A Teresa Grandal, amante del gingko biloba.
Reloj solar,
marca el ginko la hora
sobre sus hojas.
@María Ángeles Lluch
trabajo, Camino, fue cuando fui a parar al lomo de este libro. Precisamente fue Camino la senda que me dirigió hasta él.
segura y útil en el hogar, pero no de un modo desinteresado, sino como si la anciana tuviera que encajar en su complejo mundo diario a la perfección para que su imagen externa siga siendo la de una persona excepcional, capaz de solventar todos los problemas., incluso los más complejos, que surgen en su existencia Sin embargo, ésta advierte el esfuerzo de ambas y en un afán de no causar problemas se va recluyendo en sí misma sin manifestar su opinión, ni tomar decisiones propias.
"Siempre que vemos un gusanoretorcerse, con nuestra conmiseración se mezcla también la repugnancia; algo parecido nos ocurre con el cerdo, el cual es afín al gusano en el modo de sufrir. Supongo que es así como se paga una existencia desprovista de preocupaciones -el gusano vive en la tierra grasa como si estuviera en el país de Jauja, y el cerdo se ha d
ejado degradar a la condición de glotón grasiento, un giro para el cual cabe presuponer que hubo, sino consentimiento, si idoneidad. En contraste con esto hay animales a los que vemos sufrir con mucha nobleza. En otros gusanos que viven de la depredación, como es el caso de los poliquetos, errantes, y en especial, de los quetognatos del género Sagitta, existen especies dotadas de una gran belleza, que a menudo he admirado a orillas del mar. Aquí vemos como lo que otorga nobleza no es el parentesco de sangre sino el modo de vivir."
(al que podríamos calificar de gusano de tierra grasa), y Scholz (el gusano depredador en palabras de Jünger) no interrumpen su amistad y continúan viéndose. Ante la decadencia de su amigo, Scholz intenta sacarlo de su inercia: le obliga a salir de su casa, lo lleva a bailes, le presenta a jóvenes atractivas y finalmente le pide que viaje con él al extranjero. Oblómov accede, pero cuando llega la fecha prevista, no acude al encuentro de su amigo. La razón no es otra que el amor que siente por una de las jóvenes que le ha presentado el alemán.
abordan en la literatura puede sorprendernos la exigüidad de los mismos.
ue en un principio era un lugar distante se convierte en su hogar. Un día, el director le llama para anunciarle una nueva misión: debe partir a Mexico para realizar un trabajo delicado durante dos años.Ésta es una noticia breve, pero para mí y espero que para todos los que participáis de una manera u otra en este blog, importante por sus repercusiones intelectuales.
Google Book Search y la empresa On Demand Books anunciaron ayer un acuerdo que permitirá imprimir a medida, en tiendas de todo el mundo y en apenas cuatro minutos, los dos millones de libros que Google ha escaneado a lo largo de los últimos cinco años y cuyos derechos de autor ya no están vigentes. Es decir, Hamlet, Moby Dick y todas las obras anteriores a 1923, incluidas las descatalogadas. Si el gigante digital consigue ganar la disputa que actualmente mantiene con gran parte del sector editorial en relación a los libros que aún tienen copyright, otros cuatro millones de obras podrían entrar en el acuerdo, convirtiendo la impresión instantánea de prácticamente cualquier libro en una realidad, aunque de momento, todo juega en su contra. Google se enfrenta a más de 400 alegaciones contra el acuerdo editorial que firmó el pasado año y que de momento no tiene visos de ratificarse. El próximo 7 de octubre habrá una vista pública del caso en Nueva York.
Muchas veces, cuando nos planteamos leer escritores como Góngora o Quevedo, se nos ponen las neuronas como escarpias sólo con la idea de enfrentarnos a unos creadores clásicos, del siglo de oro a los que suponemos enfrascados en temas y modos de escribir que escapan por completo de nuestro alcance.
