23 de marzo de 2009

Expediente Canaima

Para Reyes Calderón, que combina con cariño letras y números

Se acercaba la fiesta de San José, y con la fiesta un viaje, y con el viaje una posibilidad de descansar. El mejor descanso, pensé para mis adentros, es ¡nada de libros!
Así que aparté los tratados sesudos, los estudios sobre el amor y compré la última novela de Reyes Caderón. Porque, a fin de cuentas, como parafraseando el refrán, el cansancio de libros, con otro libro se borra.
Y la jueza MacHor, en efecto, lo ha conseguido a costa de su agotamiento para esclarecer un complicado caso de corrupción en el que se ve implicada por su buen hacer profesional.
En el transcurso de su viaje a Singapur para participar en una conferencia sobre la corrupción, la jueza MacHor-Lola para los amigos-, es asaltada por Herrera Smith, un hombre bueno, de gran reputación internacional, que asalta a la jueza con preguntas extrañas, de tipo personal y profesional.
Al día siguiente, durante el transcurso de la sesión en la que Lola interviene, salta la noticia: Herrera Smith se ha suicidado.
Para sorpresa de MacHor, la policía requiere su presencia ya que, antes de tomar su terrible decisión, Herrera había entrado en su habitación. Tras un minucioso registro en el que ni la policía local ni el FBI logra encontrar nada extraño, la tozuda pelirroja cree que el Presidente para la Integridad del Banco Mundial, ha tenido algún motivo para entrar en su habitación y continúa buscando.
Al hilo de las palabras que Herrera le dirigió el día anterior, MacHor consigue encontrar el mensaje de Herrera: un abultado sobre con un expediente del Banco Mundial sobre un posible caso de corrupción en la región de Canaima. Un legado de sangre que amenaza muy pronto con salpicar a la jueza y a sus allegados.
Así, al hilo de un caso de corruptelas, vemos moverse a Lola, a veces atrapada por sus sentimientos, en sus dos triángulos amorosos. El primero, el que forma con su marido Jaime y su compañero de investigación, locamente enamorado de la jueza, el policía Juan Iturri. El segundo, el que le hace debatirse entre dos mundos, el de su trabajo y el de su familia. Y cuando el trabajo amenaza mortalmente a la familia y hay que decidir, la jueza bilbaina tiene ninguna duda sobre qué es lo más importante para ella.
Alternando la perspectiva de la narración hasta que consigue hacer confluir todos los hilos de la trama haciendo coincidir en un sólo piso el trabajo, la familia, el marido y el compañero de trabajo, y con un personaje protagonista más trabajado, con más dudas, secretos sobre su pasado, y dudas sobre lo que realmente es lo correcto, Reyes ha dado un paso adelante como escritora de bestsellers de calidad.

Más segura con su labor de novelista, con una trama que atrapa desde la primera página, sólo nos queda pedir a Reyes Calderón que sigua escribiendo en esta línea ascendente, tan opuesta a la situación bancaria del momento, que ellla, como buena economista, conoce bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ENTRADAS