30 de septiembre de 2012

HAIKU

 
 
 
 
Mientras regreso,
sobre la senda busco
mis propias huellas.



(de: Lluvia menuda - Edit. Comares)



28 de septiembre de 2012

19 de septiembre de 2012

Yo fui un árbol


En este momento de la vida, en el que por cuestiones profesionales, no puedo publicar entradas con la regularidad que deseo, son de gran ayuda las colaboraciones que me proporcionan los demás autores del blog. Hoy me ha sorprendido Carlos Pereira con este hermoso poema, de imágenes sencillas y llenas de fuerza y sentimiento. 



Yo fui un árbol
Con sus ramas
Lanzadas fuera
De la tierra
Surgiendo del tronco
Como aves
Lanzadas a volar.
Yo fui así
Y soy así
Firme en el suelo
Recio y duro y tosco
Recibiendo los envites
Del viento
Un año y otro
Como si el tiempo
Fuese lluvia
Que cae
En el satinado dorso
De las verdes hojas
Yo, al menos
Soy el recuerdo de eso.

  
 17 de junio de 2009
 Carlos Pereira

14 de septiembre de 2012

Nuevo Premio Teresa de Ávila



El poeta Carlos Fernández Aganzo (Madrid, 1963) ha sido galardonado con el XIV Premio de las Letras Teresa de Ávila por su trayectoria literaria, dotado de 12.000 euros y fallado esta tarde por un jurado del que ha formado parte el anterior ganador, José Luis Alonso de Santos.

Una obra o una antología de los textos de este autor, en posesión de premios como el Gil de Biedma, formará parte de la colección «Castillo Interior», que edita el Ayuntamiento de Ávila, también como parte de este galardón que en anteriores ediciones han recibido, entre otros, Clara Janés, Juan Gelman, Luis Alberto de Cuenca, Leopoldo de Luis, Victoriano Crémer, José Ignacio Tellechea, Olegario González de Cardedal y Fernando Arrabal.

Entre el jurado, se encontraban los escritores Clara Janés, Gonzalo Santonja, José María Muñoz Quirós, Antonio Piedra y José Luis Alonso de Santos que ha definido a Fernández como un «panadero de las palabras porque «vive entre las palabras todo el día» y se encarga de «amasarlas para alimentar a la gente».

Más información: ABC

Tierra suave y fría







tierra suave y fría
en donde el agua
no tarda en hielo volverse
y luego el hielo en ojos
boreales.
así tan extraño sol,
ya grito, ya mar...
tierra, tierra, demasiado mar...

Saltjöbaden, 2011


Carlos Pereira

10 de septiembre de 2012

Los pequeños grandes libros que debes leer este otoño

Ojeando, que no hojeando, el ciberespacio, he tenido el placer de encontrar un artículo en ABC, en el que se recomienda la lectura de algunos libros que, por la editorial que los publica o por su autor, prometen grandes momentos para quienes opten por ellos. Aquí va un extracto

ERRATA NATURAE
- Hace cuarenta años, Maria van Rysselberghe:

Errata Naturae presenta a Maria van Rysselberghe como «una de las más fascinantes escritoras secretas de todos los tiempos», y no es para menos. Su obra literaria, breve pero de culto, permanecerá por siempre ligada a la historia de su marido, el pintor Théo van Rysselberghe. Amiga de André Gide, con el que su hija tendría una intensa relación, en este intenso libro la autora belga desgrana los sinsabores de una bella historia de amor imposible. La de Maria y Émile, quienes a finales del siglo XIX viven una pasión arrebatadora en una playa del Mar del Norte.


IMPEDIMENTA 
- Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs :
Para comenzar con buen pie la «rentrée» en el año de su tan bien llevado quinto aniversario, la editorial Impedimenta regala a sus lectores un libro con el que combatir la «depre» posvacacional a carcajadas. Se trata de «Caída y auge de Reginald Perrin», singular obra, escrita por David Nobbs, que inspiró una de las comedias televisivas más famosas de la televisión británica. Su protagonista es un mediocre comercial, sometido a su jefe y con una vida anodina, que un día decide desaparecer, simular su propio suicidio y adoptar una segunda identidad para empezar de cero.


MINÚSCULA
- Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson :
Tal y como nos tiene acostumbrados, Minúscula recupera para deleite de los buenos lectores «Siempre hemos vivido en el castillo», magistral novela que Shirley Jackson publicó en 1962 y que en España ya publicó Edhasa a principios de la década de los 90. Esta obra maestra de la literatura gótica de suspense vuelve a las librerías con nueva traducción y posfacio de Joyce Carol Oates. En ella se cuenta la historia de la familia Blackwood, cuatro de cuyos miembros murieron a causa de una comida envenenada. Los supervivientes al envenenamiento han vivido durante seis años en el castillo, acosados por el odio y el miedo de los aldeanos.



