1 de noviembre de 2008

El cuervo


En estos primeros días del mes de noviembre, dedicados al recuerdo de los difuntos y Todos los Santos en la cultura cristiana, y a fiestas como Halloween, también de tipo escatológico, se impone una consideración sobre la brevedad de la vida.
Un recorrido por la literatura universal, nos mostrará que éste es un tema constante en todas las épocas de la historia, incluso en un momento como el actual, en el que parece que la constante es la tendencia a la superficialidad.
En pleno siglo XXI, cuando todos nos atrevemos a hacer algunos pinitos en el ámbito de la tecnología, no son pocos los que han abordado el motivo de la muerte . En You Tube he podido encontrar un video cuyo autor, de voz impresionante, recita el poema escrito por Edgar Allan Poe, El cuervo, en un alarde de escritura racional en plena etapa romántica.
La obra fue concebida de manera artesana por el autor, quien procuró lograr una perfecta adecuación entre el fondo y la forma de esta poesía. Así aparece recogido en su conocido ensayo La filosofía de la composición, obra en la que decide "demostrar claramente que ningún pormenor de su composición (refiriéndose a El cuervo) puede explicarse por el acaso o por la intuición; que la obra se encaminó, paso a paso, a su acabamiento, con la precisión y el rigor lógico de un problema matemático"
Para resolver este problema de creación literaria Poe se planteó varias cuestiones:
1.- La extensión del poema. Éste no debía ser ni demasiado corto ni demasiado extenso, para no romper la intensidad del efecto poético.
2.- El fin de la poesía, que no es otro que el de la creación de la Belleza, se plasmaría, según Poe, de forma perfecta en una obra que tuviera un tono melancólico, incluso triste. El tema que mejor recoge la tristeza es la muerte, sobre todo cuando se asocia a la de una mujer amada :"la muerte de una mujer hermosa es, por tanto, indiscutiblemente, el tema más poético del mundo, y no es menos indiscutible que los labios ideales para desarrolar este tema son los del amante", sostiene el Poe en su Ensayo.
3.- Una vez decidido el tono, el tema y la extensión del poema, el autor decide introducir un elemento que actúe como elemento unificador de toda la obra, a saber un estribillo. Éste debía tener una naturaleza tal que permitiera lograr diferentes efectos según el segmento del poema en el que se introdujera. Para ello nada mejor que un estribillo que consistiera en una sola palabra, sonora y que se adaptara al tono general de tristeza de su poesía. Así decidió emplear el término nevermore -nunca más- y lo puso en boca de un animal tan tétrico como puede ser un cuervo. La repetición continua de nevermore por un ser humano entraría en contradicción con su caracter inteligente.

Llegados a este punto, sólo queda disfrutar el vídeo.

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