28 de julio de 2011

Haiga y cuento

(Del libro: "Huellas de escarabajo", Editorial Comares)
Hoy he visitado el blog de Susana Benet, Noches blancas, y me he encontrado con el siguiente haiga, incluido en su último libro, Huellas del escarabajo:


Después de leerlo, dos sentimientos: ternura y pena por el anciano y a la vez, una inquietante sensación de haber visto en mi subconsciente esta imagen. De pronto se ha hecho la luz en mi interior y he recordado un cuento de Cortázar que podría ofrecer una orientación muy diferente a este haiga. 
Para todos vosotros, una nueva visión del poema por gentileza de Julio Cortázar.


"Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías , volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi enseguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabea descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura del otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela."

CORTÁZAR, Julio, Final del juego, Madrid, Alfaguara, 1993, pp.13-14

26 de julio de 2011

La actualidad como literatura


El tratamiento de la actualidad corresponde a los periodistas. Cualquier reportaje periodístico al trabajar con el idioma escrito y por el inherente espíritu de informar es eso. Aún así, dentro de los periódicos existen escritores que hacen periodismo, y que trabajan la actualidad con recursos literarios. En España Larra fue el más insigne literato que dio el tratamiento escrito de la actualidad. Tras él nombres tan insignes como Azorín, Julio Camba, Wenceslao Fernández Flórez, y más recientemente Umbral. Todos ellos desgranaron arte literario a la hora de realizar su trabajo en los periódicos sin poder determinar qué eran más literatos o periodistas.

El siglo XX generó a su vez una forma de escribir novelas que partía de ese concepto: realizar al novelar un exhaustivo y compacto reportaje periodístico. García Márquez, ya primero con su Historia de un náufrago y luego con su celebrado Noticia de un secuestro lo hicieron en nuestro idioma. Sin embargo el antecedente de ello, no el primero, pero sí el que lo popularizó y convenció al lector con esa original forma de hacer la novela fue Truman Capote con A Sangre Fría.

Truman Capote nació en el sur de Estados Unidos, en Nueva Orleans el 30 de septiembre de 1924. Pertenecía a una familia que hoy llamaríamos desestructurada. Esas características familiares y su condición de sureño, marcaron en él una impronta a la hora de escribir. Esa área geográfica del país marcó a una serie de narradores próximos entre sí, destacando de ellos William Faulkner, y contando con otros nombres como por ejemplo Flannery O`Connor y Carson McCullers, ofreciendo una visión atávica de la América profunda, juntos constituyen el llamado gótico sureño, en las inmediaciones del Mississippi, donde la humedad, las costumbres atrabiliarias, la mezcla de razas y orígenes, WASP, negro y afrancesado han hecho que surgiera está interesante corriente literaria, caracterizada por la violencia soterrada y la incultura. Pronto Capote surgió de ese magma que era el Sur y alcanzó renombre con sus publicaciones y con su presencia en revistas y periódicos.

El caso del asesinato de la familia Clutter, arquetipo de la sociedad del bienestar de la Norteamérica de los años 50, en la tranquila Holcomb en Kansas, hizo temer que cualquiera podía morir asesinado en cualquier momento. Fue el tema que Truman decidió novelar. Desarrolló junto a la escritora Harper Lee, autora de Matar un ruiseñor, un exhaustivo trabajo de indagación entre los miembros de la pequeña sociedad donde se produjo el asesinato. Es decir, realizó un trabajo periodístico entrevistándose con cuantos estaban relacionados con el caso, por supuesto incluidos los en un primer momento aún presuntos asesinos y construyó lo que se llamó Non Fiction Novel o Novela Testimonio. En sí qué consiguió.

Partiendo de la realidad, con el enfoque curioso e indagatorio del periodista, alzar una narración rigurosa, al menos en gran medida objetiva y especialmente precisa y clara en la exposición de los hechos. Contó el devenir de unos sucesos que alarmaron y preocuparon a la sociedad de su tiempo. Hoy en día el libro mantiene su frescura, ese carácter de suceso recién acaecido.

