2 de diciembre de 2008

Solo navideño

Ya se sabe que con la Navidad llegan los regalos, las comidas de trabajo, las reuniones familiares, la puesta a punto del Belén y del árbol. También es un clásico que en Navidad se convoque un concurso literario que tenga este momento del año, sus costumbres y sus sentimientos como tema. Y es que la Navidad ha sido tema de la Literatura a lo largo del tiempo. Los primeros en narrarla fueron los evangelistas. Luego, los autores han ido elaborando sus historias, algunas alegres, otras tristes y muchas melancólicas basándose en este motivo. Hoy publicamos en el Rincón de Alejandría un cuento de Navidad escrito por el escritor español Álvaro Pombo


Solo navideño

No reanudaba ninguna relación. Y esto quiere decir que, en el fondo, ni siquiera llegaba a anudarlas al principio. Con los años su soledad fue convirtiéndose en su medio de vida. Era su forma de vida, pero también su medio, como una profesión.

Se debía esto a que era un poco poeta. Y escribía: Tu cara guapa/ En mi conciencia impreso/ como una lapa. Y también: He perdido la vida/ No costó nada/ He perdido tus labios/ Cáscara amarga. Se relacionaba, claro está, con mucha gente. ¿Y quién no? Y con chicos. Todos eran y no eran de la acera de enfrente. ¿Por eso no podían reanudarse? ¡Pero anudarse siquiera, sí que hubiera podido si quisiera! ¡Con tantos como hay, ahora en Navidades, gastándose mil euros per capita en todas las grandes superficies de Madrid! No tenía el arte navideño de reanudar las relaciones que anudaba en Navidades en los metros, en los parques y en los excusados. ¿Y en los bares, por qué no? Porque los metros y los bares y los parques y los excusados navideños eran aún más cutres que nunca en Navidades. Y así, este poeta hacía de la soledad su medio de vida estas felices fiestas.


Álvaro Pombo.

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