16 de febrero de 2012

Un rey de armas tomar


Fuente: ABC

En aquellos años oscuros y sombríos de finales de la Alta Edad Media, muy probablemente hacia finales del siglo X, un monje benedictino de la Abadía de San Gall llamado Ekkehard entretenía sus ocios y vigilias tirando de pluma y pergamino. San Gall era un emporio cultura de la época y hasta allí se llegaban jóvenes con apetito de conocimiento y hambre de sabiduría.

Tal vez Ekkehard no tenía clara constancia de lo que estaba pergeñando (su autoría aún se pone en duda) pero sus letras iban a dar forma a uno de los grandes, grandísimos poemas medievales: El Cantar de Valtario, cuyo origen es una remota saga germánica, que también aparece en crónicas anglosajonas, italianas y polacas. En España, el erudito y sabio Ramón Menéndez Pidal cree rastrear y encontrar su huella en dos romances, el catalán de La Escriveta, y el de Gaiferos y Melisendra, castellano.

El poema, de 1.456 hexámetros latinos, fue incluido íntegramente en una novela del siglo XIX titulada Ekkehard. Una historia del siglo X, por el escritor alemán Joseph Viktor von Scheffel. Antes, en 1780, F. CH. Fisher, incansable rescatador de tesoros bibliográficos había realizado la edición princeps del llamado Waltharius, cuya primera edición crítica, a cargo de Jacob Grimm y Andreas Schmeller se editó en 1838.
Muchos estudiosos creen que El Cantar de Valtario sería una obra de juventud del monje que habría sido revisada por su maerstro, Geraldo. Para esta edición que le valió el Premio Nacional de Traducción en 1987, Luis Alberto de Cuenca usó el texto base fijado por la colosal obra de filología medieval escrita Karl Strecker, la Monumenta Germaniae Historica, Poetae Latini Medii . La obra vuelve a ser editada por Rey Lear.

Más información: ABC

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