20 de diciembre de 2012

Regala libros en Navidad



Llegan las fiestas de Navidad, para algunos tristes, para otros deseadas, pero siempre teñidas de un aura de magia y recuerdos. Se suele hablar del consumismo que cada vez más tiñe estas fiestas, en las que lo más importante debería ser disfrutar con nuestros seres más queridos, familia y amigos, de unos días de descanso.
Quizá la llegada de la crisis nos haga poner los pies y los ojos en la tierra y vaciar nuestra cabeza de esos pájaros que nos han hecho gastar lo que no debemos. Uno de los mejores regalos es un libro.
Ja, diréis algunos. Estaba visto que ibas a decir eso. Pero es cierto. En los libros podemos encontrar aventuras, romances, asesinatos. Podemos reírnos, viajar, aprender y estudiar. Y sobre todo podemos releerlos una y otra vez, dejarlos a nuestros amigos y comentarlos. Son una fuente de sabiduría. Incluso los malos libros. En ellos encontramos lo que no debemos hacer o lo que no debemos volver a comprar.
Voy a poner a continuación una pequeña lista de libros destinados a adultos. De algunos de ellos he hablado en el blog (si los buscáis en la pestaña lateral en el buscador de google quizá encontréis más información sobre ellos). Otros son lecturas que no he tenido ocasión de reseñar o que no he comentado por parecerme fuera de lugar. Espero que os sirva de ayuda y que entre ellos encontréis aquello que andáis buscando.

Para lectores que buscan libros buenos y que tienen hábito de lectura:

Thomas Mann: La montaña mágica
Heimito von Dorerer: Los demonios
Magda Szabó: La puerta
Leon Tolstoi: Ana Karenina
Andrés Trapiello: Al morir Don Quijote
Salman Rushdie: Hijos de la medianoche
Vikram Seth: Un buen partido
Alessandro Baricco: Seda
Gustave Flauvert: Madame Bovary
Susana Benet: El faro del bosque
Philippe Claudel: El informe de Brodeck
Ernst Jünger: Radiaciones
Ian Kernshaw: Hitler (Biografía)
Sandor Marai: La mujer justa
Irene Nemirovsky: El baile


Para lectores que buscan libros buenos no demasiado complejos:

Markus Zusack: La ladrona de libros
Markus Zusack: Cartas cruzadas
John Boyne: La casa del propósito especial
Fred Vargas: Que se levanten los muertos (policiaca)
Fred Vargas: Sin hogar ni lugar (policiaca)
John Salinger: El guardián entre el centeno
Siegfried Lenz: Lección de alemán
Heinrich Böll: Opiniones de un payaso
Rachel Joyce: El insólito peregrinaje de Harold Fry

Y para todos recomiendo los cómics de Tintín, un clásico con valor literario

13 de diciembre de 2012

HAIKU

 
 
 
 
 
Leyendo esquelas
se va hundiendo el anciano
en el periódico.




(de: "Faro del bosque" - Edit. Pre-textos)

(fotografía: autor desconocido)



26 de noviembre de 2012

El informe de Brodeck

Para los miembros del club de lectura de la Rotxa, con quienes he comentado este libro

Quien se acerque a El informe de Brodeck no debe esperar una lectura cómoda o fácil. Ni siquiera un tema agradable. En esta novela Philippe Claudel se acerca al lado más oscuro del ser humano para plantearnos una pregunta universal: ¿puede el ser humano vivir con la imagen de lo que realmente es? ¿Es posible aceptar la verdad y convivir con ella?
Brodeck vive en un pueblo aislado, situado entre montañas, cerca de una frontera con Alemania (no se precisa exactamente el lugar), que consta de unos cuatrocientos habitantes. Allí llegó cuando tenía sólo cuatro años acompañado de la vieja Fédorine, que lo había recogido delante de unas ruinas de un lugar destruido por la guerra.
Tras ser acogidos por el pueblo, toda la vida de Brodeck transcurre en esa pequeña aldea hasta que, cuando llega a la edad de cursar los estudios universitarios, toda la población hace una colecta para que pueda hacer en la ciudad una carrera con la que ayudar al lugar.
Durante su vida de estudiante, Brodeck hace amigos y sobre todo conoce a Emélia, que se convertirá muy pronto en su novia y más tarde en su mujer. Pero la vida no es fácil y una noche en la que Brodeck está fuera de su barrio se produce una algarada, más tarde bautizada con el nombre de la noche de los cristales rotos, en la que hay numerosos heridos y muertos. Temiendo por su futuro, Brodeck recoge a Emélia y se regresa a su pueblo donde se casará.
La novela no empieza sin embargo de esta manera, sino que nos sitúa in medias res, cuando Brodeck es requerido por sus vecinos para que redacte un informe sobre un siniestro acontecimiento que ha ocurrido en el pueblo: un extraño que llevaba tres meses entre ellos ha sido asesinado entre todos los hombres de la población, con la excepción de Brodeck, el cura y unos viejos.
¡De todos modos, el único inocente era yo! ¡Yo!¡El único!El único...
El único.
Sí, yo era el único.
Mientras me lo repetía, comprendí hasta qué punto era peligroso, porque en el fondo, ser inocente entre culpables es igual que ser culpable entre inocentes.
Desde una situación ambiental muy tensa Brodeck comienza su narración y nos presenta al Anderer, el Otro, como llaman en el pueblo al desconocido, como un personaje estrafalario, tanto en su vestimenta, como en sus costumbres y modo de relacionarse con los demás. Sin embargo, el mayor pecado de este ser venido del otro lado de la frontera es su capacidad de reflejar en los bosquejos y retratos que realiza la verdad de los seres que lo rodean. 
...si poseyera el talento, los colores y los pinceles del Anderer, podría pintar todas esas caras, en especial sus ojos, unos ojos donde entonces no leí más que sorpresa, pero en los que de hecho, ahora que creo conocerlos mejor, había un montón de cosas, como en esas charcas, que el verano deja tras de sí en las tuberas desecadas del calvero del Trauerprinz, llenas de minúsculas fauces dispuestas a despedazar cuanto entorpezca su estrecho destino...

