1 de febrero de 2010

El primer círculo



Al principio de La divina comedia de Dante, el autor se encuentra con su modelo y maestro, Virgilio, quien se ofrece a guiarle por los diferentes estados a los que llega el hombre según haya sido su conducta mientras estaba vivo: el infierno, el purgatorio y el cielo. Y cuenta Dante cómo es el infierno: un cono con la punta hacia abajo formado por nueve círculos, de los cuales el noveno es el peor y en el se encuentra el mismo Lucifer.

A partir de esta idea nace la obra de Alexandr Solzhenitsi, El primer círculo, una novela bastante extensa, dedicada a describir las condiciones de vida en el círculo más habitable del infierno que constituyen los campos de concentración de la Unión Soviética.
El centro de la acción narrativa se centra en una sharashkka, una prisión especial donde se hallan confinados destacados científicos que pasan allí su condena por sus actitudes y actos contrarios al régimen comunista de un modo menos terrible a lo que ocurre en otros centros de la URSS, debido a sus conocimientos de diferentes ciencias que son necesarios para el avance del país.
"...! nunca me sentí tan beatíficamente feliz como hoy! ¿Dónde he venido a parar? Mañana no me harán marchar sobre agua helada! ¡Cuarenta gramos de mantequilla! ¿Pan negro en las mesas! ¡Los libros no están prohibidos! ¡Los carceleros no pegan a los presos? ¿Qué cumbre luminosa es esa? Me habré muerto? Lo estaré soñando? ¡Se me antoja que estoy en el paraíso!".

La ironía de la expresión refleja el horror del sistema penitenciario soviético, que aquí, en efecto, se encuentra atenuado, aunque no obvia algunas restricciones que tocan lo más hondo de la conciencia humana: prohibición de ver a los familiares, autorización para hacerlo en condiciones muy precarias, vigilancia de las cartas, de los movimientos y conversaciones de los presos entre sí.
En esta sharashkka de Moscú se recibe un cometido de capital importancia para el estado: averiguar, a través de los sistemas de identificación acústica que allí están desarrollando ingenieros y filólogos, de quién proviene la llamada que un alto mandatario comunista ha realizado a la embajada de Canadá para avisar de la elaboración en Rusia de una bomba atómica.
La obra no es un mero reportaje documental, es una narración en la que hay acción, reflexiones filosóficas,,un profundo análisis sobre la condición humana, cuando es puesta en una situación límite que le obliga a manifestar su verdadera naturaleza, por no hablar de la excepcional e irónica biografía de Stalin que intercala muy sabiamente el autor en la novela.
En resumen: una novela que trasmite conocimiento sobre una época, unas ideas y personas sin que por ello llegue a resultar pesada y de la que como señala Manuel García Posada:
"No podemos afirmar con toda seguridad que Solzhenitsyn diga toda la verdad, tampoco podemos asegurar que no mienta; pero se non è vero è ben trovato, queremos decir que es tal el aire de verdad, la sensación de verosimilitud, el tono de autenticidad que desprenden estas páginas, que se impone el desinteresado asentimiento. Los testimonios coincidentes existentes corroboran, por lo demás, la verdad del escritor, sólo que carecen de su potencia estética - vigor narrativo, creación de situaciones, modelado de Personajes -, esto es, de su capacidad de hacer literatura comprometida moralmente. La del escritor ruso se alinea con las obras de los grandes moralistas del siglo"


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