Píramo y Tisbe eran dos habitantes de Babilonia, ciudad amurallada con ladrillos, que se conocían desde su infancia, porque eran vecinos. Se comunicaban con miradas y signos desde sus jardines, hasta que, con el paso del tiempo, descubrieron una grieta en el muro que separaba sus casas.La ciudad de Babilonia
--famosa, no por sus muros--
(fuesen de tierra cocidos
o sean de tierra crudos),
sino por los dos amantes,
desdichados hijos suyos,
que, muertos, y en un estoque,
han peregrinado el mundo--
citarista dulce, hija
del Archipoeta rubio,
si al brazo de mi instrumento
le solicitas el pulso,
digno sujeto será
de las orejas del vulgo:
popular aplauso quiero;
perdónenme sus tribunos.
Píramo fueron y Tisbe,
los que en verso hizo culto
el licenciado Nasón
(bien romo o bien narigudo)
dejar el dulce candor
lastimosamente oscuro
al que túmulo de seda
fue de los dos casquilucios
moral que los hospedó;
y fue condenado al punto,
si del Tigris no en raíces,
de los amantes en frutos.
Estos, pues, dos babilonios
vecinos nacieron mucho
y tanto, que una pared
de oídos no muy agudos
en los años de su infancia
oyó a las cunas los tumbos,
a los niños los gorjeos
y a las amas los arrullos.
Oyólos, y aquellos días
tan bien la audiencia le supo,
que años después se hizo
rajas en servicio suyo.
En el ínterin nos digan
los mal formados rasguños
de los pinceles de un ganso
sus dos hermosos dibujos.
Terso marfil su esplendor,
no sin modestia, interpuso
entre las ondas de un sol
y la luz de dos carbunclos.
Libertad dice llorada
el corvo süave luto
de unas cejas, cuyos arcos
no serenaron diluvios.
Luciente cristal lascivo
(la tez, digo, de su vulto)
vaso era de claveles
y de jazmines confusos.
Arbitro de tantas flores
lugar el olfato obtuvo
en forma no de nariz,
sino de un blanco almendruco.
Un rubí concede o niega,
según alternar le plugo,
entre veinte perlas netas
doce aljófares menudos.
De plata bruñida era
proporcionado cañuto,
el órgano de la voz,
la cerbatana del gusto.
Las pechugas, si hubo fénix,
suyas son; si no la hubo,
de los jardines de Venus
pomos eran no maduros.
El etcoetera es de mármol,
cuyos relieves ocultos
ultraje mórbido hicieran
a los divinos desnudos
la vez que se vistió Paris
la garnacha de Licurgo
cuando Palas por vellosa
y por zamba perdió Juno.
A ésta desde el glorïoso
umbral de su primer lustro
niña la estimó el Amor
de los ojos que no tuvo.
Creció deidad, creció invidia
de un sexo y otro. ¿Qué mucho
que la fe erigiese aras
a quien la emulación culto?
Tantas veces de los templos
a sus posadas redujo
sin libertad los galanes
y las damas sin orgullo,
que viendo quien la vistió
(nueve meses que la trujo)
de terciopelo de tripa
su peligro en los concursos,
las reliquias de Tisbica
engastó en lo más recluso
de su retrete, negado
aun a los átomos puros.
¡O Píramo lo que hace,
joveneto ya robusto,
que sin alas podía ser
hijo de Venus segundo!
Narciso, no el de las flores
pompa, que vocal sepulcro
construyó a su boboncilla
en el valle más profundo,
sino un Adonis caldeo
ni jarifo, ni membrudo
que traía las orejas
en las jaulas de dos tufos.
Su copetazo pelusa,
si tafetán su testuzo;
sus mejillas mucho raso;
su bozo poco velludo.
Dos espadas eran negras
a lo dulcemente rufo
sus cejas, que las doblaron
dos estocadas de puño.
Al fin en Píramo quiso
encarnar Cupido un chuzo,
el mejor de su armería,
con la herramienta al uso.
Este, pues, era el vecino,
el amante y aun el cuyo
de la tórtola doncella
gemidora a lo vïudo:
que de las penas de amor
encarecimiento es sumo
escuchar ondas sediento
quien siente frutas ayuno.
