10 de marzo de 2010

Los años


Cuando hace ya muchos años, intenté en vano leer una obra de Virginia Woolf, me prometí que no volvería nunca más a enfrentarme a una novela como aquélla, Al faro, en la que no ocurría nada y todo parecía muerto y sin vida.
Este año, movida más por un impulso estético (la edición de la obra es impecable) que de atracción literaria, compré, nunca digas de este agua no beberé, una novela de la escritora titulada Los años.
En la contracubierta se asegura que esta obra, una de las de más éxito en vida de la autora, guarda una gran similitud con Los Buddenbrook, de Thomas Mann.
Sin embargo, pocos son los parecidos que podemos observar entre las dos novelas.
Thomas Mann con Los Buddenbrook escribe probablemente una de las grandes obras de corte decimonónico en la que se relata la historia de la familia Buddenbrook durante la vida de la protagonista, que muere precisamente cuando se produce la desintegración total de la familia perteneciente a la alta burguesía. El relato del alemán es pormenorizado, como puede verse sólo examinando la extensión de la obra y no deja de contar un detalle desde un punto de vista omnisciente que le permite atravesar la conciencia de sus personajes.

Virginia Woolf analiza una época, la que transcurre entre la última década del siglo XIX y la primera mitad del siguiente, aprovechando los personajes que se entrecruzan entorno a una familia, los Partiger.
En Los años, no hay un personaje central. O mejor, el personaje central es el transcurso de la vida, el suceder de los años que no hace sino mostrar como todo se repite. La narración no tiene un hilo narrativo claro. Cada capítulo se centra en un año distinto, en un grupo de personajes diferentes relacionados con los Partiger de modo más o menos cercano. Gracias a ellos tenemos noticias de los otros miembros aparecidos en la novela, asistimos a acontecimientos históricos para la familia, como la muerte de la madre, o para la historia, como la segunda guerra mundial. Todo ello desde una focalización múltiple que nos permite ver el juicio que los personajes tienen sobre los acontecimientos y las demás figuras de la novela.
Uno de los aspectos más notables de la obra es precisamente la capacidad de lograr por parte de la autora el retrato de la incomunicación a través de la presentación de los pensamientos de dos personajes, que, a pesar de su deseo de entablar algún tipo de relación, no lo consiguen por expresarse a través de códigos diferentes.
En definitiva, una novela vanguardista para su época, en la que la autora juega con los saltos temporales, la utilización de los puntos de vista y un lenguaje muy poético para mostrar como el tiempo no cambia la esencia última del ser humano.


Los años / Virginia Wolf . - Barcelona : Lumen, 2009 . - 496 p. (Biblioteca Virginia Woolf)
ISBN 9788426417336

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho tu artículo. No suelo tener ocasión muy a menudo de oír hablar de esta autora, no muy conocida por estos mundos.
    Hace muchos años leí varios de sus libros: algunos cuentos cortos, Noche y Día, Hacía al Faro, pero sobretodo me llamó la atención, Mrs. Dalloway.
    Creo que me enteré de muy poco, cosa nada de extrañar, porque su estilo no es fácil de seguir y yo tenía pocos años y poca experiencia. El modo de expresarse y de construir sus novelas me resultaba extraño y rompía mis esquemas. Alguien me comentó que su estilo era definido como de "Stream conciousness"- lo que yo entendí erróneamente como "Extreme Consciousness"- Pero creo que ambas definiciones son válidas.
    Sus peronajes tienen- que yo recuerde- un continuo fluir de consciencia y por lo otro lado una extrema capacidad de consciencia. Es como si se estuvieran observando constantemente hasta puntos extremos. Lo observé principalmente en Mrs. Dalloway, que he vuelto ha leer recientemente. Sus personajes son "de dentro para afuera" si se puede utilizar esta expresión. Auto observación, auto análisis constante.

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  2. Virginia Woolf no es, en efecto,una escritora que se lea con facilidad. Por eso me ha gustado este libro. Dentro de la complejidad de su estilo, ha conseguido una sencillez muy llamativa que tiene la virtud de hacer fácil lo difícil.
    Creo que es una buena novela para empezar a conocer a esta escritora.
    Mi primera lectura de Al faro fue terrible. También la hice con falta de experiencia lectora.

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  3. Hay libros, personas y momentos y a, veces, no siempre encajan entre sí. Se tiene que dar la mágica conjunción entre entres estos tres factores para que nos sintamos fascinados por las páginas de un manuscrito. Quizá cuando cogiste en tus manos AL Faro por primera vez no era tu momento o, tal vez, no sea tu libro. Sin embargo, es una obra maestra, en la que, efectivamente, no sucede nada "por fuera", no hay acontecimientos notables, pero ¿y “por dentro”? La descripción psicológica de cada uno de los personajes, una de las mayores artes que cultivó Virginia Woolf en sus novelas, es magistral. Eso que también sucede, de algún modo, como bien explicas en la novela de la que tratas.

    Los Años es una novela interesante. La recensión lo refleja muy bien. Es cierto que tiene una encuadernación atrayente; no en vano, la editorial Lumen comenzó el año pasado a reeditar toda la obra de la autora -ya veremos cuándo terminan, porque es muy extensa-. En mi opinión, no es en absoluto una de las mejores obras de Virginia Woolf. La autora, que, efectivamente, cambia la forma de narrar habitual hasta entonces, "una novela vanguardista para la época", es capaz de escribir como un varón o como una mujer a su antojo, cosa bastante infrecuente en el panorama literario y uno de los motivos por los que es objeto de mi idolatría.

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