22 de abril de 2009

Monotemático



Esta semana ya está convirtiéndose en una costumbre para mí el pensar en el día del libro. Si el lunes me rebelé sobre la obligación de tener que recibir una rosa, y el martes me reí de las rosas que llegaron cuando ya no eran necesarias, hoy se me viene a la cabeza la crisis económica.
Este año el 23 de abril no será ese momento tan proclive para que compremos un libro. Quizá alguno de vosotros esté atravesando una mala racha, esté preocupado por su hipoteca y sus pagos mensuales o, incluso, se haya visto envuelto en los vaivenes de la bolsa. Estamos sumergidos en una sociedad tan consumista que parece que o compramos un libro o no hemos celebrado este día como merece. Sin embargo existen muchas formas de actualizar nuestra sensibilidad literaria sin caer en el vértigo del gasto sin sentido.

Para empezar, podemos aprovechar el día 23 para hacernos socios de una biblioteca pública y sacar un libro que nos interese de ella. Lo único necesario es la temida foto de carné en la que todos salimos o más gordos, o más flacos, pero siempre más feos de lo que somos. A cambio de esta humillación, podremos acceder a todos los libros del fondo.

Si ya somos socios de una de estas instituciones, nos saltaremos el trámite de la foto y podremos ir en directo al estante. Además es probable que para este día la biblioteca haya organizado algún acto cultural (o pseudocultural) que nos pueda divertir. Quizá alguno de vosotros acabe leyendo un trocito del Quijote.
Otra posibilidad es releer uno de nuestros libros favoritos. Uno de esos ejemplares que cambiaron nuestra visión del mundo. Cogerlo otra vez, ese día, sintiendo que estamos retomando una vieja e importante amistad.
Si tenéis hijos pequeños, sobrinos, o simplemente sois amigos de algún niño, seguro que alguno es aficionado a la lectura. Así que ¿por qué no leer juntos una historia, con una de esas cenas que les gustan especialmente?. Si alguno es un poco mayor que los demás puede ser el lector de los cuentos para los pequeños, e incluso podéis hacer entre todos una lectura dramatizada.
Finalmente, otra opción barata y que todos los seguidores del blog agradeceremos será la de aportar vuestro granito de arena de la siguiente forma: haced un comentario a la entrada correspondiente al día 23 (aviso por adelantado que habrá dos entradas, así que seleccionar la que no sea meramente una exposición grafica), en el que incluyáis un texto de vuestras lecturas, que os haya gustado especialmente.
Será un modo generoso de construir un día del libro diferente, más cerca de los demás.

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