Intimado el entredicho
de un ladrillo y otro duro,
llorando Píramo estaba
apartamientos conjuntos,
cuando fatal carabela
(émula, mas no del humo
en los corsos repetidos)
aferró puerto seguro;
familïar tapetada
que, aun a pesar de lo adusto,
alba fue, y Alba a quien debe
tantos solares anuncios.
Calificarle sus pasas
a fuer de Aurora propuso,
los Críticos me perdonen
si dijere con ligustros.
Abrazóle sobarcada
--y no de clavos malucos--
en nombre del azucena,
desmentidora del tufo,
siendo aforismo aguileño,
que matar basta a un difunto
cualquier olor de costado,
o sea morcillo o rucio.
Al estoraque de Congo
volvamos, Dios en ayuso,
a la que cuatro de a ocho
argentaron el pantuflo.
Avispa con libramiento
no voló como ella anduvo;
menos un torno responde
a los devotos impulsos,
que la mulata se gira
a los pensamientos mudos.
¡O destino inducidor
de lo que has de ser verdugo!
Un día que subió Tisbe,
humedeciendo discursos,
a enjugarlos en la cuerda
de un inquïeto columpio,
halló en el desván acaso
una rima que compuso
la pared sin ser poeta,
más clara que las de alguno.
Había la noche antes
soñado sus infortunios;
y, viendo el resquicio entonces,
-Esta es, dijo, no dudo;
ésta es, Píramo, la herida
que en aquel sueño importuno
abrió dos veces el mío
cuando una el pecho tuyo.
La fe que se debe a sueños
y a celestiales influjos
bien lo dice de mi aya
el incrédulo repulgo.
¿Lo que he visto a ojos cerrados
más auténtico presumo
que del amor que conozco
los favores que descubro?
Efecto improviso es,
no de los años diuturno,
sino de un niño en lo flaco
y de un dios en lo oportuno.
Pared que nació conmigo,
del amor sólo el estudio,
no la fuerza de la edad,
desatar sus piedras pudo.
Mas ¡ay! que taladró niño
lo que dilatara astuto;
que no poco daño a Troya
breve portillo introdujo.
La vista que nos dispensa
le desmienta el atributo
de ciego en la que le ata
ociosa venda el abuso.
Llegó en esto la morena,
los talares de Mercurio
calzada en la diligencia
de diez argentados puntos,
y, viendo extinguidos ya
sus poderes absolutos
por el hijo de la tapia,
que tendrá veces de Nuncio,
si distinguirse podía
la turbación de lo turbio,
su ejercicio ya frustrado
le dejó el ébano sucio.
Otorgó al fin el infausto
abocamiento futuro
y, citando la otra parte,
sus mismo autos repuso.
Con la pestaña de un lince
barrenando estaba el muro,
si no adormeciendo Argos
de la suegra substitutos,
cuando Píramo, citado,
telares rompiendo inmundos
que la émula de Palas
dio a los divinos insultos,
-Barco ya de vistas, dijo,
angosto no, sino augusto,
que, velas hecho tu lastre,
nadas más cuando más surto,
poco espacio me concedes;
mas basta, que a Palinuro
mucho mar le dejó ver
el primero breve surco.
Si a un leño conducidor
de la conquista o del hurto
de una piel fueron los dioses
remuneradores justos,
a un bajel que pisa inmóvil
un Mediterráneo enjuto
con los suspiros de un sol
bien le deberán coluros.
Tus bordes beso piloto,
ya que no tu quilla buzo,
si revocando mi voz,
favorecieses mi asunto.
Dando luego a sus deseos
el tiempo más oportuno,
frecuentaban el desván,
escuela ya de sus cursos.
Lirones siempre de Febo,
si de Dïana lechuzos,
se bebían las palabras
en el polvo del conducto.
¡Cuántas veces impaciente
metió el brazo, que no cupo,
el garzón, y lo atentado
le revocaron por nulo!
¡Cuántas el impedimento
acusaron de consuno,
al pozo que es de por medio,
si no se besan los cubos!
