22 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Este año, como regalo de Navidad para todos los visitantes del Rincón de Alejandría he preparado una película con algunas de las imágenes más representativas de la historia del libro. No están colocadas en un orden estricto porque algunos de los documentos son coetáneos. Espero que os guste. Hasta el año que viene.


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14 de diciembre de 2011

Crisis económica y Reyes Magos



Estamos en crisis es probablemente una de las frases más repetidas durante los últimos tres años y una de las consecuencias más duras que ha tenido han sido las situaciones económicas que han tenido que soportar muchas familias que creían gozar de cierto desahogo.
Siguiendo con las frases, es cierto que los ricos también lloran y los Reyes Magos van a ser una de las instituciones que se vean más afectadas por los recortes monetarios de todos los estados y clases sociales. Se acabaron las Wii para todos, el último modelo de PSP para el niño, la versión más reciente de iPhone para su hermana y la bici de diseño para la madre. Es hora de ser realistas y hacer regalos ajustados al bolsillo, lo que no quiere decir que los Magos deban dejar de traer sus detalles a grandes y pequeños.
Uno de los mejores regalos para cualquier ser humano, desde el año hasta su vejez es el libro. Regalar un libro bien elegido supone regalar un viaje a la imaginación y la posibilidad de volver a pasar buenos ratos cuando se relee. Supone un cariño y un conocimiento del destinatario, ya que no cualquier libro sirve para cualquier lector. Cuando pedimos el libro perfecto para una persona demostramos que hemos pensado en ella y que la queremos. No es un mero acto consumista. Hemos dedicado un rato a pensar en sus gustos, hemos realizado complicadas averiguaciones para comprobar que no tiene el libro en su casa y que tampoco lo ha leído. Regalar un buen libro es, en definitiva, una muestra de cariño.

Los libros pueden parecer caros en relación con su tamaño y su aspecto. Sin embargo, un libro bien editado puede costar lo mismo que una bufanda: hoy he podido ver bufandas que oscilan entre los diez y los treinta euros y libros medios que se mueven entre los mismos precios.
 A la hora de elegir libros hay que considerar una serie de factores:
1. Existen muchas opciones que nos permiten elegir el ejemplar más adecuado a nuestro bolsillo. Existen libros publicados en varias editoriales y dentro de una misma editorial en distintas colecciones que presentan precios diversos. Un libro en una colección de bolsillo puede ahorrar a sus Majestades al menos unos diez euros, y además aumentar el espacio para nuevos ejemplares en las estanterías.
Debolsillo, Booket, Punto de Lectura, Compactos o Quinteto son algunas de las colecciones de bolsillo que ofrecen libros de éxito ya editados a un precio más razonable.
2. Además de la variedad editorial y de colecciones hay que tener en cuenta otros factores que pueden ayudar a ahorrar algunos euros: la existencia de páginas de en la red en las que se venden libros a un mejor precio y de cadenas de librerías en las que por tener tarjeta de cliente se ofrece un descuento o la posibilidad de acumular puntos para descuentos -es el caso de Librerías Troa-.
3. En el caso de ediciones de libros raros o descatalogados es aconsejable visitar varias páginas en las que se realizan subastas de libros usados. En ellas hay que prestar especial atención a los comentarios sobre el estado del libro. La casa del libro ofrece la posibilidad de comprar on line libros de segunda mano indicando su estado. Iberlibro es una buena opción para comprar libros descatalogados o de segunda mano y Uniliber Mercalibro  son lugares de internet buenos para hacerse con libros de segunda mano.
3. Invertir en valores seguros es un consejo para novatos en bolsa y también en bibliotecas. Los clásicos nunca pasan y, aunque a algunos les pueda parecer increíble hay para todos los gustos: novela romántica - con autores como Jane Austen o las hermanas Brönte-, historias góticas -nada mejor que Edgar Allan Poe o historias como Frankenstein o Drácula-, historias de ciencia ficción -Un mundo feliz-, narraciones fantásticas -Tolkien tiene plena vigencia, así como su amigo Lewis o el alemán Michael Ende-, ficciones cómicas como las que ofrece Gerald Durrell o Evelyn Waugh con sus Seres queridos, tramas bélicas - consideran desde Homero con su Iliada hasta  Las aventuras de Wesley Jackson o La comedia humana de Saroyan-, sin olvidar las tramas policiacas -Wilkie Collins, Friedrich Dürrenmatt con El juez y su verdugo, La sospecha y La promesa, o la inolvidable Agatha Christie. Historias para reflexionar como la de El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde, La metamorfosis de Kafka o la Montaña mágica de Thomas Mann para los más valientes; diarios como Radiaciones de Jünger o biografías de la calidad de la de Ian Kernshaw sobre Hitler son una muestra de que entre los clásicos hay libros para todos los gustos.
3. Considerar la edad del destinatario es fundamental. Como es evidente no serán iguales los libros destinados a niños, jóvenes, adultos o personas ancianas .Como dice el reputado bibliotecario Shiyali Ramamrita Ranganathan, cada libro tiene un lector y cada lector un libro. Además de los gustos particulares de cada lector y sus aficiones, la edad es importante: los tamaños de letras, la complejidad de las tramas, los materiales usados son algunos de los aspectos del libro que pueden variar en función de los años del lector.

4. En el caso de tener poco espacio en casa y haber pedido un e-reader, sus Majestades de Oriente van a tener trabajo. Lo primero que debemos considerar al incluir el e-reader es para qué lo queremos realmente. Si únicamente lo pedimos para llevar y leer libros de forma más cómoda, tendremos que optar por un e-reader lo más sencillo posible, que deberá cumplir una serie de requisitos mínimos: admitir un número suficientemente amplio de formatos; -epub, pdf, html, txt, doc, jpge, gif- son algunos de los más elementales.
Por otro lado merece la pena invertir en e-readers con tecnología de tinta electrónica. Ésta evita que la pantalla sea brillante y fatigue la vista. Un e-reader con tinta electrónica no se puede ver en la oscuridad. Necesita, como los libros de papel, luz. A cambio, nos evitará numerosos problemas de visión. También hay que considerar la importancia del tamaño. Se acusa la diferencia entre un e-reader de 5 pulgadas y uno de seis o de siete pulgadas. Al tener un mayor tamaño, cabe más texto en la pantalla y resulta más cómoda la lectura.
Hay un fenómeno del que debemos advertir a sus Majestades. En los últimos tiempos muchas cadenas de librerías y de venta on-line han sacado al mercado sus propios e-readers. Independientemente de su calidad, hay que tener en cuenta que el hecho de comprar uno de esos e-readers seremos clientes de por vida de dicha cadena para adquirir libros. Si ésta es extranjera puede ser que nos encontremos con un lector excelente que no tiene libros en español para leer -o muy escasos, lo que en el caso de lectores compulsivos puede ser un problema-.

Por otro lado, podemos querer un aparato que dé más prestaciones: que nos permita conectarnos a Internet, acceder a nuestro correo electrónico, redes sociales...etc. En tal caso, ya no estamos pidiendo un e-reader sino un tablet, una opción más compleja y desde luego más cara si es de calidad. No nos encontramos ya ante un mero lector, sino ante lo que se puede llamar un tipo de ordenador.
Es tarea de cada uno pensar qué es lo que realmente necesita y el no llenarse de gadgets que luego no va a utilizar.
En cualquier caso, la Navidad se acerca, y con ella el deseo de pedir unos regalos para todos los seres cercanos que les demuestren nuestro afecto. No será a fuerza de talonario como demostraremos nuestro cariño por ellos, sino pensando realmente en sus gustos y aficiones. Existen libros sobre todos ellos y por ello el libro es sin duda, el regalo más agradecido.

