10 de noviembre de 2008

Dinosaurios literarios

Cuando empecé la sección Cajón de citas, mi objetivo era que todos los que entrarais en el blog tuvierais cada día un pequeño texto de buena literatura para leer. En este sentido, el cuento me pareció un buen género, dado el poco tiempo del que disponemos actualmente para leer a diario. Hasta tal punto se afincó en mí esta creencia que creé una etiqueta especial llamada "Va de cuentos", en la que incluyo narraciones breves y microrrelatos.

Lo que no esperaba era que en mis búsqueda de este último tipo de textos fuera a parar a una reserva arqueológica. La culpa fue de Augusto Monterroso, narrador y ensayista de origen guatemalteco, considerado como uno de los grandes maestros de este género diminuto. El autor de obras como La oveja negra y demás fábulas (1969), Movimiento perpetuo (1972), la novela Lo demás es silencio (1978); Viaje al centro de la fábula (conversaciones, 1981); La palabra mágica (1983) y La letra e: fragmentos de un diario (1987), fue capaz de realizar una reducción de tamaño digna de un jíbaro experimentado, cuando introdujo en un mini-cuento de una frase, la figura de un dinosaurio.

Su relato "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", fue tenido como el más breve de la literatura durante años por la crítica literaria, hasta la aparición de "El emigrante" de Luis Felipe Lomelí.

Después de introducir en mi Cajón de citas el relato de Monterroso, proseguí buscando narraciones interesantes. Y cuál fue mi sorpresa cuando encontré otro dinosaurio. Al cabo de poco tiempo el asombro fue creciendo: los microrrelatos sobre dinosaurios se iban multiplicando como los múltiples tipos de animales que se encuadran bajo este término.

Para no agotar a los visitantes, cogí el pico y la pala internáuticos, o sea, Google fundamentalmente, y comencé a excavar. He ido guardando los ejemplares de relatos sobre dinosaurios en mi cajón particular, y ahora los expongo en esta muestra titulada "Dinosaurios literarios I ". Espero no defraudar al visitante.




El dinosaurio
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso,
Cien
Al despertar, Augusto Monterroso se había convertido en un dinosaurio. “Te noto mala cara”, le dijo Gregorio Samsa, que también estaba en la cocina.
José María Merino
Otro dinosaurio
Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban allí, inventando a la carrera el resto del mundo
Eduardo Berti

(Sin título)
Y cuando despertó, el dinosaurio seguía allí. Rondaba tras la ventana tal y como sucedía en el sueño. Ya había arrasado con toda la ciudad, menos con la casa del hombre que recién despertaba entre maravillado y asustado. ¿Cómo podía esa enorme bestia destruir el hogar de su creador, de la persona que le había dado una existencia concreta? La criatura no estaba conforme con la realidad en la que estaba, prefería su hábitat natural: las películas, las láminas de las enciclopedias, los museos... Prefería ese reino donde los demás contemplaban y él se dejaba estar, ser, soñar.

Y cuando el dinosaurio despertó, el hombre ya no seguía allí.

Marcelo Báez


Por qué hay que volver a escribir novelas-río
Porque ya todos los horteras presumen de leer a Monterroso.

Miguel Ibáñez

La culta dama
Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado "El dinosaurio". ¡Ah, es una delicia! -me respondió-, ya estoy leyéndolo.

José de la Colina

El dinosaurio
Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí
Pablo Urbanyi


(Sin título)
Y cuando me desperté,Paula se había llevado ya el acondicionador
Daniel Ángel(blogger)











2 comentarios:

  1. ¡Cuál es el nombre de este dinosaurio? ¿IMBÉCILES!!!!!!

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  2. -Ladran Sancho, luego cabalgamos.

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