20 de septiembre de 2009

El complejo de Peter Pan





Todos hemos oído contar, seguramente, la historia de Peter Pan, un niño que no quería crecer y que habitaba en un mundo mágico, el Reino de Nunca Jamás, en el que el único adulto es un malvado pirata, con un garfio que hace las veces de su mano izquierda, devorada por un cocodrilo.
Esta historia se ha interpretado como el complejo psicológico de algunos seres humanos de permanecer a toda costa en el mundo de la infancia y, por tanto, de la inocencia perpetua, lo que conduce a una huida constante de cualquier situación que suponga un crecimiento interior
Hace ya unas semanas acabé de releer El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, una novela que conocí bastante joven y que me hizo reír y me emocionó en algunos pasajes, pero que no terminé de entender.
Holden Caulfield, el joven protagonista de la narración, relata sus vivencias en Nueva York, después de haber sido expulsado de un internado de lujo, experiencia que no es nueva para él. En plena adolescencia, Holden rechaza el mundo que le rodea, especialmente cuando cree detectar en él falta de sinceridad, hipocresía o egoísmo. Sin embargo Holden es un personaje tierno, capaz de sentir compasión cuando ahonda en algunos de los personajes que le rodean y que tiene una especial debilidad por los niños. Y es que Holden está marcado por la muerte de su hermano pequeño Allie, que falleció debido a una leucemia.
Anclado en esa etapa de su vida de la que no quiere salir, como Peter Pan, su único deseo para su futuro es pasar la vida cuidando niños, evitando los peligros que les rodean. Su amor hacia los más pequeños se refleja en la pasión que siente hacia su hermana pequeña Phoebe, personaje con el que mantiene los diálogos más tiernos de esta obra que no puedo menos que recomendar.


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