31 de mayo de 2011

Literatura


El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros y grandes aves marinas los cielos sombríos y pavorosos.

La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

Julio Torri
Fuente: Ciudad Seva

29 de mayo de 2011

TALLER DE HAIKU


TALLER DE POESÍA: “VIVIR EL HAIKU”

El Taller abarca tanto aspectos teóricos como prácticos. La sesión de divide en una breve introducción teórica, seguida de ejercicios que faciliten a los alumnos la creación de estos poemas sintéticos.

Objetivos: En este Taller vamos a realizar un trabajo de acercamiento a la estrofa japonesa de 17 sílabas, en la que tradicionalmente se refleja una parte o un fenómeno de la naturaleza. Conoceremos sus raíces y sus características para centrarnos después en su esencia y trataremos de “vivir el haiku”.

Profesora: Susana Benet, Nació el 9 de Noviembre de 1950, en Valencia. Se licenció en Psicología y realizó estudios de Logopedia y de Psicoterapia Gestalt. En el año 2003 descubrió el haiku y, a partir de entonces, se aventuró a cultivarlo participando en la página “El Rincón del haiku”, que dirige Luis Corrales. Al cabo de un par de años, publicó en Pre-Textos (2006) su primera colección: Faro del bosque. En 2007 publicó una selección más amplia, bajo el título Lluvia menuda (Editorial Comares, 2007). Por esas fechas sus haikus fueron incluidos en varias antologías: Brisa del mar, Perro sin dueño (ambas publicadas por la UCLM, 2007-2008), Poetas de corazón japonés (Edit. Celya, 2006) y Tertulia de haiku (Edit. El Taller de Poeta, 2007). Colaboró también en la revista Color Elefante, que dirige Carlos Albert, con algunos relatos breves y haikus. Recientemente, participó con otros autores (Enrique Bader, Vicent Berenguer, José Luis Parra y Pedro Antonio Parra) en el libro La Muerte (Edit. Krausse, 2009), donde aparte de haiku, incluye algunos poemas de estilo occidental. En 2010 obtuvo el primer premio de haiku, en el certamen organizado por las Bodegas Florentino Martínez, de Logroño. En 2011 ha publicado un “libro de artista”, por medio de la Editorial Krausse, en el que combina acuarela y haiku. Se trata de una tirada de 25 ejemplares numerados y firmados. La edición está agotada. Espera publicar en breve su último poemario: La quietud. Actualmente imparte “talleres de haiku” en diferentes ámbitos culturales.

Matrícula: 60€.
Contacto:  926-550876 (Paloma Mayordomo)
Fecha de celebración: Sábado, 18 de junio, de 17 a 20 horas (3 horas)


20 de mayo de 2011

S.O.S. Libros antiguos en la basura

Tomado de El Mundo 

El profesor Juan Antonio Régil con el libro de Santo Tomás de Aquino rescatado. | J. C. | Efe

Ignoran quién lo tiró y si lo hizo por desconocimiento, negligencia o antipatía, pero hace pocos días apareció en una planta de reciclaje de León, entre montañas de papeles y cartones arrojados a la basura, una edición de la 'Suma Teológica' de Santo Tomás de Aquino fechada en 1581.
El tomo, que contiene la segunda sección de la segunda parte del célebre texto del siglo XIII, fue rescatado gracias a la labor que se lleva a cabo en el proyecto "Uso Racional de los Residuos Arrojados a los Contenedores Azules" (URRACA), que desde hace dieciséis años trata de dar una segunda oportunidad a los libros, revistas, fotografías, cromos y sellos que la gente abandona en los cubos de basura.

Juan Antonio Régil, profesor de la Universidad de León y miembro fundador de esta iniciativa, ha asegurado que esta es la obra de más antigüedad y valor que han recuperado, pero ha lamentado que junto a ella se encontraron cerca de cuarenta volúmenes que no "sobrevivieron" al proceso de prensado del camión de reciclaje. Régil cree probable que entre esos "libros perdidos" estuviera el resto de la edición completa y ha considerado "una pena" que solo se hayan salvado ese, un ejemplar de la 'Teología Tomística' del estudioso francés Jéan Baptiste Gonet publicado en 1754 y otro volumen de la 'Suma Teológica' editado en 1790.
En su opinión, al tratarse de un original de finales del siglo XVI, este libro alcanzaría en el mercado una cotización de "tres ceros como mínimo", si bien aclara que su intención nunca ha sido hacer negocio, por lo que espera donarlo a alguna biblioteca o institución que le dé "el tratamiento que se merece".
Por ahora es él mismo quien se ocupa de dárselo y ya lo ha limpiado y desinfectado, además de haberse preocupado diariamente de airear sus páginas centenarias.

