6 de octubre de 2010

El Ciberquijote de la Mancha


El Quijote tiene 405 años; la Real Academia Española, 297, y YouTube, cinco. Las diferencias de edad parecen insalvables para una relación seria, pero ayer la RAE hizo de puente entre el siglo XVII y el XXI poniendo al mejor Cervantes al alcance de la mastodóntica plataforma audiovisual de Google. A YouTube llegan alrededor de 24 horas de vídeo por minuto: lo dijo ayer Javier Rodríguez Zapatero, director general de Google para España, Portugal y Turquía. Luego hizo la conversión de todas esas horas a películas de extensión media: 140.000 a la semana.
Cualquier internauta puede leer y colgar en la web una parte de la obra. La novela ha sido dividida en 2.419 fragmentos, de ocho líneas cada uno. El resultado sumará unas 71 horas de visión ininterrumpida.
Esa inmensa videoteca acaba de abrir una ventana especial para la edición académica del Quijote. Desde ayer los hispanohablantes de todo el mundo pueden colgar en YouTube sus vídeos con la lectura de un fragmento de la novela de Miguel de Cervantes
En la sede de la RAE, su director, Víctor García de la Concha, grabó las primeras líneas de la obra -"En un lugar de La Mancha..."- una vez se solucionaron algunos problemas con el ordenador elegido. Pasa en las mejores familias. También, está visto, en casa del herrero. Cosas de encantadores, diría don Quijote. Por suerte eran molinos y no gigantes, y no hubo siquiera que recurrir al socorrido bálsamo informático: apagar y encender.
La lectura del segundo fragmento corrió a cargo del director de Google España y el resto del libro queda a disposición de los internautas para que la lectura siga desde cualquier rincón del planeta y con cualquier acento, sea o no el español su lengua materna.
Para ello no hay más que entrar en www.youtube.com/elquijote y hacer clic en participar. "No sé si clic está en el diccionario académico", se preguntó Zapatero (sí está, sin k). En ese instante se le asignará un fragmento del Quijote y tendrá seis horas para colgar su vídeo en la plataforma con sede en San Bruno (California).
La RAE ha dividido el Quijote en 2.419 fragmentos, a razón de ocho líneas por fragmento, unos dos minutos de lectura. Es decir, algo más de 71 horas en total, casi tres días con sus noches. Habrá que esperar a que se complete la lectura del libro para poder acceder al resultado, que estará disponible en la Red indefinidamente.
La selección de los vídeos correrá a cargo del Centro de Estudios Cervantinos de Alcalá de Henares. Como explicó Darío Villanueva, secretario de la RAE, la labor del centro se limitará a comprobar "que lo leído se corresponde con el fragmento asignado y que su dicción no altera el significado del texto".
La edición elegida ha sido la preparada por Francisco Rico y editada por la propia RAE y Alfaguara en 2004 con motivo del cuarto centenario de la publicación de la novela, celebrado al año siguiente. Esa edición, que lleva vendidos dos millones y medio de ejemplares, continuaba la tradición de quijotes académicos.
Fundada en 1713, la Real Academia publicó su primera edición de la obra cervantina en 1780. Luego vendrían cuatro más, en 1782, 1787, 1819 y la citada de 2004. Ayer, en la biblioteca de la institución pudieron verse todas esas ediciones y una rareza: los pequeños bustos de terracota con los personajes del libro que la institución difundió entre los diferentes ilustradores para unificar la apariencia de los personajes en la primera edición. De Doré a Dalí, a Cervantes nunca le faltaron ilustradores célebres, pioneros de las más de 300 adaptaciones al cine y la televisión de las andanzas del ingenioso hidalgo. YouTube no es, pues, más que un nuevo eslabón en una cadena que tiene ya más de cuatro siglos.
Según Víctor García de la Concha, la nueva ciberaventura de Alonso Quijano nace de la necesidad de impulsar el uso del español en Internet: "Todavía no tiene en la Red la presencia que merece en relación con el número de sus hablantes ni con su aportación a la cultura".
Bajo el retrato "apócrifo" de Cervantes que preside el salón en el que los nuevos académicos leen sus discursos de ingreso, García de la Concha recordó un episodio chino y cervantino, es decir, humorístico. En su dedicatoria de la segunda parte del Quijote (de 1615) el escritor habla del éxito que había conocido la primera (publicada en 1605) y cuenta una petición que "el grande emperador de la China" le había hecho llegar en una carta "en lengua chinesa". El emperador le ofrecía dirigir un colegio en el que se enseñaría eso que hoy llamamos la lengua de Cervantes. Como el soberano olvidó enviar también dinero, todo quedó ahí. Ahora don Quijote podrá ir y venir sin problemas, no sabemos si también sin censura, por el lejano Oriente.
 El País

1 comentario:

  1. Anónimo10/08/2010

    Estas noticias están muy bien, ya que te mantienen al día. Gracias por tu rápidez para colgarlas en el Rincón

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