Por qué Truman Capote decidió escribir A Sangre Fría, un literato que quería parecerse a Proust, que parecía encaminado a ser un nombre frívolo, casi en permanente contacto con el mundo de la alta sociedad y sus fiestas. Un tipo ocurrente, incluso, ingenioso, como también lo fueron Lorca u Oscar Wilde. Alguien que parecía sentirse a gusto cerca de las estrellas de cine y los focos que ellas arrastraban tras de sí. A lo mejor era su forma de reivindicar su profesionalidad, su buen hacer como periodista y como escritor. Tal vez sólo pretendía ofrecer un trabajo encomiable que nadie le pudiera reprochar y que desdijese esa otra faceta suya de persona ligera, estrafalaria, problemática. Es de suponer que había más hondas razones en sus intenciones. Demostrarse a sí mismo cuál es la naturaleza humana, cuáles sus peligros, cuánto de nosotros mismos es oscuro y tétrico y desazonador hasta llevarnos a la consecuencia última y fatal de quitar la vida a otros. Sus asesinos no están retratados con encono. Los deja hablar, explicarse, sincerarse. Son seres tan posiblemente parecidos a nosotros como cualquier otro ser humano. Únicamente subyace y así permanece en la narración el hecho terrible de que se han matado a cuatro personas. Que en algún momento alguien, ellos, los asesinos, han matado a cuatro personas, ni tan siquiera por una, en principio, gran recompensa. Son asesinatos a sangre fría, por el hecho injustificado pero evidente de asesinar. Truman Capote parece querer insinuar si acaso no todos somos así, si acaso no todos somos capaces de matar.

A Sangre Fría fue un éxito editorial, supuso un gran reconocimiento para su autor, quien tal vez murió sin saber a ciencia cierta si eso es así, si todos somos hijos con una mano de Caín y con la otra de Abel.


Carlos Pereira

22 de julio de 2011

Paisaje grana


Para Yolanda, por todo

La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpurado, herido por sus propios cristales, que le hacen sangre por doquiera. A su esplendor, el pinar verde se agria, vagamente enrojecido; y las hierbas y las florecillas, encendidas y transparentes, embalsaman el instante sereno de una esencia mojada, penetrante y luminosa.
Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero, granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso, a un charquero de aguas de carmín, de rosa, de violeta; hunde suavemente su boca en los espejos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos él; y hay por su enorme garganta como un pasar profuso de umbrías aguas de sangre.

El paraje es conocido, pero el momento lo trastorna y lo hace extraño, ruidoso y monumental. Se dijera, a cada instante, que vamos a descubrir un palacio abandonado... La tarde se prolonga más allá de sí misma, y la hora, contagiada de eternidad, es infinita, pacífica, insondable...
—Anda, Platero...

Entradas relacionadas: Yolanda y yo

21 de julio de 2011



Susana Benet, colaboradora habitual del Rincón acaba de publicar un nuevo libro con el sugerente título de Las huellas del escarabajo" Según sus propias palabras
Se trata de 165 poemas contenidos en la estrofa del haiku, aunque no son haikus tradicionales, sino vivencias u observaciones que han dejado su huella en mí.
Más información: Noches blancas

20 de julio de 2011

Textos para recordar

En este verano con un clima tan poco estival, nada más adecuado para disfrutar de los días frescos como este poema de Antonio Machado. ¿Quién no recordará estos versos modernistas, que muchos tuvimos que estudiar en Bachillerato (ahora Secundaria)? Dejaos embargar por el color, el sonido y aroma y soñad que os encontráis en este lugar de ensueño propuesto por el poeta.




Hacia un ocaso radiante
caminaba el sol de estío,
y era, entre nubes de fuego, una trompeta gigante,
tras de los álamos verdes de las márgenes del río.

Dentro de un olmo sonaba la sempiterna tijera
de la cigarra cantora, el monorritmo jovial,
entre metal y madera,
que es la canción estival.

En una huerta sombría,
giraban los cangilones de la noria soñolienta.
Bajo las ramas obscuras el son del agua se oía.
Era una tarde de julio, luminosa y polvorienta.

Yo iba haciendo mi camino,
absorto en el solitario crepúsculo campesino.

Y pensaba: «¡Hermosa tarde, nota de la lira inmensa
toda desdén y armonía;
hermosa tarde, tú curas la pobre melancolía
de este rincón vanidoso, obscuro rincón que piensa!»

Pasaba el agua rizada bajo los ojos del puente.
Lejos la ciudad dormía,
como cubierta de un mago fanal de oro trasparente.
Bajo los arcos de piedra el agua clara corría.
Los últimos arreboles coronaban las colinas
manchadas de olivos grises y de negruzcas encinas.
Yo caminaba cansado,
sintiendo la vieja angustia que hace el corazón pesado.