Orador Píramo entonces,
las armas jugó de Tulio,
que no hay áspid vigilante
a poderosos conjuros.
Amor, que los asistía,
el vergonzoso capullo
desnudó a la virgen rosa
que desprecia el tirio jugo.
Abrió su esplendor la boba
y a seguillo se dispuso:
¡trágica resolución,
digna de mayor coturno!
Medianoche era por filo
--hora que el farol nocturno,
reventando de muy casto,
campaba de muy sañudo--
cuando, tropezando Tisbe,
a la calle dio el pie zurdo,
de no pocos endechada
caniculares aúllos.
Dejó la ciudad de Nino
y, al salir, funesto buho
alcándara hizo umbrosa
un verdinegro aceituno.
Sus pasos dirigió donde
por la boca de dos brutos
tres o cuatro siglos ha
que está escupiendo Neptuno.
Cansada llegó a su margen,
a pesar del abril, mustio;
y, lagrimosa, la fuente
enronqueció su murmurio.
Olmo, que en jóvenes hojas
disimula años adultos,
de su vid florida entonces
en los más lascivos nudos,
un rayo sin escuderos
o de luz o de tumulto
le desvaneció la pompa
y el tálamo descompuso.
No fue nada: a cien lejías
dio ceniza. ¡O cielo injusto,
si tremendo en el castigo,
portentoso en el indulto!
La planta más convecina
quedó verde; el seco junco
ignoró aun lo más ardiente
del acelerado incurso.
Cintia caló el papahigo
a todo su plenilunio
de temores velloríes,
que ella dice que son nublos.
Tisbe entre pavores tantos
solicitando refugios,
a las ruïnas apela
de un edificio caduco.
Ejecutarlo quería
cuando la selva produjo
del egipcio o del tebano
un cleoneo trïunfo,
que en un prójimo cebado
(no sé si merino [o] burdo),
babeando sangre, hizo
el cristal líquido impuro.
Temerosa de la fiera
aun más que del estornudo
de Júpiter, puesto que
sobresalto fue machucho,
huye, perdiendo en la fuga
el manto: ¡fatal descuido
que protonecio hará
al señor Piramiburro!
A los estragos se acoge
de aquel antiguo reducto,
noble ya edificio, agora
jurisdicción de Vertumno.
Alondra no con la tierra
se cosió al menor barrunto
de esmerjón como la triste
con el tronco de un saúco.
Bebió la fiera, dejando
torpemente rubicundo
el cendal que fue de Tisbe,
y el bosque penetró inculto.
En esto llegó el tardón,
que la ronda le detuvo
sobre quitarle el que fue,
aun envainado, verdugo.
Llegó, pisando cenizas
del lastimoso trasunto
de sus bodas, a la fuente,
al término constituto;
y, no hallando la moza,
entre ronco y tartamudo
se enjaguó con sus palabras,
regulador de minutos.
De su alma la mitad
cita a voces, mas sin fruto,
que socarrón se las niega
el eco más campanudo.
Troncos examina huecos,
mas no le ofrece ninguno
el panal que solicita
en aquellos senos rudos.
Madama Luna a este tiempo
a petición de Saturno
el velo corrió al melindre
y el papahigo depuso
para leer los testigos
del proceso ya concluso,
que publicar mandó el hado
cuál más, cuál menos perjuro:
las huellas cuadrupedales
del coronado avernucio,
que a esta sazón bramando,
tocó a vísperas de susto;
las espumas que la hierba
más sangrientas las expuso,
que el signo las babeó,
rugiente pompa de julio;
indignamente estragados
los pedazos mal difusos
del velo de su retablo,
que ya de sus duelos juzgo.
Violos y, al reconocerlos,
mármol obediente al duro
cincel de Lisipo, tanto
no ya desmintió lo esculto
como Píramo lo vivo,
pendiente en un pie a lo grullo,
sombra hecho de sí mismo,
con facultades de bulto.
Las señas repite falsas
del engaño a que le indujo
su fortuna, contra quien
ni lanza vale ni escudo.
Esparcidos imagina
por el fragoso arcabuco
(ebúrneos diré, o divinos?