13 de diciembre de 2011

Los tesoros de la Biblioteca Nacional







Ni los incunables, ni las partituras antiquísimas …uno de los objetos que más atrapa la atención del visitante en la muestra es el primer ordenador portátil usado en la Biblioteca Nacional.

Fue allá por 1996 y el “mamotreto”, visto por nuestros ojos acostumbrados a la planicie de los dispositivos actuales, costó la friolera de un millón de pesetas de la época.

Un recorrido por la historia de la magna Biblioteca- desde su fundación (1711) con las colecciones francesas de Felipe V hasta el último grito en catalogación digital- es el objetivo de la exposición Biblioteca Nacional de España: 300 años haciendo historia (hasta el 15 de abril), que abre el fuego de los actos de celebración del tricentenario de la institución cultural más antigua de España y será inaugurada este martes por los reyes. Y es que pocas como ella pueden presumir de atesorar uno de los fondos más ricos e universales del mundo.

El viaje por las entrañas del gigante no es fácil y dadas las dimensiones de sus catálogos- más de 28 millones de documentos almacenados, 250 kilómetros lineales de estanterías en sus sedes de Recoletos y Alcalá de Henares- sacar a la luz algunos de sus tesoros ha requerido una intensa labor de síntesis por parte de sus organizadores.

“Ha costado montar la exposición dos años y se han sacado más de 240 obras. Aunque es imposible abarcarlo todo”, confiesa apenado el comisario, José Manuel Lucía, catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense e investigador asiduo durante más de dos décadas.

Entre las joyas expuestas abundan las curiosidades, que nos desvelan que en los riquísimos fondos “hay más que libros”. Mapas, estampas litográficas, fotografías, archivo sonoro, cartelería, códices e incunables se disputan espacio y protagonismo.

Ana Belén García Flores

Más información: RTVE

12 de diciembre de 2011

El vaso de plata



El vaso de plata no es un libro de cuentos. Tampoco puede ser calificado como  novela. Este libro del filósofo y especialista en Teoría del Arte en la Universidad Pompeu Fabra, es una sucesión de narraciones relacionadas entre sí por dos elementos fundamentales: el tema y el protagonista.
El tema que late detrás de todos los cuentos es la formación de la personalidad durante los difíciles años de la juventud. Éste asunto es abordado a través de Miguel, un narrador en primera persona que refiere, a posteriori, en un momento indeterminado de la edad adulta, algunos de los acontecimientos que  le impresionaron en su tránsito a la madurez y consolidaron su personalidad. El valor simbólico del título no escapa a nadie: el vaso es el recipiente en el que se vuelca la experiencia, el alma del protagonista,
El autor logra dar una mayor unidad a la obra a través de la estructura de la misma. Las narraciones que lo componen llevan los nombres de las obras de misericordia. Así, está dividido en dos secciones: siete cuentos referidos a las obras de misericordia corporales y siete a las espirituales. 
Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención de todas los relatos es su profunda sensibilidad. El escritor es capaz de captar en un  sólo relato el dolor, el sentimiento de injusticia, la ternura, la generosidad y todo ello sin caer en la cursilería, con un marcado sentido del humor, que atenúa lo que podrían calificarse de experiencias duras por parte del protagonista.
Otro elemento que destaca de este libro es la palabra medida del narrador. No sobra nada. Se presenta un ambiente, un momento de la adolescencia y el conflicto con su desenlace. Éste es todos los casos brillante, no tanto por ser original o inesperado, sino por el modo en que es presentado.
No voy a desvelar muchos elementos argumentales del que considero uno de los mejores libros que he leído este año. Sólo os puedo decir que a lo largo de las páginas, el lector podrá encontrarse a Miguel salvando a un gato atrapado en un árbol, cayendo en la tentación de pintar las uñas a su abuelo que se ha quedado dormido, aprendiendo a experimentar la música y su mensaje, junto a su hermano a quien han robado la ropa en la playa o en el entierro de su abuelo. 
El vaso de plata es una obra que devuelve la esperanza de poder encontrar grandes escritores en la narrativa española actual.

Ficha técnica:

El vaso de plata / Antonio Marí; prólogo de Ignacio Martínez de Pisón -- Barcelona : Libros del Asteroide, 2008. 111 pp

6 de diciembre de 2011

Haiku


Nuestra escritora de haikus, Susana Benet termina de presentar en Madrid su libro Huellas de escarabajo, acompañada del poeta Andrés Trapiello. El acto, lejos de ser una ceremonia fría o comercial, se convirtió pronto en una reunión de amantes de la poesía japonesa, a los que Susana deleitó con un haiku inédito:

Saqué del agua
a la avispita muerta,
… y estaba viva.

1 de diciembre de 2011

Un libro para mayores

¿Quién no ha leído en su infancia o juventud alguna versión de Peter Pan? ¿Alguien desesperó ante la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas? ¿Y quién no se vio en la boca del lobo siguiendo a Caperucita Roja por el bosque? Si alguno de vosotros se siente identificado con ese lector y lo siente todavía en su interior que no haga otra petición para esta Navidad: Cuentos silenciosos de la editorial Edelvives, una recopilación de las ilustraciones de los principales cuentos editados e ilustrados en esta editorial y que lleva un año en el mercado conquistando lectores.
El precio no es exageradamente caro para el contenido cuidado de la obra: 25 euros. Aquí os dejo un vídeo para que empecéis a considerar su petición.




Enlaces relacionados: Ilustraciones de Benjamin Lacombe

25 de noviembre de 2011

En recuerdo de Edgar Allan Poe

Recuerdo perfectamente mi primer encuentro con la obra de Edgar Allan Poe. Tenía yo 12 años y habían llegado las deseadas vacaciones de verano. Sin embargo, al cabo de un mes, debido al exceso de tiempo libre en una ciudad de la que habían huido la mayor parte de mis amiga me aburría. Y eso no podía ser. A grandes males, grandes remedios y el mejor que yo conocía era la lectura. Así que me las arreglé para engatusar a mis padres -que por otro lado siempre se mostraban partidarios del fomento de la lectura- para ir a una librería y comprar dos libros. Los dos eran de la editorial Anaya y se titulaban respectivamente El misterio del cuarto amarillo y El gato negro.Si el primero no me causó ninguna impresión, el segundo me conmocionó profundamente. Los relatos de Edgar Allan Poe producían horror. No daban miedo, pero su lectura suscitaba en el inconsciente, de un modo misterioso una sensación de inquietud. En algunos casos la resolución de la trama era sencilla -como en el de El entierro prematuro- en otros, se resolvía favorablemente, como en El pozo y el péndulo. Sin embargo, en todos reinaba una atmósfera oscura que me impedía conciliar el sueño con tranquilidad. Además de la maravillosa escritura de Poe, que no dejaba una sola palabra al azar, ayudaban a producir este efecto desazonador  las ilustraciones de Harry Clarke. En blanco y negro, en unas hojas de color brillante, que hoy veo ligeramente amarillentas, las imágenes del ilustrador irlandés que tan honda impresión me causaron. 
Este año, la editorial Edelvives ha publicado Cuentos macabros, una re-edición de varios cuentos de Poe, ilustrados por otro maestro del dibujo, Benjamín Lacombe. Por desgracia todavía no poseo ese libro, aunque espero poder pedirlo a los Reyes. 
A continuación pongo a vuestro alcance los dibujos del libro con el que conocí al escritor norteamericano, así como la información que he conseguido sobre el nuevo libro de Edelvives.