LIBROS DEL ASTEROIDE
- A propósito de Abbott, Chris Bachelder (Libros del Asteroide):
Definida por Libros del Asteroide como una de sus «apuestas de la temporada», «A propósito de Abbott» es una divertida e inteligente novela sobre la paternidad y sus trampas. Su autor, Chris Bachelder, despliega en ella una sutil ironía, fruto de la cual la novela está plagada de escenas antológicas. Su protagonista, Abbott, es un profesor universitario, padre de una niña de dos años y amo de un perro miedoso, cuya esposa embarazada padece insomnio.

PERIFÉRICA
- Islas flotantes, Joyce Mansour ):
La primera novela que se traduce al español de Joyce Mansour llegará a las librerías a finales de septiembre. Muy lejos de ser una novela de fácil digestión (no hay espacio aquí para el «fast food» literario), «Islas flotantes» muestra la enfermedad y el sexo sin tapujos ni eufemismos, pero con una extraordinaria prosa. No obstante, Mansour es una de las voces más potentes de la literatura francesa de la segunda mitad del siglo XX. Vinculada al grupo surrea­lista de André Breton en París, su obra refleja una profunda angustia existencial y una obsesión hacia la enfermedad y la vejez.


ALPHA DECAY
- Nada. Retrato de un insomne, Blake Butler ):
A medio camino entre el ensayo y la novela, el libro de memorias y el «vómito» narrativo fruto de la ansiedad, en su primera obra de no ficción el estadounidense Blake Butler reflexiona de forma casi agónica sobre el insomnio que padece. Comparado por la crítica con Danielewski y cercano a la intrigante atmósfera del cine de David Lynch, Butler goza de un talento narrativo incontestable que en este libro emplea para sumergirse en los oscuros abismos de la vigilia nocturna.


ACANTILADO


- Cartas a Eva Haldimann, Imre Kertész (Acantilado):

En 2002, el judío húngaro Imre Kértesz obtenía el Premio Nobel de Literatura. Aquel hombre había sobrevivido en su adolescencia a los campos de exterminio de Auschwitz y Buchenwald. Acabada la guerra, el comunismo le tomó por un burgués al que no podía hacer mucho caso. Durante décadas, vivió prácticamente en el olvido, superviviente una vez más dentro de su casa de 29 metros cuadrados. Allí escribió «Sin destino», una de las grandes novelas del siglo XX. Entre 1977 y 2002, Kértesz mantuvo una extraordinaria correspondencia (humana y literaria) con la crítica Eva Haldimann, un libro que al soslayo del ensayo y la autobiografía nos presenta en primera persona a un autor de gigantesca categoría.


Más información: ABC

8 de septiembre de 2012

La novela gótica

Dentro del movimiento romántico, enclavado casi en su totalidad a lo largo del siglo XIX, se desarrolló fundamentalmente un subgénero literario al que se ha llamado Novela Gótica, aunque si somos rigurosos abarca cuentos y poesía. El Romanticismo fue frente a la Ilustración y el estilo Neoclásico un movimiento que pretendía al menos ser menos racionalista y prestar casi una absoluta atención al mundo de las emociones y los sentimientos, anteponer pues frente a la razón el corazón. Se puede decir que pretendía llevar al ser humano a un estado de enajenación, como si en esa profunda crisis interna se pudiese obtener un conocimiento más auténtico del yo, que pasó a ser el centro de atención de todos los creadores del momento, en contraposición a lo que por entonces se suponía que eran los demás individuos o ciudadanos de la sociedad, mitigados o alienados por las convenciones sociales y las normas y leyes tanto tácitas o naturales como aquellas derivadas del establecimiento prioritario del orden que todos debían acatar. Los románticos eran o pretendían a veces de forma impostada ser rebeldes y eran los modernos de su época. La naturaleza convulsa, el alma insondable, la honda melancolía… eran elementos propios del romántico que vivía en permanente depresión y sujeto a una exacerbada atención de sí mismo y sus cuitas que dirían ellos, y buscaban tozudamente respuestas en absoluta soledad, o en aparatoso enfrentamiento a la sociedad, o denostados por ella, o contrariados por no alcanzar sus idealizaciones de belleza y amor.