Divinos digo y ebúrneos.)
los bellos miembros de Tisbe;
y aquí otra vez se traspuso,
fatigando a Praxiteles
sobre copiallo de estuco.
La Parca, en esto, las manos
en la rueca y en el huso,
como dicen, y los ojos
en el vital estatuto,
inexorable sonó
la dura tijera, a cuyo
mortal son Píramo, vuelto
del parasismo profundo,
el acero que Vulcano
templó en venenosos zumos,
eficazmente mortales
y mágicamente infusos,
valeroso desnudó
y no como el otro Mucio
asó entrépido la mano,
sino el asador tradujo
por el pecho a las espaldas.
¡O tantas veces insulso
cuantas vueltas a tu hierro
los siglos dieren futuros!
¿Tan mal te olía la vida?
¡Oh bien hi de puta, puto
el que sobre tu cabeza
pusiera un cuerno de juro!
De vïolas coronada
la Aurora salió con zuño,
cuando un gemido de a ocho
--aunque mal distinto el cuño--,
cual engañada avecilla
de cautivo contrapunto
a implicarse desalada
en la hermana del engrudo,
la llevó donde el cuitado
en su postrimero turno
desperdiciaba la sangre
que recibió por embudo.
Ofrécele su regazo
--y yo le ofrezco en su muslo
desplumadas las delicias
del pájaro de Catulo.
En cuanto boca con boca
confitándole disgustos
y heredándole aun los trastos
menos vitales estuvo,
expiró al fin en sus labios;
y ella, con semblante enjuto
que pudiera por sereno
acatarrar a un centurio
con todo su morrïon,
haciendo el alma trabuco
de un '¡ay!', se caló en la espada
aquella vez que le cupo.
Pródigo desató el hierro,
si crüel, un largo flujo
de rubíes de Ceilán
sobre esmeraldas de Muso.
Hermosa quedó la muerte
en los lilios amatuntos,
que salpicó dulce hielo,
que tiño palor venusto.
Lloraron con el Eufrates
no sólo el fiero Danubio,
el siempre Araxes flechero
--cuando parto y cuando turco--,
mas con su llanto lavaron
el Bucentoro dïurno,
cuando sale, el Ganges loro;
cuando vuelve, el Tajo rubio.
El blanco moral, de cuanto
humor se bebió purpúreo,
sabrosos granates fueron
o testimonio o tributo.
Sus muy reverendos padres,
arrastrando luengos lutos
con más colas que cometas,
con más pendientes que pulpos,
jaspes (y de más colores
que un áulico disimulo)
ocuparon en su huesa,
que el siro llama sepulcro;
aunque es tradición constante,
si los tiempos no confundo
(de cronólogos, me atengo
al que calzare más justo),
que ascendiente pío de aquel
desvanecido Nabuco,
que pació el campo medio hombre,
medio fiera y todo mulo,
en urna dejó decente
los nobles polvos inclusos,
que absolvieron de ser huesos
cinamomo y calambuco;
y en letras de oro: "Aquí yacen
individuamente juntos,
a pesar del amor, dos;
a pesar del número, uno."
Yolanda es pequeña, peluda, suave; tan blanda por fuera, que se diría toda de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Un seguidor del Rincón me ha remitido una reseña de una novela que tuve ocasión de leer hace ya unos dos años. El libro es bueno y entretenido, aunque no es totalmente fiel a la realidad en lo que se refiere al retrato que nos ofrece de la figura de Cicerón, que es el personaje central de la obra. Hay que recordar que este personaje era conocido por su vanidad y, en ocasiones, por su mal genio. Sin embargo, en líneas generales, estoy de acuerdo con lo que dice nuestro seguiror anónimo. Doy paso a su reseña que agradezco.
La rutina que Philippe se ha impuesto no dura mucho. El gran cambio, el motivo que cambiará toda la existencia del protagonista y su familia se produce cuando el padre de éste decide alquilar la isla a la que solía ir Philippe a un japonés, llamado Endo-San.Philippe siente que su vida se desmorona, pues eran muchos los días y noches que pasaba en ella dando rienda suelta a sus sueños de adolescente.
