4 de diciembre de 2008

El haiku: intento de definición

Existe en la actualidad una ingente cantidad de material dedicado al género del haiku en Internet. El problema surge cuando, después de leer los escritos dedicados al tema, nos damos cuenta de que en algunos los conceptos se definen de modo poco claro, por no hablar de las contradicciones terminológicas que se observan entre los diferentes estudios.

Es el haiku un género de moda. Un género que, bajo una aparente sencillez, esconde la dificultad de expresar elegantemente y de modo claro la realidad inmediata. Si bien es un género accesible a toda persona que posea una cierta sensibilidad y facilidad de expresión, resulta difícil cultivarlo si no se tiene una idea clara de sus rasgos esenciales.

El haiku es una forma poética originaria de Japón, que se conoce bajo esta denominación desde la época del poeta Shiki Masakoa (1867-1902), quien realizó un cruce de dos términos haikai y hokku.
La formación de este género tuvo lugar unos siglos antes, en la época de Matsuo Bashoo (1644-1694), quien reunió en él elementos de varias formas poéticas anteriores junto a elementos de la espiritualidad oriental.

El haiku, literariamente hablando es un heredero de dos grandes formas poéticas: el katauta y el tanka.
El katauta legó al haiku su cómputo silábico de 17 sílabas distribuidas en tres versos según el esquema 5-7-5. [El katauta también podía tener una extensión de 19 sílabas distribuidas del siguiente modo: 5-7-7].
Del tanka, poema que consta de dos estrofas [5-7-5 /7-7], toma el haiku la norma de hacer una pausa después del primer verso, de no marcar la distinción entre singular y plural ni la flexión verbal y de la casi total ausencia de pronombres personales. El tanka se cultivó también de modo colectivo, llamándose entonces renga. En el renga, un poeta enunciaba la primera estrofa –también llamada hokku- y otro poeta continuaba con la siguiente. De este modo el hokku fue adquiriendo una importancia mayor, pues en el renga suponía la parte central, en la que se enunciaba el tema del poema. El cultivo del renga adquirió dos modalidades: una culta, llena de normas y restricciones, y otra más sencilla, el renga haikai. En éste, el poeta tenía una mayor libertad y empleaba un lenguaje cotidiano, en muchas ocasiones para lograr una composición de tono divertido [haikai].

Culturalmente el haiku aúna tres formas de espiritualidad oriental. Del Taoísmo toma la espontaneidad y la búsqueda de la verdad al margen de la autoconciencia y del pensamiento abstracto. El Confucionismo ahonda en esta importancia de la naturalidad, estableciendo que para establecer una corriente de simpatía con la naturaleza es necesario que el hombre se acerque con la mente vacía. Por otro lado, esta misma corriente sostiene que es en la vida corriente donde se produce el encuentro del hombre con la verdad de las cosas. Finalmente de la corriente Zen, derivada del Budismo, toma el haiku la idea de que el universo está lleno de misterio y en él lo divino está presente en las cosas más pequeñas [panteísmo] Esa presencia misteriosa de lo divino la percibe el poeta a través de una iluminación y la transmite con el deseo de hacer partícipes a los demás de la serenidad del universo, en el que el hombre y la naturaleza se funden

Cuando mi vida
atiende al crisantemo
se tranquiliza

Shuoshi.

Una vez recorridas las raíces culturales y literarias del haiku, es interesante hacer una pequeña síntesis de los elementos característicos del mismo. En primer lugar hay que señalar que el fin de esta forma no es sólo reflejar la belleza de las cosas, sino también su sentido más profundo.

Leve es la primavera:
sólo un viento que va
de árbol en árbol.

Aró.


El tema del haiku es la naturaleza en todas sus variantes. Es muy frecuente la presencia de las estaciones, pero no un requisito indispensable.

El tono del haiku puede ser variado: humorístico, melancólico, alegre. Todo ello ceñido a la brevedad que le caracteriza.
En cuanto al estilo, dos palabras lo definen: sobriedad y naturalidad. Por estos dos rasgos tiende el haiku a emplear un lenguaje cotidiano, que no vulgar. Restringe el uso de la metáfora por influencia del Taoísmo. La presencia de la metáfora implica cierta abstracción e interferencia intelectual.

En el haiku son muy frecuentes los recursos de tipo fonético: aliteraciones, asonancias y onomatopeyas, estas últimas muy habituales en la lengua japonesa. También abundan las sinestesias y los juegos de palabras.

Para finalizar hay que señalar el profundo vínculo del haiku y la pintura. Éste ha alcanzado un grado tal que ha dado lugar a un nuevo subgénero del haiku: el haiga, o haiku ilustrado por una acuarela.


Este artículo se basa en información extraída de Estébanez Calderón: Diccionario de términos literarios.
Muy recomendable es el siguiente link: http://www.babab.com/no07/haiku.htm

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