20 de mayo de 2009

Eternidad






No son nuestros libros lo que sobreviven, sino nuestras pobres vidas, las que subsisten en las historias que narramos en ellos. Mi mayor dicha consiste en estar solo en mi terraza, tratando de adivinar la dirección del viento por los olores que trae y lo que temo no es ser olvidado después de mi muerte, sino más bien que no se me olvide lo suficiente.


François Mauriac: Memorias interiores

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