Y es que todos en el pueblo de Brodeck tienen un pasado oculto, en el que laten miserias cometidas durante el periodo de ocupación nazi. Nadie nombra esas miserias, han caído en el olvido de un modo u otro hasta el día en que aparece un ser inquietante dispuesto a dar imagen a lo innombrable. Lleno de temor por su vida  y pensando que va a tener el mismo fin que el Anderer, Brodeck pasa a redactar otro informe, el personal, la novela que nos llega a nosotros, en la que junto con la historia de lo sucedido, indaga en la vida sus vecinos y en la suya propia, hasta llegar al fondo más oscuro de las almas.
La cuestión última que plantea Claudel en esta novela versa sobre la capacidad del hombre para vivir con la verdad íntima sobre sí mismo. Y ofrece varias  respuestas para su pregunta: ante los horrores que ha sido capaz de cometer el hombre puede dejarse morir (como el estudiante que conoce Brodeck en su camino hacia el campo de concentración),  puede darse a la bebida (tal es el caso del cura del pueblo), puede negar su error como la esposa del comandante nazi del campo de concentración,puede emplear la confesión por medio de la palabra hablada o escrita o bien, como Brodeck, puede aferrarse al único motivo que puede dar sentido a la existencia: el amor, en este caso, a su mujer.
La visión que ofrece Claudel es esencialmente atea: no existe una posibilidad de redención en ningún tipo de dios, cristiano o no. Es más, el único sacerdote que aparece ha abandonado su fe y trata de sobrellevar mediante la bebida todo lo que conoce sobre sus vecinos.
Esta novela ofrece un texto para pensar. Llena de maravillosas descripciones de una naturaleza personalizada y de textos que se prestan para la meditación individual. La narración, en primera persona, no consigue sin embargo involucrar emocionalmente al lector: es una prosa fría y precisa que evita la sensiblería o la emotividad. Un texto que no dejará en su brutalidad y delicadeza, indiferente a nadie.

21 de noviembre de 2012

EL LAMENTO DE FAUSTO O LA INDIFERENCIA



Desde mi cuerpo hasta tu azucenado cuerpo,
Y aquella estela tuya de olor de rosas
Y los frescos pétalos de tus labios,
Y mi ímpetu…
Hubiera querido ser río para ti.
Hubiera querido amarte y luego más amarte
Cuando surgiste entre mis brazos leve, grave, dúctil,
Tras un océano persistentemente inacabable.
Creímos recuperar nuestra invivida juventud común
En una noche bohemia y canalla.
Si descuidé la vida te encontré a ti:
Aquel soñado presente de aquel momento breve
En que cayeron almenas, cercos…
Tanta divertida locuacidad y tanto poderoso secreto.
Aunque no todos los poetas cantan tristemente
Ni todo el amor es dulce
¿Cómo retener con las manos el mar?
Fríos, aquellas madrugadas, en nuestras interminables conversaciones.
Tú en un sueño tras otro sueño,
Temerosa de mis confesadas debilidades:
“No todo es fulgor,
Lucha o relámpago…”

Incauta volabas a tus recuerdos
Cuando me habías enseñado la iglesia de los franciscanos,
Así en silencio, como ya acomodados y viejos, paseábamos la ciudad termal,
Acompasando nuestros pasos y acaso los pensamientos.
¡Pero será que tendremos forma de glaciar?
Yo me hinqué a ti
Como si ya nada hubiera de ser provisional.
Eras fémina y lluvia.
“¡Entonces detengo el mar
O la incesante tierra?”
Horizontes sireneados
… Tras aquel malhadado camino de faunos y bosques;
Pero aquel inesperado beso tuyo de entrega
Como si urgente fuese imponer la redención al amor.
Hoy el olor gramíneo del ganado
De grandes oscuros ojos soñadores
Te imponen nuevamente ante mí,
Crucialmente mártir
¿Qué perdurará más en ti, aquel amor, este dolor?
Cuál fue la huella que dejaste sobre mí impresa,
-Sea indeleble o ya marchita-
Tal vez deba vivir en el sur como tú en el este,
Tal vez deba vivir en arrebatada venganza y sin ti.
Tal vez hayamos de ser sin habernos necesitado,
Como si la indiferencia condicione a los pusilánimes.
Serena como Venus, desposada y despojada,
Horrorizada como una niña de lo que de mí supiste.
Tú, aquella que vi en el rincón, en la penumbra,
Tan callada, tan atenta, tan profunda…
A la que llegué como si isla tuviese un mar
Del que nosotros, desolados o vulnerables,
Fuéramos a ser rescatados.
Sin tormentas, tras huir,
Partimos… hasta nunca volver más…

16 de octubre de 2012

Carlos Pereira

19 de noviembre de 2012

HAIKU

 
 
 
 
 
Una montaña
recubierta de pinos.
Otra, de niebla.
 
 
 

(de: "Huellas de escarabajo" - Edit. Comares)

12 de noviembre de 2012

1 de noviembre de 2012

HAIKU


 
 
 
 
Leo tu libro
y es tu mano difunta
la que subraya.




(de: "La muerte" - Edit. Krausse, 2009)

27 de octubre de 2012

Premio Nobel de Literatura 2012

El escritor chino Mo Yan, galardonado con el premio Nobel de Literatura 2012, recibió con modestia y sorpresa el galardón asegurando que «ganar no representa nada», mientras China celebra un reconocimiento que, a diferencia de otros anteriores, no enfrenta al régimen comunista con Estocolmo u Oslo.


La obra de Mo Yan muestra gran conexión con el realismo mágico de García Márquez. La suya es una intensa y poderosa escritura en la que se puede apreciar una mezcla entre Kakfa, Faulkner, García Márquez y hasta de Dostoievski, por la introspección y el análisis que hace acerca de la crueldad del hombre y la sociedad. Un «realismo alucinatorio», como destacó la Academia Sueca que le concedió el máximo galardón de las Letras, y que el escritor utiliza con un lenguaje muy carnal, cruel y bello a un tiempo, plagado de imágenes imposibles y, a veces muy violentas, con las que plasma la cruda historia de su país: un mundo rural, falto de derecho, sobre todo en las mujeres, y un retrato del abuso de poder, la corrupción de los funcionarios y el sometimiento de las familias.


Crítico, pero muy hábil para sortear cualquier censura en su país, Mo Yan (Shandong, 1955) visitó España en 2008 para presentar y hablar de su novela «Las baladas del ajo». Entonces no era muy conocido en España, más bien sólo por la adaptación al cine de su obra «Sorgo rojo», que filmaría Zhang Yimou. Además es autor de «Grandes pechos, amplias caderas», una revisión minuciosa de la historia de China, y de «Rana», polémica en China por demonizar la política del hijo único.

«Continuaré trabajando duro, gracias a todos», señaló Mo Yan, tras conocer el premio y antes de tratar de aislarse de la prensa y los admiradores. Sobre la importancia del galardón para la literatura de su país, el escritor de 57 años aseguró que China «tiene muchos autores excelentes, cuyos destacados trabajos podrán también ser reconocidos en el mundo».