El gato negro
El entierro prematuro
El pozo y el péndulo





Ligeia
El barril de amontillado                                                     Descenso al Maelstrom
Berenice
Los tiempos han cambiado y la editorial Edelvives ha empleado la informática para anunciar su nuevo libro, cuyas ilustraciones, más coloridas, no dejan por ello de tener un efecto lúgubre.











Entradas relacionadas: El cuervo, Aniversario de Edgar Allan Poe, El entierro prematuro

21 de noviembre de 2011

Líbranos del bien



Göteborg. Suecia. En un parque de la ciudad es encontrado un cadáver descuartizado y completamente irreconocible.
El hecho de que el cuerpo no contenga sangre y que no exista el más mínimo rastro en la nieve caída  la noche anterior dejan perpleja a la médico forense Karin quien, junto con el departamento de policía de la ciudad dirigido por el detective  Nils Knöve, se encarga de un caso que se complica cuando se descubre que el cadáver es el de una modelo rusa, cuya desaparición se encuadra en el de un supuesto tráfico de órganos en el norte de Suecia.
Para colmo de males, el trabajo de Karin y el detective Knöve se complica por los problemas familiares del detective que está tramitando su divorcio.
Este resumen sería perfectamente aceptable para un lector del siglo XXI, acostumbrado a la continua publicación de novela negra nórdica, caracterizada por casos  sangrientos, ubicados en escenarios algo lejanos, llenos de hielo, sin luz, en los que la vida de los personajes se desenvuelve en un ritmo de trabajo que llena el tiempo más íntimo y en el que la familia termina resintiéndose por ello.
En este sentido, las novela novela de Donna Leon que hoy reseño, Líbranos del bien, presenta un caso muy distinto: no hay cadáveres, la acción se sitúa en Venecia y el encargado de resolver el caso es un comisario felizmente casado desde hace 25 años.
La trama comienza cuando unos de carabinieri encapuchados irrumpen a las tres de la madrugada en casa de un pedriatra y su esposa y después de propinar al médico una brutal paliza, les arrebatan a su hijo, un bebé de tan sólo dieciocho meses, acusándolos de haberlo comprado en el mercado de niños existente en el sur de Italia.
El comisario Brunetti, avisado por una vecina de los gritos y el ataque  que ha ocurrido, comienza una investigación que le conduce a un complejo negocio de bebés, dirigido a parejas que, afectadas por problemas de fertilidad, deciden que tienen derecho a tener un hijo a cualquier precio.
Por otro lado, el inspector Vianello descubre una operación de varios farmacéuticos para conseguir dinero mediante la gestión de consultas inexistentes en la medicina pública. La autora borda la narración al lograr conectar ambos hilos narrativos en una historia de final inesperado.
Lo más destacado de esta obra es el hecho de que Donna Leon no se dedica a desarrollar  un argumento policiaco típico. En esta novela, la escritora norteamericana residente en Venecia, se ocupa de plantear numerosos problemas sociales de implicaciones morales: el control de la natalidad, el deseo de paternidad y el derecho al mismo por parte de las parejas que no pueden tener hijos, los problemas de la justicia planteada como una tarea del individuo, el aborto o la inmigración ilegal.
El inconveniente es que Donna Leon adopta las posturas políticamente correctas del momento mostrando su pensamiento  sin tapujos y abordando los personajes que defienden ideas contrarias a las que ella propugna como seres hipócritas, malvados o totalmente aislados de la realidad y problemas actuales.
En definitiva, nos encontramos ante  una novela policiaca distinta a las que habitualmente se ven en los escaparates, con una tramas inteligente, que se ve oscurecida por su intento de defender a través de la trama unas posturas ideológicas. Calificándola a grandes rasgos, Líbranos del bien, podría ser considerada como  una novela negra de tesis. El hecho de que se planteen temas de la envergadura moral y social de los que aparecen en la obra exige un tratamiento mucho más fino y no tan sesgado como el que hace Donna Leon, quien sin embargo, merece un aplauso por no quedarse en un argumento comercial sin ningún tipo de implicación.

11 de noviembre de 2011

El libro en Grecia y Roma




"Si la mirada de la joven romana que nos observa desde uno de los frescos pompeyanos más conocidos, por uno de esos azares espacio-temporales a los que nos tiene acostumbrados el cine, acabara recalando en la sociedad moderna de principios del año 2010, se encontraría ante algo que le resultaría enormemente familiar. Y es que, en un momento histórico dominado por la tecnología y ante un panorama prácticamente irreconocible, vería que algunos de nuestros contemporáneos siguen practicando la vieja costumbre de tomar notas con una especie de punzón, con el que escriben sobre una extraña tablilla electrónica a la que llaman pda, smartphone o tabletpc. En esencia, y salvando las abismales distancias que separan su época de la nuestra, esa joven del pasado grecorromano se encontraría ante los mismos gestos, el mismo instrumento (un stilus) y el mismo soporte (una tablilla) que ya se utilizaban en vida de Pericles o de Trajano. Algo similar, en definitiva, a los instrumentos que la joven muestra orgullosa ante nuestros ojos. Sería como si el tiempo, en este aspecto particular, no hubiera pasado. Como si un soporte de escritura, que a fin de cuentas es el más antiguo que conocemos, hubiera vencido al paso inexorable de los años."
Con estas palabras comienza el libro de Juan Carlos Iglesias Zoido, El libro en Grecia y Roma. Este manual, de apenas 150 páginas, repasa la historia del libro en el mundo clásico en tres capítulos dedicados respectivamente a los soportes, los formatos del libro y su producción, lectura y transmisión.
En el capítulo dedicado a los soportes el autor aborda en secciones separadas cada uno de ellos -tablillas, papiros, otros materiales y utensilios del copista-, repasando muy brevemente la historia de los mismos y sus peculiaridades en Grecia y en Roma.
En el segundo capítulo, Juan Carlos estudia las formas en que se presentan dichos soportes: rollo, códice y la transición definitiva del primero al segundo.
Finalmente, en el último de las partes de la obra se interna en el mundo de la lectura, en el que trata, como no, de las bibliotecas de la antigüedad.
Podría parecer que el libro termina aquí. Pero esto es sólo el principio. La obra presenta una sección bibliográfica que resulta de gran interés para todos los interesados en la historia de libro, así como una sección de enlaces a distintas páginas web en las que el lector puede encontrar muestras digitalizadas de materiales de la antigüedad. Finalmente y como colofón, presenta una serie de textos  grecolatinos sobre libro de la época, entre los que me permito destacar los epigramas de Marcial, seguida de un glosario de los términos codicológicos.



El libro en Grecia y Roma . Soportes y  formatos /  Juan Carlos IGLESIAS  ZOIDO .-- Cáceres : Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones, 2010.
148 pp.

