23 de abril de 2011

Marcas de agua

Resulta de una obviedad desconcertante decir que hoy es 23 de abril y por tanto el día del libro.Sin embargo, los comerciantes de muchas partes de España han cambiado la fecha  para celebrar el día dedicado al que es uno de los mejores inventos del ser humano, debido a la coincidencia que este año se produce con la Semana Santa y asegurar así el incremento de ventas de libros que se produce en esta fecha.
Sin embargo no todo en la vida es dinero, es más, sólo una parte de ella lo es. Por eso en el Rincón vamos a celebrar el día del libro en la fecha que corresponde, con una exposición de marcas de editor.
Las marcas de editor son unos signos que desde el descubrimiento de la imprenta utilizaron los impresores como elemento que los identificaba como fabricantes del libro. En un principio la colocaron en el colofón de la obra, aunque a veces, por falta de espacio, ubicaron en la primera página, creando una especie de portada.
La primera marca fue empleada por dos tipógrafos alemanes, Peter Schoeffer y Fust -que se había hecho con la imprenta de Gutemberg por la deuda que éste mantenía con él-, en el Codex Psalmorum o Salterio de Maguncia en 1457.
Desde entonces son miles las marcas de agua con las que los impresores identifican sus obras, a la vez que las adornan. He aquí algunas de las más famosas.


Peter Schoeffer y Fust, primeros impresores en usar la marca de impresión en Maguncia




William Caxon, primer impresor de Inglaterra




Marca de Nicolás Spinderer, impresor que trabajó en España en el siglo XV







Marca de Aldo Manuzio, Venecia, siglo  XVI


Marca de Gabriele Giolito, Venecia, siglo XVI

Marca de Juan Jofré, Valencia, s. XVII

Marca de Luis Sánchez, Madrid, s. XVII
Marca de Juan Cuesta, Madrid, siglo XVII

3 comentarios:

  1. Interesantísima y preciosa entrada. Gracias por introducirnos en un mundo tan sorprendente como bello.

    ¡Feliz Sant Jordi y Felices Pascuas!

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  2. Anónimo4/25/2011

    De nada, guapísima.
    Esto de estudiar oposiciones de biblioteca permite, además de leer libros interesantes, conocer el libro como objeto, un tema fascinante.
    En otra entrada, prometo hacer un acopio de ex libris.
    Marian

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