El autor de «Sorgo rojo», «Las baladas del ajo» o «La vida y la muerte me están desgastando» señaló que prefería «tener los pies en la tierra» y no hacer grandes celebraciones; como mucho, cocinar con su familia los tradicionales «jiaozi» (raviolis) que se comen en las fiestas chinas. «Quiero seguir mi camino, concentrado en lo humano para mi propia obra», dijo, tras afirmar que se recluyó en su pueblo «para sentirse tranquilo» y «escribir encerrado en su habitación».

Mientras, en contraste con el Nobel de la Paz concedido hace dos años a otro escritor chino, Liu Xiaobo (encarcelado por sus llamadas a la democratización del régimen), la prensa china y los círculos culturales del país celebraron ayer lo que consideran «el primer Nobel de Literatura chino» olvidando también al galardonado en 2000 Gao Xingjian (exiliado en Francia).
«El éxito es el reconocimiento mundial a la literatura contemporánea china», destacó a la agencia oficial He Jianming, vicepresidente de la Asociación China de Escritores.

Aunque la reacción general en la potencia asiática fue de alegría y quizá de reconciliación con un jurado que también dio en 1989 el Nobel de la Paz al Dalai Lama, algunas voces críticas con el régimen aprovecharon el premio a Mo Yan para recordar a Liu Xiaobo, en prisión desde hace casi tres años.
A través de redes sociales, algunos escritores y disidentes mostraron cierto escepticismo hacia el premio, sobre todo con respecto a la utilización que podría hacer el Gobierno comunista. «El Gobierno chino hará uso ilimitado del Nobel a Mo Yan», señaló el periodista y afamado crítico Michael Anti.
El artista y disidente Ai Weiwei denunció «la insensibilidad» de la Academia Sueca a la hora de conceder el premio a Mo mientras Liu permanece encarcelado y su mujer, Liu Xia, sometida a un régimen de arresto domiciliario.


Fuente: La Nueva España

Haiku




El horizonte,
dormido de costado,
porque anochece.

José Luis González-Urbiola

30 de septiembre de 2012

HAIKU

 
 
 
 
Mientras regreso,
sobre la senda busco
mis propias huellas.



(de: Lluvia menuda - Edit. Comares)



28 de septiembre de 2012

19 de septiembre de 2012

Yo fui un árbol


En este momento de la vida, en el que por cuestiones profesionales, no puedo publicar entradas con la regularidad que deseo, son de gran ayuda las colaboraciones que me proporcionan los demás autores del blog. Hoy me ha sorprendido Carlos Pereira con este hermoso poema, de imágenes sencillas y llenas de fuerza y sentimiento. 



Yo fui un árbol
Con sus ramas
Lanzadas fuera
De la tierra
Surgiendo del tronco
Como aves
Lanzadas a volar.
Yo fui así
Y soy así
Firme en el suelo
Recio y duro y tosco
Recibiendo los envites
Del viento
Un año y otro
Como si el tiempo
Fuese lluvia
Que cae
En el satinado dorso
De las verdes hojas
Yo, al menos
Soy el recuerdo de eso.

  
 17 de junio de 2009
 Carlos Pereira

14 de septiembre de 2012

Nuevo Premio Teresa de Ávila



El poeta Carlos Fernández Aganzo (Madrid, 1963) ha sido galardonado con el XIV Premio de las Letras Teresa de Ávila por su trayectoria literaria, dotado de 12.000 euros y fallado esta tarde por un jurado del que ha formado parte el anterior ganador, José Luis Alonso de Santos.

Una obra o una antología de los textos de este autor, en posesión de premios como el Gil de Biedma, formará parte de la colección «Castillo Interior», que edita el Ayuntamiento de Ávila, también como parte de este galardón que en anteriores ediciones han recibido, entre otros, Clara Janés, Juan Gelman, Luis Alberto de Cuenca, Leopoldo de Luis, Victoriano Crémer, José Ignacio Tellechea, Olegario González de Cardedal y Fernando Arrabal.

Entre el jurado, se encontraban los escritores Clara Janés, Gonzalo Santonja, José María Muñoz Quirós, Antonio Piedra y José Luis Alonso de Santos que ha definido a Fernández como un «panadero de las palabras porque «vive entre las palabras todo el día» y se encarga de «amasarlas para alimentar a la gente».

Más información: ABC

Tierra suave y fría







tierra suave y fría
en donde el agua
no tarda en hielo volverse
y luego el hielo en ojos
boreales.
así tan extraño sol,
ya grito, ya mar...
tierra, tierra, demasiado mar...

Saltjöbaden, 2011


Carlos Pereira

10 de septiembre de 2012

Los pequeños grandes libros que debes leer este otoño

Ojeando, que no hojeando, el ciberespacio, he tenido el placer de encontrar un artículo en ABC, en el que se recomienda la lectura de algunos libros que, por la editorial que los publica o por su autor, prometen grandes momentos para quienes opten por ellos. Aquí va un extracto

ERRATA NATURAE
- Hace cuarenta años, Maria van Rysselberghe:

Errata Naturae presenta a Maria van Rysselberghe como «una de las más fascinantes escritoras secretas de todos los tiempos», y no es para menos. Su obra literaria, breve pero de culto, permanecerá por siempre ligada a la historia de su marido, el pintor Théo van Rysselberghe. Amiga de André Gide, con el que su hija tendría una intensa relación, en este intenso libro la autora belga desgrana los sinsabores de una bella historia de amor imposible. La de Maria y Émile, quienes a finales del siglo XIX viven una pasión arrebatadora en una playa del Mar del Norte.


IMPEDIMENTA 
- Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs :
Para comenzar con buen pie la «rentrée» en el año de su tan bien llevado quinto aniversario, la editorial Impedimenta regala a sus lectores un libro con el que combatir la «depre» posvacacional a carcajadas. Se trata de «Caída y auge de Reginald Perrin», singular obra, escrita por David Nobbs, que inspiró una de las comedias televisivas más famosas de la televisión británica. Su protagonista es un mediocre comercial, sometido a su jefe y con una vida anodina, que un día decide desaparecer, simular su propio suicidio y adoptar una segunda identidad para empezar de cero.


MINÚSCULA
- Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson :
Tal y como nos tiene acostumbrados, Minúscula recupera para deleite de los buenos lectores «Siempre hemos vivido en el castillo», magistral novela que Shirley Jackson publicó en 1962 y que en España ya publicó Edhasa a principios de la década de los 90. Esta obra maestra de la literatura gótica de suspense vuelve a las librerías con nueva traducción y posfacio de Joyce Carol Oates. En ella se cuenta la historia de la familia Blackwood, cuatro de cuyos miembros murieron a causa de una comida envenenada. Los supervivientes al envenenamiento han vivido durante seis años en el castillo, acosados por el odio y el miedo de los aldeanos.