Desde que el proyecto URRACA comenzó su andadura, han salvado de ser quemadas o "picadas" más de 80 toneladas de publicaciones, aproximadamente 30.000 volúmenes, señala Régil.
Es tal la cantidad de material que se ha recuperado que resulta difícil almacenarlo sin el apoyo de las administraciones -prosigue-, por lo que las obras acaban siendo cedidas en su mayoría a ayuntamientos, asociaciones y otras instituciones.
Régil, que tiene entre sus objetivos la creación de una "biblioteca de la basura", lamenta que el Estado no se ocupe de crear un centro de ese tipo, que permitiría aliviar el "agujero negro cultural" que supone la desaparición diaria de miles de textos en las plantas de reciclaje.
Para el catedrático de Filología Moderna de la Universidad de León y colaborador en el proyecto URRACA, Hermenegildo López, es "una lástima" que desaparezcan algunas grandes bibliotecas familiares y que incluso se haya dado el caso de ayuntamientos que vendieron "a peso" la "identidad cultural" que guardaban en sus archivos.
López recuerda que durante la construcción del pantano de Riaño se encontraron "en el rastro" algunos documentos históricos pertenecientes a los municipios inundados.
A juicio de López, lo que no puede ser es que "eternamente" se estén creando y destruyendo libros, punto en el que Régil tercia y añade: "Pero lo que unos tiran, otros lo desean".
El proyecto URRACA es una asociación sin ánimo de lucro con la que colaboran el Ayuntamiento de León, la Universidad de León, la empresa Desperdicios del Papel del Norte (Despanorsa), publicaciones locales y el Círculo de Bellas Artes.

Por Javier de Miguel/Efe

19 de mayo de 2011

El adjetivo y sus arrugas


Los adjetivos son las arrugas del estilo. Cuando se inscriben en la poesía, en la prosa, de modo natural, sin acudir al llamado de una costumbre, regresan a su universal depósito sin haber dejado mayores huellas en una página. Pero cuando se les hace volver a menudo, cuando se les confiere una importancia particular, cuando se les otorga dignidades y categorías, se hacen arrugas, arrugas que se ahondan cada vez más, hasta hacerse surcos anunciadores de decrepitud, para el estilo que los carga. Porque las ideas nunca envejecen, cuando son ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos. Cuando el Dios del Génesis luego de poner luminarias en la haz del abismo, procede a la división de las aguas, este acto de dividir las aguas se hace imagen grandiosa mediante palabras concretas, que conservan todo su potencial poético desde que fueran pronunciadas por vez primera. Cuando Jeremías dice que ni puede el etíope mudar de piel, ni perder sus manchas el leopardo, acuña una de esas expresiones poético-proverbiales destinadas a viajar a través del tiempo, conservando la elocuencia de una idea concreta, servida por palabras concretas. Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular de experiencia colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus cláusulas: "Dime con quién andas...", " Tanto va el cántaro a la fuente...", " El muerto al hoyo...", etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas, sus chistes o leontinas.
El romanticismo, cuyos poetas amaban la desesperación -sincera o fingida- tuvo un riquísimo arsenal de adjetivos sugerentes, de cuanto fuera lúgubre, melancólico, sollozante, tormentoso, ululante, desolado, sombrío, medieval, crepuscular y funerario. Los simbolistas reunieron adjetivos evanescentes, grisáceos, aneblados, difusos, remotos, opalescentes, en tanto que los modernistas latinoamericanos los tuvieron helénicos, marmóreos, versallescos, ebúrneos, panidas, faunescos, samaritanos, pausados en sus giros, sollozantes en sus violonchelos, áureos en sus albas: de color absintio cuando de nepentes se trataba, mientras leve y aleve se mostraba el ala del leve abanico. Al principio de este siglo, cuando el ocultismo se puso de moda en París, Sar Paladán llenaba sus novelas de adjetivos que sugirieran lo mágico, lo caldeo, lo estelar y astral. Anatole France, en sus vidas de santos, usaba muy hábilmente la adjetivación de Jacobo de la Vorágine para darse "un tono de época". Los surrealistas fueron geniales en hallar y remozar cuanto adjetivo pudiera prestarse a especulaciones poéticas sobre lo fantasmal, alucinante, misterioso, delirante, fortuito, convulsivo y onírico. En cuanto a los existencialistas de segunda mano, prefieren los purulentos e irritantes.
Así, los adjetivos se transforman, al cabo de muy poco tiempo, en el academismo de una tendencia literaria, de una generación. Tras de los inventores reales de una expresión, aparecen los que sólo captaron de ella las técnicas de matizar, colorear y sugerir: la tintorería del oficio. Y cuando hoy decimos que el estilo de tal autor de ayer nos resulta insoportable, no nos referimos al fondo, sino a los oropeles, lutos, amaneramientos y orfebrerías, de la adjetivación.
Y la verdad es que todos los grandes estilos se caracterizan por una suma parquedad en el uso del adjetivo. Y cuando se valen de él, usan los adjetivos más concretos, simples, directos, definidores de calidad, consistencia, estado, materia y ánimo, tan preferidos por quienes redactaron la Biblia, como por quien escribió el Quijote.
Alejo Carpentier

