5 de marzo de 2012

Cartas cruzadas


Entrada patrocinada por Librerías Troa

Cuando leí La ladrona de libros, tuve la impresión de que Markus Zusak era un escritor que podría dar que hablar en un futuro. Con un libro en el que la historia de una niña durante la Segunda Guerra Mundial era abordada por una narradora tan especial como la Muerte era de esperar que el autor tratara de sorprendernos de nuevo en un futuro.
El hecho es que lo ha conseguido con una nueva novela titulada Cartas cruzadas. El autor, y nunca mejor dicho como verá quien lea este libro hasta el final, nos presenta a su protagonista, Ed, como un joven mediocre, hijo de un alcohólico y una tendera, que se dedica a conducir de modo ilegal taxis para conseguir dinero.
Cuando su turno de trabajo ha terminado, dedica su tiempo a leer, a pasear a su perro Doorman y a jugar a cartas con sus amigos Marv, Ritchie y Audrey. Todos ellos son taxistas y sus vidas son una sucesión de viajes del trabajo a casa, de casa a la partida de cartas y pocas cosas más. Esta forma tan vacía de vida va a variar cuando, un día en el banco, Ed hace frente a un atracador poco cualificado (como ladrón) y consigue detenerlo. Tras salir en los periódicos y ser entrevistado en la radio un día recibe una carta. En el doble sentido de la palabra: una carta que es un as de diamantes. En él hay tres direcciones y unas horas escritas. 
Sospechando que tal vez ha sido confundido con una persona capaz de solucionar problemas, Ed decide visitar las tres direcciones después de haber consultado con sus amigos.
En la primera de ellas ve cómo un hombre viola a su mujer cuando llega a casa borracho por la noche.El problema está claro. Pero Ed no sabe muy bien cómo solucionarlo, por lo que decide ir a la segunda dirección. Allí la situación es distinta. 
A la hora indicada Ed puede ver a través de una ventana a una anciana prepararse la cena, tomarla y acostarse. La acción se repite un día tras otro y Ed debe averiguar cuál es el problema para buscar la solución. Más complejo todavía parece en principio el tercer caso: por la mañana apostado entre unos setos ve cómo una chica preciosa hace footing descalza.
Ed decide resolver los casos propuestos. Cuando acaba con ellos llega otro mensaje escrito en otro as: el de picas. De este modo, a través de los ases de todos los palos Ed se dedica a mejorar o arreglar situaciones de personas que viven en su ciudad y comienza a sentirse profundamente bien consigo mismo.

Cartas cruzadas es un libro que demuestra cómo Markus Zusak es un autor de más de un registro.
Lejos de quedarse anclado en una colección de narraciones sobre un personaje o unos temas, cambia radicalmente de época y se sitúa en otro ambiente muy distinto.
Para ello focaliza la narración desde la perspectiva de Ed, empleando el lenguaje que se puede esperar de un taxista que tiene que defenderse entre prostitutas, ladronzuelos que intentan fugarse sin pagar y amigos sin cultura. Un taxista que poco a poco se va superando a sí mismo, tratando de buscar el bien de los demás y la verdad sobre sí mismo y los que le rodean.
Junto a estos temas en la obra aparecen abordados otros muchos: la amistad, la grandeza e importancia de las cosas pequeñas, el sexo, su disociación del amor y las consecuencias que esto trae consigo, las relaciones entre familiares y el afán de superación. En Cartas cruzadas no faltan guiños literarios a otras obras como Seis personajes en busca de autor, uno de cuyos recursos emplea Zusak para resaltar cómo la búsqueda de la Verdad ha de conducir hasta las últimas consecuencias.
La obra fue publicada en 2003 y ha recibido algún premio de Literatura. Sin embargo, hemos tenido que esperar hasta 2011 para que una narración que puede considerarse como algo más que un bestseller por su calidad literaria, llegara a España.

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