9 de noviembre de 2011

El sueño



Josef K. soñó: Era un día hermoso, y K. quiso salir a pasear . Apenas dió dos pasos, llegó al cementerio.
Vió numerosos e intrincados senderos, muy numerosos y nada prácticos; K. flotaba sobre uno de esos senderos como sobre un torrente, en un inconmovible deslizamiento. Su mirada advirtió desde lejos el montículo de una tumba recién cubierta, y quiso detenerse a su lado.
Ese montículo ejercía sobre él casi una fascinación y le parecía que nunca podría acercarse demasiado rápidamente. De pronto, la tumba casi desaparecía de la vista, oculta por estandartes que flameaban y  entrechocaban con fuerza; no se veía a los portadores de los estandartes, pero era como si allí reinara un gran júbilo. Todavía buscaba a la distancia, cuando vió de pronto la misma sepultura a su lado, cerca del camino; pronto la dejaría atrás. 
Saltó rápidamente al césped. Pero como en el momento del salto el sendero se movía velozmente bajo sus pies, se tambaleó y cayó de rodillas justamente frente a la tumba. Detrás de ésta había dos hombres que sostenían una lápida en la tierra, donde quedó sólidamente asegurada. Entonces surgió de un matorral un tercer hombre, en quién K. inmediatamente reconoció a un artista. Sólo vestía pantalones y una camisa mal abotonada; en la cabeza tenía una gorra de terciopelo; en la mano un lápiz común, con el que dibujaba figuras en el aire mientras se acercaba Apoyó ese lápiz en la parte superior de la lápida, que era muy alta; el hombre no necesitaba agacharse, pero sí inclinarse hacia adelante, porque el montículo de tierra (que evidentemente no quería pisar) lo separaba de la piedra. 
Estaba de puntillas y se apoyaba con la mano izquierda en la superficie de la lápida. Mediante un prodigio de destreza logró dibujar con un lápiz común letras doradas y escribió: "Aquí yace". Cada una de las letras era clara y hermosa, profundamente inscrita y de oro purísimo Cuando hubo escrito las dos palabras, se volvió hacia K. quien con gran ansiedad por saber cómo seguiría la inscripción, apenas se preocupaba por el individuo y sólo miraba la lápida. 
El hombre se dispuso nuevamente a escribir, pero no pudo, algo se lo impedía; dejo caer el lápiz y nuevamente se volvió hacia K. Esta vez K. lo miró y advirtió que estaba profundamente perplejo, pero sin poder explicarse el motivo de su perplejidad. Toda su vivacidad anterior había desaparecido. Esto hizo que también K. comenzara a sentirse perplejo; cambiaban miradas desoladas; había entre ellos algún odioso malentendido, que ninguno de los dos podía solucionar. Fuera de lugar, comenzó a repicar la pequeña campana de la capilla fúnebre, pero el artista hizo una señal con la mano y la campana cesó. Poco después comenzó nuevamente a repicar; esta vez con mucha suavidad y sin insistencia; inmediatamente cesó; era como si solamente quisiera probar su sonido. 
K. estaba preocupado por la situación del artista, comenzó a llorar y sollozó largo rato en el hueco de sus manos. El artista esperó que K. se calmara y luego decidió , ya que no encontraba otra salida, proseguir su inscripción . El primer breve trazo que dibujó fué un alivio para K. pero el artista tuvo que vencer evidentemente una extraordinaria repugnancia antes de terminarlo; además, la inscripción no era ahora tan hermosa, sobre todo parecía haber mucho menos dorado, los trazos se demoraban, pálidos e inseguros; pero la letra resultó bastante grande. Era una J.; estaba casi terminada ya, cuando el artista, furioso, dió un puntapié contra la tumba y la tierra voló por los aires. 
Por fin comprendió K.: era muy tarde para pedir disculpas; con sus diez dedos escarbó en la tierra, que no le ofrecía ninguna resistencia; todo parecía preparado de antemano. Sólo para disimular, habían colocado esa fina capa de tierra; inmediatamente se abrió debajo de él un gran hoyo, de empinadas paredes, en el cual K. impulsado por una suave corriente que lo colocó de espaldas, se hundió. Pero cuando ya lo recibía la impenetrable profundidad esforzándose todavía por erguir la cabeza, pudo ver su nombre que atravesaba rápidamente la lápida, con espléndidos adornos. 
Encantado con esta visión, se despertó. 

Franz Kafka

8 de noviembre de 2011

Las aventuras de Wesley Jackson

Para Francis.


No es mucha la información disponible sobre William Saroyan. Nacido en Fresno en 1908 en el seno de una familia de inmigrantes armenios, ingresa a la edad de  tres años en un orfanato tras la muerte de su padre. En 1925, tras haber sido expulsado varias veces del instituto por falta de disciplina, Saroyan, trabaja con su tío, viaja a Nueva York y a San Francisco, ciudad en la que terminará realizando pequeños trabajos mal pagados que compagina con largas estancias en la biblioteca pública y redactando con su inseparable máquina de escribir.
En 1932 publica sus primeros poemas en una revista armenia. Dos años más tarde, con la aparición del Joven audaz sobre el trapecio volante, alcanza un éxito rotundo entre el gran público y la crítica de su país. Tras realizar viajes por Europa y América y  publicar varias obras de importancia menor, Saroyan ingresa en 1942 en el Ejército de los Estados Unidos.
Ese mismo año escribe La comedia humana, una de las novelas con las que conseguirá una mayor fama. Ya en 1944 el Gobierno de su país le contrata para que escriba una novela bélica, que aliente a los soldados de sus filas. A cambio, le prometen dejarle volver desde Londres, donde se encontraba en aquel momento, a América para ver a su mujer y a su hija recién nacida.
Saroyan escribió entonces Las aventuras de Wesley Jackson, una novela sobre la guerra, pero en ningún caso belicista, por lo que no recibió la recompensa prometida.
Las aventuras de Wesley Jackson es una narración de un joven con 18 años, de San Francisco, quien cuenta en primera persona todos los sucesos que le acontecen desde que ingresa en el ejército de los Estados Unidos con motivo del estallido de la Segunda Guerra Mundial. El padre de Wesley, un bebedor empedernido, se preocupa de que su hijo reciba una educación moral para que sea mejor persona que lo que él ha sido. Y Wesley es una buena persona. Es un personaje excepcional, que abre su interior ante los ojos del lector sin pudor alguno para desvelar los secretos aparentemente más nimios de su personalidad: su canción favorita es Valencia, echa de menos a su madre y a su hermano, no le gusta la guerra y, lo que para él es muy importante, es terriblemente feo.
No es esa sin embargo la impresión que cala más en la conciencia del que lee esta novela, en la que el protagonista evoluciona interiormente, sin perder nunca su pureza. Nos encontramos ante una novela de aprendizaje, en la que las referencias autobiográficas están muy presentes.
Wesley comienza siendo un ser muy ingenuo e inocente. Escribe una carta destinada a su profesora de la escuela dominical de la Iglesia Presbiteriana, con la ilusión de recibir una respuesta. Todos los chicos del ejército escriben cartas y reciben respuestas.
Pero Wesley no recibe la contestación que espera. De hecho no es la señorita Fawkes la que responde a su carta, sino el pastor de la iglesia, que además de anunciarle la muerte de su antigua profesora, le dice a Wesley algo que él nunca había podido imaginar: tiene madera de escritor y debe seguir ejerciendo como tal.
Al principio -confiesa Wesley- pensé que aquel tipo debía de estar chiflado, pero no tardaría en seguir su consejo, y por eso, ahora estoy escribiendo esta historia, que trata de mí mismo, y también de otra gente, de la que sólo puedo contar lo que sé.