LIBROS DEL ASTEROIDE
- A propósito de Abbott, Chris Bachelder (Libros del Asteroide):
Definida por Libros del Asteroide como una de sus «apuestas de la temporada», «A propósito de Abbott» es una divertida e inteligente novela sobre la paternidad y sus trampas. Su autor, Chris Bachelder, despliega en ella una sutil ironía, fruto de la cual la novela está plagada de escenas antológicas. Su protagonista, Abbott, es un profesor universitario, padre de una niña de dos años y amo de un perro miedoso, cuya esposa embarazada padece insomnio.

PERIFÉRICA
- Islas flotantes, Joyce Mansour ):
La primera novela que se traduce al español de Joyce Mansour llegará a las librerías a finales de septiembre. Muy lejos de ser una novela de fácil digestión (no hay espacio aquí para el «fast food» literario), «Islas flotantes» muestra la enfermedad y el sexo sin tapujos ni eufemismos, pero con una extraordinaria prosa. No obstante, Mansour es una de las voces más potentes de la literatura francesa de la segunda mitad del siglo XX. Vinculada al grupo surrea­lista de André Breton en París, su obra refleja una profunda angustia existencial y una obsesión hacia la enfermedad y la vejez.


ALPHA DECAY
- Nada. Retrato de un insomne, Blake Butler ):
A medio camino entre el ensayo y la novela, el libro de memorias y el «vómito» narrativo fruto de la ansiedad, en su primera obra de no ficción el estadounidense Blake Butler reflexiona de forma casi agónica sobre el insomnio que padece. Comparado por la crítica con Danielewski y cercano a la intrigante atmósfera del cine de David Lynch, Butler goza de un talento narrativo incontestable que en este libro emplea para sumergirse en los oscuros abismos de la vigilia nocturna.


ACANTILADO


- Cartas a Eva Haldimann, Imre Kertész (Acantilado):

En 2002, el judío húngaro Imre Kértesz obtenía el Premio Nobel de Literatura. Aquel hombre había sobrevivido en su adolescencia a los campos de exterminio de Auschwitz y Buchenwald. Acabada la guerra, el comunismo le tomó por un burgués al que no podía hacer mucho caso. Durante décadas, vivió prácticamente en el olvido, superviviente una vez más dentro de su casa de 29 metros cuadrados. Allí escribió «Sin destino», una de las grandes novelas del siglo XX. Entre 1977 y 2002, Kértesz mantuvo una extraordinaria correspondencia (humana y literaria) con la crítica Eva Haldimann, un libro que al soslayo del ensayo y la autobiografía nos presenta en primera persona a un autor de gigantesca categoría.


Más información: ABC

8 de septiembre de 2012

La novela gótica

Dentro del movimiento romántico, enclavado casi en su totalidad a lo largo del siglo XIX, se desarrolló fundamentalmente un subgénero literario al que se ha llamado Novela Gótica, aunque si somos rigurosos abarca cuentos y poesía. El Romanticismo fue frente a la Ilustración y el estilo Neoclásico un movimiento que pretendía al menos ser menos racionalista y prestar casi una absoluta atención al mundo de las emociones y los sentimientos, anteponer pues frente a la razón el corazón. Se puede decir que pretendía llevar al ser humano a un estado de enajenación, como si en esa profunda crisis interna se pudiese obtener un conocimiento más auténtico del yo, que pasó a ser el centro de atención de todos los creadores del momento, en contraposición a lo que por entonces se suponía que eran los demás individuos o ciudadanos de la sociedad, mitigados o alienados por las convenciones sociales y las normas y leyes tanto tácitas o naturales como aquellas derivadas del establecimiento prioritario del orden que todos debían acatar. Los románticos eran o pretendían a veces de forma impostada ser rebeldes y eran los modernos de su época. La naturaleza convulsa, el alma insondable, la honda melancolía… eran elementos propios del romántico que vivía en permanente depresión y sujeto a una exacerbada atención de sí mismo y sus cuitas que dirían ellos, y buscaban tozudamente respuestas en absoluta soledad, o en aparatoso enfrentamiento a la sociedad, o denostados por ella, o contrariados por no alcanzar sus idealizaciones de belleza y amor.

La novela gótica surge pues dentro de esa idiosincrasia que identifica al movimiento, al siglo y a tales modernos. Se trata de novelas de terror. Así de simple se podría resumir lo que esas narraciones pretendían, convertir el terror en algo sublime. Esos textos que abarcan una amplia diversidad en realidad se ajustan en gran medida a esos términos. Tres son los principales elementos que las inspiran: el medievalismo, el exotismo y el orientalismo. Es decir en ellas es fundamental y cobra una relevancia de primera magnitud dónde sucede la acción: castillos con criptas y pasadizos, viejos monasterios de la época feudal, el paisaje como en todo el periodo romántico es fundamentalmente reflejo del estado atribulado de los protagonistas: espesos bosques umbríos, pantanos cenagosos, remotos parajes cubiertos por la niebla, roquedos deshabitados y ventosos… en fin sitios donde poder asustarse más o más fácilmente. A su vez suele pesar en la trama de estos relatos oscuras leyendas o maldiciones familiares, elementos que casi condenan de por vida a sus protagonistas estigmatizándolos, siendo con mayor frecuencia mujeres jóvenes –que en algún momento cumbre de la narración se desmayan acrecentado su vulnerabilidad ante el peligro- las que padecen el rigor de las mismas. En general en el romanticismo hubo una atención desmesurada hacia los temas de ultratumba y lo esotérico, que estas narraciones no dejan escapar. La muerte pasó a ser un tema menos tabú y se habló y escribió en prosa y en verso sobre él con un casi insano deleite de atracción por ella. Porque los románticos decían sufrir y solían ensalzar lo gozoso de ese sufrimiento. Quizá esa postura moral y anímica los hacía sentirse diferentes de sus predecesores y por tanto más adaptados al porvenir, porque es evidente que en muchos de ellos se trata de una actitud insoslayablemente de moda, que aun así hizo que muchos muriesen demasiado jóvenes y no siempre por causas naturales. En los relatos aparecen entonces fantasmas, espíritus, almas que no encuentran el eterno descanso fruto de algún mal hecho en vida.

