óptimos para evadirse de las preocupaciones cotidianas durante una tarde de verano.



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20 de agosto de 2013

Nuevo estudio asegura que Facebook provoca infelicidad


Publicado por Carmen Santo

Cuanto más utilizas Facebook, peor te sientes, ésta es la principal conclusión a la que ha llegado el estudio de la Universidad de Michigan, donde pretende conocer la relación entre la actividad en las redes sociales y su grado de bienestar personal. El trabajo se llevó a cabo sobre una muestra de 82 jóvenes, usuarios de Facebook y de smartphone, los cuales recibían mensajes aleatorios, acerca de su estado de ánimo y el grado de su actividad en Facebook, 5 veces al día, durante 2 semanas.

Facebook perjudica tu estado de ánimo

Aunque se trata de una herramienta indispensable para permanecer en contacto con nuestro entorno social, y de facilitar las interacciones y la proximidad con nuestros amigos y familiares, el hecho de utilizar Facebook no repercute positivamente en nuestro bienestar, sino que más bien lo deteriora. Según el estudio, cuanto más tiempo permanecen los usuarios interactuando en esta red social, peor se sienten después. En esta investigación los participantes debían valorar su nivel de satisfacción vital, tanto al principio como al final de las dos semana que duró el estudio. Sus conclusiones indican que los usuarios que más utilizaron esta red social, indicaron peores niveles de satisfacción con la vida.

Facebook no es un sustituto de la soledad, o infelicidad

Los usuarios no recurren necesariamente a Facebook cuando se sienten mal. Bien es cierto que accedían con mayor frecuencia a esta plataforma cuando estaban solos, pero el estudio no ha podido comprobar que fuera un signo de infelicidad. Un dato positivo fue que el trato directo sí influye en la felicidad. Los usuarios que registraron más interacciones directas con otros, bien fuera por teléfono o cara a cara, mostraron mayor grado de satisfacción y bienestar.

Los investigadores tienen previsto ahondar en esta cuestión, y experimentar con otros grupos de edad; se trata de un gran campo todavía por explorar. De otra parte, existen otros estudios que analizan la personalidad y comportamiento de los usuarios en redes sociales. Tal es el caso de Larry Rosen, profesor de psicología de la Universidad Estatal de California, quien centró su investigación en la repercusión que la actividad en Facebook puede conllevar para sus usuarios. Entres sus conclusiones , destaca que el uso excesivo de las redes sociales y la tecnología produce un efecto negativo en la salud, tanto de niños como adolescentes, haciéndolos más propensos a sufrir ansiedad, entre otros trastornos mentales.

Además, los adolescentes que utilizan Facebook mostraron más tendencias narcisistas, mientas que los adultos jóvenes más activos en esta red social dieron signos de tener trastornos psicológicos, tales como un comportamiento antisocial. Este uso continuado de las redes sociales, y el temor a perder información acerca de la actividad en Social Media si permanece desconectado ya ha sido bautizado por los especialistas, quienes lo conocen con el nombre de "Facebook Addiction Disorder", aunque todavía no se ha establecido como diagnóstico clínico.

El poder de las redes sociales para favorecer la comunicación es innegable, pero conviene ser consciente de sus consecuencias, de tal modo que podamos hacer un uso provechoso de ellas, sin menoscabo de nuestra felicidad y estado de ánimo.

¿Te has parado a pensar cómo te sientes después de utilizar Facebook? ¿Crees que perjudica tu estado anímico?

