25 de octubre de 2010

El legado de Arne


 Para Iutta
Hace poco tiempo hice una reseña sobre un libro de Siegfried Lenz, Lección de alemán, y hoy quiero dedicar unas líneas a otra novela suya que he tenido ocasión de leer recientemente.
El legado de Arne, que así se titula la obra que nos ocupa, vuelve a centrarse de nuevo en el mundo de la adolescencia, si bien en esta ocasión desde un punto de vista diferente al de Lección de aleman. Si en aquélla obra el autor estudiaba en primera persona las repercusiones que en un joven alemán tiene la interpretación del sentido del deber en un momento tan trascencental como la Segunda Guerra Mundial, en esta novela, se acerca, de nuevo en primera persona, al mundo del adolescente desde un punto de vista mucho más intimista y, si es posible decirlo así, lírico.
El narrador de la historia es Hans, el segundo hijo de una familia residente en los muelles de Hamburgo, a la que llega Arne. Éste es el hijo del mejor amigo del padre de Hans, que acaba de prender fuego a su casa, para huir de las deudas que le asedian a él y a toda su familia.
De esta tragedia sólo consigue sobrevivir Arne, un muchacho sensible, que desde el primer momento se distingue de los demás adolescentes de su entorno por su facilicidad para los idiomas y los estudios y por su extremada sensibilidad. Y como de costumbre, la sociedad no acoge a los que son diferentes, ya sea por exceso de cualidades o por defecto de aptitudes. Arne es objeto de burla por parte de la pandilla de Lars y Wiebke, los dos hermanos de Hans, quien, desde su posición de narrador observador, relata el sufrimiento y las alegrías de un muchacho ingénuo y bueno, capaz de creer y amar a sus semejantes.
Es una novela dura, muy realista y bien tratada, de extensión media, que recomiendo a todos aquellos que deseen comprender el dolor de aquellos que no son aceptados por la mayoría.

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