19 de febrero de 2009

La enfermedad y la literatura

Para todos los médicos que han pasado por mi vida


Es normal oír hablar de una serie de temas que de modo habitual son tratados por la literatura de distintas culturas y tiempos: el amor (en sus muy variadas facetas), la guerra, las venganzas, la amistad, el paso del tiempo son algunos de los más comunes.

La enfermedad y las situaciones a que ésta da lugar aparecen también con frecuencia en las obras literarias, aunque tratadas de modo muy diverso.

En la Iliada, la peste que asola el campamento griego con motivo de la captura de la hija de un sacerdote de Apolo por parte de los griegos, será la que, con el tiempo termine por desatar la cólera de Aquiles y con ella, toda la acción del poema épico. Así, después de devolver la hija del sacerdote a su padre y conseguir que la peste se cobre más muertos, Agamenón reclama sus derechos de guerra y se apropia de Briseida, la cautiva que le había tocado en suerte a Aquiles, lo que provoca el enfado del héroe griego y su negativa a participar en la lucha contra Troya.

En Edipo Rey también la epidemia sirve como desencadenante de la acción. En esta tragedia Edipo se da cuenta de que ha disgustado a los dioses debido a una terrible peste que asola a la población. Para aplacar a las divinidades promete castigar a quien les haya disgustado con un terrible castigo, sin saber que sus palabras acabarán volviéndose contra él mismo.

Así refleja se refleja la situación de la ciudad a través de las palabras del sacerdote que se dirige a Edipo al comienzo de la tragedia

"La ciudad, como tú mismo puedes ver, está ya demasiado agitada y no es capaz todavía de levantar la cabeza de las profundidades por la sangrienta sacudida. Se debilita en las plantas fructíferas de la tierra, en los rebaños de bueyes que pacen y en los partos infecundos de las mujeres. Además, la divinidad que produce la peste, precipitándose, aflige la ciudad. ¡Odiosa epidemia, bajo cuyos efectos está despoblada la morada Cadmea, mientras el negro Hades se enriquece entre suspiros y lamentos! Ni yo ni estos jóvenes estamos sentados como suplicantes por considerarte igual a los dioses, pero sí el primero de los hombres en los sucesos de la vida y en las intervenciones de los dioses. Tú que, al llegar, liberaste la ciudad Cadmea del tributo que ofrecíamos a la cruel cantora y, además, sin haber visto nada más ni haber sido informado por nosotros, sino con la ayuda de un dios, se dice y se cree que enderezaste nuestra vida.

Pero ahora, ¡oh Edipo, el más sabio entre todos!, te imploramos todos los que estamos aquí como suplicantes que nos consigas alguna ayuda, bien sea tras oír el mensaje de algún dios, o bien lo conozcas de un mortal."


En El Decamerón la peste es tan sólo un pretexto, el motivo del que se sirve el autor para justificar la huída de los catorce jóvenes (siete chicos y siete doncellas) a una villa de las afueras de Florencia. Allí, para pasar el tiempo, se reúnen a una hora determinada en el jardín y cuentan un relato sobre el tema que propone la persona que ha sido elegida como reina del día.

La peste es objeto de un relato de Edgar Allan Poe, cuyo centenario celebramos este año. El cuento en cuestión se titula La máscara de la muerte roja y relata de un modo magistral el modo ideado por los nobles de una ciudad masacrada por la peste para escapar de ésta. Sin embargo, como el escritor demuestra, la muerte no es evitable y el modo en que ésta nos va a sorprender no depende de nuestra elección.

En Edgar Allan Poe son frecuentes los relatos que nos sitúan ante la enfermedad. Y es que el autor se sirve de ella para hacer presente a la muerte en sus cuentos. Mediante la alusión a diferentes enfermedades queda sugerida en sus narraciones que la muerte acecha con su guadaña y el ambiente se vuelve oscuro.
Un caso ejemplar es El entierro prematuro, en el que un enfermo de catalepsia, cuenta cómo vive presa de la obsesión de ser enterrado vivo. La verdad del caso del señor Valdemar es aún más inquietante. Los médicos deciden hipnotizar al enfermo señor Valdemar con el objeto de averiguar el efecto que la hipnosis produce en el desenlace de su mal. Cuando el paciente exclama que está muerto, un escalofrío recorre la espalda del lector.
En todos estos cuentos, Edgar Allan Poe no retrata de un modo objetivo la enfermedad. Lo hace desde una perspectiva teñida de terror y oscuridad con una voluntad claramente estética y literaria.

En La peste de Camus, esta enfermedad aparece tratada con más detalle. Sin embargo no es el objeto directo de la trama. Es utilizada por el autor francés para mostrar cómo son realmente las personas que aparecen en la novela. Puestas en una situación límite, en la que se ven obligados a enfrentarse a la muerte, los personajes demuestran de qué material están hechos. Así, el protagonista, Bernard Rieux se muestra muy pronto como un médico honesto que encuentra en su trabajo una forma de realizarse a sí mismo y de solidarizarse con los demás, en una especie de santidad laica. Este personaje contrasta con el de Cottard, un hombre ignorante y miserable que aprueba la peste, porque le libra de ser perseguido por la justicia.

