22 de febrero de 2012

El mapa del cielo

Fuente: El mundo

Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968) siempre tuvo claro quería vivir de la literatura. “No me veía con un trabajo normal y robándole horas al sueño para escribir. Afortunadamente, en España hay muchísimos certámenes literarios”. En ellos encontró la fórmula para meter un pie en el oficio y pagar las facturas, a base de relatos cortos y algunas novelas, como La hormiga que quiso ser astronauta (2001) y Las corrientes oceánicas (2005).

Llevaba una década en esa carrera de fondo cuando por fin dispuso de los ahorros necesarios para consagrar un año y medio de su vida a una trama que venía gestando desde que leyó La máquina del tiempo, de H.G. Wells. “Me pregunté qué habrían sentido los lectores contemporáneos de Wells al leer su novela en una época en que la ciencia estaba sembrando el mundo de maravillas y cómo reaccionaría el propio autor ante la invención de una máquina como la que él describía en su obra”. Así nació El mapa del tiempo (XL Premio Ateneo de Sevilla, 2008), una ambiciosa mezcla de géneros ambientada en la época victoriana en la que llamaba a filas al padre de la ciencia ficción -con permiso de Verne-.

Los derechos de publicación de la obra fueron adquiridos en 25 países y en la primera semana de venta en Estados Unidos se colocó en la lista de los más vendidos del New York Times. Con la inercia de su éxito internacional, Palma presenta ahora El mapa del cielo (Plaza & Janés), la segunda parte de su homenaje a Wells, inspirada esta vez en La guerra de los mundos. "Durante la promoción de El mapa del tiempo me di cuenta de que por azar había inventado una fórmula que podía aplicarse a otras novelas de Wells y que los personajes daban mucho más de sí". 

De este modo, Palma sitúa a Wells en esta entrega en la tesitura de ver cómo la invasión marciana que relataba en su obra se hace realidad. Aunque ambas novelas, como es lógico, tienen muchos nexos en común, el escritor gaditano asegura que pueden leerse de manera independiente, ya que el narrador apunta en la segunda parte los hechos que el lector necesita saber de la primera. "De hecho, en mi Facebook estoy recomendando empezar por ésta", subraya.

Esta voz narrativa que proporciona al lector recién llegado las pistas necesarias para que no se pierda, es la misma que le escamotea información, que salta en el tiempo y el espacio según se le antoje -y se regodea por ello-. "Es un homenaje al narrador victoriano. Es como un prestidigitador, un ilusionista". En definitiva, una herramienta eficaz para hilvanar una trama compleja poblada de paradojas temporales y universos paralelos que se desarrolla a lo largo de 744 páginas. Pero el componente fantástico es casi una excusa para abordar el tema más universal de todos: una historia de amor. "Los viajes en el tiempo o la visita de seres del espacio quedan en un segundo plano".

El estigma de las etiquetas

Palma abraza la etiqueta "bestseller" de buen grado pero con ciertos reparos: "Mi literatura es eminentemente lúdica, apuesto por la trama y la peripecia, pero a diferencia de muchos autores de bestsellers, intento que la prosa tenga valor en sí misma, que no sea una mera herramienta de transmisión del relato". El espejo en el que se mira son, además de Wells o Verne, contemporáneos de éstos como Dumas, Salgari o Stevenson. "Todos ellos practicaron una literatura popular culta. Se dirigían a un nuevo tipo de lector burgués que demandaba aventuras, pero no le tomaban por tonto. En definitiva, hay dos tipos de escritores: los que hacen pensar y los que hacen soñar. Yo me considero dentro del segundo grupo".




Más información: El mundo

1 comentario:

  1. Me acabo de leer El mapa del tiempo, porque lo vi aquí, y no me ha gustado nada de nada. Seguimos teniendo gustos diferentes...... Seguiré atenta a tus recomendaciones y ya te contaré. Gracias por tus variadísimas sugerencias.

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