La relación entre los dos personajes se prolonga en el tiempo: hacen excursiones, visitan lugares de la isla, y poco a poco va surgiendo entre ellos una profunda amistad. Sin embargo son tiempos difíciles. Los japoneses invaden China y las familias de origen chino que tienen relación con los Hutton ven con malos ojos la amistad de Philippe con Endo-San. Los japoneses por su parte tampoco ven bien a Philippe por su origen chino.
las lecturas hasta altas horas de la madrugada, el ir andando hasta el trabajo.
Los elegidos, que se convirtió en bestseller, narra la historia de dos muchachos, Reuven Malter, un judío moderno relativamente bien insertado en la sociedad americana y Danny Saunders, un joven superdotado, hijo de un rabino asideo, enfrentado a la visión del judaísmo que tiene el padre de Reuven.
Para Carmen, que quiere tener a todos los animales .
Esa noche, querido mío, comieron Cordero Salvaje asado sobre piedras calientes y sazonado con ajo y pimienta silvestres, y Pato Salvaje relleno de arroz silvestre, y alholva y cilantro silvestres, y tuétano de Buey Salvaje, y cerezas y granadillas silvestres. Luego, cuando el Hombre se durmió más feliz que un niño delante de la hoguera, la Mujer se sentó a cardar lana. Cogió un hueso del hombro de cordero, la gran paletilla plana, contempló los portentosos signos que había en él, arrojó más leña al fuego e hizo un conjuro, el primer Conjuro Cantado del mundo.
Al día siguiente, manteniendo su salvaje cabeza enhiesta para que sus salvajes cuernos no se engancharan en los árboles silvestres, Vaca Salvaje se aproximó a la cueva, y el Gato la siguió y se escondió como lo había hecho en las ocasiones anteriores; y todo sucedió de la misma forma que las otras veces; y el Gato repitió las mismas cosas que había dicho antes, y cuando Vaca Salvaje prometió darle su leche a la Mujer día tras día a cambio de aquella hierba maravillosa, el Gato se alejó por la salvaje y húmeda espesura, caminando solo como era su costumbre.
-Criatura salvaje de la salvaje espesura, regresa a los bosques de donde has venido, porque ya he trenzado mi cabello y he guardado la paletilla, y no nos hacen falta más amigos ni servidores en nuestra cueva.
-Que era sabia no me era desconocido, mas hasta ahora no sabía que fuera hermosa. Por eso voy a hacer un trato contigo. Si alguna vez te digo una sola palabra de alabanza, podrás entrar en la cueva.
Muy enfadada, la Mujer apretó los labios, cogió su rueca y comenzó a hilar.
Entonces la Mujer se enfadó mucho, muchísimo, se soltó el pelo, echó más leña al fuego, sacó la ancha paletilla de cordero y comenzó a hacer un conjuro que le impediría elogiar al Gato por tercera vez. No fue un Conjuro Cantado, querido mío, sino un Conjuro Silencioso; y, poco a poco, en la cueva se hizo un silencio tan profundo que un Ratoncito diminuto salió sigilosamente de un rincón y echó a correr por el suelo.
A continuación, el Hombre arrojó contra el Gato sus dos botas y su pequeña hacha de piedra (que suman tres), y el Gato salió corriendo de la cueva perseguido por el Perro, que lo obligó a trepar a un árbol; y desde entonces, querido mío, tres de cada cinco Hombres cabales siempre han arrojado objetos contra el Gato cuando se topaban con él y todos los Perros cabales lo han perseguido, obligándolo a trepar a los árboles. Pero el Gato también ha cumplido su parte del trato. Ha matado Ratones y se ha portado bien con los Bebés mientras estaba en casa, siempre que no le tirasen del rabo con demasiada fuerza. Pero una vez cumplidas sus obligaciones y en sus ratos libres, es el Gato que camina solo y a quien no le importa estar aquí o allá, y si miras por la ventana de noche lo verás meneando su salvaje rabo y andando sin más compañía que su salvaje soledad... como siempre lo ha hecho.
