16 de noviembre de 2008

La ladrona de libros

Uno de los temas recurrentes en la literatura de los últimos años es el de la Segunda Guerra Mundial, como por ejemplo podemos ver en la conocida obra El niño con el pijama de rayas o en la colección de cuentos Los hijos de la libertad. En este clima literario aparece La ladrona de libros, un libro de Markus Zusak, un escritor australiano, hijo de una alemana, que decidió escribir una novela sobre "ese pequeño porcentaje" de alemanes que se apartó de los principios nazis y siguió los dictados de su propia conciencia en su actitud hacia los demás.

La acción comienza en 1939, cuando la protagonista, Liesel Meminger se traslada junto con su hermano enfermo en tren, a una casa de acogida. El padre de Liesel ha muerto y su madre es incapaz de mantenerlos a ambos. Sin embargo, antes de llegar a su destino, el hermano de Liesel muere debido a su enfermedad y la niña llega a la que va a ser su futura familia sola y desconsolada, aunque con un objeto nuevo: un libro que coge del suelo durante el funeral de su hermano. Su nuevo hogar está en Molching, una ciudad cercana a Munich, en casa de los Hubermann. Y la primera visión que tiene de ellos no es demasiado alentadora: una mujer inmensa, como un armario, que dice tacos continuamente y un pintor de brocha gorda.

Poco a poco Liesel va integrándose en la familia, en el barrio y en el colegio. Se hace íntima amiga de Rudy Steiner, un chico que se enamora de ella en el primer partido de fútbol que la niña juega en la calle.La novela va avanzando en el tiempo, incide en la evolución psicológica de la protagonista y de los personajes que le rodean y poco a poco da entrada en la narración al elemento distorsionador que supone la Guerra. Ésta irá cobrando importancia en la novela según vaya afectando a los personajes que rodean a la protagonista.

Uno de los logros de la novela es la perspectiva del narrador, que es la muerte, tratada de un modo particular por el autor. No nos encontramos ante una muerte desencarnada y fría, carente totalmente de sentimientos. Es una muerte con sensibilidad hacia los hombres y con sus propias opiniones sobre ellos. Según esta peculiar narradora, que cuenta la historia de Liesel dirigiéndose al lector, a veces no puede limitarse a su misión de recoger las almas para transportarlas a la cinta que lleva a la eternidad y queda cautivada por alguno de los supervivientes, cuya historia investiga y sigue, en la medida que le es posible. Y es lo que ocurre en el caso de Liesel y su familia.

El hallazgo de esta narradora tan peculiar y el tono que consigue darle el autor a la misma, ni demasiado sensible y humano, ni impersonal y terrorífico, fue uno de los grandes problemas a los que se tuvo que enfrentar Markus Zusak, que en una entrevista afirma cómo en las primeras páginas que escribió con la muerte como narradora no conseguía que el relato funcionara. "Su voz era un cliché, un personaje sádico que disfrutaba llevándose las almas". Entonces le dotó de sentimientos y la hizo algo vulnerable.
"¿Qué pasa si la muerte tiene miedo de nosotros? Es una ironía, pero está en los momentos más trágicos. Quería que la muerte fuese casi humana quizá un poco desviada", explicó el autor, en una entrevista concedida a Europa Press.

El libro es original desde el principio: la estructura de la narración no se realiza en los habituales capítulos sino en diez partes, que se subdividen a su vez en unidades más pequeñas, que pueden volver a dividirse de nuevo y dar entrada con diferente tipografía a aclaraciones sobre elementos de la historia. Por otro lado, la identidad de la narradora no deja de ser llamativa, sobre todo teniendo el cuenta el momento de la historia en que está situada la historia: la segunda guerra mundial. A este respecto Markus señala cómo "la guerra y la muerte van de la mano como si fueran amigos íntimos. Me pareció una buena narradora".

Por otro lado, y siguiendo con la estructura de la novela, ésta incluye los cuadernos y novelas que escribe un judío que acaba alojado en casa de los Hubermann, junto con sus dibujos. Finalmente, el tono de la obra es agradable, a pesar de que en ocasiones los acontecimientos que narra son duros. La protagonista, a pesar de su edad, es un personaje maduro. Pero su madurez no es algo increíble. Es una niña a la que le ha tenido que sufrir y que quiere sobrevivir en el mundo que le ha tocado.

Una lectura recomendable para adolescentes de 15 años en adelante, si tienen buenos hábitos lectores y también para adultos que quieran disfrutar de un buen rato con una novela fácil de leer y llena de sentimiento.

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