¿Pero quiénes cultivaron el género? Fue algo de lo que se ocuparon en cierta medida autores en toda Europa y en la pujante Norteamérica. Sin embargo los maestros y mayores cultivadores del mismo fueron los anglosajones. Desde la segunda mitad del siglo XVIII aparecieron en Gran Bretaña títulos ya de este género. Pero hoy en día, los ejemplos que más perduran en nuestra memoria son posteriores: “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley; “Drácula” de Bram Stoker; diversos trabajos del bostoniano Edgar Allan Poe (“El cuervo”, “la casa Usher” etc.), del escocés Stevenson (“Olalla”, “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde” por ejemplo), “Una vuelta de tuerca” de Henry James etc. En esta relación deben incluirse también los cuentos del francés Guy de Maupassant por citar sólo algún autor de otra lengua que no sea la inglesa. Y también en España muy modestamente se trabajó este género: “Las Leyendas de Bécquer”, y algunos autores de la época con diversos cuentos o poemas.

Surgen desde las páginas de esas historias todo un conjunto de seres que no han dejado de fascinar al lector: vampiros, hombres lobo, otros ya más arraigados de antes como las brujas y los demonios. Y con ellos se introducen elementos de una incipiente ciencia-ficción, como es el caso de la obra de Mary Shelley, o de alguna de las obras de Julio Verne que también pueden incluirse en este género de relatos. Además en estas obras subyace un erotismo soterrado, que justifica acaso el gran interés que suscitan desde su aparición. Es frecuente que estas narraciones sean a menudo breves, no pasando incluso del cuento que por tanto desde la prosa medieval no conoció mayor esplendor, y si se constituyen en novela lo son de pequeño tamaño frente a los trabajos de otros autores como los realistas por ejemplo considerados en todo momento de mayor enjundia o empaque. Debe señalarse que incluso estos mismos trabajos a veces se afrontan desde el campo de la poesía algo que incluso los mismos autores que narran hacen, sea el caso de Poe, Stevenson, o nuestra Rosalía de Castro o Zorrilla etc. Convirtiendo la lírica en un vehículo con el que contar este tipo de historias fantásticas.

En resumen se puede concluir que la literatura gótica nació a expensas de los intelectuales del momento y atendiendo a sus gustos y preocupaciones logrando un género popular con la ambición de entretener y acaso resultar impactante, que aunque partía de elementos comunes estaba alejado de las historias del folcklore tradicional de las distintas tierras, pues era premeditadamente elaborado y sujeto a unos principios estéticos y literarios muy marcados. Algo que parece que hayan conseguido.







Carlos Pereira

7 de septiembre de 2012

HAIKU

 
 
 
 
 
Nuestros abrigos
juntos en el perchero.
Tú y yo, tan lejos.




(de "Lluvia menuda" - Edit. Comares)


29 de agosto de 2012

Misión olvido


Reseña tomada de Casa del libro

Incapaz de recomponer sus propios pedazos, la profesora Blanca Perea acepta a la desesperada lo que anticipa como un tedioso proyecto académico. Su estabilidad personal acaba de desplomarse, su matrimonio ha saltado por los aires. Confusa y devastada, la huida a la insignificante universidad californiana de Santa Cecilia es su única opción.El campus que la acoge resulta, sin embargo, mucho más seductor de lo previsto, agitado en esos días por un movimiento cívico contrario a la destrucción de un paraje legendario a fin de construir en él un enorme centro comercial. Y la labor que la absorbe—la catalogación del legado de su viejo compatriota Andrés Fontana, fallecido décadas atrás—dista enormemente de ser tan insustancial como prometía.A medida que se afana en vertebrar la memoria de aquel hispanista olvidado, junto a ella va ganando cercanía Daniel Carter, un colega americano veterano y atractivo que no ocupa el sitio que debería ocupar. Entre ambos hombres, uno a través de sus testimonios póstumos y otro con su complicidad creciente, Blanca se verá arrastrada hacia un entramado de sentimientos encontrados, intrigas soterradas y puertas sin cerrar.¿Por qué nadie se preocupó nunca de rescatar lo que Andrés Fontana dejó a su muerte? ¿Por qué, después de treinta años, alguien tiene interés en que todo aquello se destape al fin? ¿Qué tiene que ver la labor inconclusa del viejo hispanista con todo lo que está ocurriendo ahora en Santa Cecilia? ¿Qué le movió a desempolvar la historia no contada de las misiones del Camino Real? Antes de encontrar respuestas, Blanca aún tiene mucho que entender. Amores cruzados, certezas a medias e intereses silenciados que acabarán por salir a la luz. Viajes de ida y vuelta entre España y Estados Unidos, entre el presente y el pasado de dos lenguas y dos mundos en permanente reencuentro. Entre el hoy y el ayer de aquellos trasterrados que, saltando fronteras y obstáculos, vivieron a caballo entre ambos empujados por la necesidad, el deber o la pasión.Desde los viejos franciscanos que a lomos de mulas fundaron las míticas misiones californianas a los hispanistas y escritores exiliados que a pesar de la nostalgia nunca lograron regresar.


Más información: Casa del libro

25 de agosto de 2012

Buenas noticias









Nuestra colaboradora Susana Benet ha publicado un nuevo libro titulado Diez haikus en la editorial Comoartes. Para abrir boca ahí va uno de ellosLos demás los podéis ver en el link de esta editorial: Comoartes









Sonríen juntos 
bajo el cerezo en flor.
Última foto




Susana Benet

23 de agosto de 2012







LA FÁBULA DE LA BALLENA Y EL MANDRIL

I
Se acercó el mandril cojo y sin garbo
Al estanque de aguas australes, gélidas, y de color gris acero
Y no era un día de tormenta, sino una tarde como de chocolate
Dulce y espesa, lenta discurriendo
Y preguntó al viento primero, luego a la morsa,
Más tarde al albatros, y siempre obtuvo o silencio o desdén
Y fue la ballena quien dio una buena razón:
Todo es obsoleto…

II
Si se desgaja el hielo y cae sobre el lomo de una ballena
Si siente que el aire frío de la tarde será dolor mañana
Qué puede pedirle al mandril
Que la mira como si estuviera buscando otro planeta
Pero él dijo:
Entre las manos tengo calor y un ramo de olivo
La ballena quería creerlo
Pero la tentación de morir varada en una playa
O de caer por la sima del mundo
La idea precisa de ser un reloj de agua y luz
De saltar como un delfín las olas
La llevaron a darle la espalda
E irse lenta como un pedazo grande de hielo que se hubiera desgajado
En primavera.

