18 de mayo de 2009

El maestro de almas



Entrada patrocinada por Librerías Troa

A pesar de los pesares he de confesaros que el día del libro sí que hubo un regalo en mi casa. Y fue la última novela de Irene Nemirovsky aparecida en el mercado bajo el título El maestro de almas.
La escritora pensaba titular esta narración, publicada por entregas en el semanario francés Gringoire en 1939, Les échelles du Levant, pero la aparición de una obra de Amin Maalouf bajo este mismo título, le obligó a cambiar su epígrafe al sugerente El maestro de almas.
En esta novela, Irene Nemirovsky nos cuenta la atribulada vida de Dario Asfar, un joven originario de Crimea, casado con Clara, una joven de origen muy humilde -como él- que abandonó su casa y su familia para seguirle hasta Niza.
La novela empieza de un modo gráfico, en mitad de una negociación mediante la que Dario trata desesperadamente de obtener un préstamo de su casera, que le ayude a sobrevivir en un momento especialmente crítico para él: recién llegado a la ciudad francesa, con su mujer delicada y un hijo recién nacido, Dario, médico de profesión, no consigue clientes debido a su origen y a su aspecto exterior que lo delata como un hombre pobre y extranjero.

La casera accede a la petición desesperada de Dario a cambio de un servicio: que practique un aborto a su nuera. Dario accede e inicia de este modo su descenso interior de un modo paralelo al que irá consiguiendo triunfar en la sociedad.
Consciente de la necesidad de los seres que le rodean de confesar sus sufrimientos y angustias, Dario decide convertirse en una especie de psiquiatra, para lo que adopta una actitud teatral perfectamente estudiada. Todos sus pacientes quedan prendados y aprisionados por su personalidad.
A lo largo de la novela, Dario se irá transformando de un hombre pobre, pero enamorado de su mujer y preocupado por su familia, en un ser ambicioso, que aspira a disfrutar de todas las mujeres y a conseguir el máximo beneficio económico a costa de los burgueses y aristócratas que acuden a su consulta.
Rico, atractivo y con éxito entre las mujeres, Dario conserva el amor de su mujer, pero pierde el del otro ser que más le importa en el mundo, su hijo, quien observa con repugnancia la decadencia moral de su padre, cuya casa abandona. Ante este hecho Dario no se preocupa demasiado pues está convencido que Daniel regresará de nuevo "por la herencia" cuando se convierta en un ser "más cínico y más sensato".
Irene Nemirovsky muestra en esta novela un estilo fresco y sencillo, que no simple, en el que maneja con maestría la perspectiva, alternándola sutilmente en los diferentes capítulos, aunque con presencia fundamental de la visión del mundo de Dario.
Los personajes, caracterizados con pocos trazos, resultan creibles y sus palabras son un instrumento tan importante para caracterizarlos como las descripciones que la autora realiza de los mismos.
Un libro agradable, ameno y absolutamente recomendable

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