Publicado en PuroMarketing

19 de agosto de 2013

Agua, sol.... y un mar de libros

Cuando me dispongo a hacer a maleta hay siempre un elemento que no falta: un libro para leer durante el viaje y, si la estancia va a ser prolongada, otro para disfrutar en el destino elegido. Esa constante se debe a que en muchas ocasiones es difícil encontrar libros durante los desplazamientos o en los lugares a los que me desplazo especialmente en las vacaciones.
La falta de librerías o el hecho de que las bibliotecas estén cerradas y que sea necesario hacerse un carné para sólo una semana hacen imprescindible llevar el libro desde casa.
Éste año sin embargo, me he llevado una sorpresa. El lugar que elegimos para ir a descansar fue Noja, un conocido pueblo de Cantabria.
 Allí, en la playa de Tregandin, bajo el puesto de los socorristas, en una especie de quiosco que al principio tomé por un chiringuito, estaba la Biblioplaya, donde un amable bibliotecario prestaba a los bañistas prensa y libros, con la única condición de que luego los devolvieran. Semejante muestra de buena voluntad y la afluencia de público me conmovieron. Todos los días por la tarde, desde las cinco, allí está en su puesto, puntual, dispuesto a regalar diversión adicional a los veraneantes.

Las sorpresas que me deparaba Cantabria no terminaron en la biblioplaya de Tregandin. Uno de los días que amaneció bajo una fina capa de lluvia y un mar de niebla, nos hicimos un recorrido por los alrededores para terminar en Isla, una municipio disperso, en cuyo núcleo urbano me sorprendió encontrar un lugar que hará las delicias de cualquier bibliófilo que se se acerque por allí.

En un local de piedra, cerca de la Iglesia de San Julián y Santa Basílica está El almacén de los libros olvidados, una sucursal de una librería de Baracaldo con cincuenta y un años de historia,  que cuenta con un fondo catalogado de sesenta y tres mil ejemplares y algunos libros más sin catalogar. Allí es posible encontrar libros de Puck y de los Cinco en la sección infantil, novelas de Heinrich Böll, manuales de cocina o tratados de Teología junto a libros antiguos, vinilos y colecciones de monedas, todo ello controlado por un profesional de biblioteconomía y dos libreros con años de experiencia. Allí compré un libro de Hoffmann y un ejemplar de La familia del Robinson suizo en inglés que hicieron mis delicias durante el resto de horas durante las cuales siguió cayendo la lluvia.


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10 de agosto de 2013

Exposición Lecturas de cabecera: la posibilidad de narrar y leer historias con imágenes





La exposición Lecturas de cabecera, que presenta en Casa del Lector la obra de cincuenta artistas dedicados a la ilustración de libros infantiles que han participado en la Bienal Ilustrarte 2012, refleja la posibilidad de narrar y leer historias por medio de imágenes.

Lecturas de cabecera, que permanecerá abierta hasta el 29 de septiembre de 2013, está comisariada por los portugueses Eduardo Filipe y Ju Godinho, que decidieron poner en marcha esta bienal después de muchos años de formar una colección privada de originales de algunos de los más famosos ilustradores de Portugal y de otros países, convencidos de que un libro ilustrado puede ser vehículo del mejor arte.

Eduardo Filipe asegura que la bienal fue el resultado de la voluntad de quienes tienen una pasión y quieren mostrarla a todos aunque previamente, durante más de diez años, se ocuparon de descubrir nuevos ilustradores o nuevas imágenes y elegir las que deseaban tener en su colección.

Aunque en los trabajos presentados hay temas recurrentes, Ju Godinho afirma que en Ilustrarte siempre hay clásicos como Caperucita o Alicia en el país de las maravillas. Filipe señala que también se encuentra "quizá lo que nosotros buscamos más, la novedad". A su entender, ese es el papel del artista, "encontrar caminos y sorprendernos".

"Somos muy injustos desde ese punto de vista" –admite–, porque "siempre pedimos más y mejor. Siempre estamos esperando".
Ju Godinho y Eduardo Filipe, cuya profesión es la Química, se confiesan "viciosos de las imágenes". "Siempre queremos mirar, mirar, aunque estemos muy cansados –subraya Filipe–, pero mirar cosas nuevas nos motiva muchísimo".

