27 de septiembre de 2011

La foto



Jaime y Paula se casaron. Ya durante la luna de miel fue evidente que Paula se moría. Apenas unos pocos meses de vida le pronosticó el médico. Jaime, para conservar ese bello rostro, le pidió que se dejara fotografiar. Paula, que estaba plantando una semilla de girasol en una maceta, lo complació: sentada con la maceta en la falda sonreía y... ¡clic!

Poco después, la muerte. Entonces Jaime hizo ampliar la foto -la cara de Paula era bella como una flor-, le puso vidrio, marco y la colocó en la mesita de noche.
Una mañana, al despertarse, vio que en la fotografía había aparecido una manchita. ¿Acaso de humedad? No prestó más atención. Tres días más tarde: ¿qué era eso? No una mancha que se superpusiese a la foto sino un brote que dentro de la foto surgía de la maceta. El sentimiento de rareza se convirtió en miedo cuando en los días siguientes comprobó que la fotografía vivía como si, en vez de reproducir a la naturaleza, se reprodujera en la naturaleza. Cada mañana, al despertarse, observaba un cambio. Era que la planta fotografiada crecía. Creció, creció hasta que al final un gran girasol cubrió la cara de Paula.

Enrique Anderson Imbert

25 de septiembre de 2011

19 de septiembre de 2011

Libros básicos para tener en casa




Antes de vacaciones anuncié en una entrada mi intención de empezar una nueva sección sobre libros básicos, una lista de cien obras fundamentales de literatura que nunca estarán de más en la biblioteca de un lector avezado.
El criterio de selección se basa, en parte, en la crítica literaria tradicional tamizada, por otro lado, por mi gusto personal. Es decir, es una lista bastante objetiva, aunque con un pequeño toque personal. Por supuesto, no estarán todos los libros que son imprescindibles y quizá no todos los que estén lo sean. En todo caso, procuraré que las obras tengan calidad literaria e interés. Espero lograrlo.Para navegantes con inquietudes éticas, algunas de las obras que he seleccionado pueden resultar cuando menos, cuestionables. En cada libro, está abierta la posibilidad de discusión, lo más interesante en un blog.
Hoy publico un avance de los libros seleccionados del siglo  XIX y  XX. Como veréis rápidamente hay varios factores que llaman la atención: no hay poesía extranjera, el teatro hay que buscarlo con lupa y hay grandes lagunas en algunas literaturas. 
La ausencia de poesía en lengua no española se explica por mi convencimiento de que este género debe leerse en su idioma original. Si las traducciones son en todos los géneros recreaciones de la obra original, en este género la creatividad del traductor y su mediación es máxima. No se trata sólo de verter un contenido de una forma cercana a la del original. Hay que conseguir un ritmo, una cadencia  que sólo en el original es posible captar en su plenitud.
He excluido el teatro de mi selección por un criterio subjetivo. El teatro, desde mi punto de vista, está escrito para ser representado. Es cierto que siempre es hermoso releer algunas de las grandes obras clásicas, portadoras no sólo de tensión dramática, sino de ideas y bellas expresiones. Sólo algunas de estas estarán en la lista.
La falta de equilibrio en la selección de obras de las distintas tradiciones culturales sólo responde a mi propio desconocimiento; y la ausencia de algunos libros considerados clásicos -como el Ulises de Joyce- se debe también a mi propia incapacidad como lectora. Cuento siempre con vuestra opinión para variar o ampliar mi selección. A continuación publico las obras que he elegido de los dos siglos citados. La razón de su presencia y su reseña irán apareciendo en posts sucesivos.

