6 de noviembre de 2008

Vidas paralelas o De la elegancia del erizo


Dice el Diccionario de la RAE, que son paralelas aquéllas líneas que permanecen equidistantes entre sí y que por más que se prolonguen no pueden encontrarse. Tal definición es la que se podría aplicar,en principio, a las vidas de las dos protagonistas de La elegancia del erizo.
Una de ellas, Reneé, es la portera de un edificio de la alta burguesía, que vive ocultándose del mundo mientras representa el papel que la sociedad espera de ella: el de una mujer inculta, viuda, con un gato, que pasa el tiempo libre viendo televisión. La realidad es, sin embargo, otra: Reneé es una persona observadora, crítica, de gran inteligencia, que ha ido construyendo de modo autodidacta un mundo interior extremadamente rico.
La otra figura es Paloma, la benjamina de una familia que ocupa uno de los pisos del edificio en el que trabaja Reneé. Con sólo doce años, Paloma ha descubierto que tiene una gran inteligencia y se dedica a formar una visión crítica del mundo que le rodea: su madre, fanática del Psicoanálisis; su hermana, una pseudointelectual y su padre, un importante político. Para evitar conflictos con su familia Paloma también ha elaborado un disfraz y se esfuer
za continuamente por comportarse como lo hacen los demás compañeros de su clase.
Y como dice ella misma"hay quien podría pensar que resulta fácil hacerse pasar por alguien con una inteligencia normal cuando, como yo, a los doce años se tiene un nivel de una universitaria de una facultad de dificultad superior. Pero ¡no, en absoluto! Hay que esforzarse mucho por parecer más tonto de lo que se es!"
Estos dos personajes que se obstinan en permanecer escondidos tras sus disfraces parecen llamados a no encontrarse jamás, en su intento de no llamar la atención. Pero el lector sabe que se van a encontrar. Y el modo de hacerlo es bastante previsible: la muerte de uno de los vecinos hace que se ponga a la venta su vivienda, que compra un rico japonés: Kakuro. Este hombre inteligente y bien educado se percata casi desde el principio de la peculiaridad de Reneé y Paloma y después de establecer amistad con ambas, propicia el encuentro entre ellas.
De La elegancia del erizo podemos afirmar que se trata de una novela correcta y bien planteada pero totalmente previsible. Desde un punto de vista estilístico, los primeros capítulos de la obra adolecen de cierta pesadez en el ritmo narrativo. Cuesta avanzar por ellos, tanto por el modo en que están escritos como por la reiteración de las ideas. La autora va consiguiendo dotar de mayor fluidez a la novela conforme avanzan las páginas y los últimos capítulos se leen con avidez.En cuanto a la forma que adopta carece de originalidad. En este sentido, la autora nos presenta de modo alternativo la perspetiva de Reneé y de Paloma a través del diario de la primera y de unos cuadernos que la segunda quiere redactar antes de suicidarse el día que cumpla trece años. Y es que Paloma ha decidido que no quiere formar parte del mundo sin sentido de los adultos, de la realidad humana, que no es otra que la de un primate con conciencia, llamado a crecer, reproducirse, realizar una serie de tareas fijadas por el destino y morir y desaparecer para siempre. Una visión parecida a la que tiene Reneé.
La autora del libro, Muriel Barbery, no puede negar su oficio: es profesora de Filosofía. En este sentido, La elegancia del erizo evoca el conocido Mundo de Sofía de Jostein Gaadner. A lo largo del libro se esfuerza la autora en llevar a cabo, de un modo literario, un examen sobre diversos temas clásicos en la Historia de la Literatura: el bien y el mal, la injusticia, la belleza o la búsqueda de la verdad. Se detecta además en algunos capítulos pertenecientes a fragmentos del diario de Reneé un eco claro de la obra de Amelie Nothomb, Biografía del hambre, en la que la escritora belga toma este término en sentido general: hambre de cultura, de belleza, de alimentos. También evocan a Nothomb la importancia que se otorga al elemento oriental, que se concreta en La elegancia del erizo con la llegada de Kakuro Ozu, la presencia de alusiones al cine chino y al manga.

En el terreno filosófico llama la atención el modo en que Muriel Barbery afirma que ni Dios ni el Más Allá existen. Son sólo inventos necesarios que realiza la mente humana.
Aquí observamos con cierta perplejidad la rapidez con que la niña superdotada y la portera de gran inteligencia liquidan el tema de la existencia de Dios, sin demasiadas contemplaciones: se trata de un motivo cultural, que no tiene sentido. Y quizá sea esta velocidad y reiteración en la negación de Dios uno de los aspectos en los que se pueda encontrar un punto débil en la obra. Falta sobre este tema la argumentación emocionada que se dedicada a otros asuntos como el arte, la belleza, la estupidez, las clases sociales o la importancia de las cosas pequeñas, que consigue emocionar al lector.

La elegancia del erizo es un libro que, a pesar de sus defectos, merece la pena leer por la cantidad de reflexiones que suscita. Después de leerlo, corresponde al lector tomar la decisión de si quiere que esta novela de gran éxito de público pase a formar parte de su biblioteca particular.

Un acto de voluntad que cada uno debe realizar a la luz de la razón, su espacio y su bolsillo.

2 comentarios:

  1. LA ELEGANCIA DEL ERIZO

    La decena de familias ricas que viven en el nº 7 de la calle Grenelle de París piensan que Renée es una portera más. Eso es lo que ella pretende y no deja traslucir en sus palabras y actos visibles nada que lo desmienta. En la realidad es una autodidacta con muchas lecturas encima y con gustos culturales bien cultivados. Sólo un nuevo inquilino japonés sabrá traspasar la protección que Renée ha creado en torno a si. Paloma tiene doce años, vive en ese edificio y también tiene un secreto: es superinteligente.

    La niña va suicidarse en unos meses tras prender fuego a su casa y vamos conociendo un diario donde recoge sus ideas y sus reflexiones sobre la vida. En capítulos alternos, Renée va contando cómo ha llegado a ser como es. A partir de un momento, la novela se centra en el presente, en la relación que establecen las dos protagonistas hasta el desenlace final.

    La idea es original pero la novela resulta artificiosa y desesperanzada. La imagen de la portera con un cazo en la mano removiendo un guiso y con un tomo de Husserl en la otra resultaría simpática si no fuera inverosímil. Renée es un personaje difícil de creer, por muy de acuerdo que se esté en que no hay que dejarse guiar por las apariencias para juzgar a las personas. La inteligencia de Paloma parece residir en su escepticismo cínico y existencialista. Resulta desde el primer momento una listilla sabihonda que desprecia y critica cuanto la rodea, especialmente a su familia. La gran aportación de su testamento intelectual es que “la vida no tiene sentido”. Todo lo demás son corolarios. La autora quiere denunciar el elitismo cultural francés y ha relacionado para ello a dos solitarios difíciles de digerir para el lector.

    Esta supuesta “revelación literaria” francesa (Bayeux, 1969) resulta pesada y de poco interés. El estilo es sobrecargado y a veces farragoso (a la altura de la gran sabiduría de las protagonistas). Su éxito (más de 800.000 ejemplares vendidos) parece debido a una tarea paciente y eficaz de encuentros múltiples con lectores. El marketing directo se demuestra más útil para vender que la literatura. Y es más fácil de hacer.

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  2. Anónimo10/24/2014

    Yo prefiero los libros de Muriel Barbery a los de Javier Cercas. Sin más comentarios.

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