20 de octubre de 2010

Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades

Para Arantza.

“Polémica” es la idea que asociarán muchos de los interesados en Literatura al nombre de Harold Bloom (Nueva York, 1930) Este catedrático de Literatura de la Universidad de Yale se ha granjeado la suspicacia de un gran sector del mundo literario Por un lado ha manifestado su escepticismo sobre el modo de estudiar Literatura en las universidades anglosajonas; por otro, se ha opuesto irónica y tajantemente a algunos de los métodos de crítica literaria como el Feminismo o el Multiculturalismo. Su figura, sin embargo, se convirtió realmente en objeto de debate con la publicación de El canon occidental, una obra en que pretendía establecer las obras fundamentales de la tradición literaria occidental.
Más humilde es el propósito de Bloom en el presente libro. Con él pretende ante todo suscitar la pasión por la lectura y para ello ha reunido 40 relatos y 85 poesías, pertenecientes, en su mayoría, a autores decimonónicos de habla inglesa. Estos textos van dirigidos al lector niño que todo aficionado a la lectura esconde en su interior; un lector niño, que no puede dejar de sustraerse a la atracción que ejerce una trama bien contada.
Esta colección de textos está organizada en torno a las cuatro estaciones, un criterio que ya había utilizado Harold Bloom años antes en El viento y la lluvia: Antología de poemas para jóvenes. Dentro de cada estación se han agrupado textos con rasgos comunes, generalmente de tipo temático.
El carácter festivo y humorístico marca los poemas y relatos de la Primavera. Chesterton, Rudyard Kipling o Hearn son algunos de los creadores de estos textos en los que los hombres, ubicados en un estadio primitivo de la historia, desconocen la técnica.
En Verano se opera una evolución. Los personajes, más definidos, se ven obligados a utilizar sus cualidades para superar problemas aparentemente insolubles. Las tramas, con unas estructuras más complejas cobran una fuerza capital, y la acción se instala en primer término. Ruskin, Lewis Carroll, Rudyard Kipling, Stevenson o Mark Twain, son algunos de los autores de los textos que conforman el clima de la estación.
El Otoño da paso a la reflexión. La trama se pone al servicio de consideraciones en torno al ser humano: la vida, la muerte, el amor, la vanidad o la avaricia, son objeto de estudio en textos de Tolstoi, Hawthorne o Conan Doyle.
En Invierno los temas se tornan sombríos e inquietantes: la locura se aúna con lo sobrenatural, tiñendo los relatos de un clima de irrealidad y horror. Así se puede constatar en cuentos de Guy de Maupassant, Edgar Allan Poe o H.G. Wells.
Este libro, al que se pueden hacer algunas recriminaciones –la pérdida de matices debido a la traducción en los textos poéticos o la ausencia de textos de la tradición hispánica- cumple sin duda su objetivo. Aquel que empiece uno de los cuentos se verá obligado a acabarlo sin moverse, independientemente de la hora del día o de la noche en que haya comenzado su lectura.

HAROLD BLOOM: Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades, Barcelona, Anagrama, 2003, (traducción de Damián Alou), 694 páginas, ISBN 84-339-6191-9.

3 comentarios:

  1. MªAngeles;
    mil gracias por esta entrada dedicada. Ya tengo ganas de leer este libro que reúne relatos de autores destacados y además según estaciones de año. Por cierto, si fuera una estación yo sería otoño, ¿y tú, qué estación serías?
    te escribiré a tu correo.
    gracias! Arantza

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  2. Solo empecé este libro, pero me pareció dificil..., por lo menos para mi gusto. A lo mejor no soy extremadamente inteligente.

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  3. Probablemente no hayas acertado con el cuento, el autor o la perspectiva del tema, que es distinta en cada una de las secciones del libro. Si lo tienes en tu casa, prueba de nuevo con algún cuento.

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