Primer objetivo de lectura de este verano, cumplido. Quería leer esta novela breve de W. Saroyan y la verdad es que no me ha costado mucho esfuerzo dada su brevedad y la ligereza y naturalidad con que el autor relata esta historia.
No estamos ante una obra maestra, de primera fila de la literatura universal, innovadora de las corrientes literarias del momento. Nos encontramos ante una novela a la que podemos aplicar un adjetivo que ella misma contiene: humana. Los hechos narrados son sencillos y se relatan del mismo modo, con naturalidad y sin complicación.
Y vaya que si calienta. Sobre todo en estos últimos días. Y con tanto calor se nos vienen a la cabeza imágenes de playas paradisíacas o -en el peor de los casos- de piscinas casi vacías en las que tomar mojitos, refrescos y zumos mientras nos refrescamos en el agua periódicamente. Es la llamada de las vacaciones.
Libros para niños:
Para los más jovencitos os recomiendo las historias de los hermanos Grimm, de Andersen, de Walt Disney (no sólo las de princesas o las más recientes, sino las de toda la vida), y si queréis algo más actual, el maletín de Caillou. En esta colección, Caillou aprende a través de nuevas experiencias y trata de conocer y comprender el mundo que lo rodea. Incluye los títulos siguientes: En la biblioteca, En el dentista, En el restaurante, En el metro, En el campo, En el teatro. Y, además, el CD-ROM 'Números y Memoria' de Caillou de regalo. Acompañados de Caillou, los niños desarrollarán la memoria y ampliarán su conocimiento de los números gracias a divertidas actividades repletas de color y de sonido. Cuesta aproximadamente 25 €.
Si ya están en los 10 años una buena opción son los cómics. ¿Quién no ha pasado momentos excelentes leyendo las historias de Astérix y Obélix, Tintín o Spiderman? Para los más lectores, la colección clásica de Barco de Vapor ofrece lecturas muy interesantes y de calidad. Otra posibilidad es recurrir a las aficiones del niño: los libros de dinosaurios, animales o hadas los podéis encontrar sin necesidad de gastar nada en la biblioteca del lugar donde veraneáis y si allí no hay, podéis tomar el material prestado de la biblioteca de vuestra ciudad o de casa de algún amigo.
A partir de los 12 años y dependiendo del carácter de vuestros hijos, pueden interesarles los libros de Cornelia Funke como el titulado Corazón de tinta. En esta obraMortimer «Mo» Folchart y su hija de 12 años, Meggie, comparten su pasión por los libros y un don: si leen en voz alta, pueden hacer aparecer en la vida real a los personajes del libro que están leyendo. Pero un peligro acecha: por cada personaje de ficción que llegue al mundo real desaparecerá una persona real, que se irá al mundo de ficción... El hobbit, El señor de los anillos, El ciclo de pendragón (sobre la Átlantida y el rey Arturo), Momo, La historia interminable y más adelante los libros de Agatha Christie son buenas opciones para chicos de 15 años.
Adultos:
Libros del siglo XX con categoría de clásicos:
- El Aleph (colección de cuentos de Borges, siempre sorprendente)
- Novela romántica: sin caer en la excesiva cursilería ni en escenas sexuales, existen buenas novelas amorosas que harán las delicias de muchas lectoras: Jane Eyre, Cumbres borrascosas, Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad son algunas de las obras de más calidad en este ámbito y ocupan un lugar en la literatura clásica. De menor calidad literaria, son interesantes las novelas de Victoria Holt como El señor de Far Island, Las arenas movedizas, La confesión de la reina o La luna del cazador son algunas de las obras de esta polifacética escritora que empleó diferentes pseudónimos según el género de novela que escribía.
En estos días en que nos internamos en las vacaciones, todo nos incita a la gran evasión. Se trata de disfrutar al máximo: comer bien, beber mejor, tostarnos al sol, comprar recuerdos, bailar... en fin, sumergirnos en la frescura agradable de la frivolidad.