Así al mismo tiempo que se inicia como soldado, Wesley estrena su vocación de escritor. No quiero desentrañar la trama de la obra y por ello me atendré a las palabras que Saroyan pone en boca de su personaje: la novela trata de los hechos que le suceden al protagonista y a sus amigos a lo largo del conflicto, en diversas ciudades aliadas.  Sobre ellos Wesley nunca se manifiesta indiferente. Siempre se compromete moralmente tomando partido por el ser humano. De este modo se convierte en portavoz de un humanismo optimista, que a veces puede resultar excesivo, pero que no debe confundirse con una ignorancia de la maldad presente en el mundo. Wesley la ve, la rechaza y a la vez se resigna a ella como muestra de la pequeñez del ser humano. 
En cuanto a los fallos de la novela, quizá podamos señalar su extensión. Probablemente el resultado de la obra hubiera sido más efectivo con una obra más corta.
En esta novela, William Saroyan se acerca a la excelencia de La comedia humana. En palabras de un amigo, "La comedia humana es a La Iliada, lo que Las aventuras de Wesley Jackson a La Odisea". Con todo no faltan detractores de esta obra de Saroyan, a los que se oponen otras opiniones más mesuradas.





Ficha técnica
Las aventuras de Wesley Jackson / Saroyan, William; traducción de J. Martín Lloret .-- 1ª ed .-- Barcelona : Acantilado, 2006.
390 p. ; 21 cm .-- (Narrativa de Acantilado ; 103)
Traducción de: The adventures of Wesley Jackson


31 de octubre de 2011

Halloweeen is dead



La tranquilidad del crepúsculo era simple apariencia. Bajo la mano mortecina de la niebla, el sembrado iba adquiriendo un aspecto inquietantemente fantasmal. El silencio era absoluto. La vida, que antes bullía festiva entre los senderos y las cercas, se había extinguido con el último rayo de sol. Los campesinos presintiendo en sus huesos lo que había de ser la noche,  se habían retirado prudentemente a sus casas en busca de seguridad.
Oculta entre las matas, una culebra se deslizó con rapidez. Una presencia, unos susurros, unas risas que helaban la sangre avanzaban por el campo.
Permaneció absolutamente inmóvil, sin respirar, tratando de camuflarse entre los ramajes y hojas caídas, como si aquello no fuera con ella, si bien no era así. Su pequeño corazón latía con fuerza, alterado por la amenaza de la Guadaña.
Las siemprevivas que bordeaban el sendero se movían al hilo de las palabras murmuradas por unos labios invisibles, siempre ávidos de sangre.
Y la inocente y sencilla calabaza sintió que el corazón se le paraba definitivamente cuando una mano se posó sobre ella y la voz dijo: 
- ¡Ana! ¿Has visto qué calabaza más grande? Seguro que Juan y Pedro se llevarán un susto de muerte cuando vengan a casa.


27 de octubre de 2011

La cucaracha soñadora




 Era una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha.


Augusto Monterroso

Enlaces relacionados: Un problema de aspecto, Dinosaurios

24 de octubre de 2011

El Quijote interactivo


 

No descubrimos América si afirmamos con absoluta rotundidad que la difusión y la digitalización de fondos son las dos principales preocupaciones/ocupaciones de la BNE en la actualidad. No puede una biblioteca cabecera nacional quedarse atrás en el afán modernizador del mundo bibliotecario de un país. 
Uno de los exponentes más claros -y también más conseguidos- de estos nuevos objetivos de nuestra Biblioteca Nacional es la sección de su Web (www.bne.es) o servicio como tal, llamado “El Quijote Interactivo”. Consiste esta iniciativa de la BNE en acercarse a la primera edición de la obra cumbre de Cervantes, conservada entre sus fondos.
El libro casi está en nuestras manos, acompañado (inéditamente) de contenidos anexos multimedia y de ayuda. Se han digitalizado a altísima calidad los dos ejemplares que se contienen en la BNE de la primera edición de la popular obra de Miguel de Cervantes: los de 1605 y 1615. Acompañando a este epicentro (es el núcleo principal del servicio), encontramos un portal interactivo al que se han incorporado mapas, ilustraciones, grabados y otros contenidos procedentes de 43 ediciones distintas del Quijote y de otras 21 obras más, todas pertenecientes a la BNE. También podemos ver al entrar en la sección, el vídeo de presentación de “El quijote interactivo en You Tube”. Es para no perdérselo.

Tomado de Dokumentalistas
Redactado por Enrique Navas Benito. Bibliotecario Universidad de Sevilla

20 de octubre de 2011

Lingüistas


Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.

De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:

 - ¡Qué sintagma!
 - ¡Qué polisemia!
-  ¡Qué significante!
- ¡Qué diacronía!
- ¡Qué exemplar ceterorum!
- ¡Qué Zungenspitze!
 -¡Qué morfema!

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.

Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: ''Cosita linda".


Mario Benedetti

19 de octubre de 2011

HAIKU




Rosa en un vaso,
aún zumban las abejas
en mi memoria.

(de: "Huellas de escarabajo", Edit. Comares)

13 de octubre de 2011

Flavia de los extraños talentos



Reconsiderando que mi última elección de un libro en la biblioteca no había sido plenamente satisfactoria, decidí cambiar el criterio selectivo. En lugar de seleccionar el libro sólo por su título y supuesto tema, adopté una postura frívola. Y me llevé a casa un libro rojo, de aspecto llamativo, titulado Flavia, de los extraños talentos.
No recomiendo a nadie que adopte eternamente un criterio tan superficial para elegir un libro, aunque he de confesar que en esta ocasión, ¡oh milagro!, funcionó. Flavia de los extraños talentos es exactamente lo que uno espera de un libro rojo, en el que se ve perfilada en negro la silueta de una niña sentada en un sillón con un cuervo en el respaldo.
Flavia es una niña que ha crecido en condiciones poco habituales: su madre murió cuando ella era pequeña; su padre, obsesionado por su muerte, vive dedicado en cuerpo y alma a la filatelia y sus hermanas Ophelia y Daphne sólo piensan en chicos y en leer.
Pero Flavia tiene un tesoro: su afición por la química, más específicamente, por los venenos. Aprovechando un laboratorio que un antepasado suyo fue creando en una de las partes del caserón en el que vive la familia, Flavia ha ido aprendiendo todos los secretos de la química y de los métodos científicos. 
Lo que en principio parece una afición algo rara, se convierte en el instrumento esencial con el que la pequeña Flavia intentará resolver un asesinato que se comete en el jardín de su casa y del que su padre es el principal sospecho.
Sarcástica,  llena de humor y sobre todo correctamente escrita y planificada de principio a fin, Flavia de los extraños talentos es una obra excelente para adultos que deseen refrescar sus ideas después de leer libros complicados y también para jóvenes a los que les guste leer, a partir de unos 14 años. El libro captura la atención  del lector y el ritmo de los acontecimientos va in crescendo, siendo prácticamente imposible despegarse de él en los últimos capítulos.


