25 de febrero de 2012

Estanterías y gatos


Para Elzbieta y Wowo


Hace ya tiempo, dediqué una entrada a la afición que Ernst Jünger sentía por los gatos. Él no es el único escritor que siente cierta simpatía por los felinos domésticos. Como es conocido, Lope de Vega escribió un poema titulado Gatomaquía, Hoffmann una novela llamada el Gato Murr y en Japón Natsume Soseki  describió con un perspectiva inquietantemente felina Soy un gato. Al otro lado del Atlántico tampoco falta algún ejemplo tan destacado como el Poe, con El gato negro, cuento que recomiendo a todos los que sientan pasión por la intriga y el terror.
Ante el final de semana un poco complicado que he tenido que afrontar, he decidido sacar mi instinto gatuno a pasear y he usado mi comodín de tercera vida en este post un poco friki. Si hay muchos escritores apasionados por los gatos y muchos libreros con gato encerrado (en sus casas por supuesto), no negaré que en el mundo de los lectores voraces, predominan los amantes de los gatos. Sus ventajas frente al perro son evidentes: se puede leer con el gato en el regazo, ronroneando y dando calorcito en una tarde de invierno, sin tener que dedicar minutos preciosos para la lectura a sacar a pasearlo para los menesteres por todos conocidos.
Para todos los que tienen la suerte de tener libros y gatos en casa se ha creado una línea de estanterías que harán realidad sus sueños y las delicias de su mascota. Los que no tengan gatos, siempre pueden dedicar los huecos pensados para ellos a otros menesteres, como las plantas.

















Enlace: Revista de muebles, Letras y gatos, En recuerdo de Edgar Allan Poe, El gato negro

2 comentarios:

  1. Que bonita combinación! lectura+gatos, (yo reconozco que muchas veces la disfruto y animo a todos a hacerla, nada más relajante! )
    Besos

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  2. Anónimo2/28/2012

    Pues puedes además unir infusión o copa de vino y velas con olor, en un día para ti sola en el que esté nevando.

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