Todo mi agradecimiento a un miembro anónimo del blog que me remite una breve reseña de un libro, de un escritor que no me es desconocido: Chaim Potok. Autor de obras como La promesa o Los elegidos, Potok nos ofrece como indica nuestro anónimo seguidor una historia interesante en una novela que trata algunos de los temas constantes en la obra del escritor como son la religión, el conflicto entre el mundo y la conciencia y los problemas para seguir el propio camino sin dejar de ser coherente con las creencias personales. A continuación os remito la reseña de nuestro seguidor.
Hoy, viendo a los miembros del rincón me he dado cuenta de que ya hemos llegado a 32. Mejor dicho 33, si me incluyo entre los miembros del blog. Jamás, pensé cuando empecé con este rinconcillo que tantas personas se sentirían atraídas por las cosas que publico.
1/ El Personaje principal se vuelve pasivo
El lector busca, tiene, quiere identificarse con el personaje principal, al menos quiere hallarlo rápidamente para saber cómo y a quién prestar mayor atención. Es vital que en la primera escena, se presente al personaje principal. El comienzo es un tiempo delicado no sólo porque debemos captar la atención del lector, sino porque tenemos que presentar al personaje. Hay muchas formas de hacerlo, no se preocupe por ello, pero si no aparece, el lector tiende a confundirse y creer que algún secundario es el principal (por desgracia somos de costumbres fijas) y cuando éste aparece, la confusión se hace mayor y puede llegar a molestar. Intente mostrar alguna emoción del personaje, eso le servirá para darle profundidad, para caracterizarlo, sin necesidad de describirlo completamente. Ese es un punto importante, no lo haga de forma descarada, sensiblera ni gratuita, la inclusión debe ser natural, si no es así recomponga la escena hasta conseguirlo.
4/ ¿Qué estoy haciendo yo aquí?
5/ Diálogo
8/ No ensayar comienzos diferentes.
Más que error, vicio que hace falta erradicar. Corrija todo lo que crea necesario, pero defina un tiempo concreto para ello, sino esta abocado a la necesidad ilógica de corregir un texto cada vez que lo lea y eso más que ralentizar su producción acabará paralizándola. Acepte como artículo de fe que toda obra es susceptible de mejora, y que nosotros mismos evolucionamos y que con ello nuestra capacidad y experiencia aumenta. Tenemos que parar en algún momento, si no estaremos siempre dando vueltas al mismo molino.En el Rincón de Alejandría tratamos cuestiones muy diferentes con un punto en común: su relación con la Literatura.
Desde el ciberespacio os doy la bienvenida más cordial a este Rincón y os invito a participar de manera activa con vuestros comentarios, sugerencias e ideas. Para ello sólo tendréis que hacer click en las palabra Comentario que aparece después de cada entrada.
En El Rincón de Alejandría realizamos distintas entradas relacionadas con la Literatura. Para facilitar su lectura, las hemos agrupado con nombres significativos.
En Análisis realizamos estudios y reflexiones sobre fragmentos y obras literarias.
Bajo el título Cajón de citas agrupamos citas de diferentes fuentes que poseen un valor o un contenido literario.
En Cine y literatura discutimos sobre adaptaciones de obras de literatura a la gran pantalla.
Clásicos para tener en casa es una sección dedicada a libros en los que merece la pena invertir si tenéis interés en construir una buena biblioteca.
Creación muestra los intentos de creación literaria de los colaboradores del blog.
En Reseñas comentamos libros recientes, sobre los que habréis oído hablar pero no sabréis si comprar o no. Os daremos nuestra opinión.
Noticias incluye información sobre estrenos y publicaciones que se van a producir en breve
Personal, es una sección en la que la ofrezco mi opinión sobre cuestiones relativas a la literatura y que son de candente actualidad.
En Pintura y Literatura realizamos exposiciones gráficas relacionadas con el arte de escribir.
Va de cuentos recoge relatos de escritores reconocidos.
En la sección dedicada a Consejos variados , damos ideas sobre temas diversos.
En Taller literario recogemos las reflexiones de autores consagrados sobre la creación literaria.