Ficha técnica
Fecha de publicación: 06/10/2009
423 páginas
ISBN: 978-84-08-08846-2
Código: 515230
Formato: 15 x 23 cm.
Tomo 1
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Planeta Internacional

8 de octubre de 2011

La hora 25


El fenómeno se repetía como en el Día de la marmota: ir a la biblioteca, pasear tiempo y tiempo los ojos por las estanterías buscando el libro para descansar, sacar un libro, llegar a casa, abrir el libro y sentir cómo las palabras no estaban puestas en la página más que por un único motivo: $. Al día siguiente, devolución del libro y vuelta a empezar el proceso de selección.
Se hallaban mis ojos en uno de estos reconocimientos infructuosos, cuando vi un libro: La hora 25. Aparte de reminiscencias radiofónicas, no había en él nada que me atrajese: una portada en negro y violeta llena de cabezas de soldados nazis, un autor rumano desconocido del siglo XX y una editorial, El Buey Mudo, que no conocía de nada. Sin embargo, lo elegí (o tal vez me eligió, quién sabe).
La hora 25 es una novela que, sin ser de tesis, trata de demostrar una idea del autor: llegará un momento en que la sociedad occidental sufrirá una revolución técnica. Fruto de ella los seres humanos se convertirán en "los proletarios de una sociedad organizada según la necesidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos, es decir, los ciudadanos técnicos." En la sociedad técnica el hombre sólo tiene un valor técnico social y por ello puede acontecerle cualquier hecho: "Pueden detenerle y enviarle a hacer trabajos forzados, exterminarle, obligarle a a efectuar quién sabe qué trabajos para un plan quinquenal, para la mejora de la raza u otros fines necesarios a la sociedad técnica, sin ningún miramiento para su persona. La sociedad técnica trabaja exclusivamente según leyes técnicas manejando solamente abstracciones de planos y teniendo una sola moral; la producción."
Éste sombrío panorama es el que se propone retratar en una novela uno de los personajes de la obra, Traian, un escritor de éxito. Para ello decide basarse en las personas que le rodean y los acontecimientos que marcan sus vidas. Entre ellas destaca Ion Moritz, un rumano que es acusado de ser judío por un gendarme del pueblo que desea a su esposa. Iohann sufre en su propio nombre el reflejo de la incapacidad de la sociedad de comprender al individuo y se ve obligado a cambiar en numerosas ocasiones las declaraciones sobre su origen:
"En toda mi vida -dice en un momento el personaje- no he deseado más que unas cuantas cosas: poder trabajar, tener donde cobijarme con mi mujer y mis hijos y llevarme algo a la boca.
¿Me han detenido ustedes por eso?
Los rumanos mandaron un gendarme a requisarme, como se requisan las cosas o los animales. Y yo dejé que me requisaran. Tenía las manos vacías y no podía luchar contra el Rey, ni siquiera contra el gendarme que llevaba fusil y pistolas. Pretendieron que me llamaba Iacob y no Ion, como me había bautizado mi madre. Me encerraron con una multitud de judíos, en un campo rodeado de alambre espinoso -como ganado-, y me obligaron a hacer trabajos forzados. Comíamos en rebaño, como el ganado, bebíamos té en rebaño y acaso pretendían llevarme también un día al matadero en rebaño también. Los otros fueron, sin duda. Pero yo me escapé.
¿Me detuvieron ustedes a causa de eso? ¿Me detuvieron porque me evadí antes de ser conducido al matadero?
Los húngaros pretendieron que no me llamaba Iacob, sino Ion, y me detuvieron porque era rumano. Me torturaron de una manera inhumana y luego me vendieron a los alemanes. Éstos pretendieron que no me llamaba Ion, ni Iacob, sino Ianos, y me torturaron de nuevo porque era húngaro. Luego un coronel me dijo que no me llamaba Iacob, ni Yankel, sino Iohnn, y me obligó a ser soldado..."
El caso de Moritz es uno de los que recorren la obra. Como se puede ver en los fragmentos reproducidos, el escritor tiene un estilo vivo, apasionado. El problema es que pone su estilo al servicio de la idea y lo que podría haber sido un gran libro, se convierte en un libro demasiado largo para demostrar el futuro de una sociedad que abandona la cultura, la belleza y al ser humano; o tal vez pueda considerarse como una obra escrita demasiado rápido por G. Virgil Gheorguiu, quien de haber elaborado más la estructura y haber insistido de un modo menos explícito en sus tesis, estaría en un lugar más destacado de la literatura rumana.
Gheorguiu se merece mi agradecimiento por haberme proporcionado una obra con contenido y una pequeña reprimenda por su visión negra y violeta de la realidad, que me ha hecho correr de nuevo a la biblioteca a buscar otro libro


7 de octubre de 2011

Nace la plataforma "librosinlibro.es"


Contenidos digitales de fácil acceso y sin DRM (digital rights management) y precios un 40 por ciento más bajos que en papel son la señas de identidad de la 'librosinlibro.es', una plataforma de comercialización de contenidos digitales impulsada por tres pequeñas editoriales. 
"Si logras hacer algo que sea sencillo, fácil, barato y con calidad, no hay que temer a la piratería", afirma el editor de Rey Lear y Reino de Cordelia, Jesús Egido. Sus compañeros en esta aventura digital son Eduardo Riestra, de Ediciones del Viento y José Ángel Zapatero de Menoscuarto.
El proyecto comenzó hace dos años cuando el mercado del libro digital era una "nebulosa", explica Eduardo Riestra, y precisa que el mercado potencial de los contenidos digitales es un "universo de 400 millones de personas en todo el mundo". Ya hay disponibles más de 70 títulos y esperan que antes de final de año alcancen los 200. 
REPARTO JUSTO DE DERECHOS DE AUTOR Preconizan también "un ejercicio amable del libro electrónico", que minimice las prácticas fraudulentas y facilite su expansión por las redes sociales y un reparto justo de derechos de autor, que esperan llegue al 40 por ciento en la mayoría de los casos. 
Han copiado el modelo de Estados Unidos e incluso han aprendido a digitalizar allí en la frontera con México. A esta iniciativa, que comenzó en septiembre a funcionar oficialmente, tras unos meses de prueba ofreciendo descargas gratuitas, ya se han sumado Bartleby, Cálamo, Cangrejo Pistolero, Descrito, Difácil, E.D.A. libros y Proteus. Asimismo, reconocen la importancia de la labor "prescriptora" u "orientadora" del librero tradicional con quienes piensan establecer acuerdos para canalizar sus contenidos hacia las tiendas electrónicas de éstos en condiciones ventajosas. 
Respecto al DRM, que limita el uso de medios o dispositivos digitales a los que es posible descargar un contenido digital y que usan muchos editores y plataformas de venta de libros digitales, aseguran que no ha sido más que "un obstáculo" para el desarrollo del comercio del libro digital y por ello ofrecen sus contenidos sin protección. LIBROS SIN DRM "¿Por qué no vamos a confiar en los lectores si les ofrecemos calidad y precio? Además, los libros sin DRM se pueden leer y compartir en cualquier dispositivo sin ningún problema", apunta Jesús Egido y precisa que el DRM "dificulta mucho la descarga". Así una vez que descargas el libro en el ordenador desde 'librosinlibro' es posible descargarlo hasta cinco veces y luego copiarlo cuantas veces quiera el usuario.
Por su parte, Eduardo Riestra afirma que el verdadero enemigo del papel no es el libro electrónico, sino la "falta de cultura" y aventura que el libro electrónico será un verdadero "complemento" del libro de papel. En esta misma línea, pretenden que los lectores encuentren en la librería digital lo mismo que en las librerías físicas y ofrecen al usuario la posibilidad de elegir entre varios formatos (epub o mobipocket) e incluso poder acceder a las primeras páginas de novedades editoriales en dichos formatos. De cara al futuro, sus responsables ya están manteniendo contactos con grandes editoriales y están negociando con otros canales de distribución de contenidos.
Fuente: Portalic.es
Enlace de interés: librosinlibro.es