Frankestein
Las afinidades electivas
La cartuja de Parma
Rojo y negro
Madame Bovary
Un héroe de nuestro tiempo
Padres e hijos
Cuentos de Gogol
Novelas cortas de Chejov
Oblomov
Ana Karenina
El idiota
Los hermanos Karamazov
Crimen y castigo
Grandes esperanzas
Cumbres borrascosas
Retrato de Dorian Gray
Otra vuelta de tuerca
Fortunata y Jacinta
La regenta 
Cuentos de Poe

Buddenbrook
La montaña mágica
En busca del tiempo perdido
Las olas
Poesías de Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Antonio Machado y Pablo Neruda
Pedro Páramo
Radiaciones
Sin destino
El Aleph
Final de juego
Cuentos completos de Flannery O'Connor
A sangre fría
La metamorfosis
La peste
Un mundo feliz
El señor de los anillos
Momo
La balada de Iza
Soy un gato





17 de septiembre de 2011

IKEA SE PREPARA PARA EL FIN DEL LIBRO EN PAPEL





La cadena sueca de muebles Ikea parece tener claro que la digitalización de los libros es, ya, un paso sin posibilidad de marcha atrás. Por ello, están a punto de estrenar una nueva versión de su clásica estantería Billy, pero esta vez destinada a almacenar todo tipo de objetos, pero sin espacio para los libros en papel.

Tal y como informa The Economist, la nueva biblioteca contará con estanterías mucho más ajustadas para mostrar "adornos" y, en este sentido, vendrá protegida con puertas de cristal ya que el mueble está concebido para guardar únicamente elementos decorativos.

El cambio de paradigma es lento, pero parece caminar hacia la digitalización. En Estados Unidos, el 12% de lectores lo son a través de un E-reader. Aquí, el anuncio del desembarco de Amazon en España podría acelerar el proceso, y el mercado digital, después de tantas especulaciones y profecías, promete ir consolidándose como una alternativa real.

De momento, sobre todo aquellos que viven en un piso pequeño, pueden ir pensando qué harán con el espacio que quedará libre cuando ya no tengan que guardar tomos y tomos que, si finalmente la digitalización llega, quedarán reducidos a un archivo de lectura.


Por Albert Lladó
Fuente: La Vanguardia 
Otras entradas. Emerge el futuro del libro digital

13 de septiembre de 2011

SONETO





SONETO DEL CINE Y LA LUNA

Si todo es cine ¿qué somos nosotros?

¿Una voz? ¿una imagen? ¿un sueño?

Si todo es fantasía ¿qué de cierto

En sufrir tanto, en haber muerto solos?

Porque no vamos tan desprevenidos,

Ni de sentir el sol frío dejamos,

Ni de alzarnos más sabios y más santos.

Así todo parece falso o ritos.

Y entonces nada parece presente.

Nuestras figuras ocupan su ruta

Pero está hueca, hasta nos ven como ceros.

Nunca de la piel se escribió el cese;

Pero somos influjo de la luna…

Está pues todo demasiado

                                                                                lejos.

Carlos Antonio Pereira

10 de septiembre de 2011

Fallece el creador del libro electrónico




El escrito Michael Hart, considerado creador del libro electrónico, ha fallecido en su casa de Urbana, Illinois (EE.UU.), a los 64 años. Hart desarrolló el denominado Proyecto Gutenberg por el que convirtió libros de dominio público en archivos de texto electrónico que se podían descargar en cualquier ordenador.
El proyecto iniciado por Hart permite que los textos se puedan descargar gratuitamente desde cualquier servidor en distintos formatos de archivo. Muchos de los libros iniciales del proyecto fueron trascritos por el propio Hart. Se trata de una de las mayores colecciones de ebooks en el mundo.
En 1971, mientras que Hart compaginaba sus estudios con el procesamiento de datos en el sistema central de la universidad, decidió digitalizar una copia de la Declaración de Independencia norteamericana. De esta manera comenzó a recopilar otras obras universales y a digitalizarlas de manera que pudiesen estar al alcance de los usuarios a través de cualquier ordenador o ebook sin ningún coste.
De esta manera surgió el denominado Proyecto Gutenberg. Hart comenzó a publicar copias de textos clásicos como la Biblia, las obras de Homero, Shakespeare y Mark Twain. A partir de 1987 había trascrito un total de 313 libros. A través de las redes informáticas, empezó a distribuir dichos libros de forma rápida económica y eficiente, dedicándole los últimos 40 años de su vida.
En una entrevista, según recoge el diario The Guardian, Hart aseguró que lo que le permitió llevar a cabo este proyecto es estar en el sitio correcto en el momento adecuado, al igual que le ocurre a los inventores con sus inventos. "De alguna manera yo había previsto lo que iba a ocurrir con la Red 30 años después. Me imaginaba el envío de la Declaración de Independencia a través de la Red a todo el mundo", aseguró Hart.