Un caso semejante al anterior es el que podemos ver en Pabellón de cáncer de Alexander Solzhenisyn. En esta novela el cáncer es lo que reúne, lo que iguala a todos los sujetos, muy distintos entre sí, que se agrupan en una sala, mientras están recibiendo el tratamiento contra la enfermedad que padecen. Las conversaciones entre ellos nos ponen de manifiesto la vivencia de la enfermedad, el modo de enfrentarse a ella, la esperanza de algunos, la desilusión de otros, el amor, la envidia, el odio, la generosidad abnegada... todos los rasgos que se afilan cuando una enfermedad tan dura se maniesta abiertamente.

Muy interesante resulta el caso del autor ruso Fiódor Mijáilovich Dostoievsky. Este escritor, que padeció epilepsia, no se enfrenta de un modo directo a la enfermedad en sus obras, pero en ella los protagonistas o alguno de los personajes principales sufren alguna dolencia, permanente o transitoria. En Crimen y castigo, Raskólnikov es presa de un estado febril y de delirios como consecuencia de su pobreza, su constante humillación por no poder mantener a su familia, la falta de alimento y su carácter atormentado. Es en parte esa especie de fiebre lo que le conduce por los caminos del mal y le llevan al crimen. En la misma obra, la madrastra de Dunia (futura novia de Raskólnikov) sufre tisis, y sus hermanos padecen hambre ya que su padre, funcionario con puesto de trabajo, se bebe literalmente el sueldo. De este modo la madrastra conduce a su hijastra a lo que ella ve como única solución: la prostitución.


En Los hermanos Karamázov la enfermedad está muy presente. Smerdiákov, el criado y sirviente de Karamázov, tiene crisis epilépticas y consigue hacer creer a todo el mundo que es presa de una de ellas en un verdadero alarde digno de estudio neurológico e incluso, psiquiátrico.

Por su parte, la madre de este personaje es una bendita, una especie de personaje idiota, que sin embargo es respetado en parte por el pueblo por su bondad. La novia del protagonista Aliosha también aparece caracterizada como un personaje enfermizo y de hecho, al comienzo de la narración está en una silla de ruedas.
En El idiota, Dostoiewsky elige como protagonista a un príncipe que padece una epilepsia bastante maligna, por la que ha crecido en un sanatorio de Suiza. Por causa de su enfermedad muy enraizada durante su juventud, Mishkin no fue capaz de mantener una educación normal ni la formación necesaria para poder ejercer un trabajo y, más allá de sus veinte años, tiene la forma de pensar de un niño -no por inmadurez sino por ingenuidad. Siempre habla antes de pensar, no ve diferencias entre personas y cree en la bondad de todos, no conoce las malas intenciones. Esta bondad suya le acarrea el apodo de el idiota: su ingenuidad es traducida por estupidez por aquellos que lo conocen poco.
La presencia constante de la enfermedad en los personajes de Dostoievsky hace que la atmósfera de sus novelas quede teñida de cierta irrealidad, que se ve acentuada por las conductas y reacciones extremas que las figuras adoptan.

Quizá una dos de las obras contemporáneas en las que la enfermedad se observa más de cerca son dos novelas, Los renglones torcidos de Dios y Mujer de rojo sobre fondo gris de Torcuato Luca de Tena y de Miguel Delibes respectivamente.


En Los reglones torcidos de Dios, se nos cuenta la historia de Alice Gould, una mujer que es ingresada en un sanatorio mental. En su delirio, cree ser una investigadora privada a cargo de un equipo de detectives dedicados a esclarecer complicados casos. Según una carta de su médico particular, la realidad es otra: su paranoica obsesión es atentar contra la vida de su marido. La extrema inteligencia de esta mujer y su actitud aparentemente normal conducen a los médicos y a los lectores a la total confusión hasta el punto de no poder asegurar si Alice ha sido ingresada injustamente o padece realmente un grave y peligroso trastorno psicológico. El modo en que el narrador refleja la vida en un sanatorio mental, la dura realidad de los que allí están ingresados y su sufrimiento acercan al receptor de un modo certero al difícil mundo de la enfermedad mental. momento, por la forma de thriller que adopta. Sin ser una gran novela, resulta interesante su lectura como contacto con este ámbito de la enfermedad.


En cuanto a la obra de Delibes, Mujer de rojo sobre fondo gris, es el relato de los últimos días de la mujer del protagonista, en el que podemos reconocer al autor, desde el descubrimiento de que padece cáncer en estadio avanzado. En esta obra el autor nos sitúa en una posición muy interesante: la de la persona que convive junto al enfermo y que sufre de un modo muy intenso, por amor, el mal del otro. Una novela dura, adecuada para comprender a las personas que están sumidas en esta situación.
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/mascara.htm
(En este enlace se puede acceder al texto La máscara de la muerte roja)
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/poe/entierro.htm
(Enlace a El entierro prematuro)
http://es.wikisource.org/wiki/La_verdad_sobre_el_caso_del_se%C3%B1or_Valdemar
(Enlace a La verdad del caso del señor Valdemar)

2 comentarios:

  1. Quiero señalar un aspecto que se me ha olvidado indicar en la entrada, a saber, las veces en que la Medicina a recurrido a la Literatura para dar nombre a sus enfermedades. Los casos más conocidos son sin duda los psiquiátricos: el complejo de Edipo, el de Electra...etc.
    Sin duda existen más, pero tendrán que ser los médicos los que hagan estas aportaciones

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  2. Por favor, dime de donde has sacado o a que obra pertenece el gráfico donde aparecen personas con ataúdes y enterrando. ocariz21@yahoo.es Gracias.

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