6 de octubre de 2011

El poeta sueco Tomas Tranströrmer, Premio Nobel de Literatura 2011


La Academia Sueca le ha galardonado porque, a través de la intensidad de sus lúcidas imágenes, nos aporta un acceso fresco a la realidad.


El poeta sueco Tomas Tranströmer ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2011, según ha anunciado hoy la Academia Sueca. El escritor sucede al hispanoperuano Mario Vargas Llosa, que logró el galardón el pasado año. La Academia ha decidido galardonar a Tranströmer «porque, a través de la condensidad de sus traslúcidas imágenes, nos aporta un acceso fresco a la realidad».
Tomas Tranströmer nació el 15 de abril de 1931 en Estocolmo. Sus padres, Helmy y Gösta Tranströmer, eran maestra de escuela y redactor respectivamente. Tras terminar el bachillerato en 1950 en el centro de enseñanza secundaria Södra Latin, comenzó sus estudios en Historia de la Literatura, Psicología e Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo, materias que formaron parte de su licenciatura en 1956. Trabajó como psicólogo en la prisión juvenil de Roxtuna
Después de haber completado sus estudios académicos fue contratado como asistente en el departamento de psicometría de la Universidad de Estocolmo en 1957. Al año siguiente se casó con Monica Bladh. Entre los años 1960 y 1966 trabajó como psicólogo en la prisión juvenil de Roxtuna, en las afueras de Linköping.
Tranströmer sufrió una apoplejía en 1990 que en gran medida lo privó del habla. Después de haber publicado poemas en diferentes revistas, Tranströmer publicó en 1954 el libro 17 dikter, uno de los debuts más destacados de la década. Ya aquí se nota el interés por la naturaleza y la música que caracteriza una gran parte de su producción. Con las siguientes colecciones de poemas Hemligheter på vägen (1958),  y Klanger och spår (1966) confirmó ante los críticos y el resto de los lectores su posición como uno de los principales poetas de su generación. El libro Östersjöar (1974) recoge fragmentos de una historia familiar de Runmarö, una isla del archipiélago de Estocolmo donde su abuelo materno trabajaba como práctico de costa y donde Tranströmer de niño pasó muchos veranos. Recuerdos de su infancia y juventud en los años 30 y 40 se encuentran también en el libro de memorias Poemas selectos y Visión de la Memoria (2009).
La mayor parte de las colecciones poéticas de Tranströmer se caracterizan por la austeridad, la concreción y las metáforas claras y expresivas. En sus últimos poemarios Góndola fúnebre (2000) y Den stora gåtan (2004) Tranströmer ha avanzado hacia unos formatos cada vez menores y hacia un mayor grado de concentración. Ya en la década de los 60, Tranströmer fue introducido en Estados Unidos por el autor Robert Bly. Desde entonces el interés por su poesía ha aumentado internacionalmente y ahora está traducido a más de sesenta idiomas. A lo largo de los años Tranströmer ha publicado también sus propias interpretaciones de poesía extranjera. Un volumen recopilatorio de sus traducciones fue publicado en 1999 bajo el título de Tolkningar.

Fuente: ABC Cultural

5 de octubre de 2011

Este tipo es una mina


 



No sabemos si fue a causa de su corazón de oro, de su salud de hierro, de su temple de acero o de sus cabellos de plata. El hecho es que finalmente lo expropió el gobierno y lo está explotando. Como a todos nosotros. 

Luisa Valenzuela

Haiku


Audaz jinete es
el viento sobre la hoja
de oro en el verde.

