28 de mayo de 2012

Los días contados

Es probable que Sócrates tuviera razón al afirmar  de su persona "sólo sé que no sé nada". En mi caso es absolutamente cierto. Cada vez que creo conocer, al menos de oídas, la mayoría de las obras clásicas de la historia de la literatura, hago un nuevo descubrimiento entre las estanterías de la biblioteca.Quién me iba a decir hace unos meses que el nombre de Transilvania iba a evocarme no sólo la figura del conde Drácula, sino también la de Miklós Bánffy. Sin embargo, gracias a la editorial Libros del Asteroide he podido conocer a este curioso escritor de la nobleza transilvana, autor de una trilogía centrada en la caída del Imperio Austro-Húngaro.
Miklós Bánffy fue un hombre que vivió intensamente: noble, político y diplomático, participó intensamente en la vida cultural de Transilvania, a través de su dedicación a la música, la pintura y el teatro. A pesar de todos estos aspectos, Bánffy será conocido en la historia sobre todo por su contribución a la literatura de su país con su Trilogía transilvana, compuesta por los libros Los días contados, Las almas juzgadas y El reino dividido.
En Los días contados el autor nos cuenta la vida del imperio a través de la vida de dos primos: Bálint Abády, un joven que, tras acabar su carrera diplomática en el extranjero, regresa a Transilvania para tratar de contribuir con sus conocimientos en la vida política y social de sus compatriotas; por otro lado aparece la vida de László Gyeróffy, un prometedor artista que se mueve en los círculos de la música y del arte, tratando de labrarse un nombre dentro de la profesión. Muy pronto se ve cómo el país está en un proceso de desintegración:
Entre los miembros de la alta sociedad de Budapest, sólo unos pocos se dedicaban en cuerpo y alma ala política. Había otros asuntos más importantes, o al menos igual de importantes. Por ejemplo, la competición hípica, que era tan interesante y apasionante como la cacería otoñal. Para convocar el Parlamento, una reunión de partidos o el comité del casino, en verano había que tener en cuenta la caza de la perdiz, en septiembre la del ciervo, a principios de verano la del faisán, y en primavera los días de carrera, para poder intercalar las asambleas entre estos acontecimientos.
La vida de los dos protagonistas también se mueve al hilo de esta desintegración: no son unos personajes que triunfen en sus vida. László, enamorado de una prima suya cuya familia le rechaza por sus orígenes poco aristocráticos, comienza a caer en una espiral de juego y desenfreno que le conduce al desastre en su vida profesional. Por su parte Bálint descubre de forma tardía su amor por Adrienne, su amiga de la infancia, que en la actualidad se encuentra casada con un hombre trastornado que le hace la vida imposible. 
El comienzo de la obra es magistral, marca su estructura tripartita y anuncia el tono general de la misma. Lo primero que encuentra el lector es una  cita del libro de Daniel que anuncia la ira de Dios ante los desmanes del rey Belsasar:

...El rey dio un gran banquete a mil de sus príncipes; bebieron vino, alabaron a sus dioses de oro, de plata, de madera y de piedra; y se burlaron los unos de los otros, y discutieron por los dioses de cada uno.
En aquella misma hora aparecieron unos dedos de mano de hombre que escribieron  delante del candelabro, sobre el yeso de la pared del palacio real. Y la palabra que escribieron fue "Mene: tu reino ha sido contado...". Pero nadie vio la escritura porque estaban embriagados por el vino y la ira, y porque estaban peleándose por sus dioses de oro, de plata, de metal, de hierro, de madera y de piedra..

El segundo volumen de la trilogía comienza por el siguiente párrafo de la historia bíblica, en el que se aparece la palabra "tekel" que significa "has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso" y el tercero por aquel en el que se menciona "peres" o lo que es lo mismo "tu reino será repartido entre los medos y persas"; todo ello aplicado en esta obra a la caída del gran imperio europeo.
Por su parte cada uno de los volúmenes, y en concreto este que nos ocupa, se divide en varias partes, cada una de las cuales se centra en uno de los dos personajes centrales que hemos nombrado. Los días contados se inicia con una descripción magistral de algunos de los personajes más importantes de la novela. El autor narra cómo Bálint se dirige a una fiesta que tiene lugar después de una carrera de caballos. Su calesa se ve adelantada por diferentes vehículos, cada uno con personas cuya personalidad e historia va evocando el narrador. De este modo, Bánffy convierte lo que podría haber sido una sencilla descripción, en una pintura llena de movimiento.
Por otro lado, los dos primos, Bálint y Lászlo, le sirven a Bánffy para retratar dos ámbitos complementarios y destacados de su sociedad: el de la nobleza  y el de los artistas mostrándonos  en  ambas esferas  todos sus aspectos: los mejores y los más sórdidos.
La rigurosidad de la información histórica y política que se ofrece en la obra se ve aligerada por las dos grandes historias de amor que aparecen en la obra. El amor casi imposible de Laszló por Klara y el fuego de la pasión arrebatadora de Bálint por Adrienne llenan de sensualidad y erotismo algunas páginas de la novela. 
Una novela escrita con un gran estilo, con rigor histórico, llena de dramatismo y humor,  dirigida a personas que busquen una narración histórica de calado que no se quede en detalles superficiales.

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