III
El mico tenía cara de mico
Y era cojo
Y resabiado
En el océano austral el hielo se mezcla con las ballenas
Qué puede una naturaleza tan pura dar
Sino silencio y una gris lentitud
El mico en cambio era tropical
Y ruidoso
Y molesto como el zumbido de un moscardón azul
Ambos eran inmiscibles.


Carlos Pereira

21 de agosto de 2012

Book versus TV

Para Pilar

 

Es cada vez más frecuente encontrarse en los pisos y apartamentos un aparato de televisión ocupando la parte central del cuarto de estar, de la cocina e incluso de los dormitorios, no sólo de los padres sino también de los niños. Esto no es sino un reflejo de una sociedad en la que la diversión se torna cada vez más pasiva, individual y empobrecedora. 
Los documentales del segundo canal de la cadena de televisión pública, que todo el mundo afirma ver después de comer, así como algunas películas pueden ser excepciones a la regla. Pero lo cierto es que las cuotas de pantalla señalan programas como Sálvame, Sálvame de luxe, La isla y otras producciones del mismo género, como los más vistos por los telespectadores.
En este contexto quiero situar estos versos del autor de Charlie y la fábrica de chocolate, citados en una bolsa de Waterstones, en la que una amiga nos trajo un regalo de Londres. Para ella y para todos los que, conscientes del problema decidan dar un paso adelante para mejorar su cultura, va dedicada esta entrada.








So please, OH PLEASE, we beg, we pray,
GO THROW YOUR TV SET AWAY, 
and in its place you can install
A LOVELY BOOKSHELF ON THE WALL.




Roald Dahl

8 de junio de 2012

Abracadabra o cómo pasar ocho horas sin notarlo

Termino de llegar a casa después de realizar un viaje que me ha llevado durante ocho horas hasta tierras gallegas. El trayecto de ida fue terrorífico: cada hora, minuto, segundo; cada cambio en el paisaje; cada traqueteo del tren, todo se iba registrando en mi memoria y, lo que es peor en mi espalda. El resultado: llegué agotada y nada más meterme en la cama, me sumergí en un sueño profundo que se me hizo corto.
El viaje de regreso se presentaba como una pesadilla: si el anterior había sido en clase preferente, éste iba a ser en turista; y al subir al tren pude comprobar que si el primero había sido a favor de la marcha, éste iba a ser en contra de la misma y enfrentada contra un pasajero. Ante tal perspectiva, cerré los ojos y susurré la antigua fórmula mágica: abracadabra. Y allí en mis manos estaba mi salvación: un libro de 600 páginas titulado Bajo los vientos de Neptuno.
El comienzo de esta novela nos presenta a dos personajes enfrentados: un policía aterrorizado por un viaje que tiene que realizar en avión para realizar un curso de formación criminalística en Canadá y su jefe, Adamsberg que también siente una profunda inquietud, sin que sea capaz de identificar la causa.
Tras hacer footing durante un rato y coger una borrachera, el comisario Adamsberg se sumegirá en su subconsciente y atando hilos logrará averiguar el motivo de su desasosiego: la aparición en un periódico de la foto del cadáver de una joven asesinada. Causa: tres heridas en línea recta, equidistantes y de profundidad similar.  A unos pocos kilómetros la policía encontró al supuesto asesino: un borracho, con un objeto punzante con sus huellas dactilares, que es incapaz de recordar nada de lo que ha sucedido durante las últimas horas.
Sin embargo, el asunto no es tan sencillo como las apariencias hacen creer, ya que bajo esta forma de matar se oculta una pesadilla que persigue al comisario desde su juventud, cuando la novia de su hermano fue asesinada con unas heridas similares, aunque causadas aparentemente por otro tipo de instrumento punzante. El hermano de Adamsberg presa de una extraña amnesia consigue salir libre de la acusación gracias a la ayuda que éste le presta para ocultar el arma. Adamsberg, ya en aquel momento policía, sigue su instinto e identifica a un supuesto asesino en la persona del juez Fulgence, un ser frío y cruel, a quien todo el mundo teme. Sin embargo, su poder e influencia hace imposible que el comisario demuestre su culpabilidad.
Con la aparición de este nuevo cadáver al cabo de los años, Adamsberg decide volver a investigar sobre el antiguo caso, pero en esta ocasión con el problema añadido de que esta muerte se ha producido después de que su asesino esté oficialmente muerto.
Entre tanto se produce el viaje de todo el equipo a Quebec para realizar el curso de formación en recogida y procesamiento de restos biológicos. Lo que Adamsberg ignora, sin embargo, es que en la bodega del avión viaja también en fantasma del juez, dispuesto a jugarle una mala pasada en Quebec.
La novela, en algunos momentos previsible, se desarrolla de modo trepidante de tal modo que resulta prácticamente imposible dejar de leerla. De hecho, andaba yo por la página 596, cuando una voz anunciando mi llegada a destino me sorprendió y me hizo comprender que con un buen libro el tiempo se encoge como una piel de zapa. Recomendable para todos los aficionados a la novela negra.


Primeras páginas de Bajo los vientos de Neptuno

1 de junio de 2012

Literatura a peso





Trópico de Cáncer, de Henry Miller. De bolsillo. 275 gramos. 2’75 euros. El siglo de las luces, de Alejo Carpentier. Tapa dura. 500 gramos. Cinco euros. Raquel Olózaga pesa los libros en una báscula digital. Podría hacerlo en el viejo peso para bebés que se encuentra al fondo de la tienda, pero no es tan preciso.

La vida de Raquel ha transcurrido siempre entre los puestos de los mercados de barrio. Se siente cómoda y tranquila. Razones familiares: su abuelo era carnicero y regentaba una tienda donde se vendían vísceras y despojos de res. Hoy, Raquel está más cerca que nunca de esa infancia con su nuevo trabajo. Ella y cinco amigos han abierto una librería de segunda mano a la que han bautizado precisamente como el negocio que tenía su abuelo, La casquería, en el renovado mercado San Fernando de Lavapiés. La novedad es que esta es la única en la que todos los libros se pagan al peso. ¿El precio? 10 euros el kilo. Aquí no se paga el contenido sino el material. Esa es su filosofía.

El nombre no ha sido elegido por la nostalgia de tiempos pasados sino porque el negocio ocupa una antigua casquería y una antigua pollería, ahora unidas y reconvertidas en un local donde es posible bucear entre títulos de lo más dispares y comprar literatura a un precio asequible. Pero la tienda está lejos de ser lo que este grupo de amigos imaginó en un principio. “Nos gustaba la idea de un establecimiento de libros a la egipcia. Buscar en las montañas desordenadas como si fuésemos ratones de biblioteca. Así es en El Cairo”, relata Raquel rodeada de cajas repletas de obras. Finalmente, la idea del caos se abandonó y el género se dispuso ordenadamente en el mostrador donde tradicionalmente se ponía la carne.