Fuente: Portalic

7 de septiembre de 2011

6 de septiembre de 2011

El tiempo entre costuras

"Poco podemos decir de María Dueñas (Puertollano, 1964) más allá de las señas particulares adjuntas a una primera novela cuyo título acierta en la invitación a curiosear en ella. Filóloga, profesora titular en la Universidad de Murcia ¡y sin otro haber narrativo publicado se aventura en un proyecto del que no es nada fácil salir airosa por diferentes razones! La primera, por la elección de una trama centrada en la España de los enfrentamientos internos y la Europa de los totalitarismos. A ello se suma la apuesta por una peripecia vital deudora de la novela de aventuras: amor fallido, traición, intriga, ascensión y caída de la protagonista… Y a esto, el riesgo de defender una única acción desde varias líneas de interés, sin claudicar en el manejo de la sorpresa y el énfasis dramático, sin descuidar el rigor expresivo y documental.

Lo que María Dueñas ofrece en El tiempo entre costuras es una apuesta valiente y ejemplar que hará las delicias de miles de lectores, porque cuenta con franqueza y lucidez lo que fue o pudo haber sido de personajes que tal vez ni llegaron a existir, como Sira y Marcus. O quizá sí existieron, pero nadie percibió su presencia por estar “siempre en el envés de la historia, activamente invisibles en aquel tiempo que vivieron entre costuras”. Sí, estamos ante uno de esos grandes relatos con personajes reales e inventados, sobre escenarios reales reinventados, en los que irrumpe la fuerza de un espacio narrativo donde lo real y lo posible se dan la mano. ¡Claro que se asienta sobre la memoria! Pero sus pliegues no son los habituales. La historia avanza sin piedad por ella, la Península convulsa, Marruecos acogiendo a quienes huyen de la guerra, los nombres de Franco, Serrano Suñer sirviendo de realidad a la ficción; España sirviendo a los intereses alemanes, Gran Bretaña defendiendo los suyos. Pero la trama trenza lo político y lo cultural con el motivo argumental de la moda en el vestir y éste va tejiendo la moderna perspectiva que pespuntea el relato.

La novela es la historia de Sira Quiroga, contada por ella misma en una retrospectiva que va desde su niñez en un taller de costura de un barrio popular madrileño, hasta su juventud, tocada por un revés del destino que le lleva a abandonar un Madrid gris y bronco y le obliga a instalarse en Tánger y Tetuán, a iniciar una nueva vida con una identidad inventada en ese universo que parece vivir de espaldas a la guerra. Desde allí, hasta su fama de modista de alta costura, y su regreso a Madrid, a la confección de diseños por los que atraviesan “puntadas” de información clandestina destinada al Servicio Secreto Británico, se cuentan esos años que narran la normalidad perdida, su búsqueda imposible. Son tan leves las objeciones que su propósito bien merece abandonarse a su lectura."


