2 de junio de 2009

¿Ética o estética? Pequeña reflexión

He podido observar, a lo largo del tiempo, que en el terreno del arte, y más en concreto, en el ámbito de la creación literaria, existen dos posturas extremas cuando se trata de manifestar una opinión sobre la relación entre ética y estética: por un lado la de aquellos que sostienen que estos aspectos son independientes, que en la creación literaria todo es lícito; de otro la de las personas que defienden que las obras que tienen un contenido inmoral -teniendo en cuenta que la propia delimitación de este término nos llevaría un buen rato de discusión- no se deben leer.
El de la ética es un terreno peliagudo que conviene tratar con una precisión que el espacio de estas entradas no permite. Sin embargo, sí que podemos permitirnos realizar una serie de reflexiones que pueden ayudarnos a la hora de decidirnos o no por la lectura de un libro.
El tiempo de nuestra vida no es infinito. Por ello, tampoco el número de libros que vamos a poder leer.
Si tenemos en cuenta la premisa anterior, parece evidente que hay que establecer un orden de prioridades a la hora de elegir un libro.
En primer lugar debemos tener en cuenta cuáles son nuestros principios morales, nuestras creencias éticas.
En segundo lugar es necesario considerar que hay muchos, pero muchísimos libros que tienen una calidad literaria ínfima y que alcanzan un gran eco gracias a que abordan temas conflictivos o, en otras ocasiones, a la influencia de los medios. En muchos casos, un libro aparece publicado en una editorial que está integrada en el mismo grupo mediático que algunos periódicos y cadenas de televisión y radio.

En tercer lugar, hay una fórmula muy sencilla que nos puede ayudar a determinar si realmente nos interesa leer un libro determinado, a saber, la fórmula de la balanza. Cuando tomemos un libro entre nuestras manos, pensemos en toda la información que hemos reunido sobre él y sopesémosla. En un lado de la balanza colocaremos los valores estéticos del libro, el interés real del autor, lo que el libro puede aportar a nuestra formación humanista. En el otro platillo estarán los valores que estén en contra de nuestra visión ética del mundo, el hombre, Dios, la belleza... Si los valores estéticos son lo suficientemente consistentes para vencer el lado negativo, por decirlo así, de la obra probablemente estaremos ante un libro que por lo menos, merece la pena ser empezado.
Pero sí los valores estéticos son nulos y los de tipo éticos y relativos a la verdad objetiva de la realidad brillan por su ausencia, no hay duda: nos encontramos ante uno de esos libros que nos habrá costado 20 €, un espacio en nuestra estanteria y una pérdida de tiempo que no estamos en condiciones de permitirnos.

2 comentarios:

  1. Me uno al blog!!! Me ha gustado el articulo. Pienso que a veces es dificil decidir si un libro vale la pena o no. Pero siempre mejor es equivocarse que no hacer nada, en este caso no leer.

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  2. Estoy de acuerdo con la opinión de que también la forma puede herir a la persona que lee un libro. Pero no tanto la forma de tratar el lenguaje, como la forma de enjuiciar determinados temas.
    En todo caso, la decisión final corresponde a cada persona, que se conoce a sí mismo (espero).
    Gracias por los comentarios

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