“El proyecto surgió del amor que sentimos por los libros de segunda mano. Husmeábamos en las tiendas cuando teníamos tiempo y pensamos que, aunque no era un buen momento para abrir una librería al uso, sí podía serlo abrir algo alternativo. Investigamos y nos dimos cuenta de que en España no existía este tipo de oferta. Fue entonces cuando decidimos embarcarnos en esta aventura”, explica. La apertura de su negocio coincide con el anuncio de las cifras de lectura en España ofrecidas por la Federación del Gremio de Editores y que sitúan a Madrid como la Comunidad que más lee en su tiempo libre (70’2%). Una suerte para ellos.

Lo más duro para los libreros recién estrenados fue encontrar el local. “En Madrid, los alquileres son astronómicos. Por eso el proyecto estuvo estancado durante seis meses. Entonces encontramos éste”, cuenta Raquel. Después de pensarlo mucho se lanzaron a la piscina en un momento en el que el mercado San Fernando, abierto desde la década de los cuarenta, florece de nuevo. La decadencia había caído como un jarro de agua fría y los comerciantes pensaron que no saldrían del agujero. Muchos vendieron, pero los que se quedaron ven ahora que la entrada de manos jóvenes y propuestas frescas pueden salvar el mercado del barrio.

El proyecto puesto en marcha por dos profesores, una periodista, una bióloga, una politóloga y un artesano de cuero se edificó sobre dos pilares: el acceso a la cultura de manera económica y la defensa del reciclaje. Tenían claro que no querían valorar los libros según los porcentajes de venta sino por su soporte material: tinta, papel, tapas. “Lo que no interesa a un lector le puede apasionar a otro. Que sean ellos los que evalúen el contenido”, sostiene Raquel.

En lo alto de una estantería se ve el best seller de Stephanie Meyers, Luna Nueva, y en otra Crimen y Castigo, de Fedor Dovstoieski. “No queremos tener solo obras antiguas sino cualquiera que sea de segunda mano”, explica. Por eso se aplican en la búsqueda de grandes bibliotecas. Aunque, según Raquel, es difícil. “Los libreros profesionales están atentos a los movimientos de los libros”. Internet, el contacto con los particulares, el boca a oreja y las donaciones son sus otras fuentes de compra.

A la pasión por la lectura se une el deseo de contribuir a la recuperación del mercado de abastos. “Eran el corazón de la vida en los barrios y se han deteriorado hasta rozar la frontera de la extinción”, escriben en su página web. La inauguración de la librería en abril fue, por lo que cuenta Raquel, un éxito. Ofrecieron vino y lengua cocida “en honor a la antigua casquería”. Desde ese día el goteo de clientes ha sido constante. Y el mercado empieza a resurgir.



Más información: El País

29 de mayo de 2012

Nueva York en la poesía española


Había una anécdota... Juan Ramón pasea por un sendero por Central Park junto a Cenobia. 1946, 'habíamos perdido la guerra'. De pronto, Pedro Guillén se cruza en dirección contraria por esa misma vereda. Los dos poetas hacen como que no se ven o que no se conocen y no se saludan. "Yo no sé si es verdad o es un chascarrillo de esos que se cuentan sobre los poetas. Pero es cierto que pudieron coincidir y que, si lo hicieron, probablemente se ignoraran. Si no es verdad, 'è ben trovato'", explica Julio Neira, catedrático de Literatura Española de la UNED y ex director del Centro Cultural de la Generación del 27 de la Diputación Provincial de Málaga.

La historia hace sonreír, aunque sea un poco penosa, y, ahora, sirve para ilustrar Historia poética de Nueva York en la España contemporánea (editado por Cátedra), el libro con el que Neira ha querido estudiar la ciudad de Nueva York como tema poético. "Hace unos años, me invitó la Universidad de Dickinson , en Pensilvania, a dar una charla en su semana poética sobre ese tema, más o menos. Entonces, se me ocurrió pensar en lo que a todos: Lorca, José Hierro... Pero empecé a tirar del hilo y encontré que había muchísimos más poetas, de muchas generaciones, épocas y tendencias que han escrito sobre Nueva York".

Por ejemplo: Guillén, Cernuda, Alberti, Benítez Reyes, Fonollosa, García Montero, Martín López Vega, Francisco Brines, Martínez Sarrión, Blas de Otero, casi todos los Panero, Ana María Moix, Ana Rossetti, Gloria Fuertes, León Felipe, Dionisio Cañas, Jorge Urrutia, Luis Antonio de Villena, Antonio Lucas... Y más nombres, en fila, hasta la extenuación.

¿Y qué tiene de particular Nueva York que no tengan París o Roma, o incluso Londres, los referentes clásicos de la cultura española 'de siempre'? "Nueva York es la metáfora perfecta de la sociedad contemporánea, del mundo capitalista. Ofrece una doble imagen: por un lado la atracción por la belleza, el progreso y el vértigo. Y por otra, la repulsión por la sociedad que consume a los habitantes. Esa idea ya está en Lorca y, en realidad, existe desde siempre: la pueden ver en Metropolis, de Fritz Lang, y en Tiempos modernos, de Chaplin. Hasta Rubén Darío tiene un poema de 1914 en esa línea".

Eso es más o menos fácil de entender. Lo malo es que, a estas alturas, Nueva York nos parece a todos un lugar amable y reconfortante (se puede recorrer a pie, se ven barrios de clase media, es fácil comunicarse en español o en 'broken english' y ni siquiera es terriblemente cara) comparada con las ciudades del Golfo Pérsico o las del Sureste Asiático.

"Después, a partir de los atentados del 11-S, la poesía española sobre Nueva York ha sido mucho más empática con la ciudad, ha descubierto las relaciones humanas de sus habitantes, han añadido su punto de vista a esa metáfora que es Nueva York con referencias al cine, la música, la cultura literaria de la ciudad... Hay poemas sobre Taxi driver, sobre Desayuno en Tiffany's, sobre Charlie Parker".

"Nueva York", continúa Neira, "ha acabado por ser el viaje iniciático, la prueba de la capacidad de los poetas españoles. Si viajas a Nueva York tienes que que escribir sobre la ciudad, porque si no, no vales.


