20 de abril de 2012

El extranjero

Desde hace mucho tiempo estoy convencida de que cada libro tiene su momento. Y no sólo los libros complicados sino también las obras fáciles, concebidas para pasar el tiempo. En un momento de máxima actividad intelectual, la lectura de un bestseller puede resultar tediosa mientras que, por el contrario, si estamos totalmente agotados, una obra compleja nos parecera inabarcable.
El extranjero, sin pertenecer a ninguna de las dos categorías anteriores, requiere ser leída en el momento oportuno. Para una persona poco madura puede resultar incomprensible. La primera vez que leí esta novela de Camus sentí hacia ella un fuerte sentimiento de rechazo y una incomprensión total por el personaje y su historia.
Ayer terminé mi segunda lectura de la obra y creo haber penetrado mejor en el sentido -o sinsentido- de la misma. El extranjero refiere en dos partes la historia de Meursault, un hombre argelino de treinta años, que asiste al espectáculo de su propia existencia como si de un extraño se tratara. En la primera parte de la obra, el protagonista, tras un viaje a un pueblo cercano a Argel, para asistir al velatorio y entierro de su madre, se reincorpora a su vida laboral como si nada hubiera pasado.
…pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que después de todo, nada había cambiado…
Meursault comienza ese mismo domingo una relación con María, ayuda a su vecino Raimundo a vengarse de su amante que le ha engañado y estrecha los lazos con este personaje, que le invita a pasar un día a la playa en casa de un amigo. Debido al altercado con la amante de Raimundo (una mujer árabe), el día de playa se convertirá en uno de los instantes decisivos en la vida de Meursault. Durante un paseo por la playa con Raimundo y su amigo, Meursault se ve envuelto en una pelea con grupo de árabes próximos a la joven maltratada. Por la tarde, después de comer y bajo un sol ardiente, Meursault vuelve a realizar el recorrido y se encuentra con uno de los participantes en la reyerta. Al sacar éste un cuchillo, el protagonista toma una pistola que lleva en el bolsillo y dispara repetidas veces sobre el árabe, que resulta muerto. En la segunda parte de la obra Meursault refiere su estancia en la cárcel y el proceso que culminará con su sentencia a la pena de muerte.
La trama en esta novela no es lo más importante. Lo fundamental es el modo de ser del protagonista y su concepción de la existencia. En este sentido es particularmente acertada la narración en primera persona que nos pone en contacto directo con la conciencia de Meursault. Una de las primeras actitudes que llaman la atención de su persona es su frialdad: todo le resulta indiferente, salvo que le moleste físicamente. Los hechos que resalta en el relato referido a la muerte y entierro de su madre son el calor, el sabor del café con leche, la molestia que le producen los gemidos de una mujer durante el velatorio, o la luz que le deslumbra durante la noche. Más adelante esta primera impresión se ve reforzada: ante la pregunta de María sobre si desea casarse con ella, le responde que le resulta indiferente, pero que si ella lo desea, se casará.; a la petición de su vecino Raimundo para que redacte una carta para atraer a casa a su amante para darle una paliza responde con un sí, en parte porque le parece lógico que desee vengarse de su engaño. Más tarde, cuando en el juicio se le reproche haber escrito la misiva, entiende que censuren su actuación. Es decir, nos encontramos ante un protagonista al que basta una sola razón para actuar en un sentido o en el contrario.
Meursault es un personaje que reniega de Dios y cualquier tipo  trascendencia. Desde el momento en que la existencia finaliza por completo con la muerte, todo carece de sentido: no hay valores morales que sustenten su existencia y ni siquiera las conveniencias o la justicia humana tiene valor para él. Basta sólo que alguien le dé una razón para que actúe en un sentido o en el contrario.
El extranjero es una novela de un antiheroe. Hay que leerla como una llamada a la reflexión hecha por un autor existencialista que desde la negación de la existencia de Dios y la afirmación del absurdo de la existencia humana proclama la necesidad de construir una ética del hombre para el hombre: una actitud que a muchos puede resultar contradictoria, pero que en la sociedad actual otros tantos darán por válida. En la página de Wikipedia dedicada al escritor encontramos la siguiente reflexión sobre la obra.

La parte final de la obra es de gran profundidad psicológica, cuando, al ser sentenciado por el tribunal a causa de un homicidio cometido en agravio de un árabe, las acusaciones recaen no sobre el hecho de que el protagonista haya asesinado a un hombre sino en que lo haya hecho "a sangre fría"; también el hecho de que no haya expresado ningún sentimiento dentro de la muerte de su madre lo deja como una persona frívola, lo que extraña al protagonista intuyendo con certeza sobre el hecho de que, lo que en realidad les molesta y ofende a aquellos que lo juzgan, no es su carácter de homicida: la acusación principal se sostiene en el hecho de que el protagonista no posee sentimiento de culpa alguno.

En todo caso se hace  nesario señalar la importancia de elegir una buena traducción. En este sentido desaconsejo la lectura de esta novela en la edición de Alianza-Emecé, que lejos de facilitar la compresión de esta novela, la dificulta y torna desagradable para un lector exigente

3 comentarios:

  1. La novela del hombre posmoderno...
    Creo que no habría que olvidar el lado satírico de la novela: al jurado y a esas gentes que miran desde fuera (le puede pasar también a un lector incauto y/o moralista) la actitud de Meursault les parece reprochable de una manera casi farisaica, buscan lágrimas en el entierro, buscan un luto forzado y buscan que el asesinato al menos no fuese "a sangre fría".
    Como todo buen anti-héroe, es ambiguo.

    Por otra parte y poniendo una nota de humor, a mí me parece que el problema de Meursault es, sencillamente, vivir en Argelia: se pasa la novela diciendo que hace calor. Y todos sabemos que con el calor la voluntad se nos derrite. El calor es el personaje principal de esa novela... En el fondo, Meursault es un "extranjero", tiene alma fría de europeo, jaja.

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    1. Anónimo4/20/2012

      Yo no diría precisamente satírico. Además creo que al jurado le preocupa la no presencia de una conciencia de qué es el bien y qué es el mal.
      De todos modos, sí es cierto que puede resultar cómico por momentos, aunque con un humor negro

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  2. Estaba dudando todo el rato, pero me ha gustado sobre lo que parece que va el libro, cuando comentas que desde la creencia de la inexistencia de Dios, hay una necesidad de que el hombre consstruya una ética para el hombre.
    Lo voy a leer, me apetece todo e final que cuentas, y lo mcho que debe de dar para pensar.
    Abrazos

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