Publicado en El cultural de El mundo por PILAR CASTRO el 08/01/2010

5 de septiembre de 2011

Malamud: Cuentos reunidos


"El cuento y la novela corta gozan de una popularidad en EE.UU. desconocida entre nosotros. La afición por la lectura de textos que ofrecen pequeños fogonazos de verdad humana se afianzó en los años 50 y 60 del pasado siglo, cuando las revistas recogían las firmas de un grupo muy especial de escritores, entre los que se encuentran Bernard Malamud (Nueva York,1914-1986), Saul Bellow y Philip Roth. Tocaban temas del día; en especial, la dura vida de los judíos en la Norteamérica recién terminada la segunda guerra mundial, cuando los mejores barrios residenciales y las universidades privadas se reservaban el derecho de aceptarlos como vecinos o estudiantes. Esa fisura existente entre la aceptación política y la discriminación social sirvió a los mencionados hijos de inmigrantes para redactar páginas inolvidables.

Esta colección se abre con un relato, “Armisticio”, que nos sitúa en el centro conceptual del volumen. Morris Lieberman, inmigrante de Rusia, recuerda con horror cuando vio en su tierra natal a un herrero aplastar con una rueda a un pobre judío, que quedó tumbado en el suelo con la espalda rota, mientras su casa ardía en llamas. La ansiedad sentida entonces le asaltará todavía treinta años después en su tienda de comestibles y charcutería de Brooklyn al escuchar en la radio boletines informativos sobre los avances de los nazis en Europa, la invasión de Francia. Uno de sus proveedores, Gus, admirador de los hitlerianos, gustaba de asustarlo comentando los triunfos alemanes, pues la simbología nazi le hacía soñar con intrépidas acciones y atropellos de víctimas inocentes.

La habilidad de Malamud para cincelar una historia en ese estrecho y duro filo de las relaciones humanas, donde la generosidad, la empatía, no existen, revela una inusual maestría literaria. “Cliente habitual” cuenta cómo las camareras de un café, destrozadas al conocer la muerte de una compañera, una joven de 28 años que perdió la vida en la mesa de operaciones, se preparan para contarle el suceso a un cliente habitual, al que sólo la muerta atendía. El cliente ni siquiera notará que le atiende una camarera distinta. Otro tema habitual de su narrativa es la fragilidad de los logros en que se apoya la ilusión de una persona. El protagonista de “La vida literaria de Laban Goldman” se siente realizado cuando una carta suya al director de un periódico aparece publicada, un logro pasajero que contribuye enormemente al bienestar emocional del aprendiz de escritor. Además, los personajes malamudianos resultan siempre incapaces de relacionarse con calor humano. Una frase, que aparece en “El negro es mi color favorito” lo dice con claridad: “el lenguaje del corazón o está muerto o nadie entiende su manera de expresarlo” (pág. 416). Esta historia narra la frustración de un hombre blanco ante la imposibilidad de despertar el afecto de una asistenta, de un amigo de color y de una amante negra. Un muro invisible le separa de ellos.

Malamud resulta asimismo conocido por sus numerosos retratos de personajes débiles, gente desgraciada, desmañada (schlemiel), a lo José Ido del Sagrario de Galdós. En “El coste de vida”, Sam Tomashevsky descubre que en la puerta de al lado van a poner una tienda de ultramarinos, que le hará la competencia directa. En vez de actuar decididamente, arreglar su comercio para defender su negocio, se encierra en una defensa indolente, mientras al lado los operarios comienzan a montar una tienda moderna, llena de colores y productos.

Los cuentos fechados en sus dos últimas décadas ofrecen un aire distinto, la conducta de los personajes se complica, las explicaciones basadas en los valores tradicionales aparecen cuestionadas. Por ejemplo, “Mi hijo el asesino” o “El ruido de Zora” presentan inquietantes enigmas. En el primero, el padre intenta comunicarse con su hijo, sin éxito. Sus seguimientos, el abrirle las cartas, ayudan poco, pues son conductas tan aberrantes como la mudez filial. En el segundo, Zora escucha un ruido, imperceptible para su marido, un violonchelista fanático. Su entrenado oído no detecta sonido alguno. Finalmente, el matrimonio se ve obligado a mudarse, cuando él detecta una presencia en la casa que bien pudiera ser de Ella, su primera mujer."





Germán GULLÓN | Publicado el 02/09/2011 en El cultural de El mundo

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