La novela gótica surge pues dentro de esa idiosincrasia que identifica al movimiento, al siglo y a tales modernos. Se trata de novelas de terror. Así de simple se podría resumir lo que esas narraciones pretendían, convertir el terror en algo sublime. Esos textos que abarcan una amplia diversidad en realidad se ajustan en gran medida a esos términos. Tres son los principales elementos que las inspiran: el medievalismo, el exotismo y el orientalismo. Es decir en ellas es fundamental y cobra una relevancia de primera magnitud dónde sucede la acción: castillos con criptas y pasadizos, viejos monasterios de la época feudal, el paisaje como en todo el periodo romántico es fundamentalmente reflejo del estado atribulado de los protagonistas: espesos bosques umbríos, pantanos cenagosos, remotos parajes cubiertos por la niebla, roquedos deshabitados y ventosos… en fin sitios donde poder asustarse más o más fácilmente. A su vez suele pesar en la trama de estos relatos oscuras leyendas o maldiciones familiares, elementos que casi condenan de por vida a sus protagonistas estigmatizándolos, siendo con mayor frecuencia mujeres jóvenes –que en algún momento cumbre de la narración se desmayan acrecentado su vulnerabilidad ante el peligro- las que padecen el rigor de las mismas. En general en el romanticismo hubo una atención desmesurada hacia los temas de ultratumba y lo esotérico, que estas narraciones no dejan escapar. La muerte pasó a ser un tema menos tabú y se habló y escribió en prosa y en verso sobre él con un casi insano deleite de atracción por ella. Porque los románticos decían sufrir y solían ensalzar lo gozoso de ese sufrimiento. Quizá esa postura moral y anímica los hacía sentirse diferentes de sus predecesores y por tanto más adaptados al porvenir, porque es evidente que en muchos de ellos se trata de una actitud insoslayablemente de moda, que aun así hizo que muchos muriesen demasiado jóvenes y no siempre por causas naturales. En los relatos aparecen entonces fantasmas, espíritus, almas que no encuentran el eterno descanso fruto de algún mal hecho en vida.

¿Pero quiénes cultivaron el género? Fue algo de lo que se ocuparon en cierta medida autores en toda Europa y en la pujante Norteamérica. Sin embargo los maestros y mayores cultivadores del mismo fueron los anglosajones. Desde la segunda mitad del siglo XVIII aparecieron en Gran Bretaña títulos ya de este género. Pero hoy en día, los ejemplos que más perduran en nuestra memoria son posteriores: “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley; “Drácula” de Bram Stoker; diversos trabajos del bostoniano Edgar Allan Poe (“El cuervo”, “la casa Usher” etc.), del escocés Stevenson (“Olalla”, “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” por ejemplo), “Una vuelta de tuerca” de Henry James etc. En esta relación deben incluirse también los cuentos del francés Guy de Maupassant por citar sólo algún autor de otra lengua que no sea la inglesa. Y también en España muy modestamente se trabajó este género: “Las Leyendas de Bécquer”, y algunos autores de la época con diversos cuentos o poemas.

Surgen desde las páginas de esas historias todo un conjunto de seres que no han dejado de fascinar al lector: vampiros, hombres lobo, otros ya más arraigados de antes como las brujas y los demonios. Y con ellos se introducen elementos de una incipiente ciencia-ficción, como es el caso de la obra de Mary Shelley, o de alguna de las obras de Julio Verne que también pueden incluirse en este género de relatos. Además en estas obras subyace un erotismo soterrado, que justifica acaso el gran interés que suscitan desde su aparición. Es frecuente que estas narraciones sean a menudo breves, no pasando incluso del cuento que por tanto desde la prosa medieval no conoció mayor esplendor, y si se constituyen en novela lo son de pequeño tamaño frente a los trabajos de otros autores como los realistas por ejemplo considerados en todo momento de mayor enjundia o empaque. Debe señalarse que incluso estos mismos trabajos a veces se afrontan desde el campo de la poesía algo que incluso los mismos autores que narran hacen, sea el caso de Poe, Stevenson, o nuestra Rosalía de Castro o Zorrilla etc. Convirtiendo la lírica en un vehículo con el que contar este tipo de historias fantásticas.

En resumen se puede concluir que la literatura gótica nació a expensas de los intelectuales del momento y atendiendo a sus gustos y preocupaciones logrando un género popular con la ambición de entretener y acaso resultar impactante, que aunque partía de elementos comunes estaba alejado de las historias del folcklore tradicional de las distintas tierras, pues era premeditadamente elaborado y sujeto a unos principios estéticos y literarios muy marcados. Algo que parece que hayan conseguido.







Carlos Pereira

7 de septiembre de 2012

HAIKU

 
 
 
 
 
Nuestros abrigos
juntos en el perchero.
Tú y yo, tan lejos.




(de "Lluvia menuda" - Edit. Comares)


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