El agua en sombra pasaba tan melancólicamente,
bajo los arcos del puente,
como si al pasar dijera:

«Apenas desamarrada
la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera,
se canta: no somos nada.
Donde acaba el pobre río la inmensa mar nos espera.»

Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría.
(Yo pensaba: ¡el alma mía!)

Y me detuve un momento,
en la tarde, a meditar...
¿Qué es esta gota en el viento
que grita al mar: soy el mar?

Vibraba el aire asordado
por los élitros cantores que hacen el campo sonoro,
cual si estuviera sembrado
de campanitas de oro.

En el azul fulguraba
un lucero diamantino.
Cálido viento soplaba
alborotando el camino.

Yo, en la tarde polvorienta,
hacia la ciudad volvía.
Sonaban los cangilones de la noria soñolienta.
Bajo las ramas obscuras caer el agua se oía.

Enlaces: Antonio Machado

19 de julio de 2011

¿Cómo llegan los libros a la Biblioteca Nacional

Cada día llegan a la Biblioteca Nacional de España (BNE) miles de libros, revistas, periódicos, folletos, trípticos, carteles, partituras, mapas, láminas y documentos audiovisuales y sonoros. En torno al 95 por ciento de esas entradas se hace a través del depósito legal, que es la obligación que en España tiene todo impresor (con la nueva Ley, que aún está en trámite parlamentario, será el editor) de entregar varios ejemplares para que la BNE, así como las bibliotecas regionales y provinciales, puedan reunir el patrimonio documental español.
Un 3,5 por ciento se adquiere a través de compra y el resto –el 1,5 por ciento- mediante donativo y canje, aproximadamente. Alrededor de 900.000 documentos ingresan anualmente en la BNE, lo que supone unas 20 toneladas mensuales. La colección completa suma un total aproximado de 28 millones de documentos.

¿Dónde se inicia este viaje y cómo y dónde acaba?

Los libros y resto de documentos que ingresan por depósito legal salen de los talleres de las imprentas y las fábricas de material sonoro y audiovisual hacia las oficinas del depósito legal de sus respectivas provincias y, desde esa oficina, se envían a la BNE.
Actualmente los fabricantes tienen obligación de entregar cinco ejemplares (dos para bibliotecas regionales o provinciales y tres para la BNE), con la inminente entrada en vigor de la nueva ley, serán cuatro (sólo dos ejemplares para la BNE).
Las empresas de transporte depositan diariamente decenas de cajas en la BNE con todo lo que se publica en el país.
Con la apertura de las cajas se abre el proceso:
-Clasificación por distintas tipologías: libro, revista, periódico, folleto, poster, mapa, CD, DVD, partitura, plano…Los folletos, por ejemplo, se ordenan por temas (Semana Santa, actos culturales, Administración Pública, fiestas de Moros y Cristianos, etc.)
-Sellado. Cada documento va a su carro, y estos carros llegan a las mesas donde se realiza el primer paso: el sellado.
Se estampan tres sellos y, a partir de ese momento, “este libro pertenece para siempre a la BNE”, asegura Yolanda Ruiz Esteban, responsable del Departamento de Adquisiciones.
-Hilo antihurto. El siguiente paso es la aplicación del hilo antihurto de seguridad.
-Precatalogación. Se procede a dar de alta el documento en el catálogo. El código de barras es el elemento indispensable para que pueda circular y el libro pueda ser consultado.
Este proceso, desde que entra el documento en la BNE hasta que forma parte del catálogo, hace ya tiempo duraba hasta dos años. Hoy, es prácticamente inmediato.
“Hay una figura que es el préstamo indefinido, por la cual, en ocasiones, uno de los ejemplares que va a Alcalá, se dona a alguna institución que lo solicite, siempre y cuando sirva para la difusión de la cultura española y para la cooperación bibliotecaria”, aclara Yolanda Ruiz.
Las signaturas son de consulta (directo al público, las publicaciones pueden ser consultadas por los usuarios) y de DL o signatura de conservación (en principio, no pueden ser consultadas bajo ningún pretexto).
Todos los trabajos están escrupulosamente normalizados y se tienen en cuenta unos elementos descriptivos como autor, título, tamaño, número de páginas, ilustraciones, mapas, láminas..., al igual que otros elementos identificativos, como el ISBN (número internacional normalizado para libros). Luego, se le dan las correspondientes autoridades (son todos los datos que pueden identificar de una misma forma a un autor, entidad, congreso o título). Se aplican principalmente a libros “que corresponden a nuestra cultura”, según matiza Mar Hernández, directora del Departamento de Proceso Técnico.
Los siguientes pasos son darle una clasificación y completarlo con las materias. Esa clasificación se basa en la CDU (la clasificación decimal universal, un equivalente de las materias, pero en números). A continuación, como hemos dicho, se crean las autoridades de materia (la información que permite conocer el contenido de un documento).