Fuente: Ciudad Seva
Enlaces relacionados: Alejo Carpentier

5 de mayo de 2011

El lobo


Logré que uno de mis compañeros de hostería -un soldado más valiente que Plutón- me acompañara. Al primer canto del gallo, emprendimos la marcha; brillaba la luna como el sol a mediodía.
Llegamos a unas tumbas. Mi hombre se para; empieza a conjurar astros; yo me siento y me pongo a contar las columnas y a canturrear. Al rato me vuelvo hacia mi compañero y lo veo desnudarse y dejar la ropa al borde del camino. De miedo se me abrieron las carnes; me quedé como muerto: Lo vi orinar alrededor de su ropa y convertirse en lobo.
Y lobo, rompió a dar aullidos y huyó al bosque.
Fui a recoger su ropa y vi que se había transformado en piedra.
Desenvainé la espada y temblando llegué a casa. Melisa se extrañó de verme llegar a tales horas.
-Si hubieras llegado un poco antes -me dijo- hubieras podido ayudarnos: Un lobo ha penetrado en el redil y ha matado las ovejas; fue una verdadera carnicería; logró escapar, pero uno de los esclavos le atravesó el pescuezo con la lanza.
Al día siguiente volví por el camino de las tumbas. En lugar de la ropa petrificada había una mancha de sangre.
Entré en la hostería; el soldado estaba tendido en un lecho. Sangraba como un buey; un médico estaba curándole el cuello.

Petronio: El satiricón

4 de mayo de 2011

¿Me firma un autógrafo en mi libro digital?

El presidente Barak Obama firma un iPad con el dedo utilizando la aplicación Adobe Ideas, durante un mitin en la universidad de Washington, Seattle

Es una práctica habitual en el mundo del libro promocionar las novedades editoriales organizando firmas de autores. Con el crecimiento de las ventas de libros digitales, las editoriales se encuentran con que los lectores siguen pidiendo que los autores firmen sobre sus iPads y Kindler, por lo que tratan de encontrar soluciones para satisfacer esta demanda en la era digital. He aquí algunas iniciativas.
La empresa Autography ha ideado un sistema para obtener autógrafos a través del iPad, que presentarán durante la BookExpo America (Nueva York, 24-26 de mayo 2011). El funcionamiento es el siguiente: el lector se coloca junto al autor o la autora y se hacen una foto con la cámara del iPad, o con una cámara de fotos externa. La imagen aparecerá inmediatamente en el iPad del autor (en caso de que se haga con otra cámara, se envía al iPad del autor vía Bluetooth), entonces éste escribe un mensaje digital bajo la fotografía, y seguidamente envía a su fan un correo electrónico desde el iPad, que contiene el vínculo a esta foto.
Rachel Chou, directora de marketing de la editorial digital Open Road Integrated Media, opina que este año se podrán ver algunos avances en cuanto a las firmas digitales, como por ejemplo, libros digitales que incluyen algunas páginas en blanco a tal efecto. Algunos dispositivos, como el Sony Reader, permiten firmar el libro sobre la pantalla, utilizando un lápiz stylus.

Estamos discutiendo sobre la idea de lo que es lo importante: ¿el autógrafo en sí, o el hecho de poder mostrar que te has encontrado personalmente con el autor?

Muchos lectores valoran tanto el autógrafo como el hecho de encontrarse con el autor, y en este caso lo que quieren es una prueba de este encuentro para poder enseñar. Chou opina que en estos momentos se valora más poder demostrar que has estado con el autor que la firma en sí. Con esta idea han empezado a hacer algunas pruebas durante las sesiones de firmas, que consisten en ofrecer la posibilidad de hacerse una foto con el autor o la autora, y la regalan en un lápiz de memoria USB, que también puede incluir información exclusiva, como entrevistas del autor en vídeo.
Por Beat Cat en Actualidad digital

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