Más información: El mundo

28 de mayo de 2012

Los días contados

Es probable que Sócrates tuviera razón al afirmar  de su persona "sólo sé que no sé nada". En mi caso es absolutamente cierto. Cada vez que creo conocer, al menos de oídas, la mayoría de las obras clásicas de la historia de la literatura, hago un nuevo descubrimiento entre las estanterías de la biblioteca.Quién me iba a decir hace unos meses que el nombre de Transilvania iba a evocarme no sólo la figura del conde Drácula, sino también la de Miklós Bánffy. Sin embargo, gracias a la editorial Libros del Asteroide he podido conocer a este curioso escritor de la nobleza transilvana, autor de una trilogía centrada en la caída del Imperio Austro-Húngaro.
Miklós Bánffy fue un hombre que vivió intensamente: noble, político y diplomático, participó intensamente en la vida cultural de Transilvania, a través de su dedicación a la música, la pintura y el teatro. A pesar de todos estos aspectos, Bánffy será conocido en la historia sobre todo por su contribución a la literatura de su país con su Trilogía transilvana, compuesta por los libros Los días contados, Las almas juzgadas y El reino dividido.
En Los días contados el autor nos cuenta la vida del imperio a través de la vida de dos primos: Bálint Abády, un joven que, tras acabar su carrera diplomática en el extranjero, regresa a Transilvania para tratar de contribuir con sus conocimientos en la vida política y social de sus compatriotas; por otro lado aparece la vida de László Gyeróffy, un prometedor artista que se mueve en los círculos de la música y del arte, tratando de labrarse un nombre dentro de la profesión. Muy pronto se ve cómo el país está en un proceso de desintegración:
Entre los miembros de la alta sociedad de Budapest, sólo unos pocos se dedicaban en cuerpo y alma ala política. Había otros asuntos más importantes, o al menos igual de importantes. Por ejemplo, la competición hípica, que era tan interesante y apasionante como la cacería otoñal. Para convocar el Parlamento, una reunión de partidos o el comité del casino, en verano había que tener en cuenta la caza de la perdiz, en septiembre la del ciervo, a principios de verano la del faisán, y en primavera los días de carrera, para poder intercalar las asambleas entre estos acontecimientos.
La vida de los dos protagonistas también se mueve al hilo de esta desintegración: no son unos personajes que triunfen en sus vida. László, enamorado de una prima suya cuya familia le rechaza por sus orígenes poco aristocráticos, comienza a caer en una espiral de juego y desenfreno que le conduce al desastre en su vida profesional. Por su parte Bálint descubre de forma tardía su amor por Adrienne, su amiga de la infancia, que en la actualidad se encuentra casada con un hombre trastornado que le hace la vida imposible. 
El comienzo de la obra es magistral, marca su estructura tripartita y anuncia el tono general de la misma. Lo primero que encuentra el lector es una  cita del libro de Daniel que anuncia la ira de Dios ante los desmanes del rey Belsasar:

...El rey dio un gran banquete a mil de sus príncipes; bebieron vino, alabaron a sus dioses de oro, de plata, de madera y de piedra; y se burlaron los unos de los otros, y discutieron por los dioses de cada uno.
En aquella misma hora aparecieron unos dedos de mano de hombre que escribieron  delante del candelabro, sobre el yeso de la pared del palacio real. Y la palabra que escribieron fue "Mene: tu reino ha sido contado...". Pero nadie vio la escritura porque estaban embriagados por el vino y la ira, y porque estaban peleándose por sus dioses de oro, de plata, de metal, de hierro, de madera y de piedra..

El segundo volumen de la trilogía comienza por el siguiente párrafo de la historia bíblica, en el que se aparece la palabra "tekel" que significa "has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso" y el tercero por aquel en el que se menciona "peres" o lo que es lo mismo "tu reino será repartido entre los medos y persas"; todo ello aplicado en esta obra a la caída del gran imperio europeo.
Por su parte cada uno de los volúmenes, y en concreto este que nos ocupa, se divide en varias partes, cada una de las cuales se centra en uno de los dos personajes centrales que hemos nombrado. Los días contados se inicia con una descripción magistral de algunos de los personajes más importantes de la novela. El autor narra cómo Bálint se dirige a una fiesta que tiene lugar después de una carrera de caballos. Su calesa se ve adelantada por diferentes vehículos, cada uno con personas cuya personalidad e historia va evocando el narrador. De este modo, Bánffy convierte lo que podría haber sido una sencilla descripción, en una pintura llena de movimiento.
Por otro lado, los dos primos, Bálint y Lászlo, le sirven a Bánffy para retratar dos ámbitos complementarios y destacados de su sociedad: el de la nobleza  y el de los artistas mostrándonos  en  ambas esferas  todos sus aspectos: los mejores y los más sórdidos.
La rigurosidad de la información histórica y política que se ofrece en la obra se ve aligerada por las dos grandes historias de amor que aparecen en la obra. El amor casi imposible de Laszló por Klara y el fuego de la pasión arrebatadora de Bálint por Adrienne llenan de sensualidad y erotismo algunas páginas de la novela. 
Una novela escrita con un gran estilo, con rigor histórico, llena de dramatismo y humor,  dirigida a personas que busquen una narración histórica de calado que no se quede en detalles superficiales.

22 de mayo de 2012

Fantasma tradicional






En mitad de la noche, la sábana se despertó y salió a trabajar.

Mandrini, Eugenio, en Galería de hiperbreves.

14 de mayo de 2012

Don Quijote en su biblioteca


Mientras avanzo por una novela histórica sobre la caída del imperio austrohúngaro, he estado investigando un poco sobre el día del libro. Como es bien sabido, esta fecha no se fija de un modo aleatorio sino que, como se indica en wikipedia "corresponde al fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616. En esta fecha también fallecieron William Wordsworth (en 1850) y Josep Pla (en 1981). La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la Unesco, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. La Conferencia General de la Unesco la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el "Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor".  Si tenemos en cuenta que Cervantes es el creador del Quijote, un personaje caracterizado por ser un lector empedernido, que pasa las noches de claro en claro leyendo, y los días de oscuro en oscuro hasta que enloquece debido a su pasión por las novelas de caballerías, también deberíamos concederle a este caballero ser el adalid de los lectores.  Esto es algo que ya han hecho numerosos pintores, quienes se han aventurado a colarse en la biblioteca del hidalgo para plasmar luego sus impresiones. Algunos de estos pintores, como Goya o Doré, son de sobra conocidos. Otros son artistas cuya obra he conocido navegando por internet. En cualquier caso, todos reflejan sus sentimientos y afinidades con este lector empedernido con el que alguna vez nos hemos sentido todos identificados.

Goya



Doré





Doré



Doré




Eugene Delacroix




Javier Jiménez, (artblog)




Rosa Cáceres (escritora)




Desconocido




Desconocido

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