29 de abril de 2009

Los rebeldes


Entrada patrocinada por Librerías Troa

Mis entradas en las diferentes librerías de mi ciudad son ya proverbiales, como también lo es el hecho de que la mayoría de las veces salgo de ellas con un libro bajo el brazo. Esta vez mi adquisición ha sido un libro de Sándor Márai titulado Los rebeldes.
Esta novela fue publicada cuando el escritor acababa de cumplir 30 años y supuso su consolidación en uno de los momentos de mayor fecundidad del escritor húngaro.
El libro relata uno de los momentos decisivos en la vida de cuatro jóvenes- Abel, Erno, Tibor y Bela-, que tras aprobar el examen final de bachillerato están a la espera de ser llamados a filas. Todavía entre la adolescencia y la madurez, los jóvenes se resisten a entrar en el mundo de los adultos y acentúan la actividad de su pandilla. Ésta se dedica a actividades diversas, todas ellas en contra de la lógica del mundo adulto. Uno de sus pasatiempos favoritos es realizar hurtos sin sentido pero con muchos riesgos, sobre todo en sus propias casas. Los objetos robados pasan a engrosar las posesiones del grupo que alquila una habitación en una pensión para acumular su tesoro.
En esta cueva de Alí Babá se reúnen los amigos, se disfrazan y representan tramas totalmente improvisadas.
Toda esta actividad se ve complicada cuando uno de los jóvenes roba una gran cantidad de dinero del negocio de su padre. Para evitar que sea descubierto Tibor empeña la cubertería de plata de su familia, salvando momentáneamente la situación. Sin embargo, el plazo de vencimiento se acerca y también el del regreso de su padre, un coronel duro y estricto a quien los muchachos temen.
En este momento crítico surge la figura de Amadé. Es éste un actor de unos cincuenta años, gordo, calvo que no se sabe bien por qué, consigue ganarse la confianza de los amigos y casi formar parte de la pandilla.
Sin embargo su figura es turbia y alguno de los muchachos sospecha de él. También surge la desconfianza entre los amigos cuando Abel descubre que las cartas con las que suelen jugar están trucadas.
De este modo, la acción se va precipitando y los adolescentes dejan de serlo para entrar de un modo brusco y duro en el mundo de los adultos.
Para muchos, Los rebeldes no es más que el reflejo de la cruda realidad, una obra maestra que supuso un escándalo en el momento de su aparición. Lo cierto es que, siendo una buena obra, la novela resulta muy amarga y desesperanzada, en la que aparecen todos los tópicos de la adolescencia: las mujeres, la indeterminación sexual, las dudas de fe, el cruce de los límites, la bebida, el dinero, el ejercicio de la libertad y la traición.
Para incondicionales de Sándor Márai, que estén dispuestos a sufrir una lectura amarga.


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