20 de abril de 2010

Poemas como flores


Para tí; sí, para tí que hoy lees esta entrada

Cuando llega el día 23 de abril se produce un redescubrimiento de dos realidades aparentemente inconexas: la rosa y el libro.
La primera, sabiamente injertada, cultivada y seleccionada ha dado lugar a ejemplares que sorprenden a la vista por su perfección en la sencillez y por sus preciosos colores.

El segundo, salvo en los casos en que están encuadernados de manera especialmente cuidadosa, no llaman la atención por su apariencia. Hay que abrir sus tapas para descubrir cómo en ellos también las palabras están seleccionadas, injertadas y ensambladas a modo de pétalos para dar lugar la obras de arte, en la que el trabajo y la técnica quedan en una plano oculto dando la impresión de total naturalidad y fluidez.

No en vano durante el Siglo de Oro se llamaron flores y florilegios a las colecciones antológicas de poemas relatos o sentencias. Por otra parte, en la Edad Media ya se organizaban los llamados Juegos Florales. Pese a lo que el nombre pueda hacer pensar, no se trata de concursos en los que agricultores presentan ejemplares de flores especialmente extrañas o bellas, sino de concursos literarios, generalmente poéticos, en los que los poemas son equiparados con esa obra de la naturaleza que son las flores.
Estos juegos florales tienen su mayor apogeo en la etapa de los trovadores provenzales y regresan con fuerza en el siglo XIX, con los conocidos Jocs Florals de Barcelona. Juan Valera certifica que "la afición de los juegos florales cunde y se extiende por toda España" y considera que estos certámenes son de gran importancia para el resurgimiento de la poesía en España. En todo caso, la flor pasa y lo hace con rapidez. La palabra permanece y lo hace durante siglos, como recuerda sabiamente en un soneto titulado A una rosa el poeta del siglo XVII:


Ayer naciste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida?
Y, ¿para no ser nada estás lozana?

Si te engañó su hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana.

Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabará tu suerte.

No salgas, que te aguarda algún tirano;
dilata tu nacer para la vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.




3 comentarios:

  1. Anónimo4/22/2010

    Me parece muy acertado este comentario para el día del libro. Aprovecho para felicitar a la autora de este Blogg, que nos ayuda a todos a leer con sentido. De nuevo Mª Angeles de parte de tod@s tus lectores ¡¡¡gracias!!!

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  2. Anónimo4/23/2010

    Menuda sorpresa para empezar el Día del Libro. Hablas de libros y rosas, y eso delata tus orígenes catalanes. Pero, ¿por qué no recordar de paso a Cervantes? A fin de cuentas, si el Día se celebra hoy es porque en tal murió Cervantes. ¿O acaso se piensa alguien que es por Sant Jordi? ¿Sabía leer el caballero Jordi? Eso está por demostrar, en el caso de Cervantes no hay duda.

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  3. No hago alusión ni a Cervantes ni a Shakespeare porque supongo que todo el mundo sabe por qué se celebra hoy el día del libro.
    Sin embargo puede parecer más extraña la costumbre de regalar flores. Así, buscando una razón se me vino a la cabeza escribir sobre la relación entre las flores y la literatura.
    Lo de San Jordi, bueno, lo dejaré para el año que viene, barbas.

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