Control de fondos y signaturas

El libro ya ha llegado casi al final de su viaje con la entrada en el control de fondos y signaturas. El documento se talla y se le asigna una signatura (indica la localización del libro), que se escribe en el tejuelo (pegatina que se pone en el lomo del libro).
El tallado contribuye a racionalizar el espacio. “El tallado de los libros tiene sentido porque poniendo los libros de igual tamaño juntos se ahorra mucho espacio en los depósitos; no se ha de olvidar que uno de los principales problemas de las bibliotecas nacionales es el espacio”, afirma Ruiz Esteban.
Al ritmo actual de entrada de documentos, Mar Hernández advierte: “Se calcula que para el 2017, o es posible que un año antes, nos quedaremos sin espacio en los depósitos de Alcalá y habrá que construir nuevas torres de depósitos, que nos permitan seguir almacenando material”.
Realmente el final del viaje del libro no es la estantería de la BNE, sino la mesa del salón de lectura en las manos del lector. Difundir el patrimonio español es la función primordial de la BNE.

La compra

¿Qué es lo que se publica en el mundo de alto interés para que la BNE se gaste sus limitados recursos en comprar? ¿Cómo se hace el seguimiento de esos títulos que se deben adquirir?
El Servicio de Compra requiere una alta especialización por parte de los profesionales que allí trabajan puesto que uno de sus principales cometidos es seguir el rastro mundial de lo que se publica en el mundo entero sobre los temas de interés para la Biblioteca Nacional de España. Son necesarios unos buenos contactos con libreros, editores y distribuidores, la búsqueda continuada en catálogos bibliográficos, así como estar al tanto de las últimas novedades de las grandes bibliotecas de investigación extranjeras. Una vez que se localiza un ejemplar que interesa, el Servicio de Compra se pone en contacto con el proveedor especializado en esa zona; éste manda un presupuesto y, si se aprueba por la Comisión de Adquisiciones Bibliográficas (CAB), se procede a la compra.
“En el caso de las publicaciones periódicas y de las bases de datos, la ley nos obliga a solicitar tres presupuestos salvo que ese título te lo sirva el propio editor o un distribuidor con exclusividad. El presupuesto elegido –normalmente el más económico- es el que se presenta a la CAB”, declara Lourdes San Juan, jefe de Sección de Adquisiciones de Recursos Electrónicos.
Cualquier adquisición debe ser aprobada por la CAB, comisión presidida por la directora de la BNE.
Nunca un libro puede costar más que el presupuesto aprobado por la Comisión porque todas las compras son revisadas anualmente por la Intervención Delegada de Hacienda y es requisito indispensable no sobrepasar el precio establecido en la CAB.

Canje y donativo

El donativo constituye una vía para incrementar la colección de la BNE sin coste alguno. En el 2010 se incorporaron 5.698 documentos, valorados en 270.750 euros.
El Servicio de Donativo invita a ciertas personas o instituciones a realizar donativos de interés para la colección patrimonial, o a realizar legados de ciertos fondos que, previa investigación, interesan a la BNE.
¿Se puede donar cualquier documento? La BNE tiene una política de aceptación de donativos que prioriza los fondos que no están en la Biblioteca y trata evitar la entrada de documentos duplicados o redundantes con vistas a esa racionalización del espacio de la que se hablaba al principio.
Gracias a la cooperación con algunos organismos tanto nacionales como internacionales, otra vía de ingreso es el canje, a través del cual las instituciones intercambian sus excedentes y sus propias publicaciones. La BNE en el 2010 ingresó 1.872 publicaciones a través de este procedimiento.
El canje se efectúa en una gran proporción con otras bibliotecas, sobre todo sudamericanas. Normalmente, se envían más títulos de los que se adquieren, pero la BNE, de esta manera contribuye a fomentar la cultura y la lengua españolas en el exterior.
Reunir todas las publicaciones, catalogar y conservar, y difundir son constituyen el primer objetivo de la Biblioteca Nacional de España.

Arturo Girón
Jefe de Área de Comunicación

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