@María Ángeles Lluch

3 de octubre de 2011

Cómo me deshice de quinientos libros

 Para Jose Torres, sabio

Hace varios años leí un ensayo de no recuerdo qué autor inglés en el que éste contaba las dificultades que se le presentaron para deshacerse de un paquete de libros que por ningún motivo quería conservar en su biblioteca. Ahora bien, en el curso de mi existencia he podido observar que entre los intelectuales es corriente oír la queja de que los libros terminan de sacarlos de sus casas. Algunos hasta justifican el tamaño de sus mansiones señoriales con la excusa de que los libros ya no los dejaban dar un paso en sus antiguos departamentos. Yo no he estado, y probablemente no lo estaré jamás, en este último extremo; pero nunca hubiera podido imaginar que algún día me encontraría en el del ensayista inglés, y que tendría que luchar por desprenderme de quinientos volúmenes.
Trataré de contar mi experiencia. De pasada diré que es probable que esta historia irrite a muchos. No importa. La verdad es que en determinado momento de su vida o uno conoce demasiada gente (escritores), o a uno lo conoce demasiada gente (escritores), o uno se da cuenta de que le ha tocado vivir en una época en que se editan demasiados libros. Llega el momento en que tus amigos escritores te regalan tantos libros (aparte de los que generosamente te pasan para leer aún inéditos) que necesitarías dedicar todos los días del año para enterarte de sus interpretaciones del mundo y de la vida. Como si esto fuera poco, el hecho es que desde veinte años mi afición por la lectura se vino contaminando con el hábito de comprar libros, hábito que en muchos casos termina por confundirse tristemente con la primera.
Por ese tiempo di en la torpeza de visitar las librerías de viejo. En la primera página de Moby Dick Ismael observa que cuando Catón se hastió de vivir se suicidó arrojándose sobre su espada, y que cuando a él le sucedía hastiarse, sencillamente tomaba un barco. Yo, en cambio, durante años tomé el camino de las librerías de viejo. Cuando uno empieza a sentir la atracción de estos establecimientos llenos de polvo y penuria espiritual, el placer que proporcionan los libros ha empezado a degenerar en la manía de comprarlos, y ésta a su vez en la vanidad de adquirir algunos raros para asombrar a los amigos o a los simples conocidos.
¿Cómo tiene lugar este proceso? Un día está uno tranquilo leyendo en su casa cuando llega un amigo y le dice: ¡Cuántos libros tienes! Eso le suena a uno como si el amigo le dijera: ¡Qué inteligente eres!, y el mal está hecho. Lo demás ya se sabe. Se pone uno a contar los libros por cientos, luego por miles, y a sentirse cada vez más inteligente. Como a medida que pasan los años (a menos que se sea un verdadero infeliz idealista) uno cuenta con más posibilidades económicas, uno ha recorrido más librerías y, naturalmente, uno se ha convertido en escritor, uno posee tal cantidad de libros que ya no sólo eres inteligente: en el fondo eres un genio. Así es la vanidad ésta de poseer muchos libros. 
En tal situación, el otro día me armé de valor y decidí quedarme únicamente con aquellos libros que de veras me interesaran, hubiera leído, o fuera realmente a leer. Mientras consume su cuota de vida, ¿cuántas verdades elude el ser humano? Entre éstas, ¿no es la de su cobardía una de las más constantes? ¿A cuántos sofismas aludes diariamente para ocultarte que eres un cobarde? Yo soy un cobarde.
De los varios miles de libros que poseo por inercia, apenas me atreví a eliminar unos quinientos, y eso con dolor, no por lo que representaran espiritualmente para mí, sino por el coeficiente de menor prestigio que los diez metros menos de estanterías llenas irían a significar.
Día y noche mis ojos recorrieron una y otra vez (como decían los clásicos) las vastas hileras, discriminando hasta el cansancio (como decimos los modernos). ¡Qué increíble cantidad de poesía, qué cantidad de novelas, cuántas soluciones sociológicas para los males del mundo! Se supone que la poesía se escribe para enriquecer el espíritu; que las novelas han sido concebidas, cuando menos, para la distracción; y aún, con optimismo, que las soluciones sociológicas se encaminan a solución algo. Viéndolo con calma, me di cuenta de que en su mayor parte la primera, o sea la poesía, era capaz de empobrecer el espíritu más rico, las segundas de aburrir al más alegre y las terceras de embrollar al más lúcido. Y no obstante, qué consideraciones hice para descartar cualquier volumen, por insignificante que pareciera. Si un cura y un barbero me hubieran ayudado sin yo saberlo, ¿habrían dejado en mis estantes más de cien?
Cuando en 1955 visité a Pablo Neruda en su casa de Santiago me sorprendió ver que escasamente poseía treinta o cuarenta libros, entre novelas policiales y traducciones de sus propias obras a diversos idiomas. Acababa de donar a la Universidad una cantidad enorme de verdaderos tesoros bibliográficos. El poeta se dio ese gusto en vida; único estado, viéndolo bien, en el que uno se lo puede dar.
No haré aquí el censo de los libros que estaba dispuesto a desprenderme; pero entre ellos había de todo, más o menos así: política (en el mal sentido de la palabra, toda vez que no tiene otro), unos 50; sociología y economía, alrededor de 49; geografía general e historia general, 3; geografía e historias patrias, 48; literatura mundial, 14; literatura hispanoamericana, 86; estudios norteamericanos sobre literatura latinoamericana, 37; astronomía, 1; teorías del ritmo (para que la señora no se embarace), 6; métodos para descubrir manantiales, 1; biografías de cantantas e ópera, 1; géneros indefinidos (tipo Yo escogí la libertad , 14; erotismo, ½ (conservé las ilustraciones del único que tenía); métodos para adelgazar, 1; métodos para dejar de beber, 19; psicología y psicoanálisis, 27; gramáticas, 5; métodos para hablar inglés en diez días, 1; métodos para hablar francés en diez días, 1; métodos para hablar italiano en diez días, 1; estudios sobre cine, 8; etcétera.
Pero esto constituía nada más el principio. Pronto descubrí que eran pocas las personas que querían aceptar la mayor parte de los libros que yo había comprado cuidadosamente a través de los años perdiendo tiempo y dinero. Si bien esto me reconcilió algo con el género humano al descubrir que el mero afán de acumular no era una aberración tan generalizada, me causó las molestias consiguientes, por cuanto una vez decidido a ello, deshacerme de esos libros se convirtió en una necesidad espiritual apremiante. Un incendio como el de la Biblioteca de Alejandría, al que están dedicados estos recuerdos, es el camino más llano, pero resulta ridículo y hasta mal visto quemar quinientos libros en el patio de la casa (suponiendo que la casa lo tuviera). Y se acepta que la Inquisición quemara gente, pero la mayoría se indigna de que quemara libros.
Ciertas personas aficionadas a estas cosas me sugirieron donar todos esos volúmenes a tales o cuales bibliotecas públicas; pero una solución tan fácil le restaba espíritu aventurero al asunto y la idea me aburría un poco, además de que estaba convencido de que en las bibliotecas públicas serían tan inútiles como en mi casa o en cualquier otro sitio. Tirarlos uno por uno a la basura no era digno de mí, de los libros, ni del basurero. La única solución eran mis amigos. Pero mis amigos políticos o sociólogos poseían ya los libros correspondientes a sus especialidades, o eran enemigos de ellos en gran cantidad de casos; los poetas no querían contaminarse con nada de contemporáneos suyos a quienes conocieran personalmente; y el libro sobre erotismo era una carga para cualquiera, aun despojado de sus ilustraciones francesas.
Sin embargo, no quiero hacer de estos recuerdos una historia de falsas aventuras supuestamente divertidas. Lo cierto es que de alguna manera he ido encontrando espíritus afines al mío que han aceptado llevarse a sus casas esos fetiches, a ocupar un lugar que restará espacio y oxígeno a los niños, pero que darán a los padres la sensación de ser más sabios e incluso la más falaz e inútil de ser los depositarios de un saber que en todo caso no es sino un repetido testimonio de la ignorancia o la ingenuidad humanas.
Mi optimismo me llevó a suponer que al terminar estas líneas, comenzadas hace quince días, en alguna forma justificaría cabalmente su título; si el número de quinientos que aparece en él es sustituido por el de veinte (que empieza a acortarse debido a una que otra devolución por correo), ese título estaría más apegado a la verdad.

2 de octubre de 2011

Manzana

 
 La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la manzana que está a punto de caer sobre la cabeza de Newton. 
Eva toma una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente.
Es así como nunca llega a formularse la ley de gravedad.
 Ana María Shua

1 de octubre de 2011

Tempus fugit









Encima de un enorme iceberg a la deriva por el Atlántico Norte, un señor de Cuenca, funcionario de correos, y un pingüino discutían por el precio de un sello. El debate era agrio, visceral, a cara de perro, y quizás hubiera durado días, meses, años.

Pero el iceberg no.

Eloy Mon








27 de septiembre de 2011

La foto



Jaime y Paula se casaron. Ya durante la luna de miel fue evidente que Paula se moría. Apenas unos pocos meses de vida le pronosticó el médico. Jaime, para conservar ese bello rostro, le pidió que se dejara fotografiar. Paula, que estaba plantando una semilla de girasol en una maceta, lo complació: sentada con la maceta en la falda sonreía y... ¡clic!

Poco después, la muerte. Entonces Jaime hizo ampliar la foto -la cara de Paula era bella como una flor-, le puso vidrio, marco y la colocó en la mesita de noche.
Una mañana, al despertarse, vio que en la fotografía había aparecido una manchita. ¿Acaso de humedad? No prestó más atención. Tres días más tarde: ¿qué era eso? No una mancha que se superpusiese a la foto sino un brote que dentro de la foto surgía de la maceta. El sentimiento de rareza se convirtió en miedo cuando en los días siguientes comprobó que la fotografía vivía como si, en vez de reproducir a la naturaleza, se reprodujera en la naturaleza. Cada mañana, al despertarse, observaba un cambio. Era que la planta fotografiada crecía. Creció, creció hasta que al final un gran girasol cubrió la cara de Paula.

Enrique Anderson Imbert

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