Aclara que no todos los que participan en Ilustrarte son ya profesionales de la ilustración sino que "la cantidad de ilustradores que participan son también un reflejo del interés que hay en el medio por querer ser ilustrador". Lecturas de cabecera está planteada, según la definición del editor y diseñador Jesús Moreno, como un bosque un tanto abrumador en el que hay que pasear y volver muchas veces.

 Este bosque simbólico está formado por mesillas de noche sobre las que hay lámparas encendidas y representa "el tema de lo onírico en el momento en que las últimas líneas leídas del día se mezclan con el inicio del sueño".


Más info: Fundación Germán Sánchez Ruipérez

28 de julio de 2013

Las élites veneran la lectura en papel

Por: Miriam Garcimartin

Los medios de comunicación se encuentran en una fase de transición del papel a Internet. Pero aún hay públicos que demandan versiones impresas de las publicaciones, como las autoridades, los anunciantes o los inversores. Las élites del poder veneran la lectura en papel.

Al igual que los amantes de la música siguen comprando vinilos en la era de iTunes, los medios de comunicación podrán seguir publicando sus ediciones en papel mientras haya un público que lo demande. Aún quedan fetichistas del papel, tanto por su facilidad de transporte en el caso de los lectores, como por el valor añadido que los actores de las informaciones consideran que tienen las publicaciones impresas.

Como publica la web Erwanngaucher, para las élites políticas francesas son más importantes los 281.757 lectores que compran Le Monde que los 2’1 millones de usuarios diarios de su página web.

Michel Francaix, diputado francés, ha declarado que si tiene que elegir entre que una entrevista suya aparezca en el periódico o en la web, elige sin duda el papel, aunque en Internet recibiera millones de visitas. Este comportamiento está muy arraigado en la clase política. Las razones argumentadas son irracionales, ya que la idea de que lo que aparece impreso en un papel queda y en Internet es efímero, es falsa. En realidad, el papel desaparece, pero las huellas digitales permanecen para siempre.

Entonces, ¿por qué tanto apego a los medios impresos? Quizás es una cuestión de confianza en un formato que les ha acompañado desde sus comienzos, durante las campañas electorales y en sus victorias. Parece que los dirigentes confirman el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Los medios digitales son demasiado nuevos y aún no dominan sus reglas, no conocen en profundidad su funcionamiento ni los intereses que pueda haber detrás de ellos. El poder es conservador y prefiere manejarse en terrenos que le sean más familiares.

El gusto de los políticos por el papel se traduce también en millones de euros. Las ayudas públicas siguen destinándose fundamentalmente a la prensa escrita, en detrimento de los medios digitales. También los inversores que financian proyectos periodísticos se decantan por hacerlo con medios impresos. El argumento esgrimido es la supuesta mayor credibilidad de las informaciones publicadas en papel, razón que para los inversores tiene mayor peso que las dificultades económicas por las que atraviesan los medios impresos, la caída de las ventas y la disminución de los ingresos.

Los anunciantes regionales, por su parte, también prefieren centrar sus estrategias en el papel, mientras que apenas gastan en banners. ¿Por qué no invierten en un medio que supera con creces en audiencia al impreso? Quizás aún no han encontrado la fórmula más adecuada para promocionar sus productos en este formato.

Mientras que las élites del poder sigan dotando al papel de un valor inmaterial e intangible, a los medios digitales no se les dará el lugar que les corresponde en la práctica. Y la realidad es que cualquier político y anunciante que quiera que su mensaje llegue a un mayor número de electores o clientes, cualquier inversionista que quiera establecerse en un nuevo mercado o cualquier periodista que quiera que su trabajo tenga mayor repercusión, tendrán que mirar en digital.

Pero las élites por definición quieren diferenciarse de las masas y elegir sus propios medios de comunicación. En su caso, la apuesta es por el papel frente a los medios digitales, más democráticos en sus versiones gratuitas y a los que puede acceder cualquier lector.


Fuente: Medios


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