27 de enero de 2012

Entre tonos de gris


1941. En una casa de Kaunas (Lituania) irrumpen al anochecer un grupo de agentes del NKVD. Su orden es arrestar y deportar a  Elena y sus dos hijos, Lina y Jonas. Su padre, Kostas, un profesor universitario, también ha desaparecido esa misma mañana en la ciudad.
Entre tonos de gris es  aborda la separación y desventuras de una familia  a lo largo de un viaje que les llevará de Lituania a  Rusia para terminar en el  Circulo Polar.
En este viaje el valor de las cosas varía radicalmente para todos los personajes que aparecen en escena. El hambre lleva a comer alimentos que en otro momento se habían rechazado; la sed hace beber agua sea cual sea su estado; las enemistades se esfuman ante la necesidad de sobrevivir;  la desconfianza se convierte en amor y el aire fresco y el cielo estrellado se tornan en un tesoro  tras  meses de viaje hacinados en un vagón.  Los pequeños gestos, la realidad mínima se aprecia ahora en su verdadero valor. La novela se convierte así en un relato en el que se demuestra que el hombre es capaz de sobrellevar los peores horrores y extraer esperanza de allí de donde parece que no queda nada.
La autora, Ruta Sepetys, focaliza la narración desde el punto de vista de Lina, una joven de quince años, que se ve arrancada de una vida agradable en la que tiene un futuro prometedor como pintora para realizar un viaje infernal, que irá retratando en escritos y dibujos que irá haciendo a lo largo del trayecto.
La acción se desliza en dos fragmentos temporales. El presente, en el que Lina va relatando los horrores a los que está asistiendo, la deportación y muerte de muchos de sus compañeros y los comportamientos inhumanos de muchos de sus guardianes; y el pasado, un tiempo del que se evocan los retazos más significativos que nos permiten entender más la personalidad y las oportunidades que les son arrebatadas a los protagonistas.
La trama se desarrolla de forma ágil, en capítulos breves y fraccionados en los hilos referidos al presente y al pasado, y los acontecimientos que nos refiere la autora atrapan tan fuertemente al lector que éste puede leer muy fácilmente la obra en un  fin de semana.
Por otro lado, hay que señalar que, la escritora no ha caído en un maniqueísmo fácil, sino que traza personajes con caracteres complejos, que no realizan acciones malas o buenas en función de su bando, sino que son capaces de caer en pequeñas contradicciones que hacen reflexionar sobre la grandeza y miseria del ser humano.






Entre tonos de gris / Ruta Sepetys; traducción de Isabel González Gallarza --Barcelona : Maeva ediciones, 2012
288 Páginas – 16,90 €


1 comentario:

  1. Anónimo1/27/2012

    Yo lo he leído y me recuerda al Diario de Ana Frank,aunque en otro estilo. Esta bien y lo recomiendo.

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